12876 (24-03-98)

1998

Asistente Jurídico Inteligente

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    SANA    CRITICA/    DICTAMEN    PERICIAL/  TESTIMONIO   

Los artículos 273 y  294  del  Código  de  Procedimiento  Penal   no  reglan  para  el dictamen  pericial  y  la prueba testimonial  un valor tarifado, sino que le señalan  al  juez  algunos   parámetros  que,  de  acuerdo  a  los principios de la  lógica,  la  ciencia  y  la experiencia, ha de tener en cuenta para valorarlos.   

Esa   razonada  libertad  de  apreciación,  es   factor  que  impide deducir una violación a la ley sustancial fundada  en  simple  desacuerdo  de  criterios  entre el fallador y el censor, como desde  hace tiempo tiene señalado esta corporación:   

“Si  lo  que  el casacionista identifica como  errores  del  fallador  no  son  más que apreciaciones suyas, por juiciosas que  sean,  diferentes  de  las  que  llevaron  al  sentenciador a tomar la decisión  controvertida,  no  podrá  prosperar  la  tacha de impugnación; pensar de otra  manera  sería convertir el excepcional y extraordinario recurso de casación en  una    tercera    instancia,    inexistente   en   nuestro   sistema    procesal”     (casación  de  julio  4  de  1984, M. P. Dr.   Alfonso Reyes Echandía).   

PROCESO No. 12876  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                Magistrado Ponente:   

                                       Dr.    NILSON    PINILLA  PINILLA   

                                Aprobado Acta No. 41   

Santafé   de  Bogotá,  D.C.,  veinticuatro  (24)  de  marzo  de  mil novecientos noventa y ocho  (1998).                        

A S U N T O  

Se procede a resolver sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre del procesado PEDRO ALIRIO  MORENO.   

HECHOS  

Al atardecer del 24 de abril de 1.994,   cuando  PEDRO ALIRIO MORENO se dirigía de Villapinzón a Tunja en el furgón de  placas  JAA  032  ,  en  el  sitio  “Paso  Ancho”, comprensión municipal de  Ventaquemada,  chocó   con  el  campero de placas JT 0754 que conducía en  sentido  contrario  Pablo  Castillo   Sierra,  quien perdió la vida a  consecuencia  del  fuerte impacto, resultando lesionados quienes le acompañaban  Julio  Roberto  Buitrago  Buitrago,  Carlos Nicolás Sierra Rodríguez y Silvino  Castillo Sierra.   

ACTUACION PROCESAL  

El  sumario  lo  inició  la  Fiscalía  12  Especializada  de  Tunja, oficina que después de practicar las pruebas de rigor  y  de  oír  en  indagatoria  a  PEDRO ALIRIO MORENO, decretó en su contra  medida  de  aseguramiento  de   detención  preventiva,  concediéndole  el  beneficio  de  libertad  provisional  (julio  12/94, fs. 166 y Ss. cd. inicial).   

Decretado el cierre de investigación, la  Fiscalía  17  de  la  citada  Unidad profirió resolución de acusación (abril  18/96,  fs. 305 y Ss. ib.),  por el concurso de hechos punibles culposos de  homicidio  y  lesiones personales en Pablo Castillo Sierra  y Julio Roberto  Buitrago,   Carlos   Nicolás  Sierra  Rodríguez  y  Silvino  Castillo  Sierra,  respectivamente, medida que no fue recurrida.   

Adelantó  la  causa  el  Juzgado 4º   Penal  del  Circuito de Tunja, que previos los trámites de rigor realizó   la   audiencia   pública   y   el  16  de  agosto  de  1996  dictó  sentencia,  condenando   a PEDRO ALIRIO MORENO  por los delitos por los cuales fue  acusado,  a  las penas de prisión, suspensión en la conducción de automotores  e  interdicción  de  derechos y funciones públicas, cada una durante 36 meses,  multa  de  cuatro   mil  pesos  y  a cancelar el valor equivalente de 1.760  gramos  oro  en  total,  por  la  indemnización  de los perjuicios materiales y  morales;  le  concedió  la  condena  de ejecución condicional, otorgándole un  plazo  de  nueve  meses  contados a partir de la ejecutoria de la sentencia para  cancelar  la indemnización.   

Recurrida esta decisión, fue confirmada el  tres  de octubre del mismo año por el Tribunal Superior de Tunja, decisión que  es objeto del recurso extraordinario de casación.   

LA DEMANDA  

El   defensor   presenta   “dos  cargos  fundamentados  en  la  misma causal y propuestos de manera subsidiaria”. En el  primero,  acusa  desconocimiento  de  lo  dispuesto por los artículos 246, 247,  254,  273 y 294 del Código de Procedimiento Penal por violación indirecta, por  errores  de  hecho  “trascendentes y manifiestos en la valoración probatoria,  referida  al  factor  de  la  culpabilidad”,   en  cuanto  el Tribunal le  otorgó  a  unos  testimonios  y  al  dictamen  pericial un alcance y contenidos  diferentes  de  los  que  realmente  tienen,  al dejar de apreciar adecuadamente  diversos  factores  “que introducen elementos de duda sobre la responsabilidad  del sindicado”.   

Respecto al dictamen pericial, anota además  que  el  sentenciador  le  otorgó   pleno  valor a conclusiones que no son  categóricas.   

El   segundo   cargo   lo   formula   por  “violación  directa  por  error  de  hecho”,  al  desconocer el Tribunal lo  dispuesto  por  los  artículos  106  y  107   del  Código  Penal y 55 del  procesal  penal,  normas  que  aplicó “de manera equivocada” al valorar los  perjuicios   en   forma   discrecional  y  no  tener  en  cuenta  los  criterios  establecidos en el inciso 2° del citado artículo 107.   

Al  final  solicita a la Corte, “por esta  vía  y  a  través  de los cargos demostrados, … CASE TOTALMENTE la sentencia  impugnada y dicte SENTENCIA ABSOLUTORIA SUSTITUTIVA…”   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

PRIMER CARGO  

En  la  violación  indirecta  de  ley  sustancial,   la  sentencia  se  acusa  por  error  de  hecho, por haber el  sentenciador  distorsionado o tergiversado el sentido de la prueba, que es tanto  como  falsear  su  expresión  fáctica  por  haberse  desfigurado  el  contenido  objetivo  de un medio  probatorio  en particular, en lo que  para  el  caso  sería  un falso juicio de identidad, tratando de interpretar lo  que  quiso  significar  el  recurrente en su falta de explicitud. El cargo está  llamado  al  fracaso,  no  sólo  por esa falta de precisión en la enunciación  específica  del  yerro,  sino también en cuanto  no es válido derivar un  error  de  apreciación  de  donde  tan  sólo  aparece  una  discrepancia en la  estimación  probatoria, estando además la efectuada por el juzgador apoyada en  la  doble  presunción  de  acierto  y  legalidad, que el recurrente únicamente  enfrenta  con  subjetivos  enfoques  y no en torno a que se hubieren quebrantado  las reglas de la sana crítica.   

Los  artículos  273  y  294 del Código de  Procedimiento  Penal   no  reglan  para  el  dictamen  pericial y la prueba  testimonial   un valor tarifado, sino que le señalan al juez algunos   parámetros  que,  de  acuerdo  a  los principios de la lógica, la ciencia y la  experiencia, ha de tener en cuenta para valorarlos.   

Esa  razonada  libertad  de  apreciación,  es   factor  que  impide deducir una violación a la ley sustancial fundada  en  simple  desacuerdo  de  criterios  entre el fallador y el censor, como desde  hace tiempo tiene señalado esta corporación:   

“Si lo que el casacionista identifica como  errores  del  fallador  no  son  más que apreciaciones suyas, por juiciosas que  sean,  diferentes  de  las  que  llevaron  al  sentenciador a tomar la decisión  controvertida,  no  podrá  prosperar  la  tacha de impugnación; pensar de otra  manera  sería convertir el excepcional y extraordinario recurso de casación en  una    tercera    instancia,    inexistente   en   nuestro   sistema    procesal”     (casación  de  julio  4 de 1984, M. P. Dr.   Alfonso Reyes Echandía).   

No  resulta  entonces claro ni preciso este  cargo,  de  acuerdo con lo expuesto acerca de la demanda, que tampoco es certera  en  la postulación de la trascendencia que  los supuestos errores habrían  conllevado, como para cambiar el sentido del fallo.   

SEGUNDO CARGO  

Frente   a  este  cargo  es  más  ostensible  aún  la   ausencia  de  técnica  de la censura, cuando invoca  violación  directa  por error de hecho, al endilgar que el fallador desconoció  lo  dispuesto  en  los  artículos 106 y 107  del Código Penal y 55 del de  Procedimiento Penal.   

La  violación  directa  se origina en  falta  de  aplicación,  indebida  aplicación o errónea interpretación de una  norma  sustancial,  en  sí  misma  y  sin  yerros  en  cuanto a la apreciación  probatoria.  El error de hecho, por el contrario, es una de las probables causas  de  la violación indirecta  y se ocasiona por falso juicio de existencia o  de identidad.    

Esta  simple  consideración  basta  para  rechazar  el  cargo,  toda vez que quien invoca la violación directa acepta los  hechos  y la valoración  de los elementos de comprobación  efectuada  por  el  sentenciador de segunda instancia, mientras que      quien    alega violación indirecta rechaza por   

alguna forma de error de hecho o de derecho  la  valoración  probatoria  efectuada  por  el sentenciador, resultando los dos  factores  radicalmente  contradictorios  y  excluyentes el uno del otro,  a  tal  punto  que  no  se  pueden  plantear  en el mismo cargo, pues no es posible  aceptar  y  no  aceptar  al  mismo  tiempo  una valoración probatoria, debiendo  acudirse a presentación separada y subsidiaria.   

Aún  más, no puede pretender el actor que  el  eventual  yerro  que  haya  incidido  en   fijación  desacertada en la  estimación  de  la  indemnización  de  los  perjuicios,  conduzca a cambiar la  sentencia  penal  condenatoria  en  absolutoria.  Ajeno  al  deber ser,  el  censor  ni  siquiera señala el monto al cual debería efectuarse el ajuste, que  con  seguridad  lo  habría  dejado  por  debajo de la cuantía para recurrir en  casación  civil, cuyas normas son las aplicables cuando se discute lo referente  a  la  indemnización  de  perjuicios, por expreso mandato del artículo 221 del  Código de Procedimiento Penal.   

En  ese  orden  de  ideas, al no cumplir la  demanda  con  los requisitos formales estatuidos por los numerales 3° y 4° del  artículo  225  de  la  mencionada  codificación,  no es posible admitirla y el  recurso  será declarado desierto mediante la presente providencia, que adquiere  ejecutoria  el día en que es suscrita y no admite impugnación (arts. 226 y 197  ib.).   

En tal virtud, la Corte Suprema de Justicia  en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

1.-  RECHAZAR IN LIMINE  la demanda de  casación  presentada por el defensor del procesado  PEDRO ALIRIO MORENO y,  en consecuencia, declarar desierto el recurso interpuesto.   

2.- Contra esta providencia no cabe recurso  alguno.   

3.- Devuélvase el expediente al Tribunal de  origen.   

Cópiese,   comuníquese   y   cúmplase.   

JORGE ENRIQUE CORDOBA POVEDA  

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL                RICARDO CALVETE RANGEL   

CARLOS       AUGUSTO       GALVEZ  ARGOTE    JORGE A. GOMEZ GALLEGO   

CARLOS       EDUARDO       MEJIA  ESCOBAR      DIDIMO PAEZ VELANDIA   

NILSON           PINILLA  PINILLA                       JUAN MANUEL TORRES FRESNEDA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

   

    

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