12156dic1

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 12156  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

MAGISTRADO PONENTE:  

Dr. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON  

APROBADO ACTA No. 193  

Santa Fe de Bogotá, D.C., diciembre tres (3)  de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

VISTOS  

Resuelve la Sala sobre la demanda de casación  presentada  por  el  defensor  de  los  señores  MARIA  ANTONIA RONDON DE PAZ y  DIONISIO  RONDON  BRIÑEZ contra la sentencia proferida por el Tribunal Superior  del  Distrito  Judicial  de  Santa  Fe  de Bogotá, en la cual se condenó a los  procesados  a  la  pena  principal de treinta y seis (36) meses de prisión como  coautores   del   delito   de  falsedad  material  de  particular  en  documento  público.   

HECHOS  

El  12  de  abril  de  1991,  la señora RITA  BRIÑEZ  DE  RONDON  formuló  denuncia contra sus hijos MARIA ANTONIA RONDON DE  PAZ  y DIONISIO RONDON BRIÑEZ en el Juzgado Décimo de Instrucción Criminal de  Espinal  (Tolima),  pues se enteró de la existencia de la escritura pública de  compraventa  No.  7189  de  octubre  26  de  1990, correspondiente a la Notaría  Quince  (15) del Círculo de Bogotá, en la cual se consignó que ella vendió a  sus  hijos  la  finca  “Santa Rita”, y estos le entregaron cinco millones de  pesos,  hechos  que  tachó  de  falsos,  pues no se desplazó a esta ciudad, ni  realizó  la  venta  del  predio,  ni recibió dinero alguno de sus hijos por la  venta.   

ACTUACION PROCESAL  

          1.        El  25  de  junio  de  1991  se profirió auto cabeza de proceso por  parte  del  Juzgado  12  de  Instrucción Criminal de Bogotá; el 10 de julio de  1991  se  aceptó  la  demanda  de  parte civil que presentó el apoderado de la  señora RITA BRIÑEZ DE RONDON.   

          2.                         El  13  de  noviembre  de 1991 fueron vinculados  mediante   indagatoria   MARIA   ANTONIA   RONDON   DE  PAZ  y  DIONISIO  RONDON  BRIÑEZ.   

          3.                         El   19   de   junio   de  1992  se  cerró  la  investigación.  Presentaron alegatos de clausura del sumario la defensora de la  señora  MARIA  ANTONIA  RONDON  DE PAZ y el defensor del señor DIONISIO RONDON  BRIÑEZ;  mediante  providencia  de  noviembre  18  de  1992,  la  Fiscalía 124  decidió revocar el auto de cierre de la instrucción.   

4.             El  2 de febrero de 1993 se resolvió la  situación  jurídica  de los procesados con medida de aseguramiento consistente  en  detención  preventiva,  como autores de los delitos de falsedad material de  particular  en  documento público, en concurso con el delito de estafa agravada  por    la   cuantía.   Se   les   reconoció   el   derecho   a   la   libertad  provisional.   

5.             El 21 de mayo de 1993, el defensor de la  señora   MARIA   ANTONIA   RONDON   DE   PAZ   solicitó   la  “cesación  de  procedimiento”  por  inexistencia  del  delito; petición que le fue negada en  primera  instancia,  y  apelada,  resultó  confirmada por la Fiscalía Delegada  ante el Tribunal Superior de esta ciudad.   

          6.                         En mayo 17 de 1994 se cerró la investigación y  el  10  de  noviembre  de  1994  se  calificó  el  sumario  con  RESOLUCIÓN DE  ACUSACIÓN  en  contra  de  los  señores MARIA ANTONIA RONDON DE PAZ y DIONISIO  RONDON  BRIÑEZ,  como autores de los delitos de falsedad material de particular  en  documento  público,  en  concurso  con  el delito de estafa agravada por la  cuantía.   

          7.                         En  enero  26  de  1995  se declaró desierto el  recurso  de apelación que propuso al momento de la notificación el defensor de  la  señora  MARIA ANTONIA RONDON DE PAZ, pues no presentó la sustentación. El  7  de  febrero  de  1995, el Juzgado 30 Penal del Circuito avoca el conocimiento  del proceso y abre el juicio por el término legal.   

          8.                         El  defensor  de la señora MARIA ANTONIA RONDON  DE  PAZ interpuso recurso de apelación contra el auto que negó algunas pruebas  en  el juicio. El Tribunal Superior de esta ciudad decidió revocar parcialmente  el auto impugnado y decretar la inspección judicial solicitada.   

          9.                         La  audiencia  pública  se  realizó  el  23 de  octubre  de  1995  y  el  7  de  noviembre  del  mismo  año se dictó sentencia  absolutoria  a  los  procesados  por  los  cargos  imputados, por atipicidad del  delito  de  estafa  y  con  soporte en el principio in  dubio  pro reo respecto del delito de falsedad material  de  particular  en  documento público. El apoderado de la parte civil presentó  recurso de apelación contra la sentencia.   

10.            El  Tribunal  Superior  de  Santa  Fe de  Bogotá,   mediante   decisión   de   febrero  19  de  1996,  decidió  revocar  parcialmente  la  sentencia apelada, y en consecuencia, condenó a MARIA ANTONIA  RONDON  DE  PAZ y DIONISIO RONDON BRIÑEZ a la pena de treinta y seis (36) meses  de  prisión,  como  coautores  del delito de falsedad material de particular en  documento público.   

11.           El  defensor de los procesados interpuso  el  recurso  de  casación  contra  la  sentencia  del Tribunal Superior de esta  ciudad  el 12 de marzo de 1996, y presentó el escrito de sustentación el 27 de  junio del mismo año.   

LA DEMANDA  

          1.                         El   defensor   presentó   dos   (2)  escritos  idénticos  en  representación  de  cada  uno  de los procesados, y soportó la  censura  a  la sentencia de segunda instancia, en un solo cargo: Causal primera,  inciso  segundo, violación indirecta de la ley sustancial, por la existencia de  falsos  juicios de existencia e identidad que violaron el principio in     dubio    pro    reo    de    sus  defendidos.   

2.            Estimó que el Tribunal Superior de esta  ciudad  violó  en forma directa y por falta de aplicación el artículo 247 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  y también violó el artículo 248 del mismo  ordenamiento.   

          3.                         Consideró  que se violaron indirectamente y por  aplicación  indebida  los  artículos  220 y 66 numerales 1º y 7º del Código  Penal.   

          4.                         Invocó  la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  por  falta  de aplicación del artículo 2º del Código Penal, pues  no  se  demostró  la  tipicidad  ni  la  culpabilidad  de la conducta objeto de  condena.   

          5.                         Expuso,  que  el  error radicó en la inferencia  que  realizó  el Tribunal a partir del testimonio de la ofendida y del médico,  en  el  sentido  de  acreditar  que  la  señora  RITA  BRIÑEZ  DE RONDON no se  desplazó    a    esta    ciudad,   pues   ello   no   constituye   un   indicio  necesario.   

          6.                         Señaló  que  el yerro del Tribunal estructuró  un  falso  juicio de identidad al darle a las pruebas un alcance que no tenían,  además  de  un falso juicio de existencia, pues dejó de apreciar pruebas, cuyo  valor conducía a un fallo diverso.   

7.            Destacó como falsos juicios de identidad  las conclusiones a las que arribó el Tribunal, sobre:   

7.1.           La  ofendida  no  podía viajar a climas  cálidos  como  se  acreditó  con el certificado médico y de ello se concluyó  que no vino a firmar la escritura pública en Santa Fe de Bogotá.   

          Al  respecto,  estimó que hay un error de hecho por falso juicio de  identidad,   pues   la   certificación   médica   constituye  únicamente  una  recomendación  para  no  desplazarse  a  climas fríos, que no por ello permite  inferir  que  la  paciente  obedeció  absolutamente; dicha certificación es de  enero  13  de  1992,  y la fecha de la firma de la escritura es de octubre 26 de  1990.   

7.2.           Los  procesados solicitaron a través de  escrito  la  cancelación  de  la  escritura  7189, entre otras cosas porque era  ilegal.   

          Acerca  de  esto,  expuso  que  el  documento  a través del cual se  solicitó  la  cancelación de la escritura 7189, no tiene el alcance que le dio  el  Tribunal,  pues dicho documento era apto para acreditar la simulación, pero  no la ilegalidad de la escritura.   

          7.3.                      Va  contra  el  sentido  común que las personas  suscriban  un  documento  en un lugar distante y peligroso, y no en la ciudad de  la ofendida, es decir, Espinal.   

Sobre  esto argumentó que el Tribunal erró  en  la  conclusión,  pues según la experiencia, por el contrario, es propio de  la  simulación  que  se  actúe  lejos,  por  el sigilo y clandestinidad que en  atención a la eventual defraudación a terceros se requieren.   

7.4.           No  se  demostró el pago del precio del  inmueble.   

          Al  respecto consideró, que precisamente la ausencia de movimientos  en  las  cuentas  bancarias  del  señor  DIONISIO  RONDON BRIÑEZ, así como la  ausencia  de  pago,  son elementos -que según las reglas de la experiencia- son  propios  de  la  simulación,  luego  esto  confirma la existencia de un negocio  simulado, y no acredita la falsedad imputada.   

7.5.          No había razón para que si en efecto la  ofendida  vendió  el  inmueble,  hubiese  seguido con la posesión que ejercía  sobre él.   

          Manifestó  el  defensor,  que  este hecho acredita la existencia de  una  simulación,  pero  de  ninguna manera conduce a concluir la existencia del  delito de falsedad.   

         

7.6.           MARIA ANTONIA RONDON DE PAZ afirmó en su  indagatoria  que  RITA  BRIÑEZ  DE RONDON no se desplazó a esta ciudad para la  firma de la escritura pública.   

          Expuso  el  defensor,  que  en ninguna parte del proceso aparece tal  afirmación  por  parte  de  la señora MARIA ANTONIA, de donde concluyó que el  Tribunal erró al tener como indicador un hecho inexistente.   

          8.                         Como  errores  por falsos juicios de existencia,  planteó:   

          8.1.                       El   Tribunal   ignoró  la  existencia  de  la  inspección  judicial y del dictamen que en ella rindió el perito OLEGARIO ALBA  MARTINEZ,  el  cual  concluyó  que la huella que se atribuyó a la señora RITA  BRIÑEZ  DE RONDON en la escritura 7189, al ser cotejada con la que figura en la  tarjeta  decadactilar  de  la  Registraduría Nacional, no permite establecer la  verdadera  identidad  personal,  pues  aquella  fue  tomada  sin  técnica  y se  utilizó una almohadilla, por lo que perdió su nitidez.   

          8.2.                       Ignoró  el Tribunal la declaración del Notario  Quince,  GUSTAVO  COMBATT  LACHARME,  en la cual ratificó que en su despacho se  utilizaban  almohadillas  para  tomar las huellas, con lo que se ahondó la duda  acerca de la responsabilidad de los procesados.   

          8.3.                       Ignoró  el  Tribunal  el oficio remitido por el  Notario  Quince,  en  el cual informó el procedimiento de verificación para el  cierre  de escrituras; estimó el defensor, que con dicha omisión se desvirtuó  la  certeza  del  Tribunal, cuando afirmó que la señora RITA BRIÑEZ DE RENDON  no  compareció  a  la Notaría para suscribir la escritura, es decir, según la  defensa,  con  tal  elemento probatorio, unido a otras pruebas, se acreditó con  alto   grado   de   probabilidad  que  la  señora  RITA  si  compareció  a  la  Notaría.   

          8.4.                       Ignoró    el   Ad  quem  el  oficio  remitido  por la Superintendencia de  Notariado  y  Registro,  en  el  cual  se  indicó  que  los  números del papel  seguridad  con  los  cuales  se  efectuó  la  escritura  fueron  asignados a la  Notaría  quince o veintiuna, lo cual constituía un indicio apto para demostrar  que la señora RITA si compareció a suscribir la escritura.   

8.5.           Hubo  presencia  de  un  falso juicio de  existencia  por  parte  del  Tribunal sobre la declaración de la doctora TERESA  PARDO   BONILLA,   quien  informó  acerca  del  conocimiento  que  sobre  estos  instrumentos  podía  asistirle  a la señora RITA BRIÑEZ, lo cual, en criterio  de  la  defensa,  descartó  cualquier confusión o engaño al que pudiera haber  sido sometida la señora RITA.   

          8.6.                       Argumentó  el defensor, que el Tribunal no tuvo  en  cuenta  las  sentencias  de  primera  y  segunda instancia del proceso civil  reivindicatorio,  pues  con  él  se  acreditó  que  la  denunciante necesitaba  realizar  la  escritura  7189  para  enfrentar  probatoriamente  dicho  proceso,  adelantado  por  su hija ROSALIA RONDON DE CARDOZO, pues cuando se enteró de la  demanda  decidió  realizar  la  simulación  a través de la escritura pública  7189;  todo  lo  cual  le  quitó  credibilidad a la denunciante, que a pesar de  ello, el Tribunal tuvo como creíble.   

8.7.            Concluyó,   que   por   los   errores  precedentes,  el Tribunal no confirmó la absolución de primera instancia, y no  aplicó  el  principio  in  dubio pro reo.   

          9.                         Finalmente  solicitó  casar  la  sentencia  por  existir   violación   indirecta   de   la   ley   sustancial,   por  violación  del  in dubio pro reo, al no  existir   certeza   o   plena  prueba  de  responsabilidad  de  los  procesados.   

CONCEPTO DEL MINISTERIO PUBLICO  

El  Procurador  Tercero Delegado en lo Penal  sugirió  a  la  Corte  no  casar  la  sentencia  recurrida,  por las siguientes  razones:   

1.            La  sentencia  de  segunda  instancia no  adoleció  de  las  falencias  destacadas por el defensor, por el contrario, las  conclusiones  a  las  que  arribó estuvieron suficientemente sustentadas en las  pruebas  obrantes  en  el  proceso;  situación  diversa  es  que el censor haya  efectuado  una  valoración  diferente de los medios probatorios, e incluso haya  distorsionado   su   alcance,  para  concluir  que  se  violó  el  in dubio pro reo.   

          2.                         Conceptuó,   que   no   son   de   recibo  las  observaciones  del  defensor,  pues  éste  se  limitó  a realizar evaluaciones  fragmentarias  del  recaudo  probatorio,  con  la  pretensión de hacer aparecer  dudas  insalvables  sobre  la  responsabilidad de sus defendidos, las que al ser  confrontadas con el acervo probatorio son eliminadas.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Estima  la Sala que es improcedente casar la  sentencia  de  segunda instancia, por las consideraciones que a continuación se  exponen:   

1.            El  defensor  anunció  en el escrito de  sustentación   que  presentaba  un  cargo  único,  referido  a  la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  por  errores  de  hecho  (falsos  juicios de  existencia  e  identidad) que violaron el in dubio pro  reo,  no  obstante, más adelante expuso que se violó  de  manera  directa  y  por falta de aplicación el artículo 247 del Código de  Procedimiento  Penal,  y  también  encontró que se violó el artículo 248 del  mismo  Código;  posteriormente  señaló  que  se violaron indirectamente y por  aplicación  indebida  los  artículos  220 y 66 numerales 1º y 7º del Código  Penal  y  finalmente  planteó la violación indirecta, por falta de aplicación  del artículo 2º del Código Penal.   

          2.        Como  puede  observarse,  no  hay  claridad  en el planteamiento del  cargo,  pues  el  desarrollo  de  lo  anunciado  no  resulta  consonante  con la  indicación  inicial;  debe  recordarse que en virtud de la claridad exigida por  el  numeral  3º  del  artículo  225  del  Código  de  Procedimiento Penal, el  demandante  no puede alegar dentro del mismo cargo y respecto de la misma prueba  equívocos  de hecho y de derecho, ni simultáneamente las distintas modalidades  de   cada   uno  de  ellos,  pues  dada  su  naturaleza  son  excluyentes  y  su  fundamentación obedece a reglas diferentes.    

3.            Tampoco  es  de recibo alegar a un mismo  tiempo  violación  directa  e indirecta de la ley respecto de un mismo punto, o  invocar  la  violación  directa  e  intentar demostrar y soportar la violación  indirecta,  pues  además  de ser ello inconsistente, le está vedado a la Corte  optar por uno de los dos cargos.   

4.            Así  pues,  considerar  como lo hizo el  demandante,  que  se  violó  directamente  el  artículo  247  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  pero  proceder  a  criticar los hechos y las pruebas para  intentar  acreditar una violación indirecta de la ley, hace que la formulación  del  cargo  viole el principio de identidad: Algo no puede ser y no ser al mismo  tiempo,  pues  debe  recordarse  que  si  de  lo  que  se  trata es de alegar la  violación  directa,  en  ella  se admiten los hechos y las pruebas tal como las  asumió  el  fallador, y en consecuencia no puede haber censura de estas. Por lo  tanto,  resulta  errado atacar la sentencia por violación directa de la ley, en  su  modalidad  de  falta de aplicación y demostrar el cargo con una crítica de  las pruebas que sirvieron al fallador para dictar la sentencia.   

5.            Aunque de manera insistente y reiterativa  el  demandante  se  refirió  a  la  violación del in  dubio  pro  reo, en ninguna parte de su escrito invocó  la  violación  del  artículo 445 del Código de Procedimiento Penal, pues como  ya  lo  ha expuesto esta Corporación, cuando lo que se pretende es demostrar la  presencia  de  duda  en  el  proceso,  el  ataque debe formularse por violación  indirecta,  esto  es,  mediante el análisis de la prueba, siendo imprescindible  la  demostración concreta de los errores (de hecho y/o de derecho) que llevaron  a  que  se  desconociera  la duda razonable, y así, a vulnerar el artículo 445  del   Código  de  Procedimiento  Penal  y  aplicar  indebidamente  el  precepto  correspondiente por el cual se profirió condena.   

6.            Ahora,  si  asume  la Sala la violación  indirecta  que  inicialmente  anunció el demandante, debe precisarse que en tal  censura  se  pueden  contradecir los hechos y las pruebas, para concluir que por  la  presencia  de  error de hecho o de derecho en su apreciación, no se aplicó  la ley o se aplicó indebidamente.   

7.            El error de hecho puede presentarse, por  falso  juicio  de existencia (suponer o ignorar una prueba), por falso juicio de  identidad  (distorsionar su sentido objetivo), o por falso juicio de valoración  o  de  apreciación  (desconocer abierta y ostensiblemente las reglas de la sana  crítica,  esto  es,  las  máximas de la experiencia, las leyes de la lógica o  las  leyes  de la ciencia); el error de derecho tiene lugar, por falso juicio de  legalidad  (estimar  una  prueba  ilegalmente  allegada),  o por falso juicio de  convicción   (no   otorgarle   a   la   prueba  el  valor  establecido  por  la  ley).   

8.            Al  actor  le  corresponde  señalar con  precisión  la  clase  de  error que propone, y lo más importante, demostrar su  existencia  y trascendencia, al punto de acreditar que si no hubiera existido el  yerro,  la decisión habría sido otra; pues si nuestro sistema procesal se rige  por  las  reglas  de  la  libertad  probatoria  (artículo  253  del  Código de  Procedimiento  Penal),  la  apreciación  conjunta  de  las  pruebas  y  la sana  crítica  (artículo  254  Código de Procedimiento Penal), resulta insuficiente  plantear  el  error  sobre la apreciación de alguna prueba, si con otros medios  probatorios  se arriba a la misma conclusión que fundamentó el fallo objeto de  censura.   

9.            Se  evalúa  a continuación la crítica  que  del  recaudo  probatorio  realizó  el  censor, por vía de señalar falsos  juicios de identidad:   

9.1.          Sobre  el  falso juicio de identidad que  predicó  del  Tribunal,  referido  a  que  la certificación médica constituye  únicamente  una  recomendación para no desplazarse a climas fríos, que no por  ello  permite  inferir  que la paciente obedeció absolutamente, debe manifestar  la  Sala que no fue éste el planteamiento del Tribunal, pues en la sentencia de  segunda  instancia se expresa que la Sala valoró la declaración bajo juramento  de  la  señora  RITA  BRIÑEZ DE RONDÓN y la tuvo como cierta, al evaluarla en  conjunto con otros medios probatorios.   

          Indudablemente,  la  recomendación médica de no concurrir a sitios  ubicados  en  climas  fríos por la eventual afección grave de la salud, carece  por  sí  sola  de  aptitud demostrativa suficiente para concluir necesariamente  que  una  persona  no  se  desplazó,  esto  es,  que  acató  integralmente  la  recomendación  médica,  pero  lo que olvida el demandante, es que no fue ésta  la  evaluación que hizo el Tribunal para concluir que la señora RITA no vino a  Santa  Fe  de  Bogotá,  pues  arribó  a  tal  conclusión,  no a través de la  inferencia  lógica  que supone el indicio, sino soportado probatoriamente en la  declaración  jurada  de  la  ofendida, a la cual asignó mérito y credibilidad  con la valoración conjunta de otras pruebas.   

          Nótese  que  el  Tribunal,  dentro de la crítica que realizó a la  declaración  de  la  señora RITA, decidió otorgarle credibilidad a partir: De  tenerla  como  “persona en excelente estado de salud mental” (folio 37 de la  sentencia);  de  su  dicho, en el cual relató que con ocasión de venir a Santa  Fe  de  Bogotá  cuando  vino  el Papa se afectó su salud; de la certificación  médica  del  doctor  RAFAEL PALMA ESPINOSA y de la declaración de éste, en la  cual  informa que el riesgo para la señora RITA de concurrir a climas fríos se  concreta  en  una  eventual  crisis  de  hipertensión  arterial,  lo cual puede  ocasionarle  un  accidente  cerebro-vascular (folio 10 de la sentencia); pero de  manera  especial  y  contundente, la credibilidad a lo declarado por la ofendida  se  halla  soportada en las contradicciones de la procesada MARIA ANTONIA RONDON  DE  PAZ,  unidas a las imprecisiones del otro procesado DIONISIO RONDON BRIÑEZ,  al  punto que se ordenó compulsar copias para la correspondiente investigación  por  el presunto delito de falso testimonio, de las declaraciones de LUIS ARTURO  BOHORQUEZ  GONZALEZ,  MIGUEL  ANGEL  MEJIA  MUÑOZ, ARVEY DOMINGO PRADA OVIEDO y  NELSON  RONDON  SANCHEZ  (folio  15  de  la  sentencia), que intentaron, como lo  reconoció  el  Tribunal, integrar “una bien preparada coartada para demostrar  un hecho inexistente” (folio 14 de la sentencia).   

          En  consecuencia,  no  es la certificación, y tanto menos lo que de  ella  pueda  inferirse  -como  lo  pretende hacer ver el censor-, el elemento de  juicio  del  cual  concluyó  el  Tribunal  la  inasistencia de la ofendida a la  suscripción   de   la   escritura  pública  en  la  Notaría  Quince  de  esta  ciudad.   

Si  en  la  violación  indirecta compete al  censor   demostrar   el   error  y  su  trascendencia,  resulta  obvio  que  tal  demostración  debe  efectuarse  con  soporte  integral  en la exposición de la  instancia,  y no con apartes a los que se les otorgue una particular, peculiar y  subjetiva apreciación, por lo cual este cargo no prospera.   

9.2.           Acerca del falso juicio de identidad que  el  demandante  predica  de la sentencia de segunda instancia, al considerar que  el  documento  a  través  del cual se solicitó la cancelación de la escritura  7189,  no tiene el alcance que le dio el Tribunal, pues dicho documento era apto  para  acreditar la simulación, pero no la ilegalidad de la escritura, encuentra  la  Sala  que los falladores de segunda instancia realizan una crítica detenida  y ponderada del alcance de tal documento.   

          En  efecto,  puede  constituir  una  imprecisión  el referirse a la  simulación  como hecho ilegal, pero lo que no puede conseguir el demandante, es  que  se tenga el documento de cancelación de la escritura 7189 como un elemento  de  juicio  inocuo,  cuya  única capacidad probatoria se refiere a acreditar la  simulación,  pues  por  el  contrario, no hay duda que tal instrumento -como lo  reseñó  el  Tribunal-  se  hizo  libre  de  amenazas,  con  consulta previa de  carácter  profesional  al  abogado ROBERTO CASTRO OSORIO, con la entrega de dos  mil  pesos  a  PRIMITIVO  AYALA para pagar a un contador por la realización del  documento   y   con   presentación   personal   en   la   Notaría  Única  del  Espinal.   

          Es  decir,  considera la Sala, que precisamente el escrito demuestra  que  los  procesados,  con  ocasión  de la denuncia que les formuló la señora  RITA  BRIÑEZ, y al darse cuenta de la ilegalidad de la acción de suscribir una  escritura  pública  sin  la  asistencia  de  la  propietaria del bien -no de lo  relacionado  con  la  simulación-,  intentaron  echar  atrás los efectos de su  conducta, esa sí, sin duda alguna, ilegal.   

          Igualmente,  tal  como  lo  pregonó  el  Tribunal,  la  simulación  requiere  esencialmente  que  los intervinientes tengan absoluta claridad acerca  del  acto  simulado  y de sus alcances, y no, como en el caso que nos ocupa, que  se  prescinda  de  la asistencia de una de las partes para adelantar el contrato  sin su participación ni anuencia.   

          Tampoco  es  propio  de  la  simulación,  que el comprador simulado  decida  transferir  el  dominio  a  terceros,  como  ocurrió  con  la escritura  pública  3702  de agosto de 1992, mediante la cual el procesado DIONISIO RONDON  BRIÑEZ  transfirió  la parte que según la escritura 7189 le correspondió del  predio rural “Santa Rita”, a sus hijos.   

En consecuencia, este cargo no es de recibo,  pues  el  demandante  no  consiguió  demostrar  el  error,  y por el contrario,  encuentra  la  Sala  que  hizo bien el Tribunal al tener como elemento de juicio  para  soportar la sentencia condenatoria, el documento con el que los procesados  pretendieron  echar  atrás  su  acción, una vez enterados de las consecuencias  que de ella podían derivarse.   

          9.3.                      Acerca  del error que expresó el demandante con  relación  al  manejo de las reglas de la experiencia por parte del Tribunal, al  asumir  que  éste  erró  en la conclusión, cuando consideró que va en contra  del  sentido  común  suscribir  el documento en un lugar distante del Espinal y  peligroso,  estima  la  Sala que tal aparte de la sentencia (folio 10), no es en  sí  mismo  una conclusión capaz de soportar la sentencia de condena, es decir,  no es por esta observación que se condenó a los procesados.   

Pero  debe  expresarse,  que  si el Tribunal  consideró  que  la  señora RITA BRIÑEZ no asistió a Santa Fe de Bogotá para  la   suscripción  de  la  escritura  7189  en  la  Notaría  Quince,  y  si  en  consecuencia  estimó  que  no  se  trataba de una compraventa simulada, lógico  resulta  observar,  que  por  las  dificultades  de  salud que le asistían a la  señora  RITA  BRIÑEZ,  la  suscripción  de  la  escritura 7189 en Santa Fe de  Bogotá,   estructura   un   elemento   de   juicio   más   que  compromete  la  responsabilidad  de  los procesados, respecto del delito de falsedad material de  particular en documento público.   

          Si  bien  el  censor apunta la defensa hacia la demostración de una  simulación  entre  la señora RITA BRIÑEZ como vendedora y los procesados como  compradores,  ello  no ha encontrado soporte probatorio, en consecuencia, cuando  el  Tribunal  dentro  de  esta  comprensión  global hace la observación que el  demandante  censura,  no  hay  presencia  de  yerro,  sino  precisamente,  de un  elemento  de  juicio acerca del sigilo y clandestinidad que también son propios  de  la  comisión  de  delitos  como  el  que  se  investigó  y  por el cual se  condenó.   

          Vale  decir,  no  se  condenó  a  los  procesados  por suscribir la  escritura  7189  en  la  ciudad de Santa Fe de Bogotá, y no es éste el sentido  que  a  tal situación le dio el Tribunal, pero resulta innegable que al valorar  la  prueba  en  conjunto,  en desarrollo del mandato establecido en el artículo  254  del  Código de Procedimiento Penal, tal circunstancia viene a apoyar -no a  demostrar  por  sí  sola  el  hecho  o la responsabilidad- la acreditación del  hecho  imputado,  así  como  la  responsabilidad  penal  que  les compete a los  procesados.   

          En  consecuencia,  estima  la  Sala que la observación del Tribunal  respecto  del  sitio en que se decide suscribir la escritura 7189, que bien pudo  realizarse  en  el Espinal o en municipio cercano a él, no constituye un error,  sino  que  resulta  coherente con el cuadro conjunto en el que se desarrolló la  sentencia,  pero  que  además, no tiene la virtud, trascendencia e importancia,  por  sí  misma,  de vislumbrar un fallo diferente al que se produjo, razón por  la cual tampoco se reconoce la existencia de este cargo.   

9.4.           Respecto  del  falso juicio de identidad  que  señaló  el  demandante  con  relación  a  que  el  Tribunal erró cuando  consideró   que   la  demostración  del  no  pago  del  dinero  desvirtúa  la  simulación  y  acredita la comisión del hecho, estima la Sala que una vez más  el  demandante  tomó  fragmentos  de  la  decisión  de  segunda instancia para  realizar  sobre  ellos  una  valoración  subjetiva  y ajena al contexto, que no  puede  demostrar  un  error y tanto menos, la pretendida violación indirecta de  la ley.   

          En  efecto,  el  Tribunal no expresó lo que el demandante señaló,  sino  todo lo contrario, dentro de un contexto y cuadro conjunto, así: “…al  descartarse  la  existencia  de una simulación o de una escritura de confianza,  tampoco  está demostrado que hubiera existido el pago del inmueble” (folio 18  de la sentencia).   

          Es  decir,  olvida  el demandante que a esta altura del fallo, ya el  Tribunal  tenía sentadas unas bases sobre las que se había detenido probatoria  y  evaluativamente;  por ello, no radicó la sentencia de condena en la ausencia  de  capacidad  de  pago  del señor DIONISIO RONDON BRIÑEZ, o en las múltiples  contradicciones  en que incurrió acerca de la procedencia de los dos millones y  medio  de  pesos  que  inicialmente manifestó haber entregado a la señora RITA  BRIÑEZ,  sino  que  el  Tribunal utiliza tal circunstancia para apoyar el cargo  del    delito    de    falsedad    material    de    particular   en   documento  público.   

          No  sobra  advertir, que según las reglas de la experiencia y de la  lógica,  al igual que en la simulación, en los delitos de falsedad como el que  aquí  se  investigó  y  juzgó,  también se presenta como ajena la existencia  real  de  entrega  de  dinero por parte del comprador al vendedor, pues de haber  existido  el  dinero  o  el propósito real de comprar y de vender, otro hubiera  sido   el   desarrollo  de  la  suscripción  de  la  escritura  7189,  sin  las  consecuencias  jurídicas que de este proceso se han derivado, y seguramente con  la real asistencia de la señora RITA BRIÑEZ.   

          En  consecuencia,  pretender que con la demostración de la falta de  capacidad  de  pago  del señor DIONISIO BRIÑEZ se acredita la existencia de la  simulación,  tantas  veces  pretendida por la defensa, constituye una negación  de  todo  el  discurrir  anterior  que  hizo  el  Tribunal  y  una  apreciación  fragmentaria  y  fuera  de  contexto,  por  lo  cual  no hay presencia del error  invocado, y en consecuencia, el cargo no se acepta.   

9.5.           Respecto  del  falso juicio de identidad  que  el  censor  apunta  hacia  la  consideración  del Tribunal, en punto de la  posesión  con  la  que continuó la señora RITA BRIÑEZ con posterioridad a la  fecha  de la escritura 7189, lo cual, según el defensor, acredita la existencia  de  una simulación, pero de ninguna manera conduce a concluir la existencia del  delito  de  falsedad,  considera la Sala que una vez más el demandante pretende  con   su  apreciación  subjetiva  y  parcial,  develar  errores  donde  no  los  hay.   

         

          Así  pues,  el  Tribunal  no  condenó  a  los procesados porque la  señora  RITA  BRIÑEZ  hubiese  continuado  con  la  posesión  del  inmueble y  continuara  usufructuando  los  arriendos que por él recibía sin participar de  ellos  a  los  procesados,  sino  que  ésta  circunstancia,  viene  a apoyar la  estructura  general  de la providencia que se encontró suficientemente debatida  y  suficientemente  probada:  La señora RITA no concurrió a la ciudad de Santa  Fe  de Bogotá a suscribir la escritura pública 7189; lo demás son hechos, que  vistos  desde  esta óptica, ratifican que si la señora RITA no concurrió a la  celebración  del  contrato,  del  cual  únicamente  tenían  conocimiento  los  procesados,  lógico  resulta  concluir  que  estos  no  podían  despojar de su  posesión  a  su  progenitora,  pues  su pretensión se haría concreta, como lo  expone  el Tribunal, “hasta la muerte de la denunciante para poder burlar así  los  derechos  hereditarios de los otros hermanos” (folio 20 de la sentencia).   

          El  Tribunal  tampoco  indicó  que  con este hecho se acreditara la  falsedad  material,  la  cual,  con  los  demás  elementos  probatorios,  ya se  encontraba  suficientemente  acreditada;  en consecuencia, tampoco halla la Sala  error  en  la  censura  que  hace  el  defensor,  razón por la cual el cargo no  prospera.   

9.6.           En  cuanto se refiere al falso juicio de  identidad  consistente en que el Tribunal distorsionó la prueba al expresar que  la  procesada MARIA ANTONIA RONDON DE PAZ manifestó que la señora RITA BRIÑEZ  DE  RONDON no se desplazó a esta ciudad para la firma de la escritura pública,  encuentra  la Sala que en efecto se presentó, pues a folio 8 de la sentencia el  Tribunal  asevera  que  “la procesada MARIA ANTONIO RONDON DE PAZ, afirmó que  la  denunciante  no  compareció a la Notaría 15 del Círculo de Bogotá…”.   

          No  obstante,  no fue tal error el que llevó al Tribunal a proferir  su  fallo  condenatorio,  pues  sobre éste aspecto fáctico -inasistencia de la  señora  RITA  BRIÑEZ  a  la  suscripción  de  la  escritura  7189- el soporte  probatorio  estuvo  constituido  por  la  declaración  de  la  señora RITA, la  certificación  médica  del  doctor  RAFAEL  PALMA  ESPINOSA y su testimonio, y  especialmente  por  las  contradicciones de la procesada MARIA ANTONIA RONDON DE  PAZ,  unidas  a  las  imprecisiones del otro procesado, DIONISIO RONDON BRIÑEZ,  que  vanamente  intentaron  ser  apoyadas  con  las declaraciones de LUIS ARTURO  BOHORQUEZ  GONZALEZ,  MIGUEL  ANGEL  MEJIA  MUÑOZ,  ARVEY DOMINGO PRADA OVIEDO,  URIEL RONDON SANCHEZ, JUAN JOSE RONDON y NELSON RONDON SANCHEZ.   

Debe   reiterarse,   que   el   propósito  fundamental  de  la  demostración  del  yerro  (de  hecho  o de derecho) en que  incurrió  el  fallador  de segunda instancia en sede de la causal de violación  indirecta,  debe  apuntar a la trascendencia e importancia que él pudo tener en  el  fallo, capaz de sustentar una decisión de fondo diversa de la proferida; en  consecuencia,  si  pese a que el Tribunal erró en la afirmación que atribuye a  la  procesada  MARIA  ANTONIA RONDON DE PAZ, existen otros elementos probatorios  que  dejan incólume la decisión impugnada, por carecer el yerro de importancia  y  trascendencia  para  variar  el  fallo,  estima la Sala que el cargo no es de  recibo.   

          10.                        Se  evalúa  a continuación la crítica que del  recaudo  probatorio  realizó  el censor, por vía de señalar falsos juicios de  existencia, así:   

          10.1.                       Expuso  el  defensor,  que  en el proceso no fue  posible  establecer  la  verdadera identidad de la persona cuya huella apareció  en  la  escritura 7189, y que ello no fue reconocido por el Tribunal, pues éste  ignoró  la  existencia  de  la  inspección judicial y del dictamen que en ella  rindió  el perito OLEGARIO ALBA MARTINEZ, así como la declaración del Notario  Quince,  GUSTAVO COMBATT LACHARME; elementos de juicio con los que se ahondó la  duda   sobre   la   comisión   del   hecho   y   la   responsabilidad   de  sus  defendidos.   

          Al  respecto  considera  la  Sala,  que la inspección judicial y el  dictamen  del  perito  no  constituyen  elementos  esenciales  para  acreditar o  desvirtuar  los hechos que se investigaron y juzgaron, pues el único aporte que  brindan  se concreta en establecer que la huella impresa en la escritura 7189 no  fue  recogida  con  las  reglas propias de tal procedimiento, razón por la cual  carece de aptitud para ser atribuida a una persona en particular.   

          Con  tal  conclusión,  no  se  señala  que la señora RITA BRIÑEZ  hubiera  asistido  a  la  suscripción de la escritura, pero tampoco se acredita  que  dicha  huella perteneciera a persona diversa; por consiguiente, si tal como  se  ha  reiterado, no basta en sede de casación invocar la violación indirecta  por  error de hecho, por falso juicio de existencia predicable de la omisión de  pruebas  por  parte  del  fallador,  sino que se hace necesario e imprescindible  demostrar  la  importancia  y  trascendencia  de  dicho error, al punto de tener  aptitud  para conseguir que el fallo sea diferente, resulta inocuo el pretendido  yerro  invocado  por  la  defensa,  pues con la inspección y el dictamen, o sin  ellos, el fallo habría sido exactamente igual.   

          Similares  consideraciones  debe hacerse respecto de la declaración  del  Notario  Quince,  pues  si  por la época de la escritura se utilizaba o no  almohadilla  para  recoger  las  huellas decadactilares que serían impuestas en  los  documentos  que  se  tramitaban,  ello  en verdad se torna irrelevante para  acreditar  o  desvirtuar el hecho y la responsabilidad de los procesados, razón  por  la cual se extraña la presencia del error, y aún más, no se evidencia su  importancia  y  trascendencia  en  el  fallo censurado; por ende, el cargo no se  acepta.   

10.2.          Con  relación  a  los falsos juicios de  existencia  que  el censor predica del Tribunal, por: a) No atender y valorar el  oficio  remitido  por  el Notario Quince, en el que informó el procedimiento de  verificación  para  el  cierre  de  escrituras; b) No tener en cuenta el oficio  remitido  por  la  Superintendencia  de  Notariado  y  Registro,  en  el cual se  indicaron  los números del papel seguridad asignados a la Notaría Quince, y c)  No  soportarse  el  fallo en la declaración de la doctora TERESA PARDO BONILLA,  Notaria  Única  del  Espinal,  quien informó acerca del conocimiento que sobre  estos  instrumentos  podía  asistirle a la señora RITA BRIÑEZ, estima la Sala  que  la  información contenida en dichas pruebas carece de relevancia y aptitud  para  confirmar  o  desvirtuar  la  asistencia de la señora RITA a suscribir la  escritura.  En  consecuencia,  como  antes, con dichos elementos de juicio o sin  ellos,  el  fallo  que  finalmente  se  produjo  y  que  fue  objeto de censura,  permanecería inmutable.   

          Si  de  acuerdo  con  el  artículo 254 del Código de Procedimiento  Penal,  los  elementos  constitutivos  del  hecho  o  la  responsabilidad de los  procesados  pueden  ser  acreditados  con  cualquier  medio  probatorio, sin que  exista  tarifa  legal,  no  es  viable  hacer  censuras  al  fallador que previa  crítica  de  los  elementos  de  juicio  que  ha  recaudado, decide soportar su  decisión  en  aquellos  que según las reglas de la sana crítica y mediante su  valoración  conjunta, coherente y armónica con las demás pruebas, estima como  importantes  y  aptos  para  soportar  su  fallo, y deja de lado otros elementos  probatorios   que   considera   innecesarios,  irrelevantes,  intrascendentes  o  simplemente  no aptos ni demostrativos de los hechos o de la responsabilidad que  investiga o falla.   

          Por  lo  expuesto,  estima la Sala que si el Tribunal no soportó su  fallo  en los oficios y en la declaración que se mencionaron en precedencia, no  hay  lugar  a  reprochar  tal  comportamiento,  que  se encuentra consonante con  claras disposiciones legales sobre la valoración probatoria.   

         

          10.3.  Respecto  del  falso  juicio  de existencia que el demandante  atribuye  al  Tribunal,  por  considerar que no tuvo en cuenta las sentencias de  primera  y  segunda  instancia del proceso civil reivindicatorio, pues con ellas  se  acreditó  que  la  denunciante  necesitaba  realizar la escritura 7189 para  enfrentar  probatoriamente  el  proceso  reivindicatorio  adelantado por su hija  ROSALIA  RONDON  DE  CARDOZO, encuentra la Sala, que contrario a lo afirmado por  el  defensor,  el  Tribunal  sí  evaluó dichas providencias y de allí extrajo  conclusiones diversas a las que pretende el censor.   

          En  efecto,  puede  observarse  que  en  la consideración sexta del  fallo  (folio  15  de  la  sentencia  impugnada),  el  Tribunal se refiere a las  consecuencias  probatorias  que  asigna  a  las  sentencias  civiles, lo cual le  sirvió  para desvirtuar la pretendida simulación que ha querido hacer valer la  defensa; por estas razones, el cargo no se acepta.   

11.           Si  tal  como se expresó, el demandante  realizó  una  proposición  de cargos indebida y carente de técnica, y ninguno  de  tales  cargos  fue aceptado, se concluye que la sentencia impugnada no puede  ser  casada  como  lo  solicita  el  censor en su petición final, y tanto menos  proferir sentencia estimativa de sustitución.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

NO     CASAR      la     sentencia  recurrida.   

Cópiese, cúmplase y devuélvase al Tribunal  de origen.   

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL     JORGE  ENRIQUE  CORDOBA POVEDA       

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE               EDGAR  LOMBANA     TRUJILLO                     

MARIO    MANTILLA   NOUGUES                              CARLOS     E.    MEJIA  ESCOBAR           

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON              NILSON  PINILLA PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

    

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