10538 (31-05-95)

1995

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No.10538  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                    Magistrado Ponente   

                                                    Dr.EDGAR  SAAVEDRA  ROJAS   

                                                    Aprobado Acta No.068.-   

Santafé de Bogotá, D.C., treinta y uno (31)  de mayo de mil novecientos noventa y cinco (1995).   

          V I S T O S   

Decide  la  Corte el recurso de hecho que el  defensor   del   procesado   LUIS   ENRIQUE   CASTRO  MANRIQUE,  condenado  como  autor  de  los delitos de  lesiones  personales  concursales  de  índole  culposa  a  la pena principal de  veinte  (20)  meses de prisión, interpuso contra la providencia del 21 de abril  de  1995,  por  medio  de  la  cual el Tribunal Superior de Distrito Judicial de  Santafé   de   Bogotá  se  negó  a  conceder  el  recurso  extraordinario  de  casación.   

                                                    A N T E C E D E N T E S   

El  2  de  marzo  de 1995, la Sala Penal del  Tribunal  Superior  de  Santafé  de Bogotá resolvió la apelación interpuesta  por  el  defensor del procesado Castro Manrique contra la sentencia condenatoria  dictada  por  el  Juzgado 25 Penal del Circuito de esta ciudad capital en contra  de  Luis  Enrique  Castro  Manrique  y Ricardo Barreto Trinidad en el que se les  impuso,  al  primero  de  lo  citados, la pena principal de 20 meses de prisión  como  autor  de  los  delitos  de lesiones personales culposas y al segundo diez  meses     de     arresto     como    autor    responsable    del    delito    de  encubrimiento.   

Inconforme  con  la  anterior  decisión, el  defensor  del  procesado  Castro Manrique interpuso el recurso extraordinario de  casación  dentro  el  término  legal.  La  Sala Penal del Tribunal Superior de  Santafé  de  Bogotá  mediante pronunciamiento del 21 de abril de 1995 negó la  impugnación  interpuesta  al  considerarla  improcedente  en  virtud de que los  delitos  por los cuales se condenaron a los procesados, “conforme a los art. 340  en  concordancia con el 336 y 176 del Código Penal, están sancionados con pena  privativa   de   la   libertad  cuyo  máximo  no  alcanza  los  seis  años  de  prisión”.   

El  defensor  del  procesado  manifestó  en  escrito  que recurre de hecho ante esta Corporación y para tal motivo solicitó  que   se   le   expidiera   copias   autenticadas   de   las  piezas  procesales  pertinentes.   

En la sustentación del recurso, el defensor  señala  que  la  primera  de  las  víctimas  Carlos Alberto Cárdenas Peñuela  sufrió  lesiones,  las cuales se encuentran tipificadas en “los artículos 331,  332  inciso  2o.  333  inc.  2o,  334  inc.  2o,  335  inc.  2o,  336  inc.  1o,  circunstancias  que por unidad punitiva fueron adecuadas típicamente en el art.  336  inc.  1o  del código Penal. La pena establecida en la norma es de cuatro a  diez años de prisión”.   

La  otra  víctima  José  Juvenal  Montaña  Castro,  las lesiones que sufrió se adecuan al tipo contemplado en el artículo  333  inc  2o del Código Penal,”pero por la mayor entidad de tipo precedente, es  el    hecho    punible    de    mayor    gravedad   el   que   determinará   la  competencia”.   

Reconoce que las lesiones son derivadas de un  comportamiento  culposo al tenor de lo dispuesto en el artículo 340 del Código  Penal,  que  establece una reducción del quantum punitivo de las cuatro quintas  a la tres cuartas partes de la sanción.   

Considera  que  la  sentencia  de  segunda  instancia  emitida  por  el Tribunal Superior de Santafé de Bogotá habilita el  recurso  extraordinario  de casación “y la discrepancia con el a-quo, radica en  que  en  su  criterio,  el  máximo  de  la  sanción  no alcanza los seis años  exigidos para la procedencia del recurso”.   

Concluye  solicitándole  a  la  Corte  que  “conceda  el  recurso  de casación. Pero si el criterio jurisprudencial difiere  de  esta  sustentación, solicito la aplicación del inciso último del art. 35.  y 81 de 1993”.   

                                                    CONSIDERACIONES DE LA SALA   

El artículo 218 del Código de Procedimiento  Penal  reformado  por  el  artículo  35  de  la  ley 81 de 1993 estatuye que el  recurso  extraordinario  de  casación  procede contra las sentencias de segunda  instancia  emitidas  por  el  Tribunal  Nacional,  los  Tribunales  de  Distrito  Judicial  y el Tribunal Penal Militar, por los delitos que tengan señalada pena  privativa  de  la  libertad  cuyo  máximo sea o exceda de 6 años aun cuando la  sanción impuesta fuere una medida de seguridad.   

Igualmente  el  inciso  final  del precitado  artículo  establece  que  de  manera  excepcional  y  discrecional  la  Sala de  Casación  Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia podrá aceptar el recurso de  casación  en  situaciones distintas a las anteriormente reseñadas, a solicitud  del  Procurador  General  de  la Nación, su Delegado, o del defensor, cuando la  Corporación  lo  considere  necesario para el desarrollo de la jurisprudencia o  la garantía de los derechos fundamentales.   

Así las cosas, las Corporaciones judiciales  deberán  ceñirse  a  lo  estrictamente  establecido  en  el  anterior precepto  procesal  para la procedencia del recurso de casación, pues lo contrario impone  que  la  Corte declare la nulidad de lo actuado y consecuentemente el rechazo de  la impugnación extraordinaria.   

Razón  le  asiste  al  Tribunal Superior de  Santafé  de  Bogotá  cuando  denegó  el  recurso  extraordinario de casación  mediante  pronunciamiento  del  21  de  abril  de  1995,  al  considerar  que el  requisito  del  quantum  punitivo que exige el numeral primero del artículo 218  del  Código  de  Procedimiento  Penal  no  se  adecua al delito por el cual fue  condenado el señor Luis Enrique Castro Manrique.   

En  efecto, la conducta ilícita por la cual  el  procesado  fue  condenado  en  las  instancias  es  la  establecida  en  los  artículos 336 y 340 del Código Penal cuyos textos rezan así:   

         “ART.   336.-   Pérdida  anatómica  o  funcional  de  un  órgano  o  miembro.  Si  el daño  consistiere  en la perdida de la función de un órgano o miembro, la pena será  de  cuatro  a  diez  años  de  prisión  y  multa  de  diez mil a cincuenta mil  pesos.   

         “La  pena anterior se aumentará hasta en una tercera parte en caso  de perdida anatómico del órgano o miembro”.   

         “ART.        340.-        Lesiones  culposas.  El que por culpa cause a otro alguna  de  las  lesiones  a que se refieren los artículos anteriores, incurrirá en la  respectiva  pena  disminuida  de las cuatro quintas a  las  tres  cuartas  partes y en suspensión, por seis  meses  a  tres  años,  del ejercicio de la profesión, arte u oficio” (resaltas  extrañas al texto).   

La pena privativa de libertad que contempla  el  artículo  336  del Código Penal reúne los requisitos del quantum punitivo  que  establece la ley adjetiva para la procedencia del recurso extraordinario de  casación.  Sin  embargo, en el asunto bajo examen y conforme a lo reglado en el  artículo  340  del  estatuto  anteriormente  citado,  a la pena privativa de la  libertad  que  regula  el  primer  precepto  se  le  deben hacer las respectivas  deducciones  penológicas  por  tratarse de lesiones culposas, cuya disminución  oscilará  entre  las cuatro quintas a las tres  cuartas  partes, lo que genera que cuando se trate de  conductas  ilícitas  culposas  que  hayan  ocasionado  la pérdida anatómica o  funcional  de  un órgano o miembro, la pena privativa de la libertad se fijará  entre el mínimo y el máximo de 24 meses a 30 meses de prisión.   

Así  las  cosas,  el  pronunciamiento  del  Tribunal   Superior   de   Santafé   de  Bogotá  de  no  conceder  el  recurso  extraordinario  de  casación  se  confirmará,  pues  el quantum punitivo de la  infracción  no  se ajusta a lo exigido por la norma procesal para esos efectos,  es  decir,  que  el  delito  tenga  señalada pena privativa de la libertad cuyo  máximo sea o exceda de seis (6) años.   

Tampoco es procedente la petición final del  recurrente  cuando  solicita  en  el  escrito sustentatorio del recurso de hecho  que,  en  caso  de no prosperar la impugnación propuesta, se le dé aplicación  al  inciso  final  del  artículo  35  de  la  ley 81 de 1993, precepto que hace  relación a la casación excepcional o discrecional.   

En  efecto,  jurisprudencialmente  se  han  establecidos  requisitos  generales  y específicos que se deben reunir para que  la  Corte  pueda  decidir  sobre  la  admisibilidad  del  recurso  de  casación  excepcional.  Sobre  los  requisitos generales se ha dicho que esta impugnación  especialísima  procede contra sentencias de segunda instancia, ataque que ha de  intentarse   dentro   de   los   quince  (15)  días  siguientes  a  la  última  notificación  del  fallo por cualesquiera de los sujetos legitimados para ello,  como  el  Procurador  General  de  la  Nación,  su  Delegado  o el defensor del  sentenciado.   

Y  como  exigencias  específicas  se  ha  establecido  que  el impugnante debe fundamentar con claridad las razones que lo  llevan  a  acudir  a  esta  vía  especialísima; el de indicar la necesidad del  pronunciamiento  de  la  Sala  cuando  el recurso tenga la finalidad de fijar el  alcance  de  una  norma o la interpretación de doctrinas contrapuestas, en cuyo  caso  solo  procederá  cuando  exista  vacíos  jurisprudenciales,  como  lo ha  reiterado  esta  Corporación  en varios pronunciamientos entre ellos el de 2 de  diciembre  de  1992,  siendo  ponente  el  H.  Magistrado Jorge Enrique Valencia  M.   

Requisitos  que  fueron  soslayados  por el  recurrente,  por  cuanto que la impugnación ni siquiera se interpuso dentro del  término  legal,  pues  éste  solo  vino  a  impetrarlo en la sustentación del  recurso  de  hecho  dentro  del  trámite  que  se surtió en esta Corporación.   

Por   lo   anteriormente   expuesto,   la  inadmisibilidad es evidente.   

Son   suficientes   las   consideraciones  precedentes  para  que  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte Suprema de  Justicia,   

                                                              R E S U E L V A   

DENEGAR   el  recurso  de  casación  interpuesto  contra la sentencia del 2 de marzo de 1995,  proferida por el Tribunal Superior de Santafé de Bogotá.   

NO  ADMITIR  el  recurso  excepcional  de  casación formulado por el defensor del procesado Luis  Enrique Castro Manrique.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

NILSON    PINILLA   PINILLA                                        RICARDO CALVETE RANGEL   

GUILLERMO    DUQUE    RUIZ                                        CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

DIDIMO    PAEZ    VELANDIA                                        EDGAR SAAVEDRA ROJAS   

JUAN  MANUEL  TORRES  FRESNEDA                                        JORGE ENRIQUE VALENCIA M.   

        CARLOS A. GORDILLO LOMBANA   

        Secretario   

     

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