10429g

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    PROCESO No. 10429  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                   

                                                                  Magistrado Ponente   

                                                                  Dr. DIDIMO PAEZ VELANDIA   

                                                                  Aprobado Acta No.76   

Santafé  de Bogotá, D.C., veinticinco (25)  de mayo  mil novecientos noventa y nueve (1999).   

Procede  la  Corte  a  decidir  el recurso  extraordinario  de  casación interpuesto contra la sentencia de noviembre 21 de  1994,  mediante  la cual el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín  condenó  a  los  hermanos  JOHN  JAIRO  y  JORGE  IVAN GALLEGO BURITICA (a este  último  en  ausencia)  a  la  pena  de  23 años de prisión por los delitos de  homicidio  agravado  tentado  y  hurto calificado y agravado y los absolvió por  acceso carnal violento.   

         

ANTECEDENTES  

         1.-  En Medellín, en la noche del Sábado 8 de enero de 1994, John  Jairo  Gallego  Buríticá  llegó a la casa ubicada en la calle 40 No. 74-74 de  dicha  ciudad,  perteneciente  a  los  esposos  Leonardo  Correa  y Blanca Maya,  quienes  estaban  fuera  de  la  ciudad,  habitando  dicho inmueble solamente la  empleada  de  servicio doméstico  María Nohemy Puerta Usuga, con 15 años  de edad.   

         John  Jairo,  agente  de  Policía, tuvo relaciones sexuales con la  referida  joven  y  luego  le pidió prestado a ésta el teléfono y llamó a su  hermano  Jorge  Iván,  quien  arribó  al  inmueble acompañado de tres varones  más.  Así,  la  joven fue amenazada, utilizando para ello un arma de fuego que  John  Jairo  facilitó.  La  doméstica  fue conducida a uno de los baños de la  casa,  dentro  del  cual  fue  amarrada  y  violada  por  uno de los sujetos que  acompañaban  a los referidos hermanos Gallego Buriticá y “para que no dijera  nada”,  María  Nohemy  fue  objeto  de varias puñaladas (28) a la altura del  cuello  y  del  tórax. Luego, entre todos, procedieron a hurtar varios aparatos  eléctricos  y  electrónicos,  perfumes,  joyas  y ropa, elementos avaluados en  más de 35 millones de pesos.   

         Los  agresores  abandonaron  la  residencia.  La joven notificó el  hecho a la autoridad y John Jairo fue capturado.   

         2.-  En  diversas versiones la quejosa María Nohemy ratificó esos  hechos  (fls.2,  75, 155 y 222) se  obtuvo el respectivo dictamen (fl. 108)  y  también  Carlos  Alberto  Correa  Maya declaró sobre el hurto de sus bienes  (fls. 32, 47 y 154).   

         –  En  su  indagatoria (fls. 13 y ss.), el imputado Joh Jairo negó  enteramente  los hechos, mas en ampliación de la misma (fls. 50 y ss.) admitió  las  relaciones  sexuales  con  la  joven y negó cualquier participación en la  violencia sexual y en el hurto.   

         –  Su hermano Jorge Iván fue declarado persona ausente (fls. 119 y  ss.).   

         –  A  los  referidos  sindicados  se  les dictó auto de detención  (fls. 59 y 190).   

         3.-  Cerrada la investigación, ésta se calificó con acusación a  ambos  procesados  por  los  delitos  de  tentativa de homicidio agravado, hurto  calificado  y  agravado  y  acceso  carnal violento (fls. 221 y ss.), en mayo 30  1994.   

         4.-  El  proceso correspondió al Juzgado 9º Penal del Circuito de  Medellín,  y  en otra ampliación de indagatoria John Jairo dijo (fl.247 y ss.)  que  “Carlos”  (otro  de  sus hermanos que llegó ) y que posteriormente fue  muerto)  le propuso cometer el hurto, pero no más. Reitera que él no tuvo nada  que ver con las agresiones a la joven.   

         Celebrada  la  audiencia  pública  (fls.  261  y  ss.)  se  dictó  sentencia  de  septiembre  16  de  1994  (fls.  273 y ss.), mediante la cual, en  armonía  con  la  acusación,  los  procesados  fueron condenados a 23 años de  prisión y se les negó la condena de ejecución condicional.   

         Apelado  el fallo por el procesado, el Tribunal, por medio del suyo  recurrido  en  casación por el defensor de aquél (fls. 321 y ss.) lo confirmó  enteramente,   “modificándolo”   en  el sentido de absolver a los  acusados por el delito sexual también objeto de reproche.   

         

         LA DEMANDA   

         A   nombre   del   procesado   John  Jairo  Gallego  Buriticá,  el  casacionista  invoca  la  causal  primera  de  casación  del  artículo 220 del  Código  de  Procedimiento  Penal  y  afirma  que  se violó el artículo 22 del  Código  Penal  a  través  de  una  apreciación  errónea del testimonio de la  ofendida  María  Nohemy  Puerta  Usuga.  Al respecto argumenta que su defendido  “no  inició  el  fatídico  ataque  a  la  humanidad  de la joven ofendida”  (fl.351),  refiriéndose  a  las  lesiones  que ésta sufrió en su cuerpo y que  fueron  calificadas  como  constitutivas  de  homicidio tentado, y añade que la  conducta  del  procesado  “llegó  hasta  el estadio en el cual sus compinches  empezaron  a  tratar de introducirla en el baño, más no se prolongó, ni en el  espacio  ni  en  el  tiempo,  ni  en  su  modalidad  referente  al lesionamiento  corporal,   circunstancias   éstas   a  las  cuales  fue  totalmente  ajeno  mi  poderdante” (fl.352).   

         Considera  que  la  inequivocidad  del comportamiento tampoco puede  predicarse  del  procesado, pues de la declaración de la joven se desprende que  aquél  “no  tomo  parte  activa  en  la  agresión con arma blanca, por haber  abandonado  el  escenario  de  los censurables hechos” (fl.353), aparte de que  John  Jairo  “No  conoció”  la  agresión  en  comento, sino únicamente lo  relativo  al  ingreso  al  inmueble  y  al  hurto.  Insiste  en  la  “indebida  apreciación”  del  referido  testimonio (fl.354) y termina solicitando que se  case   la  sentencia  y  se  absuelva  a  su  defendido  del  delito  contra  la  vida.   

CONCEPTO DE LA PROCURADURIA  

         El  señor  Procurador  Primero  Delgado  en  lo  Penal empieza por  enrostrarle  a  la  demanda fallas “de orden técnico”, pues no dice en  qué  clase  de error incurrió el fallador, sino que se limita a “contraponer  sus    particulares    argumentaciones    y    deducciones”    (fl.12    cdno.  Corte).   

         Alude  la Delegada a la ausencia de tarifa legal para la evalución  probatoria   y   añade  que,  por  lo  demás,  “la  expresión  ‘apreciación   racional’,  condensa  el  concepto  de  libertad  que  tiene  el  juez  para  otorgar un determinado valor  probatorio  a  cada  elemento  de  convicción,  teniendo en cuenta los factores  inherentes  a  la  producción  de  la  prueba, y el sentido lógico del acaecer  natural;  pero  ello  también  dentro  del  contexto  general de todo el acervo  probatorio”(fl.14).   

         Considera  que  el  censor  no  realiza  un examen de “toda” la  prueba  de  cargo  (que no fue exclusivamente la declaración de la joven), cita  parte  del  fallo  de primer grado con respecto a lo “poco verosímiles” que  allí  se  estimaron  las  “exculpaciones  y  explicaciones” del procesado y  concluye  que,  entonces,  “la  coautoría  de  los  procesados  es  un  hecho  probado”  (fl.16),  en  apoyo  de  lo cual trae varias jurisprudencias de esta  Sala de Casación.   

        Solicita, pues, no casar el fallo recurrido.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

        Es  una evidencia que, en los términos del recurso extraordinario  de  casación,  el censor no demuestra ni en mínimo grado “la interpretación  errónea”  del  testimonio  plural  y reiterado  de la joven Nohemy   Puerta  Usuga,  una  de  las  pruebas  en las cuales se fundamenta el fallo  combatido.   

        Literalmente,   en   la   totalidad  de  la  demanda  lo  que  se hace es una personalísima y parcelada valoración del  referido  testimonio,  dejando  el  censor, por otro  lado,  la  impresión  de que lo que cometió el sentenciador fue un yerro sobre  la  ley  (violación  directa  que se excluye con la  “indebida  apreciación  probatoria” preindicada)  al  darle  al  testimonio  de  la joven un alcance jurídico del cual carece. La  Sala  afirma  tal cosa porque el casacionista parte de lo que Nohemy Puerta dijo  que  John  Jairo  había hecho y de ese actuar deduce  el  acomodamiento  que  el  mismo merece en la ley lo  que  no resulta idóneo para el conato de homicidio, porque “no fue querido ni  sabido” por el acusado.   

        Esa  “impresión  de violación directa” que deja a la Sala la  demanda,   se  avala,  repítese,  por  la  absoluta  omisión  atañedera  a los errores que pudo cometer  el  Tribunal  al  apreciar el vital testimonio acusador y también por las solas  referencias  “teóricas”  que  hace  el actor en su discurso pretendidamente  impugnatorio.   

        No  obstante  esas falencias, la Sala debe reconocer el acierto de  la  sentencia recurrida, pues -está probado y no se ha discutido en el proceso-  que  el  acusado John Jiaro Gallego, luego de relacionarse sexual y lícitamente  con  Nohemy  Puerta  Usuga, llamó por teléfono a su hermano Jorge Iván, quien  arribó  acompañado de otros sujetos. Cometieron el hurto y luego, con    el   propósito   de   conseguir   la   impunidad   en   el  mismo,   amenazaron   a   la   joven  (con  un  arma  que  el  mismo  John Jairo proporcionó),  después  la  ataron  y violaron y, finalmente, “para que no  dijera  nada”  (como  la  dama  repitió  en  sus  declaraciones)  trataron de  “callarla  definitivamente”  con  los  numerosos  golpes  de cuchillo que le  propinaron.  Así las cosas, la participación de John Jairo (a título obvio de  coautor)  en  dicho  conato de homicidio no ofrece duda y, además, el  casacionista  no  hizo  absolutamente  nada  para demostrar lo  contrario.   

        El fallo, pues, no se casará.   

        Por  lo  expuesto  la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación  Penal,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de la  Ley,                

RESUELVE  

        NO  CASAR  la  sentencia impugnada. En  firme, devuélvase al Tribunal de origen.   

        Cópiese y cúmplase.   

JORGE       ANIBAL       GOMEZ  GALLEGO        

FERNANDO     E.     ARBOLEDA     RI  POLL              RICARDO   CALVETE   RANGEL                

JORGE        E.        CORDOBA  POVEDA                       CARLOS A.GALVEZ ARGOTE   

EDGAR          LOMBANA  TRUJILLO                                      CARLOS    E.    MEJIA  ESCOBAR          

DIDIMO          PAEZ   VELANDIA                                            NILSON  PINILLA  PINILLA                                    

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria    

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