23060(25-05-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23060  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

DR. MAURO SOLARTE PORTILLA  

Aprobado acta No.041  

Bogotá, D.C, veinticinco de mayo de dos mil  cinco.   

VISTOS  

Examina  la  Corte  la  admisibilidad  de la  demanda  de  casación  presentada por el defensor de Gustavo Villegas Jaramillo  contra  la  sentencia  de  segundo  grado proferida por el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Pereira  el  15  de  julio  del  2004,  mediante la cual  confirmó  el  fallo  de primera instancia emitido el 13 de abril del mismo año  por  el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito Especializado, que condenó a su  poderdante  a  18  meses  de  prisión  y  multa  de  365.000  pesos, como autor  responsable del punible de peculado por apropiación.   

HECHOS Y ACTUACION PROCESAL.-  

1.-  La cuestión fáctica fue declarada por  el Tribunal de la siguiente manera:   

“Se extracta de este informativo penal que,  en  octubre del año dos mil, el procesado VILLEGAS JARAMILLO vendió una planta  eléctrica,  marca  KHOLER  POWER  SYSTEM, en la suma de nueve millones de pesos  (9’000.000.oo),   bien  mueble  de propiedad del señor RODRIGO MONTOYA, que le había sido entregado en  calidad  de  secuestre, dentro del proceso ejecutivo iniciado por el Juez Quinto  Civil  del  Circuito de Manizales, sin que haya consignado tal dinero a órdenes  de ese despacho judicial, o entregado a su propietario.”   

LA DEMANDA.-  

1. Con fundamento en la causal primera cuerpo  segundo,  el  censor acusa a la sentencia impugnada de violar en forma indirecta  la  ley  sustancial,  por  error  de  hecho  derivado  de  un  falso  juicio  de  identidad.   

Señala  que  el  juzgador  se  apartó  del  contenido  del  acervo  probatorio al aceptar el avalúo pericial rendido por la  ingeniera  LUZ  ELBA  GONZALEZ  SALDARRIAGA,  la  confesión del sindicado y los  testimonios  de  Carlos  Arturo  García,  Francisco Valencia y Julieta Valencia  como   prueba   inobjetable  del  perjuicio  causado  a  la  administración  de  justicia.   

Subsidiariamente, y al auspicio de la causal  primera,  cuerpo  primero,  el  actor  denunció  violación  directa  de la ley  sustancial  “por  aplicación indebida del artículo  133  del Decreto 100 de 1980 al considerar al Dr. Villegas Jaramillo como sujeto  activo de peculado por apropiación.”   

En la fundamentación del reproche, aduce que  los  secuestres  no  asumen  ni  ejercen  funciones  públicas  debido a que son  particulares  que,  de  acuerdo  con el artículo 250 del Código Penal, cuentan  con  funciones “discernidas , reconocidas o confiadas  por  la  autoridad  pública”; más no delegadas por  ella,  y  que  por  tanto  su responsabilidad se diferencia de la de  “los  particulares  que  ejerzan  funciones  públicas  en forma  permanente  o  transitoria.”,  ya  que  ellos  sólo deben responder  por  abuso de confianza calificado más no por peculado.   CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          La  demanda  de  cuyo  examen  formal  aquí  se  ocupa  la Corte se  inadmitirá por las siguientes razones:   

1.            La Corte es actualmente del criterio que  la  ley  que  regula  el  proceso  de admisión de la demanda de casación es la  vigente  al  momento  de la ocurrencia de los hechos1,  que  para  este evento es la  Ley 553 de 20002   

(salvo  que  sobrevenga  disposición más  favorable  a  los  intereses del procesado),  pues los hechos ocurrieron en  octubre de ése año.   

De  acuerdo con ello, ha de indicarse que el  artículo  primero  de  dicha  ley  establecía: “La  casación    procede    contra    las    sentencias    ejecutoriadas3 proferidas en  segunda  instancia  por  los  Tribunales  Superiores  de  Distrito Judicial, (el  Tribunal  Nacional),  el  Tribunal Penal Militar y el Tribunal Superior que cree  la  ley  para  el  conocimiento  de la segunda instancia de los procesos por los  delitos  de competencia de los jueces penales de circuito especializados, en los  procesos   que   se   hubieren   adelantado   por   los   delitos   que  tengan  señalada  pena privativa de- la libertad cuyo máximo  exceda  de ocho años, aun cuando la sanción impuesta  haya  sido  una  medida  de  seguridad” (subraya fuera de texto).   

2.            El  fallo  recurrido  en  esta  sede, se  profirió  con  base en el artículo 133 del Decreto Ley 100 de 1980, modificado  por los artículos 18 y 19 de la Ley 190 de 1995 que disponía:   

“El  servidor  público que se apropie en  provecho   suyo  o  de  un  tercero  de  bienes  del  Estado  o  de  empresas  o  instituciones  en  que éste tenga parte o de bienes o fondos parafiscales, o de  bienes  de  particulares  cuya  administración,  tenencia o custodia se le haya  confiado  por  razón o con ocasión de sus funciones, incurrirá en prisión de  seis  (6)  a  quince  (15)  años,  multa equivalente al valor de lo apropiado e  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  de  seis (6) a quince (15)  años.  Si  lo  apropiado no supera un valor de cincuenta (50) salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes,  dicha pena se disminuirá de la mitad (1/2) a las  tres cuartas (3/4) partes…”.   

3.            El procesado fue condenado por un delito  de  peculado  por  apropiación  en  cuantía inferior a cincuenta (50) salarios  mínimos  legales  mensuales.  Por consiguiente la pena máxima impuesta, sería  de  siete  (7)  años, seis (6) meses, menor de la requerida para la procedencia  de la casación ordinaria.   

El  actor  pudo haber acudido a la casación  excepcional,  demostrando  la  necesidad de la intervención de la Corte para el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o la garantía de los derechos fundamentales  del  sindicado,  pero  no  invocó  dicho  instituto  ni  intentó  acreditar su  procedencia.  Por  tanto,  se  impone  la inadmisión de la demanda, teniendo en  cuenta  que  no  se advierte violación alguna a garantías fundamentales que la  Sala  este  en  deber  de  proteger  y  la faculten para la actuación oficiosa.   

         

En  mérito  a  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal,   

RESUELVE  

          INADMITIR  la  demanda  de  casación  que  a  nombre  del procesado  GUSTAVO   VILLEGAS   JARAMILLO   presentó  su  defensor,  de  acuerdo  con  las  motivaciones plasmadas en el cuerpo de este proveído.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                    HEMAN  GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                            EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

            Comisión    de  servicio   

ÁLVARO   O.  PÉREZ  PINZÓN                   JORGE L. QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                     MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

ACLARACIÓN DE VOTO  

         

         Respetuosamente   expreso  que  comparto la decisión pero hago  estas precisiones:   

1.  Si  de  estar a la caza de paternidad de  criterios  se  trata,  dígase  en  honor  a  la  verdad  que hace rato la Corte  Constitucional sentenció:   

“En el caso que aquí se examina, la norma  aparentemente  podría  considerarse  de  carácter procesal; sin embargo,   ello  no es así pues de su contenido se deduce una situación desfavorable para  los  procesados que interpongan la casación, ya que ordena que se  aplique  a  las casaciones que se interpongan a partir de su vigencia sin tener en cuenta  el  momento  en  que  el  hecho  delictivo        tuvo        ocurrencia”4.   

          2.  La Sala de Casación Penal de manera uniforme y pacífica había  definido   que   la   ley   de  casación  a  tener  en  cuenta,  sobre  todo  para  reunir  el  requisito de  procedibilidad  del  quántum  punitivo, era la vigente al momento de proferirse  la    sentencia    de    segundo   grado, criterio anclado en el texto del art. 6 cpp-2000:   

“Nadie  podrá ser investigado, ni juzgado  sino   conforme  a  la  ley  procesal  vigente  al  tiempo  de  la  actuación procesal…”   

          3.   El  anterior  postulado  también  era  apoyado  por  la  Corte  Constitucional:   

“Las situaciones jurídicas extinguidas al  entrar  en  vigencia  una  nueva  ley, se rigen por la ley antigua. Cuando no se  trata  de  situaciones  jurídicas  consolidadas  bajo  la  vigencia  de  la ley  anterior,    sino   de   aquellas   que   están   en  curso  en  el  momento  de entrar en vigencia la nueva  ley,   ni   de   derechos  adquiridos  en  ese  momento,  sino  de  simples   expectativas,  la  nueva    ley    es    de    aplicación  inmediata.  La  aplicación o  efecto  general  inmediato  de  la  ley es la proyección de sus disposiciones a  situaciones  jurídicas que están en curso  al  momento  de  su  entrada  en vigencia. El  efecto general  inmediato  de  la nueva ley no desconoce la Constitución, pues por consistir en  su    aplicación   a   situaciones   jurídicas   que   aún  no  se han consolidado, no tiene el alcance  de     desconocer     derechos     adquiridos”5.   

          4.   Pero  sucedió  que  hubo  un  cambio  legislativo:       la       ley      906   de  2004  varió  ese  criterio  de  “actuación procesal” por  el  de  “hecho delictivo”,  para   establecer   la   ley   que   rige  los  recursos,  específicamente,  el  extraordinario   de   casación.   Vale   decir:  ha  existido  un  cambio  normativo  que  le otorga un nuevo  perfil  a  ese  postulado para el trámite de la casación que, en ese contexto,  se comparte.   

Atentamente,  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Magistrado  

    

1  Pronunciamiento  del  16  de  febrero  del  2005  dentro  de  la casación 23006  aprobado por acta número 008 M.P. Alfredo Gómez Quintero.   

2.   La ley 553 de 2000 fue declarada  EXEQUIBLE   por   la   Corte   Constitucional  mediante  Sentencia  C-261-01   de   7  de  marzo  de  2001,  Magistrado  Ponente  Dr.  Alfredo  Beltrán Sierra, en cuanto no se incurrió en  vicio  constitucional  por haber sido tramitada como ley ordinaria y no como ley  estatutaria.   

3.  –  La  Corte  Constitucional  declaro  inexequible  la  palabra  “ejecutoriadas”  mediante  Sentencia  C-252-01 de  28 de febrero de 2001,  Magistrado Ponente Dr. Carlos Gaviria Díaz.   

4  CORTE  CONSTITUCIONAL,  Sent. C-252 de 28 de febrero de 2001, M.  P., Dr. CARLOS GAVIRIA DÍAZ.   

5  CORTE   CONSTITUCIONAL,  Sent.  C-601 de 2001, M. P., Dr., MARCO GERADO MONROY  CABRA.     

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