22734(22-06-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22734  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                               Magistrado Ponente:   

Dr.   ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO   

                                 Aprobado Acta No. 51   

Bogotá, D.C., veintidós (22) de junio de dos  mil cinco (2.005).   

VISTOS:  

En orden a la preservación de las garantías  fundamentales,  se  pronuncia  la  Corte en virtud del recurso extraordinario de  casación  incoado  por  el Procurador 117 Judicial II Penal contra la sentencia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Antioquia  el  28 de enero de 2.004,  confirmatoria  del  fallo  condenatorio  en  primera  instancia  emitido  por el  Juzgado  Segundo Promiscuo del Circuito de Santa Rosa de Osos el 2 de septiembre  de 2.003.   

ANTECEDENTES:  

Por la muerte violenta del ciudadano Francisco  Javier  Sepúlveda, acaecida el 15 de noviembre de 1.999 a tempranas horas de la  mañana  en la vereda Riogrande-Bellavista – Municipio de Don Matías, Antioquia  -,  una  vez  producida  la  aprehensión  de Argemiro de Jesús Gaviria, Carlos  Alberto  Gaviria  y  Carlos Alberto Castro Palacio, la Fiscalía 39 Seccional de  Santa  Rosa  de  Osos  declaró  abierta  la  instrucción  el  16  de noviembre  posterior (fl.7).   

    

Vinculados al proceso mediante indagatoria, el  día  24  del  mismo  mes  no  se  impuso  medida de aseguramiento en su contra,  ordenándose  entonces  el  emplazamiento  y  declaración de persona ausente de  Elkin  de  Jesús  Gaviria  Alzate,  contra  quien el 26 de febrero de 2.001 fue  decretada   detención  preventiva  como  presunto  responsable  del  delito  de  homicidio (fl.71).   

Allegada   prueba   de   diversa   índole,  fundamentalmente  testimonial,  la  investigación fue clausurada y precluída a  favor  de  los vinculados, en decisión fechada el 18 de marzo de 2.002 (fl.111)  que  hubo  de  revocar  la  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior de  Antioquia,  a  instancias  de  la apelación del Ministerio Público, para en su  lugar  acusar  por el delito contra la vida, agravado, a Elkin de Jesús Gaviria  Alzate (fl.147).   

En firme el pliego de cargos, una vez rituadas  las  audiencias   preparatoria  y   pública,  el  16 de septiembre de  2.003  el  Juzgado Segundo Promiscuo del Circuito de Santa Rosa de Osos condenó  al  enjuiciado a la pena principal de 28 años de prisión e interdicción en el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por 20 años, como accesoria, por  el  punible  de  homicidio  agravado,  decisión  impugnada  por el defensor del  condenado  y  avalada  por  el  Tribunal,  aun  cuando  con  la reducción de la  sanción  privativa  de  la libertad a 15 años, lapso al que también se redujo  la accesoria impuesta.   

Recurrida  extraordinariamente  la sentencia,  mediante  auto  del  27 de octubre de 2.004 la Sala hubo de inadmitir el libelo,  no  obstante  lo  cual  dispuso se corriera traslado a la Procuraduría a fin de  que   emitiera   concepto   sobre   la   posible  trasgresión  a  la  garantía  constitucional de favorabilidad para el procesado.   

A  propósito,  el Procurador Cuarto Delegado  para  la  Casación  Penal, en su concepto de rigor, advirtió que efectivamente  el  fallo  había  superado  el  límite  máximo  de  diez  años  para la pena  accesoria,  de  modo  tal  que  el  desconocimiento  de  la legalidad de la pena  conlleva la necesidad de que sea corregido en esta sede.   

CONSIDERACIONES:  

1.  Exaltando  en  forma extrema el carácter  dispositivo   y   rogatorio  de  la  casación,  así  como  los  principios  de  taxatividad   y   limitación  que  la  regentaban  sin  excepción  alguna,  la  Codificación  procesal  penal  de  1.971,  contenida en el decreto 409 de dicho  año,  prevenía  en  el  artículo 581 que le estaba vedado a la Corte tomar en  cuenta  causales  de  casación  distintas de aquellas expresamente alegadas por  las partes.   

2.  El  Decreto  0050  de  1.987  que  vino a  reemplazar   dicho   ordenamiento,  reprodujo  el  mismo  texto  anterior,  pero  agregando  en  el ordinal segundo del artículo 227 que tratándose de la causal  de nulidad, podría la Corte declararla de oficio.   

3.  A  su  vez,  el  Decreto  2700  de 1.991,  aprobado  en  sesiones  paralelas  a  aquellas  deliberaciones  de  la  Asamblea  Constitucional  de  donde emergió el nuevo ordenamiento superior, al tiempo que  reprodujo  en  su  artículo  228  el imperativo para la Corte cuando quiera que  concurrieran  motivos  de nulidad de declararla oficiosamente, extendió bajo el  mismo  supuesto  justificador  de su competencia, el deber de casar la sentencia  cuando  quiera  que  la misma resultara atentatoria de garantías fundamentales.  Esta  reglamentación  se  conservó en el artículo 216 de la Ley 600 de 2.000,  bajo   cuya   égida   se   tramitó  el  recurso  extraordinario  y  aún  esta  decisión.   

4.  Del  mismo  modo  el  nuevo  Código  de  Procedimiento  Penal  contenido  en  la Ley 906 de 2.004, el que apenas se tiene  como  simple  referencia,  extiende  en  el  tercer ordinal del artículo 184 la  facultad-deber   de  la  Corte  para  considerar  motivos  diversos  a  aquellos  expresados  en  la  demanda,  la  sujeción  a los fines que son inherentes a la  casación     y     el     fundamento     de     los     mismos     –  esto  es:   la  efectividad  del  derecho  material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los intervinientes, la  reparación  de  los  agravios  inferidos  a  estos  y  la  unificación  de  la  jurisprudencia  (art.  180 id.) -, como un imperativo categórico en estos casos  en  una  actualización  de su finalidad nomofilaquia de antigua tradición como  simple  defensa  del  derecho objetivo, hacia la preservación de las garantías  fundamentales.   

5.  Es precisamente dentro de dicho marco que  la  casación, como un instrumento extraordinario de impugnación de los fallos,  forzosamente  influida  en  su  desarrollo  procesal  y  material  por  la Carta  Política   –   dado  el  carácter  normativo de ésta -, no escapa a la necesidad de precaver una tutela  judicial  efectiva en el orden penal en el entendido de que la misma sólo tiene  razón  de  ser  dentro  de  un  Estado  que  se proclama como Constitucional de  Derecho,  en  tanto  se  procure la preservación de aquellos valores esenciales  reconocidos  por  el ordenamiento jurídico (legal, supralegal o internacional),  a   través   de   la  efectividad  de  los  medios  o  instrumentos  jurídicos  establecidos  para el libre ejercicio de los derechos, cuyo contenido procesal y  procesal  constitucional proviene del ámbito de protección que la propia Carta  Política les confiere.   

6.  De  ahí  que  la  protección  de  las  garantías  fundamentales,  como  elemento  teleológico inherente al recurso de  casación,  decididamente  termina  por  imponer  – de acuerdo con la previsión  actual,  que  infunde  todos  sus benéficos efectos a cualquier caso sometido a  estudio  por  la  Corte  -,  superar  aquellos  escollos  formales en procura de  ejercer  un correctivo de legalidad frente al fallo, cuando emerge ostensible su  quebranto.   

7.  Precisamente dentro de dicho contexto, en  este  caso la Sala pese advertir que la demanda incoada por el representante del  Ministerio  Público  ante  el  Tribunal  Superior,  no  reunía  los requisitos  formales  para  su  admisión,  decidió dar traslado a la Procuraduría en esta  sede,  con  miras  a  valorar  la  necesidad  de  ejercer su deber correctivo de  eventuales vulneraciones a garantías fundamentales.   

8. A ello se encamina el pronunciamiento de la  jurisprudencia  en  este  concreto  caso,  compartiendo  el pensamiento análogo  expresado  por  el señor Procurador Delegado, tras advertirse que si los hechos  de  este  asunto tuvieron su devenir el 15 de noviembre de 1.999 y si para dicha  época  la  máxima  sanción  accesoria  de  interdicción  en  el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  era de diez (10) años, acorde con lo normado  por  el artículo 44 del Decreto 100 de 1.980 entonces vigente, no era dable que  se  impusiera  a  Elkin  de Jesús Gaviria Alzate una pena superior a dicho tope  legal, como lo fue la de 15 años finalmente deducida.   

              

9.  Y, nada obsta la aplicación favorable de  la  Ley  599  en  relación  con  la  pena  inferida para el delito de homicidio  –como   procedieron  los  juzgadores  -,  que  la accesoria en comento se dedujere con base en el Estatuto  represor  anterior,  habida  cuenta  que  la  Sala  ha  acogido la viabilidad de  aplicar  una  lex tertia en tanto se respete la autonomía propia derivada de la  naturaleza  de  cada  pena  en  el  caso  concreto  (Unica 16.837 Sentencia 3 de  septiembre de 2.001).   

10. Siendo ello así, la Sala habrá de casar  parcial  y  oficiosamente el fallo ajustando la sanción accesoria al límite de  diez  (10)  años  que como máximo se podía imponer al procesado, en lugar del  mismo  lapso  de  la  principal  que  a  quince  (15)  años  se le dedujo en la  sentencia.   

En  razón y mérito de lo expuesto la Corte  Suprema  de  Justicia  en  Sala  de  Casación  Penal, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE:   

1° CASAR parcial y oficiosamente el fallo, en  el  sentido de imponer al procesado la sanción accesoria de diez (10) años que  como  máximo  se  podía  imponer,  en lugar del mismo lapso de la principal de  quince (15) años inferida en el fallo.   

2°  En  lo  demás  la sentencia se mantiene  incólume.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Cópiese,   cúmplase,   notifíquese   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                 HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

     Impedido  

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                      EDGAR      LOMBANA      TRUJILLO           

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN     JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

           Aclaración   de  voto   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                           MAURO SOLARTE PORTILLA   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

SALVAMENTO PARCIAL DE VOTO  

(Casación No. 22.734)  

Este  salvamento  se  corresponde  con  el  visible  en  las  hojas  16 y 17 del cuaderno de la Corte, en el cual decía por  qué  no  se  debía  dar  traslado al Ministerio Público. Ahora, es suficiente  afirmar  que  como  la  Sala corrió el traslado, debía anular lo anterior para  entrar a decidir directamente.   

Álvaro Orlando Pérez Pinzón  

22. 7. 2005.  

    

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