21878(15-06-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21878  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                MAGISTRADO PONENTE   

   HERMAN  GALAN  CASTELLANOS   

    APROBADO   ACTA   No. 048   

                             

          Bogotá,  D.C.,  quince (15) de junio de  dos mil cinco (2005).   

          Procede  la  Sala  a  resolver  sobre la  admisibilidad  de  la  demanda  de  revisión  interpuesta  por  el apoderado de  BELCY  RODRÍGUEZ  VELANDIA,  contra  la  sentencia  de  fecha 22 de junio de 2001 proferida por la Sala Penal  del  Tribunal  Superior de Bogotá, providencia que confirmó la proferida el 26  de  julio de 2000 por el Juzgado 40 Penal del Circuito con sede en esta capital,  mediante    la    cual    la    declaró    responsable   por   el   delito   de  concusión.   

       ANTECEDENTES   

          1. El Tribunal  Superior  de  Bogotá  se  refirió a los hechos en el proceso cuya decisión se  demanda en revisión, en los siguientes términos:    

“Historian  los autos que entre los meses  de  noviembre  a  diciembre  de  1997 la señora BELCY  RODRÍGUEZ   VELANDIA  en  su  calidad  de  servidora  pública  en el cargo de Auxiliar X de la Dirección de Selección en la Empresa  de  Teléfonos de Bogotá, solicitó a la señorita ANGÉLICA DEL CARMEN OTALORA  la  suma  de  un millón de pesos con el fin de ayudarla en el trámite para que  su contrato laboral con la aludida empresa se firmase”.   

          2. En el proceso  en  el que se investigaron los sucesos del acápite anterior, luego de oírse en  indagatoria  a  la  procesada,  resolvérsele situación jurídica y practicarse  algunas  pruebas, se cerró la investigación y se calificó el sumario mediante  resolución  del  19  de  marzo  de  1999,  providencia  en  la  que se acusó a  BELCY  RODRÍGUEZ  VELANDÍA  por el delito de concusión.   

               Culminó la primera instancia con  la  sentencia  proferida  el  26  de  julio  de 2000 por el Juzgado 40 Penal del  Circuito   de   Bogotá,   providencia   en  la  que  se  condenó  BELCY  RODRÍGUEZ  VELANDIA  a 4 años de  prisión  y  multa  de  50  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes y la  accesoria  de  ley,  al  hallarla  responsable  del  delito de concusión.    

               El  Juzgado  halló  inequívoca  convicción   sobre  la  ocurrencia  del hecho punible, al encontrar prueba  múltiple  sobre  el  aspecto objetivo del mismo. La responsabilidad atribuida a  la  condenada  la  fundamentó  en  las  declaraciones  de GLORIA AMPARO FIERRO,  FABIÁN  RUALES  ALVEAR,  ANGÉLICA  DEL  CARMEN OTALORA y LUZ STELLA GUACANEME,  como  también  en  las  grabaciones magnetofónicas obtenidas por ANGÉLICA DEL  CARMEN  OTALORA  con posterioridad a los hechos, y la versión libre rendida por  BELCY  RODRÍGUEZ  VELANDIA,  diligencia  en  la  que admitió haber solicitado un millón de pesos para hacer  firmar  el contrato, exigencia que hizo porque un señor de la gerencia, a quien  no  identificó, le había dado instrucciones en ese sentido, versión de la que  se retractó en la indagatoria.   

          La   decisión   del   a  quo  fue confirmada por la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá,  el  22  de junio de 2001, al desatar el recurso de apelación interpuesto por el  defensor de la procesada.   

          Cabe  anotar  que  la defensa en la sustentación de la impugnación  del  fallo  de  primera  instancia  para  pedir  su  infirmación, argumentó la  nulidad  del proceso por violación al principio de investigación integral y al  derecho  de  contradicción,  al  haberse  dejado  de ampliar los testimonios de  ANGÉLICA  DEL  CARMEN  OTALORA,  FABIÁN RUALES ALVEAR y STELLA GUACANEME, así  como  por  haberse  aportado  en  copia  simple la prueba trasladada del proceso  disciplinario   adelantado   en   contra   de   BELCY  RODRÍGUEZ  VELANDÍA. Igualmente censuró la legalidad  de  las  grabaciones  magnetofónicas. Respecto a la apreciación de las pruebas  señala  que no conducen a la certeza respecto a la existencia del hecho punible  y la responsabilidad de la incriminada.   

               El Tribunal encontró infundadas  las  protestas de la defensa, porque los testimonios que sirvieron de fundamento  al  fallo  de  primera  instancia  fueron legalmente incorporados al expediente,  afirmación  que  involucra  a  las  alegadas  como  prueba  trasladada, pues se  practicaron  con  el  cumplimiento  de  los  requisitos establecidos por la ley,  además  de  que  la Asesora Jurídica certificó remitir copia de los elementos  de  juicio  recopilados  en  el  proceso  disciplinario  adelantado en contra de  BELCY  RODRÍGUEZ.  De otra  parte,  los  testigos  hacen  un  relato  claro, coherente y detallado sobre las  circunstancias  en  las que se ejecutó la conducta por la procesada, por lo que  no  era  indispensable  oírlos  en ampliación de declaración, testimonios que  por  lo  demás  fueron  conocidos desde los albores del proceso por la defensa,  luego,   el   sujeto   procesal   tuvo   la  oportunidad  para  controvertir  su  contenido.   

          En  relación  con  las  grabaciones, el  ad  quem  advierte  que  el  mérito  probatorio reconocido se deriva del hecho de que fueron gravadas por la  persona que era víctima de delito.   

LA    DEMANDA   DE  REVISIÓN   

         El libelista invoca la causal tercera de  revisión  prevista  en  el  artículo  220  del Código de Procedimiento Penal,  aduciendo como fundamentos:   

                                                                                     

              La sentencia condenatoria – afirma  el  actor  –  se sustentó en las declaraciones de ANGÉLICA DEL CARMEN OTALORA,  FABIÁN   RUALES   ALVEAR  y  LUZ  STELLA  GUACANEME,  testigos  que  no  fueron  presenciales  de  los hechos, razón por la cual hace falta en el expediente una  prueba  que  directamente  lleve  el  conocimiento al funcionario, como lo es la  inspección  judicial a la oficina del piso 13 ubicada en la carrera 8ª número  20-00,  en  donde  laboraba  BELCY  RODRÍGUEZ VELANDÍA, con la intervención de la  inculpada y los testigos.   

                     

          El  mérito  para  la  revisión  de  la  sentencia  lo  fundamenta  el  demandante  en  que  los  fallos  de instancia se  profirieron  sin  haberse  decretado  y  practicado la diligencia de inspección  judicial  referida  en  el párrafo anterior, incurriéndose en error de hecho y  de derecho   

          Con  la  demanda  se anexó el poder del  demandante  al apoderado para ejercitar la acción de revisión, fotocopia de la  sentencia  de  segunda  instancia,  así  como las constancias de notificación.   

        CONSIDERACIONES DE LA SALA   

               1.  La  revisión  es  un  instrumento  extraordinario  que persigue la remoción de los  efectos  de cosa juzgada  de una decisión que, por equivocada, es injusta,  a  fin de hacer prevalecer la verdad material, por lo que su ejercicio obliga al  cumplimiento  de  los  presupuestos de admisibilidad establecidos por el código  de  procedimiento  penal, sin los cuales inexorablemente la demanda tendría que  ser rechazada por la Corte.   

               De  conformidad con el artículo  221  del  Código  de  Procedimiento  Penal, los sujetos procesales con interés  jurídico  y  que   hayan sido reconocidos  en el proceso penal,   tienen   la   posibilidad   de   promover   la  acción  de  revisión,  en  las  circunstancias a que hace referencia el artículo 220 ibídem.   

               2.  La  posibilidad  de  ejercicio  de  la  acción  de  revisión  en cualquier tiempo,  entonces,   está   condicionado   al   cumplimiento  de  unas  exigencias   perentorias  que no pueden ser  omitidas por el interesado,  ya que la  solicitud  de  revisión se encamina a desconocer la inmutabilidad y firmeza que  caracterizan las sentencias ejecutoriadas.   

              Entre los requisitos que no pueden  ser  omitidos, según el artículo 222 del C.P.P., están el señalamiento de la  causal  que se invoca y los fundamentos de hecho y de derecho en que se apoya la  solicitud,  así  como  copia  de las decisiones de primera y segunda instancia,  con  la  constancia de ejecutoria, proferidas en la actuación cuya revisión se  demanda,  aspectos  sustanciales  de  los supuestos mínimos que se deben probar  para  cuestionar la firmeza que ampara las sentencias que pretenden desconocerse  por este medio de impugnación extraordinario.   

                                  3.   La   causal  de  revisión  invocada  es  la  3ª  del artículo 220 del Código de Procedimiento  Penal.    Es   decir,  “cuando  después  de  la  sentencia  condenatoria  aparezcan  hechos  nuevos  o  surjan  pruebas,  no  conocidas  al  tiempo de los  debates,    que    establezcan    la    inocencia    del    condenado,    o   su  inimputabilidad”.   

               Por  hecho nuevo ha entendido la  Corte,  y así lo ha plasmado en numerosos pronunciamientos, todo acaecimiento o  suceso  fáctico  vinculado al hecho punible materia del proceso, del cual no se  tuvo  conocimiento  en ninguna de las etapas de la actuación judicial y que por  lo  tanto  no  pudo  ser  controvertido.   El  concepto de prueba nueva, en  cambio,  hace  relación  a  un  medio probatorio no incorporado al proceso sino  cuyo  surgimiento  tuvo  ocurrencia  después  de él, que da cuenta de un hecho  desconocido,  o  de  una  variante  sustancial  de  un  hecho  conocido  en  las  instancias  procesales,  cuyo aporte conduce a concluir, en un grado de certeza,  que se condenó a un inocente o como imputable a quien no lo era.   

               La  idea  de  prueba  nueva,  se  refiere  tanto al hecho de que el medio probatorio no figure aportado al proceso  o  sea  posterior  a  la  sentencia y, además, que de haber sido conocida en su  momento  por  el  juzgador lo habría llevado con seguridad a la absolución del  procesado  o que se declaró responsable a un inimputable como imputable. Eso es  precisamente lo que le otorga carácter de novedoso.   

               Examinado en el presente caso el  cumplimiento  de los requisitos de la demanda, se advierte que, se acudió a una  argumentación  con  la que no se acreditó debidamente la estructuración de la  causal  invocada,  pues  se reprochó a los falladores el no haber decretado una  inspección  judicial  al  lugar  de  los  hechos  sin precisar el alcance de la  prueba,  su  incidencia  en relación con el sentido del fallo, esto es, de qué  manera  y  por  qué razones con dicho medio se derrumbaba la prueba de cargo en  la que se soportó el fallo de condena.    

          El  único  argumento traído a colación como fundamento del ataque  a  la  sentencia  del ad quem  fue  el de que la inspección judicial es un medio que le permite al funcionario  comprobar  directamente  el hecho, argumento que no se vinculó específicamente  con  el  suceso  que  dio  origen al proceso penal, por lo que la afirmación en  tales  condiciones resulta inane para los efectos del examen de la admisibilidad  de la demanda por la causal tercera del artículo 220 del C.P.P.   

               Fuera de insinuar la inspección  judicial  como  prueba dejada de practicar, el demandante no señala cuáles son  las   pruebas   y   los   hechos   nuevos   en   lo  que  apoya  la  demanda  de  revisión.   

                                  Los  reproches al juzgador de haber incurrido en  error  de  hecho  y  error  de  derecho,  muestran  la confusión conceptual del  recurrente  en  relación con los institutos de la casación y la revisión, los  cuales  son  distintos  en  cuanto  a su naturaleza, finalidades, oportunidad de  proposición,  trámite y requisitos, de ahí que, a juicio de la Sala, erró el  actor  al  invocar como sustentó de la acción de revisión fundamentos propios  de la casación.   

                            4. La ausencia de  los  requisitos  mínimos exigidos para la demanda de revisión  da lugar a  su  inadmisión,  pues  se  omitió  el  desarrollo  de  la causal invocada y la  demostración  de  la existencia de una prueba o hecho nuevo mediante argumentos  que permitieran determinar la seriedad de la pretensión.   

                 Así   las  cosas,  la  Corte  inadmitirá  por  improcedente   la demanda instaurada, previo a lo cual le  reconocerá personería al apoderado.   

               En  mérito  de  lo expuesto, la  Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

             RESUELVE:   

                 1.  Reconocer   como   apoderado   de   BELCY  RODRÍGUEZ  VELANDÍA  al  profesional del derecho con T.P. 36.572  del C. S de la J., en los términos del poder a él conferido.   

         2. Inadmitir la  demanda   de   revisión   presentada   por   el   apoderado   de   BELCY   RODRÍGUEZ   VELANDÍA,  por  las  razones expuestas en la parte motiva de esta providencia.   

        3.  Contra  esta  providencia  procede  el  recurso de reposición.   

                                              

        Notifíquese    y  cúmplase   

           

MARINA PULIDO DE BARÓN  

                                 

SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ                                                                HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

                                                      

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                                           

ÁLVARO        O.       PÉREZ  PINZÓN                                          JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS             

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                MAURO SOLARTE PORTILLA   

                Permiso   

              TERESA RUIZ NÚÑEZ   

                        Secretaria   

         

    

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