15610(18-05-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 15610  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado ponente:  

Dr.  MAURO  SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado Acta No. 039  

Bogotá  D.C.,  dieciocho  de mayo de dos mil  cinco.   

VISTOS  

Se  pronuncia la Corte acerca de la petición  presentada  por  el  apoderado  del sentenciado LUCAS SEGUNDO GNECCO CERCHAR con  relación   a   su   solicitud   de  rehabilitación  de  derechos  y  funciones  públicas.   

ANTECEDENTES   

1.  Mediante  sentencia  del 26 de octubre de  2000,  la  Corte condenó a LUCAS SEGUNDO GNECCO CERCHAR a las penas principales  de  cuarenta  y dos (42) meses de prisión, multa en cuantía de dieciséis (16)  salarios  mínimos  legales  mensuales,  y  a  la  accesoria de interdicción de  derechos  y  funciones  públicas  por  término  igual al de la privativa de la  libertad, como autor del delito de constreñimiento al elector.   

2.   El  25  de julio del 2003, la Corte  concedió  al  condenado  una  redención  de la pena equivalente a 27 días por  trabajo  realizado  durante  los  meses  de  mayo  y julio del 2003 y ordenó su  libertad por pena cumplida.   

3.  Por medio de proveído fechado el 17  de  septiembre  del  2003 esta Corporación resolvió negativamente la solicitud  de  rehabilitación de derechos y funciones públicas que elevare el sentenciado  en    el    mes    de   agosto   del   mismo   año1,  debido a que para ésa fecha  no  habían  transcurrido  dos  (2)  años  desde  el  cumplimiento  de  la pena  privativa  de  la  libertad  ni  se  había  acabado  de  descontar  la sanción  accesoria.   

4.  En esta oportunidad se demanda nuevamente  la  rehabilitación  de  los  derechos  y  funciones  públicas de LUCAS SEGUNDO  GNECCO  CERCHAR, con fundamento en el artículo 92 del Código Penal del 80, por  haber transcurrido el término de la pena impuesto en la sentencia.   

SE CONSIDERA:  

1.  De conformidad con el artículo 79 de la  ley  600  de  2000,  compete  a  los  jueces de ejecución de penas y medidas de  seguridad  conocer, entre otros aspectos, de las actuaciones relacionadas con la  sustitución, suspensión o extinción de la sanción penal.   

Cuando  se  trata de condenados que gocen de  fuero  constitucional,  como  aquí  acontece, dicha competencia “permanecerá       en       la      autoridad      judicial      de  conocimiento”,  en  este  caso  la Corte, como se ha  venido sosteniendo en el decurso del proceso.   

          2.    El  artículo  92  del  Decreto 100 de 1980 por el que se rigió el caso y se dictó  la sentencia, establecía:   

“Rehabilitación.  Excepto  la expulsión  del  territorio  nacional  para el extranjero, las demás penas señaladas en el  artículo  42  podrán cesar  por rehabilitación (se destaca).   

“Si  tales  penas fueren concurrentes con  una  privativa  de la libertad, no podrá pedirse la rehabilitación sino cuando  el  condenado  hubiere  observado  buena  conducta y después de transcurridos 2  años a partir del día en que haya cumplido la pena.   

“Si no concurrieren con pena privativa de  la  libertad,  la  rehabilitación no podrá pedirse sino dos (2) años después  de   ejecutoriada   la  sentencia  en  que  ellas  fueron  impuestas”.   

         Al  interpretar  dicha  disposición  la Corte ha dicho:   

““Es  claro,  entonces,  que  la  rehabilitación  que  consagra  el artículo 92 del estatuto  penal  sólo  se  aplica  cuando  no  ha  transcurrido  el  término  de la pena  impuesta,  de  manera que por esa razón está consagrada dentro de las causales  de  extinción  de  la  pena,  y sometida a los condicionamientos fijados por la  norma  en  cita.  Cuando el tiempo fijado como sanción se ha cumplido, opera la  rehabilitación   ‘ipso  jure’  que  prevé  el  artículo  71  del  Código  electoral,  sin  que  para  ello  sea  necesario la  intervención  de la autoridad judicial, pues basta que el interesado formule la  solicitud   pertinente   acompañada  de  los  respectivos  documentos  ante  el  Registrador  Municipal  de  su domicilio” (Cfr. auto única instancia de junio  3/97.  Rad.  4083.  M. P. Calvete Rangel)”.   

“Este  entendimiento  no  resulta modificado con la puesta en vigencia de la ley 599 de  2000.   

“En efecto, el  artículo 92 del Nuevo Código Penal, establece:   

““La  rehabilitación.  La rehabilitación  de  derechos  afectados  por una pena privativa de los mismos, cuando se imponga  como accesoria, operará conforme a las siguientes reglas:   

““1.-  Una  vez  transcurrido  el  término  impuesto  en la  sentencia,  la  rehabilitación  operará  de derecho. Para ello bastará que el  interesado  formule  la  solicitud  pertinente,  acompañada  de los respectivos  documentos  ante  la  autoridad  correspondiente  (se  destaca).   

““2.-  Antes  del  vencimiento  del  término previsto en la  sentencia   podrá  solicitarse  la  rehabilitación  cuando  la persona haya observado intachable conducta personal, familiar, social  y  no  haya  evadido  la  ejecución  de la pena; allegando copia de la cartilla  biográfica,  dos  declaraciones,  por  lo  menos,  de  personas  de  reconocida  honorabilidad  que  den  cuenta de la conducta observada después de la condena,  certificado  de  la  entidad bajo cuya vigilancia hubiere estado el peticionario  en  el  período de prueba de la libertad condicional o vigilada y comprobación  del pago de los perjuicios civiles (se destaca).   

““En  este  evento, si la pena privativa de  derechos  no  concurriere  con  una privativa de la libertad, la rehabilitación  podrá  pedirse   dos  (2)  años después de la ejecutoria de la sentencia  que  la  impuso,  si  hubiere  transcurrido  la  mitad del término impuesto (se  destaca).   

““Si la pena  privativa  de  derechos  concurriere  con  una  privativa  de la libertad, sólo  podrá  pedirse  la  rehabilitación después de dos (2) años contados a partir  del  día en que el condenado haya cumplido la pena privativa de la libertad, si  hubiere transcurrido la mitad del término impuesto.   

““3.- Cuando  en  la  sentencia  se  otorgue la suspensión condicional de la ejecución de la  pena  privativa  de  la  libertad,  y no se exceptúa de ella la pena accesoria,  ésta  se  extinguirá  con  el cumplimiento del período de prueba fijado en el  respectivo fallo.   

““Cuando, por  el  contrario, concedido el beneficio en mención, se exceptúa de éste la pena  accesoria,  su  rehabilitación  sólo podrá solicitarse dos (2) años después  de  ejecutoriada  la sentencia en que fue impuesta, si  hubiere    transcurrido    la    mitad    del    término   impuesto”     (se    destaca)”.   

““No  procede  la  rehabilitación  en  el  evento  contemplado en el  inciso   5º   del  artículo  122  de  la  Constitución  Política”     (Se    destaca)”.   

“Se   tiene  entonces,  que  ni  en  vigencia del Decreto 100 de 1980, ni bajo el imperio del  actual  estatuto  punitivo,  procede  la  rehabilitación  cuando el término de  interdicción  de  los  derechos  afectados  impuesto  en  la  sentencia  se  ha  cumplido,  por  lo  que  tampoco resulta aplicable el principio de favorabilidad  por  efecto  de  la  sucesión  de  leyes,  pues resulta claro que en uno y otro  estatuto  la hipótesis invocada por el condenado se aplica a la rehabilitación  sólo  cuando  no haya transcurrido el término de la sanción, lo que no sucede  en  este  evento como pasa a precisarse”.   

En  el  caso particular el sentenciado LUCAS  SEGUNDO  GNECCO  CERCHAR fue condenado a 42 meses de prisión, pena que cumplió  el   pasado   25   de   julio,   (fls.   180  y  ss.,  del  cuaderno  original).  Simultáneamente  se  le  impuso  la  sanción  accesoria  de  interdicción  de  derechos  y funciones públicas, por un tiempo igual al de la pena principal (42  meses),  la  cual  empezó  a  descontar  el  14  de  noviembre de 2000, al día  siguiente de quedar ejecutoriada la sentencia condenatoria.   

Lo  expuesto  significa  que el sentenciado  cumplió  la  pena  accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas  el  14  de mayo del año pasado, por tanto, y de conformidad con lo dispuesto en  los  artículos  92  del  Decreto  100  del  80  y  92 de la Ley 600 de 2000, la  rehabilitación  operó  de derecho a partir de ese momento, no siendo necesario  pronunciamiento judicial para su reconocimiento.   

         Se  ordenará dar cumplimiento al inciso final del artículo 53 del  Código  penal2   

La   Secretaría   informará   a   la  Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil,  al Departamento Administrativo de  Seguridad  y  a la Procuraduría General de la Nación, sobre el cumplimiento de  la  pena  de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  impuesta  al  peticionario, anexando copia de este proveído.   

Por  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE  

         

1. Abstenerse  de  pronunciarse  sobre la  rehabilitación solicitada por Lucas Segundo Gnecco Cerchar.   

2. Informar a la  Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil,  al Departamento Administrativo de  Seguridad  y  a  la Procuraduría General de la Nación sobre el cumplimiento de  la  pena  de  interdicción  de derechos y funciones públicas impuesta a Gnecco  Cerchar, remitiendo copia de esta providencia.   

        Contra     esta     decisión     procede     el     recurso    de  reposición.   

MARINA   PULIDO  DE  BARON   

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                   HERMAN GALAN CASTELLANOS   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                          EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ALVARO   O.  PÉREZ  PINZON                              JORGE  L. QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                               MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1  Aprobado mediante acta 104.   

2 En el  mismo  sentido auto del 28 de enero del 2003, radicado  9976, M. P. Fernando Arboleda Ripoll.     

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