SP038-2026(65657)

FEBRERO

Asistente Jurídico Inteligente

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MYRIAM  ÁVILA ROLDÁN  

Magistrada  ponente  

  

  

SP038-2026  

Radicación  n.º 65657  

CUI:  05101600027120210004001  

Aprobado  acta n.º 021  

  

Bogotá,  D. C., cuatro (4) de febrero de dos mil veintiséis (2026).            

I. OBJETO          DE LA DECISIÓN  

  

La  Sala resuelve la impugnación especial presentada por el  defensor de Jhon Alejandro Zapata  Palacio  contra la sentencia del 13 de octubre de 2023, proferida por la Sala  Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Antioquia. Esta  decisión revocó, parcialmente, la absolución del  20 de octubre de 2022, emitida por el Juzgado Penal del Circuito de  Ciudad Bolívar (Antioquia) y, en su lugar, condenó a  aquél como autor del delito de homicidio en grado de  tentativa.  

  

  

  

            

II. HECHOS  

            

1. El          22 de junio de 2021, entre 8:00 y 8:30 p.m., aproximadamente, Jesús          Antonio Osorio Yepes conducía una motocicleta en el municipio          de Ciudad Bolívar (Antioquia), en compañía de          su entonces compañera sentimental. Cuando transitaba a la          altura de la carrera 53A n.° 52-151, Jhon          Alejandro Zapata Palacio          saltó desde un andén y accionó un arma de fuego          en su contra en repetidas oportunidades, logrando impactarlo con un          proyectil en el codo izquierdo.  

            

2. La          herida ameritó atención médica de urgencia, con          intervención quirúrgica.  

  

            

3. El          29 de junio de 2021, el Juzgado Segundo Promiscuo Municipal con          función de control de garantías de Ciudad Bolívar          (Antioquia) emitió orden de captura contra Jhon          Alejandro Zapata Palacio.          Una          vez se materializó la orden, el 7 de julio siguiente, el          Juzgado Primero Promiscuo Municipal con función de control de          garantías de esa misma población legalizó el          procedimiento de captura.  

            

4. En          esa fecha, la Fiscalía General de la Nación le formuló          imputación a Jhon          Alejandro Zapata Palacio          como          autor del          delito de homicidio en grado de tentativa en concurso heterogéneo          con fabricación, tráfico y porte de armas de fuego o          municiones, descritos en los artículos 27, 103 y 365 del C.P.          -sin          aceptación de cargos-.          El funcionario judicial impuso al procesado medida de aseguramiento          privativa de la libertad en establecimiento carcelario.  

            

5. El          6 de septiembre de 2021, la Fiscalía radicó escrito de          acusación ante el Juzgado Penal del Circuito de Ciudad          Bolívar (Antioquia). Allí, el día 30 de ese mes          y año, la Fiscalía formuló oralmente la          acusación por las mismas conductas punibles comunicadas          preliminarmente.  

            

6. La          audiencia preparatoria tuvo desarrollo el 4 de noviembre de 2021. En          sesiones del 2 de diciembre de 2021, 10 de marzo, 24 de agosto y 23          de septiembre de 2022 se llevó a cabo el juicio oral y          público. En la última fecha, la juez de conocimiento          anunció el carácter absolutorio del fallo.  

            

7. El          20 de octubre de 2022, el Juzgado Penal del Circuito de Ciudad          Bolívar (Antioquia) emitió sentencia absolutoria y,          frente a ésta, la delegada de la Fiscalía interpuso          recurso de apelación.  

            

8. El          13 de octubre de 2023, la Sala Penal del Tribunal Superior del          Distrito Judicial de Antioquia revocó, parcialmente, la          sentencia de primera instancia. Mantuvo la absolución por el          delito de fabricación, tráfico y porte de armas de          fuego o municiones y, revocó la decisión absolutoria          por homicidio en grado de tentativa, en su reemplazo, condenó          al procesado por esa conducta punible. El Tribunal notificó          el fallo en estrados en audiencia del 26 de octubre de 2023.  

            

9. El          defensor interpuso impugnación especial. El Tribunal Superior          dio traslado a los no recurrentes, quienes guardaron silencio.  

  

IV.  LAS SENTENCIAS DE INSTANCIA  

  

4.1.- Sentencia  de primera instancia  

            

10. El          Juzgado Penal del Circuito de Ciudad Bolívar (Antioquia), en          la valoración probatoria, señaló que el          testimonio de mayor relevancia era el rendido por la víctima.          Lo calificó de confuso y «amañado»,          por las siguientes razones:  

  

i)  Desconocía el nombre de quien le disparó.  

ii)  Solo por intermedio del policía judicial Jhon Eduardo Rojas  Galvis, conoció el nombre del procesado.  

iii)  Describió a su atacante como «mono»,  pero  al observar en el juicio oral y público que Jhon  Alejandro Zapata Palacio  tiene cabello negro sostuvo que una cosa es que  «se  pinten el cabello».  

iv)  No es creíble que viera de «reojo» al hoy acusado,  sin siquiera voltear a verlo, máxime cuando recibió el  disparo desde la parte posterior.  

v)  Es extraño que no recordara el nombre de la mujer con quien se  movilizaba para ese entonces y debiera extraer un papel de su  bolsillo para leerlo.  

vi)  Mientras era atacado manejaba su motocicleta e hizo zigzags,  lo que generaba duda acerca de cómo pudo ver cuando Jhon  Alejandro Zapata Palacio  extrajo el arma de su sudadera, incluso, contar 6 disparos.  

            

11. Del          contraste del testimonio de la víctima con aquello          manifestado por los testigos de descargo, afirmó que otras          personas estaban en el lugar de los hechos. Por ello, notó          una falta de diligencia y cuidado desde el inicio de la          investigación, en tanto, quienes actuaron dejaron de          recolectar evidencias.  

            

12. Concluyó          que era inocultable la ausencia de prueba incriminatoria que          trasmitiera a la judicatura certeza acerca de que Jhon          Alejandro Zapata Palacio          accionó el arma de fuego. En consecuencia, emitió          sentencia absolutoria.  

  

4.2.- Sentencia  de segunda instancia  

            

13. La          Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Antioquia          determinó que, en la valoración probatoria, la a          quo          centró su atención en circunstancias no trascendentes          de los medios de prueba de cargo y obvió evaluar la debilidad          de las pruebas presentadas por la defensa.  

14. En          primer lugar, descartó las críticas que restaron          suficiencia al testimonio de la víctima. Así,          estableció que no admitía duda alguna que Jesús          Antonio Osorio Yepes señaló de manera cierta y directa          al acusado. Agregó, nada indicaba que éste tuviere          alguna confusión en la individualización del acusado.  

            

15. De          ese modo, catalogó el testimonio de Jesús Antonio          Osorio Yepes como circunstanciado, fluido y detallado, en tanto, dio          cuenta de las actividades, previas, concomitantes y posteriores al          ataque. Además, varias circunstancias encontraban respaldo en          otros medios de prueba, como sucedía con la herida por          proyectil de arma de fuego verificada con el dictamen médico          legal y la intervención del intendente Jhon Eduardo Rojas          Galvis desde momentos iniciales del ataque.  

            

16. Igualmente,          advirtió la ausencia de prejuicio de la víctima frente          al acusado, al punto que el primero admitió desconocer la          razón que llevó al acusado a dispararle.  

            

17. En          segundo término, respecto a las dos testigos de la defensa,          Mariana Fernández Márquez y Vilma Nelly Arias Castro          -amigas          de la madre del acusado y vecinas del lugar donde ocurrió el          ataque-          aseguró que acudieron a juicio con la misión común          de afirmar que el acusado no estaba en el sitio de los hechos.          Encontró contradictorio ese hecho con lo expuesto por el          acusado quien, como testigo en su propio juicio, aceptó          encontrarse allí, pero sostuvo que no atentó contra la          víctima, sin que diera explicación de tan grave          señalamiento.  

            

18. En          suma, estableció que la evaluación conjunta de las          pruebas permitía cimentar la responsabilidad penal del          acusado, pues fue la misma víctima quien, luego de lograr          salir con vida del ataque, señaló ante las autoridades          de policía al sujeto que lo intentó matar y, lo          sostuvo de forma consistente en el juicio.  

            

19. Arribó          a la conclusión de una tentativa de homicidio porque los          actos desplegados por el acusado contaban con idoneidad y,          estuvieron dirigidos a la consumación del delito, por los          medios utilizados y la repetición del ataque.  

            

20. En          tales condiciones, halló satisfecho el grado de conocimiento          necesario para emitir sentencia condenatoria por homicidio en grado          de tentativa. De tal modo, revocó la absolución y, en          su lugar, declaró la responsabilidad penal de Jhon          Alejandro Zapata Palacio.  

            

21. Mantuvo          la absolución por el delito de fabricación, tráfico          y porte de armas de fuego o municiones, porque la Fiscalía no          acreditó la ausencia de permiso para el porte de armas.  

            

22. Como          pena, impuso 104 meses de privación de la libertad. Negó          el otorgamiento de la suspensión de la ejecución de la          pena y la prisión domiciliaria.  

  

V.  LA IMPUGNACIÓN ESPECIAL  

            

23. La          defensa técnica          muestra pleno acuerdo con la evaluación que realizó la          juez de primera instancia frente al testimonio de la víctima.          Desde su óptica, las inconsistencias detectadas no solo          sugieren posibles lagunas en la memoria de Jesús Antonio          Osorio Yepes, también, plantean la posibilidad de que su          testimonio esté afectado por factores emocionales o          intencionales «menos          claros».  

            

24. Agrega,          el testigo reveló la identificación de Jhon          Alejandro Zapata Palacio          por          la información suministrada por el intendente de Jhon Eduardo          Rojas Galvis. Ese detalle suscita dudas legítimas acerca de          la objetividad en la identificación.  

            

25. Centra          su argumentación en las dudas acerca de la capacidad de Jesús          Antonio Osorio Yepes para observar y contar los disparos mientras          conducía la motocicleta y evitaba ser alcanzado. Expone que,          la secuencia de eventos presentada por la víctima resulta          cuestionable y, por ende, es crucial considerar la posibilidad de          que su percepción estuviese afectada por la tensión          del momento.  

            

26. Asegura          que la juez de primera instancia, al tomar en cuenta los testimonios          de descargo hizo un análisis equitativo de las pruebas. Tras          ello, concluyó la existencia de una contradicción          entre los testimonios de los vecinos y la versión de Jesús          Antonio Osorio Yepes, escenario que impedía respaldar la          acusación.  

            

27. Pide que, bajo el          reconocimiento de una duda razonable, la Sala revoque la sentencia          de segunda instancia y, mantenga incólume la absolución          de primer grado.  

  

  

VI.  CONSIDERACIONES  

6.1.- Competencia  

            

28. La          Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia es          competente para conocer la impugnación especial presentada          por la defensa          técnica contra          la sentencia proferida el 13 de octubre de 2023, por la Sala Penal          del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Antioquia, conforme          lo          dispuesto en el numeral 2º del artículo 235 de la          Constitución Política, modificado por el Acto          Legislativo 01 de 2018 y, los lineamientos plasmados en la          providencia AP1263-2019 del 3 de abril de 2019, dictada al interior          del radicado n.° 54215.  

  

6.2.- Planteamiento del problema jurídico y estructura de la  decisión  

            

29. En          las instancias, la discusión estuvo mediada por la          credibilidad asignada al testimonio rendido por la víctima,          dada su significativa importancia en la reconstrucción de los          hechos jurídicamente relevantes.  

            

30. El          recurrente profundiza          en las críticas que la juez de primera instancia expuso en la          valoración del testimonio de la víctima, Jesús          Antonio Osorio Yepes, para derribar los fundamentos de la          declaratoria de responsabilidad de Jhon          Alejandro Zapata Palacio. A          ello suma la credibilidad de los testimonios de descargo para          plantear la existencia de una duda razonable, que impone la          absolución.  

            

31. En ese sentido,          corresponde a la Sala determinar si el testimonio de la víctima          presenta deficiencias sustanciales que, evaluadas bajo los          parámetros de la sana crítica, impidan asignarle          credibilidad de cara a un análisis integrado con los demás          medios de prueba o, si como lo concluyó el Tribunal Superior          supera ese tamiz con suficiencia para fundar la condena.  

            

32. Para          definir la cuestión, la Sala reiterará el alcance del          dispositivo amplificador del tipo de la tentativa de cara al delito          de homicidio (6.3).          En ese marco, abordará el caso concreto (6.4) y presentará          la solución del problema jurídico a modo de conclusión          (6.5.).  

  

6.3.- Del dispositivo amplificador del tipo de la tentativa de cara  al delito de homicidio  

            

33. El          artículo          103 del C.P., con la tipificación del delito de homicidio,          devela una de las esferas de garantía del derecho a la vida,          en tanto, como inviolable, en el Estado recaen obligaciones          correlativas de salvaguarda y protección frente a ataques de          terceros.  

            

34. De otro lado, el          artículo 27 del C.P. prevé el dispositivo amplificador          del tipo de la tentativa. Se configura cuando una vez el agente          inicia la ejecución de una conducta punible mediante actos          idóneos e inequívocamente dirigidos a su consumación,          esta no se produce por circunstancias ajenas a su voluntad.  

            

35. La Sala ha          analizado esa figura jurídica en varias oportunidades y ha          fijado que el delito tentado se configura cuando el agente (i)          inicia la ejecución de una conducta punible (ii)          mediante actos idóneos e inequívocamente dirigidos a          su consumación, (iii)          pero por circunstancias ajenas a su voluntad no logra su realización          (CSJ SP1175-2020, 10 jun. 2020, Rad. 52341, reiterada en CSJ          SP1369-2022, 27 abr. 2022, Rad. 52728).  

            

36. Igualmente, la          jurisprudencia ha reconocido que la distinción entre los          actos preparatorios y los de ejecución puede resultar, en          algunos casos, problemática, tanto en el campo teórico          como en la práctica judicial. De ahí que la doctrina          especializada haya propuesto distintas metodologías y          construcciones conceptuales orientadas a lograr la disociación          satisfactoria de unos y otros, verbigracia, la solución          objetivo-formal y las teorías de la peligrosidad y la acción          intermedia, entre otras.  

            

37. La Sala ha optado          por aplicar un criterio mixto, que atiende, por una parte, al examen          de la adecuación social de los actos realizados por el actor          para amenazar el bien jurídico tutelado y, por otra, a su          plan criminal (CSJ SP, 8 ago. 2007, Rad. 25974, reiterada en CSJ          AP5049-2018, 21 nov. 2018, Rad. 50543; CSJ SP846-2020, 11 mar. 2020,          Rad. 56434 y CSJ SP1369-2022, 27 abr. 2022, Rad. 52728).  

38. Este juicio suele          apoyarse en procesos inferenciales, para los cuales resulta útil          la valoración conjunta de las características          objetivas de los actos ejecutados por el sujeto activo, las          circunstancias modales que los rodean y, en cuanto se conozca, el          plan del autor.  

            

39. La idoneidad se          verifica cuando de los actos ejecutivos desplegados por el agente          puede afirmarse ex          ante,          desde una óptica intersubjetiva y atendidas las reglas de la          experiencia, que en un curso causal ordinario hubiesen podido lograr          la consumación del delito.  

            

40. La Sala ha          sostenido que la conducta punible bajo el dispositivo amplificador          de la tentativa puede aún presentarse en el caso de que la          víctima haya resultado ilesa, sin que al efecto tenga          trascendencia la naturaleza de las lesiones o la escasa incapacidad          médica, pues lo que cuenta es la intención del agente          y la acción dirigida contra la vida ajena, que es puesta en          peligro o riesgo, sin que la lesión resultare factor          definitorio (CSJ SP1597-2024, 26 jun. 2024, Rad. 57160).  

            

41. Finalmente, la          tentativa reclama que el resultado típico pretendido por el          sujeto activo no se configure «por          circunstancias ajenas a su voluntad»,          por ejemplo, por la intervención obstructiva de un tercero o          circunstancias fortuitas. Si lo que impide la efectiva consumación          del delito es la voluntad del agente, el curso causal carecerá          de relevancia penal a menos que, en su desarrollo, haya incurrido en          comportamientos revestidos de tipicidad autónoma.  

  

6.4.- Caso  concreto  

            

42. Como          quedó delimitado en la formulación del problema          jurídico, la defensa técnica critica el testimonio          rendido por la víctima, Jesús Antonio Osorio Yepes. En          particular, la forma cómo adquirió el conocimiento          necesario acerca de la identidad de su atacante. Propone que la          objetividad del testigo pudo verse afectada por la información          suministrada por el servidor de Policía Judicial Jhon Eduardo          Rojas Galvis y por el alto estrés que experimentó          durante el atentado.  

            

43. No          está en discusión la existencia de la acción          violenta y la lesión generada, temas decantados en el juicio          oral y público. En especial, la médico María          Salomé Hernández Ramírez examinó a Jesús          Antonio Osorio Yepes, en valoración medicolegal y, dictaminó          una incapacidad medicolegal de 75 días, de carácter          provisional. Con apoyo en la historia clínica del paciente,          la profesional estableció que en la cara posterior del codo          izquierdo se ubicó el orificio de entrada del proyectil de          arma de fuego, sin orificio de salida. Asimismo, que el afectado          requirió intervención quirúrgica.  

            

44. Para          contextualizar el debate, es útil precisar que Jesús          Antonio Osorio Yepes identificó, a través del apodo          «Chipote»,          a          quien lo hirió, mas no con su nombre. No conocía ese          dato del hoy procesado hasta que presentó denuncia, formulada          ante el intendente de la Seccional de Investigación Criminal          de la Unidad Básica de Ciudad Bolívar, Jhon Eduardo          Rojas Galvis. El intendente le proporcionó a la víctima          el nombre y apellido.  

            

45. La          Sala advierte que no se trató de una actuación          direccionada por el servidor de Policía Judicial. Esa lectura          de la defensa parte de una apreciación aislada del testimonio          en cuestión, como a continuación quedará          expuesto.  

            

46. Jesús          Antonio Osorio Yepes en varias de sus respuestas hizo referencia a          Jhon          Alejandro Zapata Palacio          como «Chipote».          Ello denota espontaneidad, pues pese a los diversos actos de          investigación en los cuales participó, que le          permitieron conocer el nombre completo de su agresor, continúa          refiriéndose a éste con su sobrenombre.  

            

47. En          efecto, en el juicio oral y público, ante la pregunta de la          delegada de la Fiscalía acerca de si conocía el motivo          por el cuál fue citado a la audiencia, respondió «sí,          por el juicio del señor Chipote…él          que está en la cámara, monito»1.          A continuación, le fue formulado el interrogante acerca de          quién era esa persona y, contestó          «la          persona que me intentó quitar la vida a mí y a mi          compañera sentimental en ese entonces»2.  

            

48. Explicó          que conocía el sobrenombre del joven porque vivió en          la casa de aquél y fue su vecino entre 2013 a 2016,          aproximadamente. Al ser interrogado acerca de si conocía el          nombre de «Chipote»,          manifestó «si          no estoy mal Jhon Alejandro»3,          sin mención de los apellidos.  

            

49. Igualmente,          aseguró que vio a dos o tres personas cerca de donde lo          hirieron, pero no sabía sus nombres porque no solía          estar en contacto permanente con sus vecinos, en tanto, ocupaba su          tiempo trabajando.  

            

50. Entonces, es          cierto que la víctima no conocía el nombre de quien le          disparó, pero desde el momento de los sucesos, la víctima          identificó a su agresor con su apodo, «Chipote».          No es poco usual que en determinados entornos sociales, el uso de          apodos es una forma habitual de relacionamiento y, siempre que          exista seguridad de a quien corresponde, es un dato idóneo          para reconocer a un sujeto.  

            

51. Ello          sucede en este caso. La testigo Vilma Nelly Arias Castro, vecina del          procesado, expuso en forma suficiente que Jhon          Alejandro Zapata Palacio          es conocido con el apodo «Chipote».          En sus palabras «bueno,          que sí me (sic) recuerdo que a él [Jhon Alejandro          Zapata Palacio] le dicen Chipote fue porque el hermanito de él,          que se llama Daniel, cuando él estaba muy pequeñito,          él lloraba mucho, entonces él [Daniel] llegaba y decía          prácticamente usted parece un chipote chillón y así          lo dejaron»4.  

            

52. Además,          a la víctima también se le identificó por su          apodo. La misma testigo Vilma Nelly Arias Castro hizo referencia a          Jesús Antonio Osorio Yepes como «Chucho».          Así, resulta reforzada la afirmación según la          cual, en algunos contextos la identificación de las personas          se cumple a través de los apodos, como un elemento ya          incorporado a su identidad.  

            

53. En          ese sentido, en su entorno, Jhon          Alejandro Zapata Palacio          era conocido con el apodo de «Chipote»          desde su infancia, ello era notorio para sus vecinos. Entonces, es          comprensible que algunas personas, como la víctima,          estuviesen más familiarizadas con el apodo, que con su          nombre.  

            

54. La          secuencia de hechos narrada por la víctima, en la cual          vincula al acusado con el desarrollo de acciones específicas          y, frente a quien hace juicios de valor, presenta características          propias de un proceso de recordación de sucesos de real          ocurrencia. Aquello que le permitió a la víctima          señalar a Jhon          Alejandro Zapata Palacio,          obedece, principalmente, a que lo conocía de tiempo atrás.  

            

55. Ubicado          en el día y lugar de los hechos, la víctima narró          lo sucedido de la siguiente manera: «me          disponía a pasar por el barrio, la esquina donde se          encontraba el señor Chipote, donde no se encontraban más          personas alrededor de él, cuando yo pasé en mi          motocicleta con mi pareja sentimental, el señor se tiró          desde el andén y descendió (sic) un arma de fuego,          tipo revolver, donde por cosas de la vida y milagros de Dios me pude          escapar de él»5.  

56. Agregó          que vio cuando Jhon          Alejandro Zapata Palacio          se tiró del muro del andén y se situó detrás          de la motocicleta, que el primer disparo lo impactó en el          codo del brazo izquierdo. La visibilidad de lo anterior la logró          con el uso del retrovisor6.  

            

57. .          Acerca de la lesión causada, indicó «siempre          que tengo inconvenientes con esa mano me lo recuerda a él»7.          Durante el interrogatorio, se cuestionó acerca de las razones          que llevaron al acusado a actuar contra su vida «¿Por          qué lo hace? Eso es lo que me pregunto todos los días,          por qué me hizo eso, yo qué le hice a él»8.  

            

58. También,          describió la ropa usada por          Jhon Alejandro Zapata Palacio          el día de los hechos como una sudadera gris y una camiseta          roja o fucsia, y que, ello nunca lo olvidaría9.  

            

59. No          es factible la tesis del defensor, en cuanto a que el servidor de la          Policía Judicial pudo influenciar a Jesús Antonio          Osorio Yepes. En el testimonio rendido por el mencionado servidor,          sostuvo que cuando Jesús Antonio Osorio Yepes llegó          herido a la Unidad Básica de Policía Judicial, le          indicó que su atacante era quien apodaban «Chipote»,          esto es, Jhon          Alejandro Zapata Palacio.          Este último, por actuaciones previas en otros asuntos          manejados en esa Unidad Básica, ya había sido          identificado e individualizado.  

            

60. Adicionalmente,          ante el mencionado servidor de Policía Judicial, Jesús          Antonio Osorio Yepes hizo un reconocimiento fotográfico de          Jhon          Alejandro Zapata Palacio,          en el cual lo identificó a partir de sus características          físicas. En juicio oral y público, la víctima          recordó ese acto de investigación e, igualmente, en          ese escenario reconoció una vez más al acusado.  

            

61. De          otra parte, el defensor cuestiona la atención de la víctima          para el momento de los hechos, toda vez que en situaciones alto          estrés, como lo es un atentado contra la vida, la percepción          de la realidad puede verse alterada. Esa afirmación no          entraña una regla general, en tanto, depende de las          condiciones personales del sujeto.  

            

62. Puntualmente,          Jesús Antonio Osorio Yepes narró que él sufrió          el ataque mientras conducía su motocicleta, la cual continuó          manejando pese al impacto de un proyectil en una de sus extremidades          superiores, incluso, aseguró que condujo en zigzag          para esquivar los demás proyectiles. Luego de ello, se          dirigió al Comando de Policía y, allí, pidió          ayuda para obtener atención médica.  

            

63. Vista          en forma completa esa secuencia de los hechos, Jesús Antonio          Osorio Yepes contó con la destreza necesaria para huir del          lugar y no perder el control de la motocicleta. Al tiempo que, por          el espejo retrovisor vio como Jhon          Alejandro Zapata Palacio          le disparaba, de cuya presencia se percató en forma previa,          con visión periférica.  

            

64. Los          sucesos así encadenados permiten establecer que Jesús          Antonio Osorio Yepes contó con capacidad suficiente para          gestionar la situación y adoptar decisiones dirigidas a          salvaguardar su vida. No entró en parálisis o          confusión. En ese sentido, es una persona que puso en marcha          mecanismos de adaptación que lo mantuvieron alerta, a pesar          del peligro que enfrentó.  

            

65. Adicionalmente,          como lo detectó el Tribunal Superior, varios de los aspectos          señalados por la víctima son compatibles con las          afirmaciones de otros testigos escuchados en el juicio oral y          público. Así sucede con lo asegurado por Mariana          Fernández Márquez y Vilma Nelly Arias Castro, quienes          expusieron que escucharon varios disparos y que Jesús Antonio          Osorio Yepes se movilizaba en una motocicleta con una mujer como          parrillera.  

            

66. Igual          sucede con lo indicado por Jhon Eduardo Rojas Galvis, quien relató          que Jesús Antonio Osorio Yepes llegó herido al comando          de policía y, desde allí, fue trasladado al Hospital          La Merced de Ciudad Bolívar (Antioquia) en un vehículo          de servicio público.  

            

67. También,          el orificio de entrada del proyectil de arma de fuego, que permite          inferir su trayectoria, muestra que el disparo provino desde la          parte posterior. Esa trayectoria es un elemento objetivo que          respalda lo señalado por la víctima, en cuanto a que,          luego de pasar cerca de donde estaba Jhon          Alejandro Zapata Palacio,          éste sacó un arma de fuego, lo persiguió y          disparó.  

            

68. Sí          existen algunos aspectos del testimonio de Jesús Antonio          Osorio Yepes que resultan particulares, pero evaluados en forma          integral, en contexto, no tienen incidencia negativa en el análisis          de credibilidad. Corresponde a características inherentes a          la forma en que evoca recuerdos y su expresión oral.  

            

69. En          efecto, durante el interrogatorio, extrajo de su billetera un papel,          del cual leyó los apellidos y nombres de quien para la fecha          de los hechos era su compañera sentimental. Ese proceder no          se traduce en que la víctima mintió en ese aspecto          que, por demás, de cara al cuadro probatorio no reviste mayor          relevancia.  

            

70. Cuando          el testigo informó los apellidos y nombres de quien lo          acompañaba, lo hizo para no incurrir en imprecisiones y          proporcionar un dato completo, máxime porque sostuvo que          aquella no volvió a responder sus llamadas, ni mensajes          después de los hechos y, por esa razón desistió          de su contacto. Además, en otros momentos de su declaración          se refirió a su expareja sentimental con un solo nombre,          Jenier.  

            

71. En          suma, para la Sala, el testimonio rendido por Jesús Antonio          Osorio Yepes, valorado bajo los parámetros del artículo          404 del C.P.P., es creíble. Hizo una narración          consistente de los hechos y la identificación del acusado          como su atacante está antecedida del contacto previo con          éste, lo cual le permitió tener presentes sus          características físicas y sobrenombre.  

            

72. La          defensa dirige sus reparos a aspectos marginales y aislados de una          lectura completa del testimonio. Lo que arroja la valoración          integral del testimonio y, su contraste con los demás medios          de prueba es que la identificación del aquí procesado          como quien disparó, obedeció a que Jesús          Antonio Osorio Yepes estaba familiarizado con los rasgos          morfológicos de          Jhon Alejandro Zapata Palacio,          así como, con el apodo con el cual era conocido en su entorno          inmediato. Ello, le permitió reconocerlo y descarta una          percepción precipitada o influenciada por terceros.  

            

73. Esa          conclusión no sufre debilitamiento alguno con la tesis que el          recurrente busca perfilar como alternativa para llevar a un estado          de conocimiento compatible con la duda razonable. Ésta tiene          sustento en que su representado pudo estar en otro lugar durante los          hechos. Esa hipótesis factual está desvirtuada con las          pruebas de descargo, en especial, con el testimonio de Jhon          Alejandro Zapata Palacio.  

74. El          acusado, al renunciar a su derecho a guardar silencio, en forma          expresa manifestó que estaba en la esquina cerca a su casa,          donde funciona una tienda. El defensor le preguntó «¿Señor          Jhon Alejandro se dio cuenta usted en el momento que ocurrieron los          disparos en contra de Jesús? Sí señor, yo          estaba en la esquina cuando ocurrieron los hechos»10.  

            

75. La          defensa técnica puntualizó la pregunta para que diera          a conocer qué observó, el acusado refirió que          vio a la víctima pasar por su lado conduciendo una          motocicleta, después, lo volvió a ver, con una mujer          en la posición de parrillera. Agregó que, cuando iba          llegando al puente escuchó unas detonaciones, tras lo cual,          todos salieron a correr11.  

            

76. En          el examen cruzado, varios de los interrogantes estuvieron          encaminados a establecer si vio quien disparó. El testigo          respondió en forma negativa porque sostuvo que escuchó          las detonaciones e inmediatamente salió a correr.  

            

77. Así,          Jhon          Alejandro Zapata Palacio          estaba en el mismo lugar donde se presentaron los hechos y frente a          las preguntas formuladas para establecer si observó lo          ocurrido, las respuestas no aportan información que se          compadezca con el desarrollo de los hechos.  

            

78. El          acusado buscó centrar su atención en que vio          previamente a la víctima y, tras escuchar las detonaciones,          se resguardó. Sin embargo, su narración, tratándose          de quien presenció los hechos y, dado que cuenta con la          capacidad para transmitirlos, no está nutrida con elementos          que permitan asignarle verosimilitud, en tanto, en otras respuestas          de menor relevancia, sí se detuvo en detalles.  

            

79. En          efecto, la escasa y superficial mención a las detonaciones,          desprovista de mínimas precisiones es incompatible con la          experiencia de quien presencia un evento como el ocurrido. Además,          su contraste con las demás pruebas no permiten caracterizarlo          como un medio de conocimiento confiable para desvincular al acusado          del ataque contra Jesús Antonio Osorio Yepes.  

            

80. Al          tratarse del testimonio del procesado, cuenta con un marcado interés          por mostrarse ajeno a los sucesos.          En oposición, el testimonio rendido por Jesús Antonio          Osorio Yepes, más allá del reproche inherente por el          comportamiento lesivo de su victimario, no está permeado por          algún ánimo vindicativo o interés nocivo.          Tampoco, se alegó, y de los demás medios de prueba no          surge que entre el deponente y el procesado existiera algún          tipo de discordia que alterara la objetividad de la declaración          rendida por la víctima.  

            

81. Ahora,          varios de los argumentos expuestos en la valoración de la          declaración del acusado aplican para los demás          testimonios de descargo, rendidos por Mariana Fernández          Márquez y Vilma Nelly Arias Castro, vecinas de Jhon          Alejandro Zapata Palacio          y del sector donde ocurrieron los hechos.  

            

82. El          testimonio de la primera se caracteriza por un alto nivel de          parcialidad. Aseguró que acudía a juicio porque Jhon          Alejandro Zapata Palacio          estaba implicado «en          que le hizo unos disparos a este señor Jesús, que          realmente no fue así. A lo que estuve yo en medio de todo no          fue así, lo que tengo el conocimiento pues de lo que más          o menos pasó»12.  

            

83. Refirió          que estaba sentada en el andén de su casa, el acusado pasó,          junto con su mamá y, después sonaron los disparos. En          ese orden, afirmó «a          lo que sabíamos ya estaban en la casa (…) cuando          salimos pues, claramente, se veía que no había          evidencia de Jhon Alejandro, ni nada, él había pasado          con su mamá hacia arriba, a la casa»13.  

            

84. Después,          sostuvo que cuando salió, «la          moto ya iba en el plancito (sic)»14          y que no vio quienes eran15.          En otra de sus respuestas, indicó no había rastro de          Jhon          Alejandro Zapata Palacio          «porque          era muy evidente, o sea, al momentico pues que salieron todos los          muchachos, que salió toda la cuadra, porque es como muy obvio          y ya pues ellos no estaban. Claro con los tiros al rato, al rato fue          que doña Stella, todos los de arriba se asoman, como todo          curioso, pero no había rastros de ellos, incluso. Ellos          habían ido a la tienda a comprar lo de la comida, fue lo que          me había contado doña Estela que iban a hacer. Ahí          no se veía Jhon Alejandro, ni en la esquina, ni en la (sic),          no, no se veía»16.  

            

85. Es          inconsistente que, pese a que Mariana Fernández Márquez          no presenció el momento en el cual se presentaron los          disparos y atravesaba por una incapacidad médica que le          impedía desplazarse por sí sola, insista en que no          había rastro del acusado porque no lo vio en forma inmediata          al sonido de las detonaciones. De ningún modo, su testimonio          ofrece credibilidad.  

            

86. Al          igual que ocurre con la testigo Vilma Nelly Arias Castro, es marcado          el interés en apartar a Jhon          Alejandro Zapata Palacio del          lugar de los hechos. Esta testigo, con una versión que sí          sitúa al testigo en el lugar de los hechos, hizo el siguiente          relato «ellos          estaban sentados ahí en el andén de la tienda de doña          Ana, aproximadamente a las siete y media, ellos estaban ahí,          ya se iban a subir para la casa, cuando escuchamos, ahí          afuera, unos tiros, a una cuadra de la tienda. El señor Jhon          Alejandro estaba con la mamá»17.  

            

87. En cuanto a la          persona que detonó el arma, en forma contradictoria sostuvo,          en primer lugar, «el          que le dio los tiros, pues no sabemos quién era, pero si          puedo dar fe de que no fue Jhon Alejandro»18.          Esa          afirmación apuntaba a que sí percibió la          persona que disparó, pero luego, sostuvo «no          lo pude ver»19.  

            

88. El          testimonio en mención está marcado por un sesgo de          parcialidad que impide calificarlo como confiable. Ello se hizo          evidente desde el inicio del testimonio, cuando la declarante          sostuvo que era          «testigo          del joven Jhon Alejandro, por la sencilla razón de que yo a          lo menos sé qué joven es»20.  

            

89. Igualmente,          refirió que Jhon          Alejandro Zapata Palacio le          recuerda a uno de sus hijos y ello le genera una alta estima por          aquel. Sobre el particular, dijo «yo          lo veo a él y, haga de cuenta que, estoy viendo a uno de los          hijos míos, que en este momento está ausente»21.  

            

90. Sus          respuestas más que una narración neutral, con el          suministro de los datos que demandaban los interrogantes, se          caracterizan por una constante negación de la intervención          del procesado. Lo anterior afecta sus espontaneidad y objetividad,          elementos sin los cuales no es razonable concederle credibilidad.  

            

91. En          la impugnación especial, el defensor no presenta razones por          las cuales los testigos de descargo tienen suficiencia. Limita su          argumento a que la juez de primera instancia al tomarlos en cuenta          realizó un análisis equitativo de las pruebas. Ese          planteamiento es ajeno a la realidad procesal. La postura de la a          quo          no consistió en asignarle plena eficacia a los medios de          prueba practicados a iniciativa de la defensa, más bien,          inclinó su razonamiento a una falta de diligencia en la          investigación, por parte de la Fiscalía.  

  

6.5. Conclusión  

            

92. La          evaluación integral del testimonio de la víctima          permite a la Sala advertir que reconoció en forma espontánea          al aquí procesado como su atacante, desde el momento en que          disparó en su contra. Lo hizo a través del sobrenombre          con el cual Jhon          Alejandro Zapata Palacio          era conocido en su entorno social. Persistió en ese          señalamiento en el reconocimiento fotográfico y en el          juicio oral y público.  

            

            

94. En          tales condiciones, sí está acreditado, más allá          de toda duda razonable, que          Jhon Alejandro Zapata Palacio          accionó un arma de fuego en contra de Jesús Antonio          Osorio Yepes que le generó una herida por proyectil de arma          de fuego en el codo izquierdo. La letalidad que caracteriza el medio          usado y el contexto de los hechos permite establecer la idoneidad          para vulnerar el bien jurídico tutelado. Así mismo,          los múltiples disparos, reflejan la inequívoca          intención de causar la muerte del afectado.  

            

95. Finalmente,          la segunda instancia omitió imponer al procesado la pena          accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y          funciones públicas, prevista en el artículo 52 del          C.P. Sin embargo, no es posible para la Corte restaurar ese error.          Debe prevalecer la garantía de non          reformatio in pejus,          prevista en el artículo 31 de la Constitución          Política, en tanto, el procesado tiene la condición de          apelante único (CSJ SP2190-2020, 8 jul. 2020, rad. 55788).  

            

96. En          tales condiciones, producto de lo considerado, la decisión          condenatoria adoptada por la Sala Penal del Tribunal Superior del          Distrito Judicial de Antioquia, en contra de Jhon          Alejandro Zapata Palacio          como autor de homicidio en grado de tentativa, es acertada y la Sala          la confirmará.  

  

En mérito  de lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema  de Justicia, administrando justicia en nombre de la República  y por autoridad de la ley,  

  

RESUELVE  

  

Primero:  Confirmar  la sentencia condenatoria proferida el 13 de octubre de 2023, por la  Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Antioquia.  

Segundo: Contra  lo aquí resuelto no procede recurso alguno.  

  

Tercero:  Devuélvase  el expediente al tribunal de origen.  

  

  

  

  

Notifíquese  y cúmplase.  

  

  

CARLOS  ROBERTO SOLÓRZANO GARAVITO  

Presidente  

  

MYRIAM  ÁVILA ROLDÁN  

  

GERARDO  BARBOSA CASTILLO  

  

FERNANDO  LEÓN BOLAÑOS PALACIO  

  

GERSON  CHAVERRA CASTRO  

  

DIEGO  EUGENIO CORREDOR BELTRÁN  

  

JORGE  HERNÁN DÍAZ SOTO  

  

HUGO  QUINTERO BERNATE  

  

JOSÉ  JOAQUÍN URBANO MARTÍNEZ  

  

 NUBIA  YOLANDA NOVA GARCÍA   

  

  

1          Récord 00:05:27, audio n°1 de la audiencia del 24 de          agosto de 2022.  

2          Récord 00:06:45 Ibidem.  

3          Récord 00:25:13 Ibidem.  

4          Récord 00:20:20, audiencia del 23 de septiembre de 2022.  

5          Récord 00:07:23, audio n.° 1 de la audiencia del 24 de          agosto de 2022.  

6          Récord 00:49:28, Ibidem.  

7          Récord 00:11:14, Ibidem.  

8          Récord 00:12:13, Ibidem.  

9          Récord 00:41:20, Ibidem.  

10          Récord 00:29:20, audiencia del 23 de septiembre de 2022.  

11          Récord 00:29:50, Ibidem.  

12          Récord 00:04:30, audio n.° 4 de la audiencia del 26 de          agosto de 2022.  

13          Récord 00:05:50,          Ibidem.  

14          Récord 00:05:24, audio n.° 6 de la audiencia del 26 de          agosto de 2022.  

15          Récord 00:05:40, Ibidem.  

16          Récord 00:06:19, Ibidem.  

17          Récord 00:09:49, audiencia del 23 de septiembre de 2022.  

18          Récord 00:10:59, Ibidem.  

19          Récord 00:11:22, Ibidem.  

20          Récord 00:07:15, Ibidem.  

21          Récord 00:14:30, Ibidem.  

      

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