22462(30-06-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  22462   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 058.  

          Bogotá    D.C.,    junio   treinta   (30)   de   dos   mil   cuatro  (2004)   

VISTOS  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  revisión  presentada  por la apoderada especial de  JOSE     ELIBERTO    BUITRAGO    PERICO,   condenado   por   el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  Villavicencio,  a  la pena principal de cuarenta y ocho (48) meses de prisión y  multa  de  veinte  millones  de  pesos  ($20.000.000.oo)  como  autor penalmente  responsable  del  delito de enriquecimiento ilícito, providencia confirmada por  el  Tribunal  Superior  de  la  misma  ciudad  mediante fallo del 29 de junio de  2000.   

HECHOS  

Los  hechos  motivo de investigación fueron  declarados en la sentencia de segundo grado, así:   

“Da a conocer el  proceso  que  para  el  día  4  de junio de 1996 le fue consignada una cantidad  importante  de  dinero,  en  el  monto  de veinte millones de pesos en la cuenta  número  957-25418-8  del Banco Ganadero de la cual es titular el procesado JOSE  ELIBERTO  BUITRAGO  PERICO,  quien  para la época de los hechos se desempeñaba  como  técnico  Administrativo  II  del Cuerpo Técnico de Investigaciones de la  Fiscalía  en  la  ciudad  de Granada, dinero que fuera consignado en la entidad  bancaria  sucursal  de Occidente de la ciudad de Santafe de Bogotá en la cuenta  del  procesado  de  esta  ciudad  (Villavicencio,  se  aclara),  habiéndose  presentado  concomitantemente a  estos  hechos  un  operativo  en  el  que  fueron  retenidos dos vehículos tipo  campero   en   la  ciudad  de  Granada,  los  cuales  fueron  conducidos  a  las  instalaciones  del  C.T.I.  en esa ciudad, y una vez finalizado el procedimiento  fueron  dejados  en  libertad  y  entregados los vehículos respectivos, aspecto  este  por  el  cual  se  relaciona  el  enriquecimiento  ilícito  del procesado  Buitrago    Perico    quien    precisamente    participara   en   la   susodicha  diligencia”.   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

Dispuesta la apertura de la instrucción, la  Fiscalía   vinculó   mediante   indagatoria  a  JOSE  ELIBERTO  BUITRAGO  PERICO, definiéndole su situación  jurídica  con  medida  de  aseguramiento  de detención preventiva como posible  autor del delito de enriquecimiento ilícito.   

Cerrada  la  investigación, el 2 de mayo de  1997  se  calificó  el mérito del sumario con resolución de acusación contra  el   incriminado   como  presunto  autor  del  punible  que  motivó  la  medida  asegurativa.   

La etapa del juicio correspondió al Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de Villavicencio, despacho que luego de surtir el  rito  pertinente  profirió sentencia el 30 de noviembre de 1998, por cuyo medio  condenó  a  JOSE ELIBERTO BUITRAGO PERICO  a  la  pena  principal de cuarenta y ocho (48) meses de prisión y  multa  de  veinte  millones  de  pesos  ($20.000.000.oo),  y  a  la accesoria de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo lapso de la  sanción  privativa  de  libertad,  como autor penalmente responsable del delito  por  el que se le acusó, fallo confirmado mediante sentencia proferida el 29 de  junio  de  2000 por el Tribunal de Villavicencio, contra la cual se dirige ahora  la  acción  de  revisión  interpuesta  por  el  sentenciado  a  través  de su  apoderada.   

LA  DEMANDA   

La defensora solicita la revisión del fallo  con  fundamento  en  el numeral 3° del artículo 220 de la Ley 600 de 2000, por  considerar  que  hay  pruebas  nuevas,  no  conocidas  en  la  instrucción o el  juzgamiento,  en virtud de las cuales se establece que la sentencia condenatoria  proferida  en  contra  de  su representado “no tenía  piso  jurídico  desde  el  punto  de  vista  procesal ni sustancial”.   

Para apoyar su pretensión allega copia de la  diligencia  de  audiencia  pública  surtida  en  el juicio adelantado contra el  acusado  Liborio  Alvaro  Germán Ordoñez,  por  los  mismos  hechos,  durante  la  cual se recepcionaron los  testimonios  de   Lida  Stella  Giraldo  Zuluaga,  Carlos  Arturo  Barrera  Molina,  Omar Alonso Del Valle Clavijo y Carlos Eduardo  Monroy  Rodríguez,  pruebas  nuevas  con  las  cuales  estima demostrado lo siguiente:   

1.            Que  con  ocasión  del procedimiento de  requisa  a  los  vehículos en los que se tuvo información que se transportaban  narcóticos  “no  se  encontró  absolutamente  nada  ilícito”,  razón por la cual no había motivo para  que    los    aprehendidos   entregaran   dinero   al   procesado   BUITRAGO PERICO.   

          2.        Que  el  sentenciado  no  se  reunió  privadamente con las personas  retenidas  en  el  operativo,  pues  siempre  estuvieron  en  presencia de otros  funcionarios  y  empleados  judiciales, y que además, como por la época de los  sucesos  las  instalaciones  de  la  Fiscalía  eran objeto de remodelación, no  había lugar a ello.   

          3.        Que   entre   Miguel   Antonio   Carranza  Murcia  y  el  condenado existía una rencilla, porque  este  intervino  en  el  proceso  disciplinario  adelantado  contra  aquel,  con  ocasión del cual se dispuso su destitución.   

          Y  entonces,  concluye  que los nuevos testimonios aportados, que no  fueron   conocidos   por   los   falladores,   acreditan   que   “no  existe  causa  ni directa ni aparente que explique el motivo por  el  cual hubieran sido consignados los dineros a mi poderdante, máxime si dicho  hecho,  el  de  la  consignación, efectivamente no está probado que aconteció  por  parte  de  los  señores  retenidos  el  4  de  junio  de  1996”,  y  que  por  el  contrario,  se acreditó en el proceso que la  consignación  por  veinte  millones  de  pesos ($20.000.000.oo) a la cuenta del  incriminado  tuvo  su fuente en un préstamo de un familiar para la compra de un  vehículo.   

          Con  base  en  lo  anotado,  la  apoderada  especial del sentenciado  solicita  la  revisión  de  la  sentencia de segundo grado para que se profiera  “un  fallo  rescidente” y  que  la Corte “ejerza el control de justicia sobre el  proceso   adelantado   al   señor  JOSE  ELIBERTO  BUITRAGO  PERICO”,  ya que “de haber tenido el juzgador  los  elementos probatorios que aquí se exponen junto con los argumentos que los  acompañan otro habría sido el fallo”.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

Como  la  acción  de  revisión  tiene como  finalidad  la  remoción  de  la  intangibilidad  propia  de la cosa juzgada, el  legislador  ha  previsto  como  condición  de  admisibilidad el cumplimiento de  rigurosas  y  taxativas  exigencias,  que  no son otras que las señaladas en el  artículo 222 de la Ley 600 de 2000.   

En  atención  a  que  esta  acción procede  exclusivamente  contra  decisiones  ejecutoriadas  (sentencias,  resoluciones de  preclusión  de  la  investigación  o  autos de cesación de procedimiento), es  deber  del  actor  allegar  copia  de  las  providencias  de  primera  y segunda  instancia  que  por  esta vía censura, junto con la respectiva constancia de su  ejecutoria.   

Cuando la causal invocada es la contenida en  el  numeral  3º  del artículo 220 del estatuto procesal penal, esto es, por la  aparición  de  hechos nuevos o el surgimiento de pruebas de igual naturaleza no  conocidas  al  tiempo de los debates con virtualidad para acreditar la inocencia  del  condenado o su inimputabilidad, tales novedosos elementos probatorios deben  ser  aportados  junto con la demanda y ser idóneos para demostrar cualquiera de  las finalidades antes precisadas.   

En  el  asunto objeto de estudio se advierte  que  la  demandante  anexa  copias de los fallos de primero y segundo grados, al  igual  que  constancia de su ejecutoria, con lo cual se encuentra satisfecho uno  de los presupuestos legales para la admisión de la demanda.   

No obstante, si bien al libelo se anexa copia  de  la diligencia de audiencia pública surtida en la causa adelantada contra el  acusado  Liborio  Alvaro  Germán Ordoñez,  por  los  mismos  hechos,  durante  la  cual se recepcionaron los  testimonios  de   Lida  Stella  Giraldo  Zuluaga,  Carlos  Arturo  Barrera  Molina,  Omar Alonso Del Valle Clavijo y Carlos Eduardo  Monroy  Rodríguez, de su contenido material no emerge  nítido  su  anunciado  carácter novedoso, ni la suficiencia para derruir en la  forma  prevista  en  la  causal  invocada  el soporte probatorio que sustenta la  atribución  de  responsabilidad  que  se  considera  injusta,  en  cuanto  nada  trascendental  informan  de  manera directa o indirecta respecto de la inocencia  del  condenado  o  acerca de su inimputabilidad, como a continuación se precisa  en   cuanto   a   cada   uno  de  los  tópicos  abordados  por  la  demandante,  así:   

1.            Con relación a que los testigos refieren  que  “no se encontró absolutamente nada ilícito, ni  en  los  vehículos ni en sus ocupantes, por lo que no es dable pensar que se le  entregue  dinero  a uno o varios funcionarios sin justificación alguna y con el  fin  de  ocultar  algo  que  no  existe”,  olvida la  defensora  que tal circunstancia fue valorada a espacio en los fallos de primera  y  segunda instancia, sólo que, a partir de otros medios de prueba se arribó a  una conclusión diversa a la suya.   

          Así,  pues,  en  el  fallo  de  segundo  grado  se  anotó sobre el  particular  que  “la  entrega de dinero por parte de  quienes  fueron  retenidos, que no obstante no encontrarles nada en la requisa o  ser  objeto  de  solicitud  formal de autoridad competente se les hacía conocer  como  también  lo  hiciera el informe respecto al informante, saber que venían  incluidos  en unas listas donde sus nombres aparecían señalados como supuestas  personas  al  margen de la ley y para evitarse inconvenientes legales preferían  ceder   ante   las   exigencias   que   en   dinero  se  les  hacía”.   

Por  lo  tanto,  palmario  resulta  que  los  testimonios  que  no  fueron  recepcionados  en  la  actuación  y  que ahora se  allegan,  nada  nuevo  aportan  en  favor  de la pretensión rescisoria, pues la  información que suministran ya era conocida por los falladores.   

          2.        En  referencia  a  que el sentenciado no se reunió privadamente con  los  ocupantes  de  los  vehículos  retenidos  y  que  por  aquella  época las  dependencias  de  la  Fiscalía  eran objeto de remodelación, circunstancia que  impedía  una  reunión a “puerta cerrada”,  de la cual se carecía, encuentra la Sala que en los fallos de  primera  y  segunda  se  abordó  con  suficiencia tal temática con base en los  testimonios     de     Miguel    Antonio    Carranza  Murcia,      Giovanny  Zambrano   y  Luis  Alfredo  Molina.   

          Así  las  cosas,  sin dificultad se advierte que las nuevas pruebas  nada  demuestran  en  punto  de la inocencia o la inimputabilidad del procesado,  como  que  la  pretensión  de  la  demandante  se orienta a conseguir una nueva  valoración  del  acervo probatorio, propósito que debió intentar al ejercitar  la  impugnación  extraordinaria,  pues  lo  cierto es que el sentenciado no fue  objeto  de  condena  por  reunirse  o  no  con  las  personas aprehendidas en el  procedimiento  adelantado,  sino porque le fueron consignados veinte millones de  pesos  ($20.000.000.oo)  a  su  cuenta  bancaria,  justamente  el día en que se  efectuó el referido operativo.   

          Además,  como  puede observarse, en los fallos no se expresa que el  sentenciado  se  reunió  con los retenidos a “puerta  cerrada”, sino que una vez culminado el operativo se  entrevistó  con  uno de ellos en la oficina del Jefe de Unidad, circunstancia a  partir  de  la  cual  se  dedujo  que allí tuvo lugar el acuerdo que motivó la  ulterior  consignación  del dinero, sin que entonces tenga especial importancia  que  las  instalaciones  de  la  Fiscalía  fueran  por aquellos días objeto de  remodelación.   

          3.        En    punto    de   la   rencilla   existente   entre   Miguel   Antonio   Carranza  Murcia  y  el  condenado,  olvida la defensora que tal aspecto fue abordado y reconocido en los  fallos,  pero  allí  se  precisó  que  más  allá  de tal animadversión, las  informaciones  suministradas  por aquel resultaron ciertas y encontraron soporte  probatorio,  lo  cual  denota  que  las  pruebas nuevas nada aportan en punto de  acreditar la inocencia o inimputabilidad del sentenciado.   

En  efecto, en la sentencia de segundo grado  se  dijo  que  si  bien  “ha  querido demeritarse el  testimonio   de   CARRANZA  MURCIA  por  haberse  desvinculado  también  de  la  Fiscalía,  lo cierto es que en la generalidad de la incriminación coincide con  los  propios  testimonios de personas que intervinieron en ese mismo operativo y  del    informe    del    Cuerpo    Técnico    de    Investigaciones”.   

          Finalmente,   acerca  de  que  los  testimonios  allegados  permiten  acreditar   que   la   consignación   efectuada   a  la  cuenta  del  condenado  “fue  por concepto de un préstamo realizado para la  compra   de   un  carro”,  baste  señalar  que  las  declaraciones  aportadas  no  refieren de manera alguna tal circunstancia, y que  por  el  contrario,  los  sentenciadores se pronunciaron razonadamente sobre tal  aspecto, demostrando que el referido mutuo nunca existió.   

Una  vez  más  se  observa que la apoderada  especial  del  sentenciado  no  consigue  acreditar que los medios de prueba que  aporta  tengan  aptitud  para  demostrar  la  inocencia o ininmputabilidad de su  representado,  razón  por  la  cual  resulta improcedente disponer la revisión  solicitada.   

          En  suma,  como  viene  de  verse,  ninguna  novedad  sobre  el tema  plantean  los  testimonios allegados con posterioridad a la ejecutoria del fallo  de  condena, con base en los cuales la defensora solicita su revisión, dado que  sus  eventuales  aportes  ya  fueron  objeto  de  valoración  por  parte de los  falladores para proferir la sentencia condenatoria.   

Es evidente que la demandante olvida que esta  acción  no  está  instituida  para  reabrir  debates de naturaleza jurídica o  fáctica  que  se surtieron en su oportunidad dentro de un proceso ya culminado,  ni  para  volver  a valorar los medios de prueba que sirvieron de pilar al fallo  ejecutoriado,  sino  para remover la decisión que hizo tránsito a cosa juzgada  en  procura  de conseguir una declaratoria opuesta y, en todo caso, favorable al  condenado,  en  razón  del  surgimiento  de  hechos  y  pruebas que ostenten la  calidad exigida por la ley.   

          Así  las  cosas,  dado  que  la  acción  de  revisión  según  la  concepción  legislativa  no  constituye  una  prolongación  del  juicio ni una  instancia  adicional  con  virtud  para franquear el acceso a una pretensión de  lograr  enmienda  a  supuestos  errores  de procedimiento o de juicio en los que  pueda  haber  incurrido  el  sentenciador  al  valorar  las pruebas, como parece  entenderlo  la  demandante, para lo cual contó con las oportunidades que la ley  tiene  establecidas  en  las instancias, y agotadas estas, con la casación bien  ordinaria,  ora discrecional, es claro que la demanda que viene de examinarse no  apunta  a  la  finalidad  de  este instituto, sino, apenas, a suscitar una nueva  ponderación  probatoria,  con  base  en  elementos  de  juicio despojados de la  aptitud requerida para ello.   

Por   tanto,   como  el  escrito  incumple  básicamente  la exigencia formal que para su admisión establece el numeral 3º  del  artículo  222  de la Ley 600 del 2000, resulta imperiosa su inadmisión de  conformidad con lo indicado en el artículo 223 del mismo estatuto.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         1.                      RECONOCER  personería  a  la  doctora  Arlene  Romero   Barrera,   como  apoderada  del  señor  JOSE  ELIBERTO  BUITRAGO PERICO, en los términos y para los  efectos señalados en el poder que le fue otorgado.   

         2.                      INADMITIR  la  demanda  de revisión presentada  por    la   apoderada   especial   de   JOSE    ELIBERTO    BUITRAGO    PERICO,  de  conformidad  con  las  razones  consignadas  en la  anterior motivación.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO             ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

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