13486 (06-10-97)

1997

Asistente Jurídico Inteligente

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    PORTE      ILEGAL      DE      ARMAS/  FAVORABILIDAD   

4 1.- La pistola y el  revólver,  si  se  atiende  a  su  caracterización  por la forma de cargar, se  distinguen  porque  la primera se alimenta por proveedor mientras que el segundo  lo  hace  por un tambor.  De modo que la ausencia del tambor y la presencia  del  proveedor,  no  significa  que  el  arma corta sea automática, simplemente  indica que es una pistola y no un revólver.   

2.-  Frente al recaudo probatorio que obra en  el  proceso  y  habida  cuenta  de la imposibilidad física y legal para aportar  otros  elementos  de  convicción,  sensatamente  se  impone  la aplicación del  apotegma    universal   del   favor   rei,  para  indicar  que  el arma de fuego en cuestión sólo admite la  clasificación  en la categoría de defensa personal y no de uso privativo de la  fuerza pública.   

PROCESO NO. 13486  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado    Acta    N°    118   (2   de  octubre)   

Santafé  de Bogotá, D. C., seis de octubre  de mil novecientos noventa y siete.   

         En relación con los individuos ARMANDO  VARGAS  y  JAMES  TORRES,  se  adelanta  este  proceso por un concurso de hechos  punibles  de  hurto calificado-agravado y porte ilegal  de  arma  de  fuego de defensa personal, según hechos  acaecidos  en  la ciudad de Cali.  Celebrada la sentencia anticipada por la  que  optaron  ambos  procesados, diligencia que estuvo a cargo de la Fiscal Doce  Seccional  de  la  mencionada ciudad, la Juez Diecinueve Penal del Circuito, por  medio  de  auto  fechado el 4 de julio pasado, se negó a conocer del asunto con  el  escueto argumento de que el señor Francesco Paolo  Rubbi,  testigo principal de los hechos, con énfasis  había  dicho que los asaltantes utilizaron “un arma automática” durante el  despojo,  razón por la cual el conocimiento de las diligencias correspondía al  juez  regional  asignado, a quien de una vez le propuso colisión de competencia  negativa.   

          El  Juez  Regional  a  quien  le correspondió el asunto aceptó la  colisión  propuesta.   Antes  de  analizar la argumentación recíproca de  los   funcionarios   en   controversia,  conviene  saber  sobre  los  hechos  lo  siguiente:   

          El  26  de  marzo  del  año  en curso, aproximadamente a las 11:20  horas  de  la  noche,  la  señora  Claudia Hernández  Becerra      y     su     esposo     Francesco    Paolo   Rubbi,   ciudadano  italiano,  se  desplazaban  por las calles de la ciudad de Cali en el automóvil  marca  renault 4, modelo 83, color habano y de placas MDD 149, vehículo que era  conducido  por  el  segundo  de  los mencionados.  Detenida la marcha en el  semáforo  de  la avenida “Roosevelt” con la calle 5ª, los paseantes fueron  abordados  por  dos  individuos,  uno  de  los cuales exhibió un arma de fuego,  quienes   de  esa  manera  los  intimidaron  y  los  obligaron  a  abandonar  el  automotor.   Rápidamente  los despojados avisaron a la policía del centro  de  atención inmediata, CAI, del parque Panamericano, guarnición desde la cual  se  alertó  a las patrullas de servicio y se produjo entonces la captura de los  imputados  a la altura de la transversal 29 con la autopista suroriental, cuando  aún  se movilizaban en el vehículo hurtado.  En la huida, los perseguidos  se  desprendieron  de  la  pistola  cuyo  porte  y  utilización aceptan para el  momento del apoderamiento del carro.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA:  

          El  Juzgado  Regional  declina la competencia con fundamento en las  siguientes razones:   

          1.   Por cuanto el arma de fuego no fue decomisada, tampoco ha  sido  posible  la  práctica  de  una inspección judicial sobre el instrumento,  pero  se  sabe  por  la versión de la señora Claudia  Hernández  Becerra, el testimonio de oídas de uno de  los  policías,  y  aún  por  la  confesión  de  los  procesados,  que  éstos  utilizaron    una    pistola    o   revólver   en   el   desapoderamiento   del  automotor.   

          2.   De modo que no puede decirse con certeza si se trataba de  una  pistola,  un  revólver o un arma automática, característica esta última  que  refiere  uno  de  los  ofendidos, pero lo cierto es que no podría dictarse  sentencia  con  desconocimiento  del  principio  de in  dubio  pro  reo,  máxime  que  ese señalamiento del  afectado  es  aislado  en  el  contexto  de la prueba.  Además, no resulta  contundente  la  conclusión  de  que  el  arma  es  automática porque “no le  observó  tambor”,  según  la  manifestación del testimoniante, dado que las  únicas  armas  con  ese  dispositivo son los revólveres, y la diferencia entre  una  pistola  automática  y otra semiautomática sólo puede establecerse “al  escuchar  los  disparos  en  ráfaga o al examinar los mecanismos de disparo del  arma,  pero  no  con la mera observación externa de la misma a menos que sea un  experto conocedor de armas” (fs. 79).   

          Vista  la  actitud  irreflexiva  que asume la Juez Diecinueve Penal  del  Circuito de Cali, la Sala hace ver que resulta lamentable e injusto que los  funcionarios   judiciales   rehusen  la  competencia  de  esa  manera,  pues  la  provocación  ligera  de conflictos de esta índole genera insatisfacción en el  cumplimiento de la función.   

          Basta  saber  que  el  testigo  Francesco  Paolo  Rubbi  incurre  en  la generalizada confusión  lega  sobre  las  características de las armas de fuego, pues dice el deponente  que  la  pistola  con la cual fue amenazado era un arma automática porque “se  observaba  que  no tenía tambor” (fs. 12v.).  La pistola y el revólver,  si  se  atiende  a  su  caracterización  por  la forma de cargar, se distinguen  porque  la primera se alimenta por proveedor mientras que el segundo lo hace por  un  tambor.   De  modo  que  la  ausencia  del  tambor  y  la presencia del  proveedor,  no  significa  que el arma corta sea automática, simplemente indica  que es una pistola y no un revólver.   

          Cosa  completamente  diferente  es  la  individualización  por  el  funcionamiento  de  las  armas,  las  cuales  serán  de  acción  manual  (o de  repetición),  semiautomáticas y automáticas.  Las primeras requieren una  operación  del  hombre para cada disparo; las segundas quedan de una vez listas  para  la  próxima acción después de cada disparo; y las últimas son aquellas  que  accionan  en  ráfaga.   De  este  modo,  razón asiste al señor juez  regional  para  postular  que,  si no se es un experto manipulador de armas o un  perito  en  la  materia,  no basta la observación externa para distinguir entre  instrumentos de estas categorías.   

          El  testigo destacado por la juez de circuito no revela un nivel de  conocimientos   técnicos   suficientes   para   controvertir  el  señalamiento  ambientado  en  el  proceso,  en  el  sentido  de  que  se les hizo víctima del  atentado  patrimonial  por  medio  de una pistola, pues el dato distintivo de la  ausencia  de  tambor  no  es tan categórico para hablar de la automaticidad del  arma,  como  equivocadamente  lo señala aquella funcionaria judicial, sino que,  todo  lo  contrario,  exterioriza que el ofendido y testimoniante es tan profano  en la materia como el común de los ciudadanos.   

          Si  bien  las  pistolas  pueden ser de funcionamiento automático o  semiautomático,  lo  cierto  es  que la prueba testimonial y referencial apenas  alcanza  para decir que se hizo uso de un arma de fuego de defensa personal, tal  como  lo  revelan  la  denunciante  Claudia Hernández  Becerra  (fs. 4), los mismos sindicados (fs. 23 y 25)  y  el  policía  Rodrigo de Jesús Villa (fs.  56),  acorde  con  la  delimitación  legal  por  mínimas  y  máximas  características que se hace en los artículos 6 y 11 del Decreto 2535  de 1993.   

          Frente  al  recaudo  probatorio  que  obra  en  el proceso y habida  cuenta  de  la  imposibilidad  física  y  legal para aportar otros elementos de  convicción,  sensatamente  se  impone la aplicación del apotegma universal del  favor rei, para indicar que  el  arma  de  fuego en cuestión sólo admite la clasificación en la categoría  de defensa personal y no de uso privativo de la fuerza pública.   

          Con   todo,   los  señalamientos  que  hace  la  Corte  apenas  se  constituyen  en  paso obligado para dirimir una controversia de facultades, pues  los  juicios  definitivos  sobre  el injusto y la culpabilidad de los procesados  conciernen  ahora  exclusivamente  a  la  juez  diecinueve  penal  del circuito,  funcionaria  a  la  cual  la  Sala asignará el conocimiento de este proceso, de  conformidad  con  el  artículo  68,  numeral  5°  del Código de Procedimiento  Penal.   

          Por  lo  expuesto,  LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE:  

          Asignar  el conocimiento de este proceso a la Juez Diecinueve Penal  del  Circuito  de  Cali.   De  esta  manera  queda resuelto el conflicto de  competencia planteado.   

          Envíese  copia  de  la  decisión  al  Juez  Regional  de la misma  ciudad.   

          Cópiese y cúmplase.   

CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                          RICARDO CALVETE RANGEL   

JORGE    CÓRDOBA    POVEDA                          JORGE ANÍBAL GÓMEZ  GALLEGO   

CARLOS   E.   MEJÍA   ESCOBAR                            DÍDIMO PÁEZ  VELANDIA   

MARIO    MANTILLA   NOUGUÉS                             JUAN  MANUEL  TORRES  FRESNEDA   

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

                                                                     Secretaria.   

   

    

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