13352 (28-10-97)

1997

Asistente Jurídico Inteligente

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    ACCION     DE     REVISION-Improseguibilidad/      ACCION      DE  REVISION-Prueba   nueva   /  ACCION DE REVISION-Prescripción   

4  La remoción  de  la  cosa juzgada sólo es posible cuando ante la demostración de una de las  causales  taxativamente señalados en la ley se evidencia la injusticia material  del fallo.   

Por ello, la demanda habrá de confeccionarse  con  la  más  rigurosa  técnica,  encontrándose  entre  sus  requisitos,  los  fundamentos de hecho y de derecho en que se apoya la solicitud.   

En el caso de la causal tercera es preciso que  aparezca  que  el  Estado  había perdido la facultad de adelantar el proceso en  que  se  produjo  la condena, por prescripción u otro fenómeno extintivo de la  acción  penal. Y en el de la segunda, no basta que se acredite la existencia de  una  nueva  situación  fáctica  o  probatoria, sino que desde el comienzo debe  mostrarse,  con  un  aceptable  grado  de  probabilidad, que de haberse conocido  tales  pruebas  en el curso del proceso, habrían determinado la absolución del  sentenciado o la declaración de inimputable.   

La prescripción de la acción penal debe ser  la  del  proceso  cuya  revisión  se  solicita, es decir, del seguido contra el  actor  y  en  el  cual  fue condenado y no de aquél en donde  profirió el  dictamen prevaricador.   

PROCESO No. 13352  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr.   JORGE  E.  CORDOBA POVEDA   

Aprobado acta N° 132  

Santafé  de Bogotá, D. C., veintiocho (28)  de octubre de mil novecientos noventa y siete (1997).   

         V I S T O S   

En Sala de Casación Penal, la Corte Suprema  de  Justicia  procede  a  decidir  sobre  la  idoneidad  de la demanda en que se  pretende  ejercer  la  acción  de  revisión  por  el  sentenciado  doctor  OVIDIO   DURANGO   GOMEZ,  condenado  por   el  delito de prevaricato por acción, cuando ostentaba la  investidura  de  agente  del  Ministerio  Público  de  Pereira  y  solicitó la  preclusión  del  proceso  que  se  seguía  contra  el concejal Perches Giraldo  Giraldo.   

         L A    D E M A N D A   

El  procesado Durango Gómez, actuando en su  nombre,  promueve  la  acción para que se ordene la revisión del proceso penal  en  el  cual  la  Sala  de  Casación  Penal de la Corte Suprema de Justicia, al  desatar  el  recurso  de apelación interpuesto por el Fiscal Delegado contra la  sentencia  absolutoria  proferida  por  la  Sala de Decisión Penal del Tribunal  Superior  de  Pereira,  mediante fallo del 21 de junio de 1995, lo condenó a la  pena  principal  de  14  meses de prisión, como autor del delito de prevaricato  por acción.   

Las causales con las cuales pretende obtener  la  revisión  del proceso son la segunda y la tercera de las contempladas en el  artículo   232   del  Código  de  Procedimiento  Penal,  fundándolas  en  los  siguientes argumentos:   

Manifiesta  que  los  hechos  nuevos  y  las  pruebas  nuevas los constituyen el proceso penal seguido contra Perchis Giraldo,  el  cual  no  pudo proseguirse, ya que la acción penal por los punibles a éste  imputados estaban prescritos.   

A  renglón seguido asevera que la solicitud  la  impetró  “por  el fenómeno de la prescripción”, la cual fue decretada por  la  Fiscalía,  “mucho  antes  de  que la HONORABLE SALA DE CASACION PENAL DE LA  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  se pronunciara en segunda instancia, revocando la  sentencia absolutoria y en su defecto condenando”.   

Dice  que el hecho nuevo  “(preclusión  de  la  instrucción)  del  proceso  penal,  donde  se  realizó  la función de  Ministerio Público, conducen a la inocencia del condenado”.   

Posteriormente afirma:  

         “Además  existe  una  perfecta  relación  entre  las dos causales  propuestas,  por  cuanto  ambas  modifican sustancialmente el juicio positivo de  responsabilidad  penal  que se concretó en la condena de un ciudadano inocente,  basta  solamente  leer  esas providencias para llegar a la conclusión de que me  asiste  toda  la  razón  en  este RECURSO (sic) DE REVISION, pues se impone una  sentencia    penal,    en   un   proceso   donde   no   existen   pruebas   para  condenar”.   

Después  de reiterar los argumentos citados  en  precedencia y de reseñar su inocencia, sostiene que en el proceso no se dan  los  presupuestos  del artículo 247 del Código de Procedimiento Penal, pues la  petición  que  se tilda como prevaricadora fue avalada con posterioridad por la  Fiscalía.   

Dice  que  de conformidad con los artículos  149  del  Código  Penal,  20, 21 y 22 de la Ley 81 de 1993 y 264 del Código de  Procedimiento   Penal,  no  pudo  cometer  dicha  ilicitud  por  cuanto  que  el  Ministerio público no tiene poder decisorio.   

De igual manera, advierte que con su proceder  no  produjo  lesión  al  bien jurídico tutelado, situación que es corroborada  por la sentencia al no condenarlo en perjuicios.   

Finaliza  solicitándole  a  la  Corte  “que  decrete  fundadas  las  causales segunda y tercera invocadas y declare SIN VALOR  LA SENTENCIA..”   

Como apoyo a su petición anexa con el libelo  plural     prueba    documental    y    solicita    la    práctica    de    dos  testimonios.   

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

La  remoción  de  la  cosa juzgada sólo es  posible  cuando  ante  la  demostración  de  una  de las causales taxativamente  señalados   en   la   ley  se  evidencia  la  injusticia  material  del  fallo.   

Por ello, la demanda habrá de confeccionarse  con  la  más  rigurosa  técnica,  encontrándose  entre  sus  requisitos,  los  fundamentos de hecho y de derecho en que se apoya la solicitud.   

De conformidad con lo anterior, vislumbra la  Sala  que el actor desconoce los parámetros filosóficos y jurisprudenciales en  que se soporta este instituto.   

En  efecto, si bien es cierto que es posible  la  formulación  de varias causales para la solicitar la revisión del proceso,  siempre  y  cuando  no riñan con el principio de no contradicción, también lo  es  que  la  construcción  del  libelo  impone  que cada una debe fundamentarse  fáctica  y  jurídicamente,  en  forma  tal  que  se  evidencie  lo pretendido.   

Así,  en  el  caso  de la causal tercera es  preciso  que  aparezca  que el Estado había perdido la facultad de adelantar el  proceso  en  que  se  produjo  la  condena,  por  prescripción u otro fenómeno  extintivo  de  la acción penal. Y en el de la segunda, no basta que se acredite  la  existencia  de una nueva situación fáctica o probatoria, sino que desde el  comienzo  debe mostrarse, con un aceptable grado de probabilidad, que de haberse  conocido  tales  pruebas  en  el  curso  del  proceso,  habrían  determinado la  absolución del sentenciado o la declaración de inimputable.   

Tales  exigencias,  como  se  verá,  no las  cumple la demanda objeto de estudio.   

En primer lugar, y siguiendo un orden lógico  de  precedencia,  se  analizará  la  causal contenida en el numeral segundo del  artículo  232  del  C. de P.P, por cuanto su prosperidad dejaría sin objeto el  estudio de la siguiente.   

Con relación a ella la Sala encuentra que el  sentenciado  desconoce su sentido, por cuanto que la prescripción de la acción  penal  debe ser la del proceso cuya revisión se solicita, es decir, del seguido  contra  el  actor  y  en  el  cual  fue  condenado y no de aquél en donde   profirió  el  dictamen  prevaricador,  esto  es,  el que se adelantó contra el  señor   Perchis  Giraldo.   Fue éste el precluído por prescripción  de la acción penal.   

En  lo  atinente  a la causal tercera que se  fundamenta  en  el  hecho  nuevo referente a que en el proceso seguido contra el  señor  Perchis  Giraldo,  y  en el cual se rindió el concepto prevaricador, se  decretó  la  preclusión  por  prescripción,  ya  fue  propuesta  a la Sala en  anterior  demanda  de  revisión, la que fue inadmitida en  providencia del  19  de mayo de 1997, sin que se alleguen nuevos elementos de juicio que permitan  modificar  lo  allí  analizado, razón por la cual la Sala se remtie a lo allí  resuelto.   

En   las   anteriores  circunstancias,  el  demandante  no  ha  puesto  a  disposición de la Corte ni los argumentos ni las  pruebas  que  sustentan  su  petición de revisión. Por ende, no se han reunido  los presupuestos para admitir el respectivo libelo.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E   

INADMITIR   la  demanda  de  revisión  contra  el fallo proferido el 21 de junio de 1995 por la  Sala  de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia, mediante el cual se  condenó  al  doctor  OVIDIO  DURANGO GOMEZ como autor del delito de prevaricato  por  acción,  cuando ostentaba la investidura de agente del Ministerio Público  adscrito a la Personería Municipal de Pereira.   

Cópiese,   notifíquese   y   cúmplase.   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE             JORGE E.  CORDOBA POVEDA   

JORGE  ANIBAL  GOMEZ  GALLEGO                             CARLOS    E.    MEJIA  ESCOBAR   

MARIO    MANTILLA   NOGUÉS                                        LUIS BERNARDO ALZATE GOMEZ   

                                                                                   CONJUEZ   

BERNARDO   GAITAN   MAHECHA                         ALVARO   N.   CORREAL   REYES   

         CONJUEZ                                                                      CONJUEZ   

WILLIAM   MONROY   VICTORIA                                        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

         CONJUEZ                                                                      SECRETARIA   

     

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