12250 (30-09-97)

1997

Asistente Jurídico Inteligente

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    ACCION    DE    REVISION/   CESACION   DE  PROCEDIMIENTO   

Como bien se sabe, proferida la sentencia, la  cesación   de   procedimiento   o   la  preclusión  de  investigación,  surge  la  res iudicata, plasmada en  un  pronunciamiento  de  fondo  como  respuesta al hecho histórico investigado,  demostrado  y  controvertido  en el proceso, constitutivo a su vez del objeto de  la  relación  jurídico  procesal  que  en  virtud  de  aquel  fenómeno  no es  susceptible  de  ser controvertido ni modificado en el futuro, pues lo contrario  conduciría  a  la más absoluta incertidumbre entre los asociados como usuarios  de una justicia aleatoria y deleznable.   

Empero, frente a la existencia de determinados  eventos  de  ilogicidad,  o  de  hechos  ciertos, estructurados y no reconocidos  dentro  del  proceso,  o  sobrevinientes a él pero con un inescindible vínculo  con  lo  investigado,  que  implican  una  afrenta  para  el sujeto pasivo de la  acción   penal  o  para  la  verdad  histórica  o  real;  es  posible  que  la  inmutabilidad  del  fallo  ceda  ante  el  más  alto  interés  de  la justicia  material,  para  remover  aquellos  vitandos  elementos  de perturbación que la  desvían  de  su fin esencial, y para ello se permite en los casos puntualizados  en  el artículo 232 del Código de Procedimiento Penal rescindir las sentencias  en  firme,  como  también  otras  resoluciones  de  similar jaez, a través del  ejercicio de la acción de revisión.   

Es  la excepcional naturaleza de esta acción  la  que  impide  confundirla  con una instancia adicional o con un recurso, así  sea  este  extraordinario,  toda  vez  que  sólo  tiene  operancia cuando ya ha  terminado  el  proceso,  y  dado  el  carácter rogado, así como su devastadora  aunque  plausible  finalidad   -que no pretende cuestionar la legalidad del  fallo  sino  examinar  a  la  vista  de  aquellas  especiales  circunstancias la  viabilidad  de  remover  su  sello de inmutabilidad para eventualmente propiciar  que  el  juzgamiento regrese al estado de legitimidad alterado por una decisión  injusta  o  un  yerro  judicial-  se  hace  imperativo  acatar estrictamente las  exigencias   formales   y   sustanciales  que  previene  el  artículo  234  del  C.P.P.   

PROCESO             No.  12250           

  CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA   

             SALA    DE  CASACION PENAL   

                                     Magistrado Ponente:   

                                     DR. JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

                                     Aprobado Acta Nro.  116   

          Santafé  de  Bogotá,  D.C.,  septiembre treinta de mil novecientos  noventa y siete.   

VISTOS  

          Decide  la  Corte  sobre la admisibilidad de la demanda de revisión  impetrada  por  el  apoderado  especial  del condenado Reinaldo Zambrano Pabón,  contra  la  sentencia  del  Tribunal  Superior de Cúcuta que el 11 de abril del  año  inmediatamente  anterior  confirmó  la  condena  a 11 meses y 20 días de  prisión  e  interdicción en el ejercicio de derechos y funciones públicas por  igual  lapso,   impuesta  por  el  Juzgado  Tercero  Penal  del Circuito de  aquella  localidad, como consecuencia del juicio positivo de responsabilidad por  el  punible  de  corrupción  de  menores,  decisión  que  además refrendó la  negativa del sustituto de la condena de ejecución condicional.   

ANTECEDENTES  

          Aproximadamente  a  las  seis de la mañana del 22 de abril del año  1995,  Reinaldo  Zambrano  Pabón  se  movilizaba por las calles de la ciudad de  Cúcuta  como  pasajero  de  un  vehículo de servicio público que fue también  abordado  por  la  menor  de  doce  años  Luz  Belén  Ortega,  oportunidad  no  desaprovechada  por  el adulto para enseñarle sus partes pudendas e invitarla a  que  se  sentara  a  su  lado, lo que motivó la reacción de la ofendida que no  dudó  en  acudir  al  conductor  del  automotor  en  procura de ayuda, habiendo  detenido  éste  la  marcha  frente  a  un  centro  de atención inmediata de la  Policía, donde se procedió a la retención del inculpado.   

          Por  los anteriores hechos, que consideró constitutivos del injusto  de  “Corrupción”, el Juzgado Tercero Penal del Circuito condenó a Zambrano  Pabón  mediante sentencia anticipada a la pena principal de 11 meses y 20 días  de  prisión  y  como  accesoria,  por  igual período, a la interdicción en el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas,  sin  derecho  al subrogado de  ejecución condicional de la condena.   

          Apelada  la  providencia por el defensor,  el Tribunal Superior  de  Cúcuta,  luego  de recordarle al impugnante que el interés para recurrirla  sólo  era  con  respecto  a  la dosificación punitiva y al sustituto penal, le  impartió confirmación intergral.   

LA DEMANDA  

          Invoca  el  recurrente como causal de revisión la contemplada en el  numeral  3º del artículo 232 del Código de Procedimiento Penal, aduciendo que  “probatoriamente  nos  encontramos  en presencia de  un  hecho  nuevo que no se  conoció  al  tiempo  de  los  debates,  que  de  allí  mismo  se  desprende la  inimputabilidad         del         hoy          sentenciado”.   

          No  discute  el  demandante la prueba de cargo de orden testimonial,  menos  cuando  la  acusación  fue  aceptada  por  el  acusado en procura de una  sentencia  anticipada,  pero  en cambio reprocha el reconocimiento del siquiatra  forense   que   obra   en  la  foliatura  pues,  según  su  criterio,  presenta  ambigüedades  atribuibles  posiblemente al estado anímico alterado del acusado  en  el  momento  de  ser examinado por el galeno, lo cual determinó su silencio  respecto  de  la  patología de la cual venía siendo tratado desde varios años  atrás,  como así lo acredita hoy el médico que ha tenido a su cargo el manejo  del  trastorno  de  la  sexualidad  de  tipo exhibicionista; situación que hace  surgir  la  presencia de un “hecho nuevo”  no  conocido  al  tiempo  del debate que conduce a demostrar la  inimputabilidad  del  sentenciado,  quien  fue sometido a juicio equivocadamente  dentro  de  los  parámetros de normalidad que obviamente riñen con la sanción  impuesta   y además obligado a tratamiento penitenciario cuando es otra la  medida a imponer que consulte su estado psíquico.   

          Como  elemento de juicio, que pone de presente ese hecho no conocido  en  el debate, agrega la certificación  del Doctor  Manuel G. Serrano  T.,  médico  del  sentenciado,  en  donde consta que Reinaldo Zambrano “está  siendo  tratado  por  cuadro  de  varios años de evolución por trastorno de la  sexualidad, de tipo exhibicionismo.”   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          Como   bien  se  sabe,  proferida  la  sentencia,  la  cesación  de  procedimiento   o  la  preclusión  de  investigación,  surge  la  res    iudicata,    plasmada    en   un  pronunciamiento  de  fondo  como  respuesta  al  hecho  histórico  investigado,  demostrado  y  controvertido  en el proceso, constitutivo a su vez del objeto de  la  relación  jurídico  procesal  que  en  virtud  de  aquel  fenómeno  no es  susceptible  de  ser controvertido ni modificado en el futuro, pues lo contrario  conduciría  a  la más absoluta incertidumbre entre los asociados como usuarios  de una justicia aleatoria y deleznable.   

Empero, frente a la existencia de determinados  eventos  de  ilogicidad,  o  de  hechos  ciertos, estructurados y no reconocidos  dentro  del  proceso,  o  sobrevinientes a él pero con un inescindible vínculo  con  lo  investigado,  que  implican  una  afrenta  para  el sujeto pasivo de la  acción   penal  o  para  la  verdad  histórica  o  real;  es  posible  que  la  inmutabilidad  del  fallo  ceda  ante  el  más  alto  interés  de  la justicia  material,  para  remover  aquellos  vitandos  elementos  de perturbación que la  desvían  de  su fin esencial, y para ello se permite en los casos puntualizados  en  el artículo 232 del Código de Procedimiento Penal rescindir las sentencias  en  firme,  como  también  otras  resoluciones  de  similar jaez, a través del  ejercicio de la acción de revisión.   

Es  la excepcional naturaleza de esta acción  la  que  impide  confundirla  con una instancia adicional o con un recurso, así  sea  este  extraordinario,  toda  vez  que  sólo  tiene  operancia cuando ya ha  terminado  el  proceso,  y  dado  el  carácter rogado, así como su devastadora  aunque  plausible  finalidad   -que no pretende cuestionar la legalidad del  fallo  sino  examinar  a  la  vista  de  aquellas  especiales  circunstancias la  viabilidad  de  remover  su  sello de inmutabilidad para eventualmente propiciar  que  el  juzgamiento regrese al estado de legitimidad alterado por una decisión  injusta  o  un  yerro  judicial-  se  hace  imperativo  acatar estrictamente las  exigencias   formales   y   sustanciales  que  previene  el  artículo  234  del  C.P.P.   

En  el asunto sometido a consideración de la  Sala  estos presupuestos sólo fueron cumplidos en apariencia por el accionante,  toda  vez  que  no cumplió con la carga probatoria que impone la causal tercera  cuando  se  erige  sobre  la  existencia  de una prueba que por su condición de  nueva  no  hizo  parte  del  debate,  pues ese instrumento de demostración debe  responder  a su auténtico carácter de elemento de convicción, o sea que, como  medio  objetivo  por  cuya ilustración aparece la verdad, sea completo para que  así  logre  penetrar  al espíritu del revisor y produzca la certeza de aquello  que se pretende acreditar.   

Quiere  decir lo anterior que si el convicto  era  tratado  por  un  trastorno  de  la  sexualidad, no resulta suficiente para  demostrar   su   inimputabilidad   la   constancia   informal   de   un  médico  psiquiatra    que  sólo  anuncia  la  supuesta   patología  del  paciente,  sin  consignar  información  exacta  sobre  la  época  a la cual se  remonta  el  trastorno  de   la  sexualidad,  sus manifestaciones y efectos  sobre  los productos del pensamiento, la afectividad, etc., con expresión de su  capacidad  para  eventualmente  terminar  por inhibir la comprensión o la libre  determinación  del  sujeto  y  establecer  la  conexión  fatal  con el punible  investigado,  todo ello en el grado suficiente para remover los cimientos de una  sentencia  fundada  en  la imputabilidad, que se dio por establecida no por pura  intuición  de  los falladores de instancia sino por el dictamen de un siquiatra  forense, como así lo reconoció el mismo demandante.   

Es  más,  el  pretendido  “hecho  nuevo”  no  es  tal, pues lo que  podría  acreditar  la  probanza  supuestamente  desconocida en el proceso es la  tendencia  del  sentenciado  al  exhibicionismo,  hecho  este tan clamorosamente  demostrado  en  los  autos  que  su  manifestación  concreta  frente a la menor  ofendida   fue   la   que   tipificó  el  delito  por  el  cual  fue  condenado  Zambrano.   

Así  pues,  la  supuesta prueba nueva   -que         no         el        fementido  “hecho  nuevo”   que   dice   el   actor   surgió  con  posterioridad  a  la  sentencia-   carece  no  sólo  de  aquella  condición sino también de la  virtud  suasoria  para  trascender como instrumento de demostración contrario a  la  verdad  procesal  que  motivó  el  fallo  de  condena  bajo la égida de la  imputabilidad.   

La   confusión  que  se  advierte  en  el  demandante  entre   los conceptos de “prueba nueva” y “hecho nuevo”  es  lo  que  probablemente  lo  lleva  a  plantear  este  último fenómeno como  acaecido  con  posterioridad  a  la  sentencia  y por consecuencia a festinar la  acción  rescisoria.  Para  mayor claridad a este respecto, conviene recordar lo  que  a  juicio  de  la  Sala  debe ser el entendimiento de estas dos expresiones  lingüísticas.  En providencia del 18 de marzo del año que corre, con ponencia  del Dr. Fernando Arboleda Ripoll, se precisó:   

“Por  hecho  nuevo, la Corte ha entendido  “aquel   acaecimiento   fáctico   vinculado  al  delito  que  fue  objeto  de  investigación  procesal, pero que no se conoció en ninguna de las etapas de la  actuación  judicial  de  manera  que no pudo ser controvertido”, y por prueba  nueva,  “el  mecanismo  probatorio (documental, pericial, testimonial) que por  cualquier  causa no se incorporó al proceso, pero cuyo aporte ex-novo tiene tal  valor   que   podría   modificar   substancialmente   el   juicio  positivo  de  responsabilidad  penal  que  se  concretó  en la condena del procesado” (Cfr.  fallo  de  diciembre  1  de  1983,  Mag. Pte. Dr. Alfonso Reyes Echandía, entre  otros).”   

Así  las cosas, el soporte probatorio de la  causal  peticionada  no  contiene  la fortaleza suficiente para demostrar que se  condenó  como  imputable  a quien no lo era y por este medio columbrar la   posibilidad  de  derruir  el fallo, lo cual, unido a lo dicho en precedencia, se  traduce  en  la  insatisfacción de los presupuestos de los artículos 232 y 234  del C. de P. Penal, para la procedencia de la demanda de revisión.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1.- RECONOCER al doctor Marco Tulio Escalante  Moreno,  portador de la tarjeta profesional de abogado N° 44.604 del Ministerio  de  Justicia,  como  defensor  del  condenado  Reinaldo  Zambrano Pabón, en los  términos del poder conferido.   

2.-  RECHAZAR  IN  LIMINE  la  demanda  de  revisión  presentada  contra la sentencia de segunda instancia proferida por el  Tribunal  Superior  de  Cúcuta  en  contra  de  Reinaldo Zambrano Pabón por el  delito de corrupción de menores.   

COPIESE,    NOTIFIQUESE     Y   CUMPLASE     

CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE  

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL           RICARDO  CALVETE     RANGEL                                             

JORGE  E.  CORDOBA   POVEDA                        JORGE   ANIBAL GOMEZ   GALLEGO   

CARLOS   E.   MEJIA   ESCOBAR                                  DIDIMO      PAEZ  VELANDIA                                                  

MARIO    MANTILLA   NOUGUES                             JUAN    MANUEL    TORRES  FRESNEDA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

   

    

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