13364 (28-08-97)

1997

Asistente Jurídico Inteligente

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    APELACION/ PRUEBA  

La  decisión de no acceder a fijar una nueva  oportunidad   para   que   comparezcan   los  testigos  no  tiene  carácter  de  interlocutoria  sino de mera sustanciación, de manera que esa es otra razón de  fondo  por  la  cual el recurso interpuesto no puede prosperar, ya que la ley es  muy  clara al determinar que el recurso de apelación procede únicamente contra  sentencias y autos interlocutorios.   

No obstante que la respuesta a la impugnación  formulada  será  la que se acaba de anunciar, es oportuno explicar que el hecho  de  que  la negativa del Tribunal a insistir en la práctica de la prueba no sea  apelable,  no  significa  que  si  con  ella se desconoce el debido proceso o el  derecho  de  defensa  no  genere  una  nulidad,  y en esa medida es razonable la  posición  del  Ministerio Público, pero se equivoca al creer que para proteger  esas   garantías   se  pueden  crear  recursos  que  el  régimen  procesal  no  contempla.   

El juez no puede ser obligado a lo imposible,  de  tal  forma que si efectuadas las diligencias necesarias no se logra recaudar  la  prueba,  por  ejemplo porque pese a los esfuerzos realizados no se localizó  al  testigo,  por  importante  que  fuera  esa versión en nada se afectaría el  trámite  o  las  garantías  de  los sujetos procesales. Contrario sensu, si se  estableciera  que  las  citaciones  no  fueron oportunamente remitidas, o que no  llegaron  a  los  destinatarios  por  error en el envío, o porque a quien se le  hicieron   llegar  no  las  entregó  y  eso  no  se  verificó,  o  que  aunque  efectivamente  llegaron  el  citado  no quiso presentarse, y siendo la prueba de  vital  importancia  para el proferimiento de una sentencia justa no se insistió  tomando  las  medidas  pertinentes,  podría  generarse una nulidad, y con mayor  razón  si además no se atendió la petición de intentarlo de nuevo presentada  por el interesado.   

El deber del funcionario judicial no se agota  en  decretar  la  práctica  de  las diligencias pedidas, o de las que considera  necesarias  para el establecimiento de la verdad, además debe hacer todo lo que  esté  a  su  alcance  para  que  se  puedan  practicar,  pues tan arbitrario es  negarlas  siendo  conducentes,  como  ordenarlas  pero  no  hacer  nada para que  efectivamente  se  recauden. El fiscal y el juez no son simples observadores del  proceso,  cada  uno  en su momento son directores del mismo, y sobre sus hombros  recae  la  responsabilidad  de  que  la  etapa que se esté surtiendo cumpla las  finalidades  para  las  que está prevista, y en especial, tienen la obligación  de  ser  imparciales  y  celosos  en  la  búsqueda  de  la  prueba.     

La  celeridad es importante y lo ideal es que  se  actúe de esa manera, pero desde luego esa no es una excusa válida para que  se  dejen de practicar pruebas pertinentes y trascendentes, porque por encima de  cualquier  otro propósito está el de alcanzar la verdad, que al fin de cuentas  es  la razón de ser del proceso. Con esto no se está diciendo que se tiene que  acceder  a  señalar  nueva  fecha  todas  las  veces  que  el citado no acuda a  deponer,   o   siempre  que  alguno  de  los  sujetos  procesales  lo  solicite,  simplemente  se quiere recordar que la negativa a dar una nueva oportunidad para  que   una  diligencia  probatoria  se  realice,  debe  estar  precedida  de  las  reflexiones anteriores, entre otras.   

Proceso  No.  13364                                   

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

                                                    SALA DE CASACION PENAL   

                                Magistrado Ponente:   

                                      Dr.    RICARDO    CALVETE  RANGEL   

                                     Aprobado   Acta   No.   101   

                                  Santa Fe de Bogotá D.C., agosto  veintiocho de mil novecientos noventa y siete.   

                                VISTOS:   

                                   

                                    Procede  la  Sala a resolver el recurso de hecho interpuesto por el defensor del  procesado  LUIS  ARTURO  JIMENEZ CELY, contra la decisión del Tribunal Superior  de  Santa  Fe  de Bogotá, tomada en la audiencia pública de juzgamiento,   de  inadmitir   el  recurso  de apelación con el cual la defensa atacó la  negativa  del  a quo a  insistir en la citación y fijación de nueva fecha  para que se recibieran unos testimonios.   

ANTECEDENTES  

                                1º.-  En la etapa de juzgamiento del proceso seguido contra JIMENEZ CELY por el  delito  de  abuso de autoridad, el propio acusado solicitó oportunamente que en  la  audiencia  pública  se  recibieran  los  testimonios de los empleados de la  fiscalía  GERMAN  BAQUERO,  ANA  CECILIA CARRILLO, ORLANDO MOLINA BRIÑEZ, FLOR  ALBA CASTELLANOS y MARTHA LUCIA PINILLA.   

                                            2º.-    El Magistrado Ponente decretó la práctica de las pruebas, y  dispuso  que se citara a los declarantes por intermedio del Jefe de la Unidad de  Reacción  Inmediata  de  la  Fiscalía,  para que acudieran el día de la vista  pública.              

                           3º.-  Como las personas citadas no asistieron, el encausado, una vez respondió  el  interrogatorio  correspondiente, solicitó que se intentara nuevamente hacer  comparecer  a  esos  testigos,  pues  estimaba  que esas versiones eran de vital  importancia  para corroborar hechos alegados en su defensa. El Tribunal negó la  petición  aduciendo  que  dos de las personas mencionadas declararon durante la  instrucción,  que todos fueron citados oportunamente, y que resultaba insólito  que ninguno se hubiera hecho presente.   

                        4º.-  Contra  la  decisión  anterior  el  defensor  interpuso  los recursos de  reposición  y  subsidiariamente el de apelación. La Sala resolvió no reponer,  y  negar  la  alzada,  con  el  argumento  de  que  respecto del pronunciamiento  cuestionado  no  procedía  ese  recurso, no obstante que el Ministerio Público  estimó    que   si   era   viable   por   primar   lo   sustancial   sobre   lo  procesal.   

SUSTENTACION DEL RECURSO DE HECHO  

                                                               

                                 El  artículo  455  del  Código  de Procedimiento Penal permite concluir que la  decisión  proferida  en  audiencia  pública si puede ser objeto del recurso de  apelación,  porque  los  testimonios  cuya práctica se niega fueron decretados  por  la  Corporación  atendiendo  la  petición  presentada dentro del término  previsto en el artículo 446 del estatuto procesal.   

                                   A  igual  conclusión  se llega de la lectura del artículo 204 ibídem, pues en  el  literal  “b”  señala  la  providencia  que  “deniegue  la admisión o  práctica de alguna prueba solicitada oportunamente”.   

                                   A  lo anterior se suma que las decisiones proferidas en audiencia pública no se  convierten  por  esa  razón  en  única  instancia, porque sería quebrantar el  principio de la doble instancia que es norma rectora.   

                                   También  se violaría el derecho a la defensa, ya que dichos testimonios tienen  las  calidades  a que se refiere el artículo 362 ejusdem, además no está bien  que  el  Tribunal haya encontrado procedente decretar por la vía jurídica unas  declaraciones para luego denegarlas de hecho.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

                                1º.-  La  primera  precisión  que  es  necesario  hacer,  es que el recurso de  apelación  no  fue  interpuesto contra el proveído que negó la admisión o la  práctica  de  unas  pruebas,  sino  contra  la  decisión  de  no dar una nueva  oportunidad   para  que  se  recibieran  los  testimonios  cuya  recepción  fue  oportunamente  decretada,  y  al  decir del Tribunal, correctamente diligenciada  mediante las citaciones correspondientes.   

                                Así  las  cosas,  es  evidente  que  en  el asunto en estudio no se trata de la  hipótesis  prevista  en  el  literal “b”, numeral “1” del artículo 204  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  por  cuanto  las pruebas pedidas fueron  decretadas  y  para  su  práctica  se  fijó la fecha de la audiencia pública,  dando  la  oportunidad impetrada por el procesado, de modo que si los deponentes  no  asistieron  la  situación  que surge y que debe ser analizada es diferente,  esto  es,  si  el  funcionario  debe  o  no  fijar  nueva  fecha, y ello de qué  depende.   

                                De  otra  parte,  La  decisión de no acceder a fijar una nueva oportunidad para  que  comparezcan  los testigos no tiene carácter de interlocutoria sino de mera  sustanciación,  de  manera  que  esa  es  otra  razón  de fondo por la cual el  recurso  interpuesto  no  puede  prosperar,  ya  que  la  ley  es  muy  clara al  determinar  que el recurso de apelación procede únicamente contra sentencias y  autos interlocutorios.   

                                2º.-  No  obstante que la respuesta a la impugnación formulada será la que se  acaba  de  anunciar,  es  oportuno  explicar que el hecho de que la negativa del  Tribunal  a  insistir en la práctica de la prueba no sea apelable, no significa  que  si  con  ella  se  desconoce  el  debido proceso o el derecho de defensa no  genere  una  nulidad,  y  en esa medida es razonable la posición del Ministerio  Público,  pero se equivoca al creer que para proteger esas garantías se pueden  crear recursos que el régimen procesal no contempla.   

                                 El  juez  no  puede  ser obligado a lo imposible, de tal forma que si efectuadas  las  diligencias  necesarias  no se logra recaudar la prueba, por ejemplo porque  pese  a  los esfuerzos realizados no se localizó al testigo, por importante que  fuera  esa  versión  en  nada se afectaría el trámite o las garantías de los  sujetos  procesales.  Contrario  sensu, si se estableciera que las citaciones no  fueron  oportunamente remitidas, o que no llegaron a los destinatarios por error  en  el  envío,  o porque a quien se le hicieron llegar no las entregó y eso no  se   verificó,   o  que  aunque  efectivamente  llegaron  el  citado  no  quiso  presentarse,  y  siendo  la prueba de vital importancia para el proferimiento de  una  sentencia  justa  no  se insistió tomando las medidas pertinentes, podría  generarse  una  nulidad,  y  con  mayor  razón  si  además  no  se atendió la  petición de intentarlo de nuevo presentada por el interesado.   

                                 El  deber  del  funcionario judicial no se agota en decretar la práctica de las  diligencias  pedidas,  o de las que considera necesarias para el establecimiento  de  la  verdad,  además  debe  hacer todo lo que esté a su alcance para que se  puedan  practicar,  pues  tan  arbitrario  es  negarlas siendo conducentes, como  ordenarlas  pero  no  hacer nada para que efectivamente se recauden. El fiscal y  el  juez  no  son  simples  observadores del proceso, cada uno en su momento son  directores  del  mismo,  y  sobre sus hombros recae la responsabilidad de que la  etapa  que  se  esté  surtiendo  cumpla  las  finalidades  para  las  que está  prevista,  y  en especial, tienen la obligación de ser imparciales y celosos en  la búsqueda de la prueba.     

                                 La  celeridad  es  importante  y  lo  ideal es que se actúe de esa manera, pero  desde  luego esa no es una excusa válida para que se dejen de practicar pruebas  pertinentes  y  trascendentes,  porque  por  encima de cualquier otro propósito  está  el  de  alcanzar la verdad, que al fin de cuentas es la razón de ser del  proceso.  Con  esto  no  se  está  diciendo que se tiene que acceder a señalar  nueva  fecha  todas  las  veces  que el citado no acuda a deponer, o siempre que  alguno  de  los  sujetos  procesales lo solicite, simplemente se quiere recordar  que  la  negativa a dar una nueva oportunidad para que una diligencia probatoria  se  realice,  debe  estar  precedida de las reflexiones anteriores, entre otras.   

                                En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Corte Suprema de Justicia -Sala de Casación  Penal-   

RESUELVE   

                                   Declarar  improcedente  el recurso de apelación interpuesto por el defensor del  procesado  LUIS  ARTURO  JIMENEZ  CELY,  contra  la  decisión  proferida  en la  audiencia  pública  de  juzgamiento de no acceder a fijar una nueva oportunidad  para     recibir     varios     testimonios     solicitados     y     decretados  oportunamente.   

                                 Devuélvase la actuación al Tribunal de origen. Cúmplase.   

                                    Cópiese,   Notifíquese   y  Cúmplase,   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE          FERNANDO E.  ARBOLEDA RIPOLL   

JORGE   E.   CORDOBA   POVEDA                                RICARDO     CALVETE  RANGEL   

JORGE   E.   GOMEZ   GALLEGO                                          CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

DIDIMO    PAEZ   VELANDIA                                             NILSON PINILLA PINILLA   

JUAN  MANUEL  TORRES  FRESNEDA                                PATRICIA     SALAZAR  CUELLAR   

                                                                                                         Secretaria   

     

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