21817(19-08-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21817  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado   acta   N°  069   

Bogotá. D. C., diecinueve (19) de agosto de  dos mil cuatro (2004).   

V I S T O S  

Resuelve  la  Sala  el recurso de reposición  interpuesto    por   el   defensor   del   ciudadano   colombiano   LUIS  HERNÁN  PINEDA  MENJURA,  contra la  providencia mediante la cual se negaron las pruebas incoadas.   

SÍNTESIS DE LOS ARGUMENTOS   

Solicita a la Corte que revoque la providencia  que  negó  la  practica  de  pruebas  y,  por  lo  mismo,  ordene su recaudo. A  continuación  se  refiere a la acotación previa que se hizo en la providencia,  en  el  sentido  de  que el presente trámite se surte como lo ordena el Acuerdo  Bolivariano  de Extradición suscrito el 18 de junio de 1911 y la Convención de  las  Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias  Sicotrópicas.  Resalta  de  manera  igual  que el procedimiento aplicable es el  consagrado en el Código de Procedimiento Penal.   

Destaca  que la Corte adujo que en el escrito  petitorio  no  se había indicado la conducencia y pertinencia de cada de una de  las probanzas.   

Luego  de  transcribir  un  fragmento  de  la  decisión  atacada,  anota  que  el  artículo  513 del Código de Procedimiento  Penal  señala  que los documentos deben allegarse en copia autenticada, aspecto  que  también  lo  exige el citado Acuerdo  Bolivariano de Extradición, en  el  artículo VIII. Enseguida transcribe los argumentos expuestos en el memorial  petitorio  y  asevera  que  sí  se  expuso  las  razones  de  conducencia  y de  pertinencia de las probanzas incoadas.   

Es  así como anota que en la extradición se  hace  indispensable  establecer  si  los  documentos  aportados con la solicitud  cumplen  con los requisitos de autenticidad, razón por la cual, “no  resulta  suficiente  ni  suple  legalmente  esos  requisitos la  ‘constancia’ que alude la misma providencia en su  página 15, último párrafo”.   

Por consiguiente, las pruebas documentales son  idóneas,  pertinentes  y  conducentes  para  demostrar  que los instrumentos no  cumplen     el     presupuesto     de     la    autenticidad,    “careciendo  de  fundamento  legal el argumento esbozado por la Sala  para  rechazar  su  admisión  y  decreto…” de las  pruebas.   

Acota que cada documento debe revisarse a fin  de  constatar  la  pluricitada  autenticidad,  tal como lo ha enseñado la Sala,  motivo   por   el   cual   se   impone   la   revocatoria   de   la  providencia  impugnada.   

En otro acápite, luego de copiar, en extenso,  los  argumentos  que  presentó al solicitar la práctica de pruebas del numeral  “Segundo”, advierte que  tienen   relación  con  lo  estatuido  en  el  artículo  513  del  Código  de  Procedimiento  Penal, esto es, con la plena identificación e individualización  del solicitado en extradición.   

Aduce  que las distintas decisiones adoptadas  por  las  autoridades  judiciales  del  Perú  y  que  se  allegaron al presente  trámite,   las   que  relaciona,  son  insuficientes  para  cumplir  con  dicho  presupuesto,     habida     cuenta     que     se    contraen    “sencilla  y  llanamente a un nombre, circunstancia que no es prueba  idónea,  ni  suficiente  ni  valida,  en  ningún Estado social de derecho para  vincular  una persona a una investigación penal y mucho menos para afectarla en  su libertad”.   

Recuerda que los artículos 322, 344 y 355 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  señala  que  una  de  las finalidades de la  investigación  es  la  de recaudar pruebas tendientes a la individualización o  identificación   de   los   autores  y  partícipes  de  la  conducta  punible,  “prohibiendo  de  manera  expresa  que ‘en  ningún  caso  se  vinculará  a  persona      que      no      esté      plenamente     identificada’,  y  disponiendo  que  ‘la  orden de captura deberá contener  los   datos   necesarios   para  la  identificación  o  individualización  del  imputado’,  principios  éstos  que  son  comunes  tanto  en  la  legislación  colombiana  como  en  la  peruana”.   

Sostiene  que dichos principios no son ajenos  al  trámite  de extradición, puesto que, por el contrario, son inherentes a la  misma  “al señalar como presupuesto la ‘plena   identificación’     de     requerido’.  Así,  complementa,  la  sentencia  dictada  por  el  Juzgado  42  Penal  del  Circuito  de Colombia “determinó   la  suplantación  personal  de  LUIS  HERNÁN  PINEDA  MENJURA  con  fines  delictivos, a partir de claras y puntuales pruebas como son  los  retratos  hablados  del  impostor,  la apertura de cuenta bancaria por este  último,  dictamen grafológico y la cédula falsa donde se indica el nombre del  requerido    y   el   número   de   su   cédula   de   ciudadanía”.   

Se  pregunta  que  si  con  lo  anteriormente  expuesto  no  resulta  contundente  y pertinente para con el objeto del trámite  plantear  la existencia de otro Luis Hernán Pineda Menjura. Por ello, acota que  no  son  suficientes “las propias actuaciones de las  autoridades  judiciales  peruanas  que  hacen  referencia a la detención en ese  país  de  persona  que  se  hace  llamar  LUIS  HERNÁN  PINEDA MENJURA, para colegir de manera inequívoca  le   existencia   de  otro  personaje con ese nombre?”.   

Destaca  que  las autoridades peruanas no son  ajenas  a  tal  situación y que su defendido fue suplantado en Colombia, razón  por  la  cual  resultan pertinentes y conducentes respecto del presupuesto de la  plena identidad del solicitado en extradición.   

Luego   de   referirse   al   concepto   de  identificación  y  de  reiterar  sobre  la  procedencia  de  la prueba incoada,  depreca que se revoque la decisión impugnada.   

Respecto  de  las  pruebas  solicitadas en el  punto    “Tercero”,  también  dice  que  resultan  procedentes y conducentes al relacionarse con los  presupuestos  que  justifican  la detención o el sometimiento a juicio. En esas  condiciones,  asegura  que  la  Sala  debe  remitirse  a  lo  consagrado  en los  artículos  356,  397  y  398  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  los  que  relaciona,  en  razón de que siendo el indicio grave uno de los requisitos para  proferir  la  medida  de  aseguramiento;  “por ende,  resulta  pertinente y conducente aquella prueba que permita al acusado probar el  error   cometido   o   mención  temeraria  de  las  manifestaciones  policiales  consignadas  en  el  atestado  N°. 04 de abril de 1998, las cuales surgen de la  imaginación  de  quienes  los  suscribieron,  más  no   de  una realidad,  teniendo  como  base  para  dicha manifestación, la referencia criminal que del  nombre  LUIS  HERNÁN PINEDA MENJURA, obra en registros policiales del Perú, la  cual  no  obedece  a la existencia de antecedentes o investigación penal alguna  en  su  contra sino en virtud de una retaliación originada en la denuncia penal  formulada  en  contra de miembros corruptos policiales, como da cuenta la prueba  arrimada  con  el  libelo  petitorio  de  pruebas  para  este asunto”.   

Manifiesta que las pruebas que “dan  cuenta  de  los  atropellos cometidos por algunos miembros del  Departamento  Antidrogas  del Perú contra LUIS HERNÁN PINEDA MENJURA, detenido  por  cuenta  del  presente trámite y a órdenes de esta Corporación, así como  la  publicación  del  periódico  que  señala  las  posibles  vinculaciones de  algunos  miembros  integrantes  de  la  Policía del Perú con integrantes de la  ‘ORGANIZACIÓN  DE  LOS  CAMELLOS’,   permiten  determinar  la vaga y temeraria referencia policial contenida en el Atestado N°  004  de  1998,  respecto  del nombre de LUIS HERNÁN PINEDA MENJURA ”.   

Del   mismo   modo,  asevera  que  resultan  pertinentes   y   conducentes   los  reportajes  publicados  en  varios  diarios  referentes a dicha organización delicuencial.   

Así mismo insiste que resultan procedentes y  conducentes  todas  aquellas  pruebas  que  “guardan  coherencia  directa  con  los  hechos materia de la investigación penal soporte  del  presente  trámite de extradición …” y con lo  preceptuado  por el artículo 356 del Código de Procedimiento Penal, puesto que  constituye   un   ejercicio   del   derecho  de  contradicción  “de  la  prueba  indiciaria,  ya  sea para demostrar el error en las  pruebas  que  sirven  de  base para acreditar el hecho indicador o en el proceso  intelectual  que  implica la inferencia; pues, como lo ha sostenido la honorable  Corte  Suprema  de  Justicia colombiana, la prueba indiciaria como las demás es  susceptible       del       derecho       de      contradicción….”.   

En  esas condiciones, manifiesta que surge la  necesidad  de  que  la  Corte  reponga la providencia objeto de recurso, máxime  cuando  las  pruebas  deprecadas,  contrario a lo afirmado por la Sala, son  conducentes  y  pertinentes,  toda  vez que “aportan  valiosos  elementos  de juicio para adoptar la decisión o concepto que se ha de  emitir…”.   

Finalmente,  en  lo  que atañe a las pruebas  solicitadas   en   el  numeral  “Cuarto”,   asevera   que  para  cumplir  con  el  presupuesto  de  doble  incriminación   y  la  equivalencia  de  la  providencia  proferida  en el  extranjero,  se  hace  necesario que se allegue al trámite la norma por la cual  en  el  país  extranjero  la  conducta  punible  atribuida  a  su  defendido es  constitutiva  de  delito,  tal  como  lo  exige  el artículo 513 del Código de  Procedimiento  Penal  y  el Acuerdo Bolivariano de Extradición, “así  como  también  para  determinar  si  esa  documentación fue  expedida  con  las  constancias  de que deriva su validez y eficacia probatoria,  como   lo   es   lo   relativo   a   la  autenticidad  de  la  misma”.   

Anota que los argumentos que le sirvieron para  deprecar  las  pruebas  en  este  acápite  los reitera en este escrito, máxime  cuando  guardan  relación  con lo estipulado en el artículo 520 del Código de  Procedimiento  Penal y con el numeral primero del citado Acuerdo Bolivariano, es  decir, que se pretende enervar los presupuestos del concepto.   

Después  de  insistir  que la documentación  allegada  no  cumple el presupuesto de autenticidad y de reiterar la procedencia  de  las  probanzas incoadas, solicita a la Sala revocar la providencia impugnada  y, en su lugar, ordenar la practica de las mismas.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

La  providencia recurrida no se repondrá por  las siguientes razones:   

En  primer término, no es cierto que la Sala  hubiese  dicho  que  el memorialista no dio las razones por las cuales considera  que  las  pruebas incoadas eran conducentes y pertinentes para con el objeto del  trámite,  puesto  que  lo que allí se afirmó fue que los argumentos expuestos  por  el  memorialista  no  tenían  la  virtualidad  de  llevar  a  decretar las  probanzas  incoadas, advirtiéndose “que buena parte  del  escrito  lo  dedica a cuestionar la prueba aportada por el país requirente  para el trámite de extradición…”.   

Respecto  de que los documentos allegados por  la  vía  diplomática  no  cumplen  con  los  requisitos  de autenticidad, como  igualmente  se  advirtió  en  dicho auto, además de que se trata de un aspecto  que   será   estudiado   ulteriormente,  es  una  personal  opinión   del  memorialista,  toda vez que en el expediente obran instrumentos que afirman todo  lo   contrario,   por   ejemplo,   oficio   de   la   autoridad   administrativa  correspondiente   en   la  que  se  aduce  que  “la  documentación  presentada  por  la  Embajada  del  Perú  reúne los requisitos  formales  ‘exigidos en los  Convenios aplicables al caso…”..   

En  lo  que  atañe  a la plena identidad del  solicitado  en  extradición,  los argumentos presentados no logran modificar la  decisión  impugnada,  al  centrarlos  en  sostener  que  en un Estado social de  derecho   el   nombre   no  constituye  la  “prueba  idónea” para vincular una persona a “una  investigación  penal  y  mucho  menos  para  afectarla  en su  libertad”. De igual manera, anota que de acuerdo con  los  artículos  322,  344  y 355 del Código de Procedimiento Penal las pruebas  deben  tender  a  la individualización o identificación  de los autores y  partícipes de la conducta punible.   

En  efecto,  será precisamente al momento de  emitirse  el  concepto donde se analizará si las pruebas allegadas a través de  la  vía diplomática tienen la convicción necesaria para dar por demostrado el  presupuesto  de  la  plena  identidad. Del mismo modo, se advierte que el censor  confunde  el  trámite  de  extradición con el del proceso penal, puesto que en  este  evento  la Corte no puede emitir juicios en torno a la responsabilidad del  requerido  dentro  del  proceso  por  el  cual es solicitado por las autoridades  extranjeras,  ya  que,  como  se  advirtió  en  la  providencia  recurrida,  la  actividad   probatoria,   en   ese  puntual  aspecto,  se  debe  “desplegar   al   interior   del   proceso,  siendo  los  tribunales  extranjeros   el  juez  natural  para  resolverlos”,  máxime   cuando  “la  valoración  probatoria  que  efectuará  la  Corte,  con  apego a lo dispuesto en el Artículos I del Acuerdo  Bolivariano  sobre  Extradición,  será  con base en los documentos allegados a  este  trámite,  a  fin  de  concluir  si  de  los  mismos  emerge  el  grado de  conocimiento         necesario        para        justificar        ‘la       detención’  (probabilidad)  o el sometimiento a  juicio  (probabilísimo)  de Pineda Menjura, sin que se pueda tener cabida otros  medios  de  prueba  y,  menos,  que tiendan a demostrar la irresponsabilidad del  procesado,    pues    éste    no    es    el   escenario   natural   para   tal  cometido…”.   

En  esas  condiciones, como se resaltó en la  providencia  impugnada  y  así  lo certificó el Ministerio  de Relaciones  Exteriores,  este  asunto se debe tramitar  conforme al Acuerdo Bolivariano  de  Extradición  suscrito en Caracas el 18 de julio de 1911 y la Convención de  las  Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias  Sicotrópicas,  firmada  en  Viena  el  20  de  diciembre  de  1988 y, según el  Artículo  VII  del  primer instrumento citado, “…  de  conformidad  con  las  leyes  de  extradición del Estado al cual se haga la  demanda…”.   

Del  mismo  modo,  en  el evento que ocupa la  atención  de la Sala, “en nada resultan pertinentes  y  conducentes  para  con  el  concepto que debe emitir la Corte, las decisiones  mediante  las  cuales  se  condena  a  una persona por el delito de falsedad, el  dictamen  grafológico  hecho  por  el DAS a unas escrituras, los documentos que  ampararon  la  apertura  de  una cuenta en una entidad bancaria en Colombia, las  resoluciones  emitidas  por autoridades jurisdiccionales del país requirente en  torno  a  que si el solicitado se encontraba detenido en un centro carcelario de  dicho  Estado, los listados migratorios del Ministerio del Interior de Lima, las  denuncias  presentadas  por  los  defensores  de  Pineda  Menjura, las versiones  rendidas  por  otras  personas  ante un Juzgado de Iquitos, el concepto que haya  emitido  el  Ministerio  Público  de  Perú  frente a otra persona, si el alias  ‘Trompa      de  Buque’  es  sinónimo de  delincuente,  si  Pineda Menjura tiene registro da haber salido hacia el Perú y  si  la  Embajada  de los Estados Unidos de América le concedió visa o no, pues  la   actividad   probatoria   que   desplegará  la  Corte  será  respecto  del  diligenciamiento  que  se allegó al trámite a través de la vía diplomática,  razón  por la cual, esos argumentos se deben desplegar al interior del proceso,  siendo     los     tribunales     extranjeros     el     juez    natural    para  resolverlos”.   

Así mismo, se consideró que “en  este  asunto no interesan las denuncias que Pineda Menjura, sus  apoderados  y  el Fiscal de Maynas formularon contra los miembros de la Policía  Antinarcótica  de  Lima  y  varios  jueces  del  Perú,  las  publicaciones  de  distintos  periódicos  de esta ciudad sobre la supuesta corrupción de miembros  de  ese  cuerpo  policial,  el trámite procesal que se surtió por razón de la  noticia   criminis,   las  decisiones  administrativas  que  se  adoptaron,  las  providencias  que  dictó la Fiscalía General de la Nación de Colombia a favor  del    solicitado    en   extradición   y   los   vídeos   de   programas   de  televisión”.   

De  otro  lado,  la defensa, en ejercicio del  derecho  de  contradicción  que  le  asiste  y en el momento procesal oportuno,  podrá  presentar  sus  personales  puntos  de vista respecto de la credibilidad  positiva  o  negativa  que le merece el caudal probatorio remitido por el Estado  requirente.   

Finalmente, en cuanto a las pruebas atinentes  al  postulado  de  la doble incriminación y a la equivalencia de la providencia  proferida  en  el extranjero, como se dijo en la providencia objeto del recurso,  el   diligenciamiento  contiene  todos  los  datos  necesarios  para  emitir  el  concepto,   resultando,   por   ende,   superfluas   las   deprecadas   por   la  defensa.   

Por   consiguiente,  como  quiera  que  los  argumentos  expuestos  por  el memorialista no son más que una extensión de su  inicial  petición,  la  providencia  impugnada no se  repondrá.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

R   E   S   U  E  L  V  E   

NO   REPONER   la  providencia impugnada.   

Contra  esta  decisión  no  procede  ningún  recurso.   

Cópiese,   notifíquese   y   cúmplase.   

HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS   

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                  ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO                       ÁLVARO ORLANDO  PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                  JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                            MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA    RUÍZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

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