21115(16-06-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  21115   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 051.  

          Bogotá   D.C.,   junio   dieciséis   (16)   de   dos   mil  cuatro  (2004).   

VISTOS  

          La  Sala  decide  el  recurso  de  reposición  interpuesto  por  el  Procurador  Tercero  Delegado para la Casación Penal, contra la providencia del  19  de  mayo  de  2004,  por  cuyo  medio fue inadmitida la demanda de casación  presentada  por  el  Procurador 117 Delegado en lo Penal de Antioquia, contra la  sentencia  condenatoria  de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior  del    mismo   departamento   en   contra   de   los   procesados   WILMAR       ALBERTO      CHAVARRIA      JARAMILLO      y    ALIRIO    AYALA   LOPEZ.   

FUNDAMENTOS   DE   LA  IMPUGNACIÓN   

Con  el  fin de obtener la revocatoria de la  mencionada   providencia,  el  Delegado  presenta  básicamente  los  siguientes  argumentos:   

          1.        Sobre la procedencia del recurso de reposición   

Señala que como en la determinación atacada  la  Sala  declaró  que  “contra este auto no procede  recurso  alguno”,  se  pretende  inhabilitar  a  los  sujetos  procesales  para  impugnar  la decisión, “a  pesar  de  que  la  ley garantiza el derecho de contradicción de las decisiones  judiciales  y  no  excluye  expresamente  este auto de las vías de impugnación  ordinarias”.   

Indica   que   los  recursos  proceden  de  conformidad  con  la ley, en tanto no son una gracia concedida por el juez, sino  una  garantía de revisión de las providencias, razón por la cual el artículo  185  de  la  Ley 600 de 2000 establece como regla general la impugnación de las  decisiones  judiciales.  A  su  vez,  el  artículo  189  del mismo ordenamiento  dispone  que  el  recurso  de  reposición  procede  contra  las providencias de  sustanciación  que  deban  notificarse, las interlocutorias de primera o única  instancia  y contra las que declaran la prescripción de la acción o de la pena  en segunda instancia cuando ello no fuere objeto del recurso.   

          Igualmente  destaca  que  si  de  acuerdo  con  el artículo 169 del  estatuto  procesal  penal, son autos interlocutorios aquellos que deciden algún  incidente  o  aspecto  sustancial,  puede concluirse que el auto que inadmite la  demanda  de  casación  es  de  naturaleza interlocutoria, en cuanto resuelve un  aspecto sustancial.   

          Ahora,  en  cuanto  a establecer si el referido auto es de primera o  de  segunda  instancia,  considera el Delegado que si el recurso de casación es  un  trámite  de  única  instancia  que se surte ante la Sala Penal de la Corte  Suprema  de  Justicia, no hay duda que la providencia por cuyo medio se inadmite  la impugnación extraordinaria es también de única instancia.   

Concluye  entonces,  que  si  la  decisión  impugnada   corresponde  a  un  auto  interlocutorio  de  única  instancia,  se  encuentra  dentro de aquellas decisiones contra las cuales procede el recurso de  reposición.   

          2.        Motivos de desacuerdo con la providencia impugnada   

Aduce el Delegado que no está de acuerdo con  lo  expuesto  por  la  Sala  en  la  decisión  atacada, en el sentido de que el  Ministerio  Público  carece de interés para interponer el recurso de casación  por  no  haber  interpuesto  el  recurso de apelación contra el fallo de primer  grado,  postura que cuenta con antecedentes tales como las providencias del 9 de  agosto  de  1995, 5 de septiembre de 1996 y 24 de octubre de 2002, cuyos apartes  transcribe.   

          Estima  que  tal  interpretación  se fundamenta en el artículo 369  del  Código de Procedimiento Civil, modificado por el artículo 1º numeral 184  del  Decreto  2282 de 1989, el cual regula el recurso extraordinario en procesos  donde  se debaten intereses de índole privada, a partir de lo cual presenta las  siguientes consideraciones:   

1.            El  artículo  23  del estatuto procesal  penal  que  regula  el  principio  de  remisión  a las disposiciones procesales  civiles,  exige  para  su aplicación la ausencia de regulación normativa en el  ordenamiento penal adjetivo.   

Además, los artículos 205 y siguientes del  Código  de  Procedimiento  Penal  no  impiden  la  interposición  del  recurso  extraordinario  a  quien  no haya impugnado el fallo de primer grado, razón por  la  cual,  la restricción establecida en el artículo 369 del estatuto procesal  civil  resulta  contraria  a la Ley 600 de 2000, y por tanto, de conformidad con  el  artículo  23  de  este,  no  procede  la  remisión porque la materia está  expresamente regulada.   

          2.        De  conformidad  con  la  Carta  Política al Ministerio Público le  corresponde  defender  los  derechos y garantías fundamentales, así como velar  por  el  ordenamiento  jurídico  y  el patrimonio político, funciones estas de  control  que  no  resultan disponibles, en cuanto sirven de fundamento al estado  democrático    y    social   de   derecho,   y   por   tanto,   “si   el   Ministerio   Público  no  apela   una   sentencia   de   primera  instancia,  será   menester  –  eventualmente  –    establecer    la  responsabilidad   de  su  agente,  pero  no  puede  entenderse  la  ausencia  de  impugnación  como  un  consentimiento  con  el  contenido  de la decisión o la  conformidad  con  lo  decidido  en  ella  suficiente  para  inhibir la posterior  impugnación  extraordinaria,  porque  en  todo  caso la función constitucional  pervive  hasta cuando sea necesaria la intervención en defensa del ordenamiento  jurídico,    el    patrimonio    público   o   los   derechos   y   garantías  fundamentales”.   

          3.        También  anota  que  el  interés  para recurrir dentro del proceso  penal  es  general,  público,  y  tiene  que  ver  con la protección del orden  público  y  el  respeto  al  ordenamiento  jurídico;  se  trata de un interés  constitucional  y  de  fundamentación  del  Estado  social  y  democrático  de  derecho,  diverso  de  los  intereses  privados  que  se debaten en los procesos  tramitados ante la jurisdicción civil.   

          De  lo  anterior  concluye  que le asiste interés al Procurador 117  Delegado  en  lo  Penal  de  Antioquia  al  impugnar  el  fallo proferido por el  Tribunal,  pues  se  quebrantó  por  falta  de  aplicación  el  inciso 3º del  artículo  29  de la Carta Política y el inciso 2º del artículo 6º de la Ley  600  de  2000 que establecen el principio de favorabilidad, y por ello se impuso  a   los  procesados  una  pena accesoria superior a la prevista en la norma  vigente para cuando se cometió el delito.   

Con  base  en  lo  expuesto,  el  Procurador  Tercero  Delegado  para la Casación Penal solicita revocar el auto impugnado, y  en  su  lugar  admitir  el  libelo  de casación, para continuar con el trámite  correspondiente   establecido   en   el  artículo  213  del  estatuto  procesal  penal.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Por elementales razones de método, oportuno  se  ofrece  abordar  inicialmente los planteamientos presentados por el Delegado  en  punto  de  la  procedencia  del  recurso  de  reposición contra el auto que  inadmitió la demanda de casación presentada.   

1.            En  primer  término se tiene que la Ley  600  de  2000  distingue  dos  eventos: Uno, la declaratoria de extemporaneidad,  cuando  la demanda de casación es presentada por fuera del término establecido  en  la  ley,  lo  cual  se  decide mediante “auto que  admite  el recurso de reposición” (artículo 210). Y  el  otro,  cuando  el  demandante  carece  de interés o el libelo no reúne los  requisitos,  caso  en  el  cual  se inadmite y se devuelve al Tribunal de origen  (artículo 213).   

Sin  dificultad  se  observa que los citados  preceptos,   además   de   distinguir   entre   la  decisión  que  declara  la  extemporaneidad  en  la  presentación  del  libelo y aquella por cuyo medió se  inadmite  cuando  el  demandante  carece  de interés o la demanda no reúne los  requisitos,  también  afianza la conclusión de que resulta improcedente contra  esta   última   providencia,  dictada  por  la  Corte,  ejercitar  impugnación  alguna.   

          En  efecto,  obsérvese  que  el  recurso  de  reposición  sólo es  posible  ejercitarlo  en  el  trámite  surtido  ante el Tribunal, a quien se le  confiere  la facultad parta ejercitar control sobre la presentación oportuna de  la  demanda;  situación  que  se  concilia  con la prevista en el artículo 187  ibídem,  donde  la  regla  general  es  la  improcedencia  de los recursos tratándose de la actuación que  corresponde a la Corte.   

Así las cosas, aunque el artículo 185 de la  Ley  600  de 2000 establece que por regla general las decisiones son impugnables  en  el procedimiento penal, se advierte que si el legislador en el artículo 210  del   mismo  ordenamiento  dispuso  que  el  auto  por  cuyo  medio  se  declara  extemporánea   la   demanda   de   casación  es  susceptible  del  recurso  de  reposición,  ello  no  configura  una  reiteración  innecesaria de la referida  regla,  sino  una distinción en el ámbito de acceso al trámite casacional, en  virtud  del  cual,  sólo  esa  providencia, y no las demás, es susceptible del  mencionado recurso.   

Por  tanto,  pese  a que las providencias de  inadmisión  de  la  demanda  por  carencia  de interés o por no satisfacer las  exigencias  formales  señaladas  en  la  ley  deben  ser  notificadas  a fin de  garantizar  el  principio  de  publicidad que integra la más amplia noción del  derecho  fundamental  a  un debido proceso, no son susceptibles de impugnación,  es   decir,   no   procede   contra  ellas  recurso  de  reposición1.   

2.            En  segundo  término se advierte que el  artículo   187   de   la   Ley   600  de  2000  establece  que  la  providencia  “que  decide  los  recursos de apelación o de queja  contra    las    providencias   interlocutorias,   la   consulta,   la  casación, salvo cuando se sustituya la sentencia materia de la  misma   y   la   acción  de  revisión  quedan   ejecutoriadas  el  día  en  que  sean  suscritas  por  el  funcionario   correspondiente”  (subrayas  fuera  de  texto).   

          Del   precepto   citado   puede   concluirse   que   las  decisiones  interlocutorias  que  se  profieran  en  el ámbito de este recurso impugnaticio  extraordinario,  no  son  por regla general susceptibles de ser recurridas, pues  lo  cierto  es  que si el legislador no efectuó distinción alguna, sino que se  refirió  en  general  a  “la  casación”,  evidente  resulta  que  se  encuentran  comprendidas tanto los  fallos   que   se   pronuncian  de  fondo  sobre  los  libelos,  “salvo   cuando   se   sustituya   la   sentencia   materia   de   la  misma”, como los autos que declaran inadmisibles las  demandas.   

Siendo  ello así, por tratarse de una norma  especial,   circunscrita   puntualmente   a  la  ejecutoria  de  las  decisiones  proferidas  en  el  trámite  del  recurso  de  casación,  tiene  la  virtud de  exceptuar  la  disposición  general  contenida en el artículo 189 del estatuto  procesal  penal,  a partir de cuyo texto edifica el representante del Ministerio  Público su argumentación.   

En  efecto,  si  esta  última  disposición  establece     que    “salvo    las    excepciones  legales,  el recurso de reposición procede contra las  providencias    de    sustanciación   que   deban   notificarse,   contra   las  interlocutorias  de  primera  o de única instancia y contra las que declaren la  prescripción  de  la  acción  o de la pena en segunda instancia cuando ello no  fuere  objeto del recurso” (subrayas fuera de texto),  no  hay  duda que precisamente el referido artículo 187 constituye una de tales  excepciones en el ámbito del recurso de casación.   

          Evidente   resulta   que   la   salvedad   está  prevista  para  el  término   de   ejecutoria,   esto es, cuando la providencia a la  que  allí  se  alude no alcanza firmeza inmediata sino transcurrido el término  señalado  en  el  inciso  1º  de dicho precepto, pero sin que tampoco en tales  eventos la decisión sea susceptible de recurso alguno.   

Así  las  cosas, esta regulación normativa  afianza  la  conclusión de que contra las decisiones proferidas por la Corte en  el  trámite  y  decisión  de la impugnación extraordinaria no procede recurso  alguno.   

          3.        Y  finalmente,  estima  la  Sala  que  las referidas restricciones y  salvedades  a  las  disposiciones  generales sobre los medios de impugnación en  punto  de  las  providencias  interlocutorias, encuentran su razón de ser en la  especial  naturaleza  de  control  jurisdiccional  que  le  compete  a  la Corte  tratándose  de  la impugnación extraordinaria, en cuanto ostenta la condición  de  órgano  límite  de  la  jurisdicción,  y  además,  porque las decisiones  adoptadas   en   el   trámite  casacional  ponen  fin  a  la  actuación  penal  correspondiente,  sin que entonces sea viable que puedan ser objeto de una nueva  impugnación.   

Por  las razones expuestas, no basta con que  la  providencia  por  cuyo medio se inadmite el libelo de casación por falta de  interés  o  por  no  cumplir  las  exigencias legales señaladas en la ley para  acceder  a  este trámite sea de naturaleza interlocutoria y de única instancia  para  que  contra  ella  pueda  interponerse  recurso  de  reposición, pues por  expresa    distinción    del    legislador,    no   es   susceptible   de   ser  impugnada.   

          El   recurso   de   reposición,   entonces,   se   rechazará   por  improcedente,  sin  que se imponga, por ello, pronunciamiento alguno en cuanto a  los motivos de inconformidad del Procurador Delegado.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          RECHAZAR  por improcedente el recurso de reposición interpuesto por  el  Procurador Tercero Delegado para la Casación Penal contra el auto del 19 de  mayo  de  2004, por cuyo medio fue inadmitida la demanda de casación presentada  por  el Procurador 117 Delegado en lo Penal de Antioquia, de conformidad con las  razones expuestas en la anterior motivación.   

Notifíquese y cúmplase.  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO             ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

Comisión de servicio  

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

1  En  este  sentido auto del 21 de mayo de 2002. M.P. Dr. Edgar Lombana Trujillo, Rad.  19201, entre otros.   

    

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