20488(17-06-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20488  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N°  052  

Bogotá.  D. C., diecisiete (17) de junio de  dos mil cuatro (2004).   

V    I   S   T   O  S   

Resuelve la Corte la admisibilidad formal de  la   demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado  VICTOR         MARÍA         SEPULVEDA         MONSALVE.   

ANTECEDENTES   

1.-   Los  hechos  que  motivaron  el  presente   diligenciamiento,  fueron  resumidos  por  el  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga, de la siguiente manera:   

“De autos se infiere que el 28 de junio de  1998  a  las  7:  30 de la noche en la calle 29 N° 15-67, en el establecimiento  comercial      ‘El  Centauro’,  VICTOR  MARÍA SEPULVEDA MONSALVE  se  dedicaba  a  ingerir  licor  acompañado  de ROQUE GUTIÉRREZ. Como SEPÚLVEDA  MONSALVE  comenzó a disparar  con  su  revólver  al  techo del establecimiento, allí llegaron su hijo VICTOR  HUGO  SEPÚLVEDA  con  su  compañera  MARÍA HELENA GALLO ROJAS y el sobrino de  esta  RAFAEL  ANTONIO  GALLO GELVEZ, encontrando a Víctor María con el arma en  la   mano.   VICTOR   MANUEL   (sic)   los  invitó  al  interior  del  negocio,  ofreciéndoles  cerveza  mientras  él  continuaba  ingiriendo  Ginebra.  Cuando  decidieron  abandonar  el  establecimiento  a  instancias de MARÍA HELENA y sus  familiares,  al  acercarse  a la puerta, aquella apagó la luz y de inmediato se  oyó  la  detonación de un disparo de revólver. Ella la encendió nuevamente y  encontró  un  sobrino  agonizando  en  el  suelo  mientras su suegro SEPÚLVEDA  MONSALVE  permanecía  aún con el arma en la mano, quien de inmediato procedió  a  amenazarlos  con  el  mismo revólver que empuñaba para que no dijeran nada,  expresándoles  que de lo contrario los mataría …. Para poder salir de allí,  aceptaron  aquellos que así lo harían, pero luego procedieron a informar a las  autoridades      de      policía      sobre      el      particular”.   

2.-  El Juzgado Octavo Penal del Circuito de  Bucaramanga,  mediante  sentencia  del 13 de septiembre 1999, condenó a Víctor  María  Sepúlveda  Monsalve  a  las  penas  principales de 3 años de prisión,  multa  de  $1.500,oo  y  a la accesoria de interdicción de derechos y funciones  públicas  por  un  periodo igual al de la pena principal, como autor del delito  de homicidio culposo.   

Apelado  el fallo por el fiscal, el Tribunal  Superior  de  Bucaramanga,  el  24  de  septiembre  de 2000, lo revocó y, en su  lugar,  condenó  a Víctor María Sepúlveda Monsalve a la pena principal de 13  años  de  prisión,  a  la  accesoria  de interdicción de derechos y funciones  públicas  por  el  lapso  de  10  años y al pago de perjuicios, como autor del  delito de homicidio.   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

El   defensor   del  procesado  Sepúlveda  Monsalve,  al amparo de la causal primera de casación, acusa al sentenciador de  haber  vulnerado,  de manera directa, la ley sustancial, yerro que tuvo génesis  en  un “error de hecho en la errónea interpretación  de  las  pruebas recaudadas e indebida aplicación de los artículos 36 y 323 de  C.P.”.   

Acota que el yerro del juzgador consistió en  llegar   a  las  conclusiones  que  llegó,  luego  de  apreciar  la prueba  testimonial  que  da  cuenta de la ocurrencia del hecho y las circunstancias que  rodearon  el  acontecer  fáctico,  “adjudicándole a  dichos  testimonios  afirmaciones  que  no  son concordantes con la lógica y la  realidad de lo afirmado”.   

Dice   que   de   la  prueba  allegada  al  diligenciamiento   no   se  puede  inferir  el  dolo  directo  ni  el  eventual,  “pues,  para  que  uno  u  otro  se  estructure debe  aparecer  a  plenitud  demostrado  que  se  actúa  de manera libre consciente y  voluntaria  o que en efecto, de verdad el agente se representa la posibilidad de  realización    del   tipo   penal   y   la   acepta   anteriormente”.   

Sostiene que lo que aparece demostrado en el  expediente  es que el procesado actuó con culpa, tal como lo expuso el juzgador  de primera instancia.   

A  continuación  copia  una decisión de la  Corte  Constitucional  y  solicita a la Corte casar la sentencia impugnada y, en  su  lugar,  “absolver”, al  procesado.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Como  lo  ha  dicho  la  Sala, la demanda de  casación  no  es  de  libre  postulación,  sino  que  el  escrito en el que se  denuncian  errores  in  iudicando  o in procedendo, según el caso, debe cumplir  con  los  estrictos  requisitos  formales  que  establece  el  artículo 212 del  Código  de  Procedimiento  Penal  (antes 225 ), encontrándose, entre otros, la  enunciación  de  la  causal  y  la presentación del cargo e indicando en forma  clara  y precisa sus fundamentos y las normas que se estime infringidas, pues en  caso contrario se impone su inadmisión.   

En  el supuesto que ocupa la atención de la  Sala,  se  observa  que el casacionista desconoce el alcance de los conceptos de  violación  de  la  ley sustancial, pues los mezcla indistintamente al punto que  hace    indescifrable     saber   en   qué   consistió   el   error   del  Tribunal.   

Recuérdese que cuando se ataca la sentencia  bajo  los parámetros de la violación directa de la ley sustancial, se erige en  una  carga del censor respetar los hechos y las pruebas de acuerdo a como fueron  declaradas  como  probadas  en el fallo, pues lo que se discute es la selección  del  precepto llamado a solucionar el conflicto o la inteligencia dada al mismo,  sin  que  tenga  cabida  aspectos  relacionados  con  el acontecer fáctico y la  actividad probatoria.   

Dentro  del entendido  que el cargo fue  formulado   bajo   los  lineamientos  de  la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,  de  todos modos quedó a mitad de camino, pues no señaló el falso  juicio  que  determinó  el error de hecho, es decir, de existencia, identidad o  raciocinio,  falencia  que  la Corte, en virtud del principio de limitación, no  puede entrar a complementar.   

Ahora  bien, si se entendiese que la censura  se  postuló  de  acuerdo  con  los  parámetros  del  error  de hecho por falso  raciocinio,  toda  vez  que  el libelista afirma que de la prueba testimonial se  realizaron  inferencias  “que no son concordantes con  la  lógica  y  la realidad de lo afirmado”, de igual  manera  no  señaló  cuál fue el postulado de la lógica infringido (la ley de  identidad,  ley  de  contradicción,  ley  de  tercero  excluido,  ley de razón  suficiente,  etc.),  de  qué  manera  lo  fue  y  su  incidencia  en  la  parte  dispositiva de la sentencia.   

De  otro  lado,  también se advierte que el  libelista   vulneró   el  principio  de  no  contradicción,  pues,  de  manera  simultánea,  acepta y niega la responsabilidad del procesado, habida cuenta que  inicialmente  estima que la conducta del procesado se le debe atribuir a título  de  culpa  y,  posteriormente,  depreca  a  la  Sala  absolverlo, lo que pone en  evidencia su inseguridad en la formulación de la censura.   

En  esas  condiciones,  al  no  reunirse los  presupuestos  de  claridad  y  precisión,  la  Corte  inadmitirá la demanda de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado,  según  así  lo contempla el  artículo 213 del Código de Procedimiento Penal.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

         R E S U E L V E   

INADMITIR   la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   VÍCTOR         MARÍA        SEPULVEDA        MONSALVE.     En  consecuencia,  se  declara  desierto  el  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Comuníquese y cúmplase.  

HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS   

JORGE  ANIBAL  GÓMEZ  GALLEGO                  ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

Impedido   

EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO                                 ÁLVARO ORLANDO  PÉREZ PINZÓN   

Comisión    de  servicio   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                           JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                            MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA    RUÍZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

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