21000(23-09-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21000  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

        Magistrado  Ponente:   

                                                     Dr. CARLOS AUGUSTO GÁLVEZ ARGOTE   

                                                     Aprobado Acta No. 106   

Bogotá, D.C., veintitrés (23) de septiembre  de dos mil tres (2.003).   

VISTOS:  

Se pronuncia la Sala sobre la admisibilidad de  la  demanda  de  casación presentada por la apoderada de la parte civil, contra  la  sentencia  proferida  el  31  de  enero  del  año  en curso por el Tribunal  Superior  de  Quibdó  que  confirmó  la  dictada  en  primera instancia por el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  la misma ciudad, mediante la cual se  absolvió a BELKIS ARIAS MORENO del delito de falso testimonio.   

ANTECEDENTES:  

1.  Con  base  en  la  denuncia formulada por  Eolides  Mosquera  Valencia,  la  Fiscalía  Quinta  Seccional de Quibdó abrió  formalmente  investigación  en  contra  de BELKIS ARIAS MORENO, a quien hubo de  vincularla  al  proceso  mediante  declaratoria  de  persona  ausente ante su no  comparecencia a rendir indagatoria.   

2. Cerrada la investigación, el 11 de octubre  de  2.001  se  calificó  el  mérito  probatorio  del  sumario  con resolución  acusatoria  en  contra  de  BELKIS  ARIAS MORENO como autora del delito de falso  testimonio regulado en el artículo 172 del Decreto 100 de 1.980.   

3.  Rituada  la etapa del juicio se profirió  sentencia  absolutoria  en  primera  instancia,  la  cual  fue  apelada  por  el  Ministerio  Público  y el apoderado de la parte civil, siendo confirmada por el  Tribunal en los términos precedentemente expuestos.   

LA DEMANDA:  

Con sustento en el cuerpo segundo de la causal  primera  de  casación,  acusa el demandante el fallo de segundo grado de violar  indirectamente  la  ley  sustancial  por  errores de hecho por falsos juicios de  existencia.   

En   este  asunto  el  Tribunal  apoyó  la  absolución  de  la  sindicada  en  la desestimación que hiciera del testimonio  rendido  por  ella  ante  la  Notaría Primera de Quibdó, por considerar que la  función  notarial “sólo se circunscribe a la presencia de las personas que a  tales  despachos  concurren  a  explicar  diferentes circunstancias, pero que en  manera  alguna,  las  diligencias  allí  surtidas,  por  ejemplo un testimonio,  pueden  ser  tenidas  como  medio  de  prueba en posterior actuación de índole  judicial”.  Tal  apreciación  desatiende lo dispuesto en el artículo primero  de  la  Ley  29  de  1.973  que define el servicio notarial como público con la  facultad  de otorgar autenticidad a las declaraciones rendidas ante esa clase de  funcionarios.   

Precisa   también,   que   son  principios  probatorios  la  necesidad  y  la  legalidad, lo que significa que esta clase de  medios  deben  aportarse al proceso respetando las reglas para su aducción. Por  eso,   la   sentencia   solo   puede  apoyarse  en  pruebas  que  reúnan  estas  condiciones.   

A  lo  anterior, dice, se une el principio de  “taxatividad  de  los  medios  de  prueba  susceptibles  de  ser utilizados, y  enunciados  por  la  propia ley procesal” en el artículo 233, a partir de los  cuales  le  corresponde al funcionario hacerse el juicio de certeza, como fue lo  que  debió  ocurrir en este asunto, ya que correspondía valorar conforme a las  reglas   de   la   sana  crítica  toda  la  prueba  recaudada  y  proferir,  en  consecuencia, decisión de condena.   

Son, pues, equivocadas las argumentaciones en  que  se  basó  el  sentenciador  para  desestimar  el testimonio rendido por la  sindicada,  cuando  “en  un  acto  de  vehemente indicio de honestidad mostró  arrepentimiento  de  haber  primeramente  mentido y confesó la verdad”, sólo  que no se le ha conferido crédito porque fue rendida ante notario.   

Solicita,  por  tanto,  se  case la sentencia  impugnada  y  se  condene  a  la  BELKIS  ARIAS  MORENO  por  el delito de falso  testimonio.   

CONSIDERACIONES:  

1.  Tratándose de una sentencia proferida en  vigencia  de  la  Ley  600  de  2.000  y  ser  esta  la normatividad que rige la  interposición  del recurso de casación, en este evento procedió correctamente  la  apoderada  de  la  parte  civil  al  interponer  la  impugnación  de manera  excepcional,  pues el delito objeto de imputación en la resolución acusatoria,  en  el  Decreto  100  de  1.980 tenía señalada pena de prisión de 1 a 5 años  (artículo  172)  que,  por  favorabilidad,  sería la disposición aplicable al  caso  en  caso de condena, pues en el artículo 442 de la Ley 600 de 2.000 tiene  prevista  prisión  de 4 a 8 años, lo que significa que no se cumple uno de los  requisitos  exigidos  por  el  inciso  primero  del artículo 205 del Código de  Procedimiento  Penal  para la procedencia de la casación ordinaria, como quiera  que  aquella  solo es viable respecto de fallos por delitos con penas superiores  a 8 años.   

2.  Aún  así,  varios  son  los desaciertos  sustanciales  que obligan a la inadmisión de la demanda de casación presentada  por  la  apoderada  de  la parte civil, ya que al impugnarse el fallo de segundo  grado  con  sustento  en el inciso tercero de la norma en cita, le correspondía  exponerle  a la Corte el objeto del recurso a efectos de ofrecer las razones por  las  cuales  considera  que  se  debe  admitir  la  demanda, es decir, si lo que  pretende  es el desarrollo de la jurisprudencia, bien porque se trate de un tema  que   amerita   pronunciamiento  de  autoridad  para  dilucidar  algún  aspecto  interpretativo,  corregir  las  tesis decantadas al momento o ampliarlas o si lo  que  definitivamente  busca es la protección de garantías fundamentales de los  sujetos procesales.   

3.  La  casacionista  guardó  silencio  al  respecto,  limitándose  únicamente  a  proponer  un  cargo  con sustento en la  causal  primera  de  casación,  cuerpo segundo, en el que simplemente expone la  inconformidad  que  le  merecen  los  criterios  expuestos  por el Tribunal para  restarle  valor  probatorio a una declaración rendida ante notario, con lo cual  no  alcanza a justificar la procedencia del recurso y mucho menos satisfacer los  demás  requisitos  exigidos  en  la ley por cuanto la escueta demostración del  ataque  pone  en  evidencia  una  contradicción  sustancial  del reparo, ya que  habiendo  aducido  una  violación  indirecta  de  la  ley sustancial por falsos  juicios  de  existencia,  pretende  constatar  el  desacierto  del  sentenciador  admitiendo  lo  que de entrada rechazó, en la medida que la omisión la predica  de  un  elemento de juicio que si fue valorado, pero desestimado en su contenido  demostrativo, como termina por reconocerlo la libelista.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

Inadmitir  la demanda de casación presentada  por la apoderada de la parte civil.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

HERMAN            GALÁN  CASTELLANOS             CARLOS AUGUSTO GÁLVEZ ARGOTE   

JORGE        ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                       EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

                            

ÁLVARO       ORLANDO       PÉREZ  PINZÓN                     MARINA                                 PULIDO                                 DE  BARÓN                                

JORGE        LUIS        QUINTERO  MILANÉS                        MAURO SOLARTE PORTILLA   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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