20191(11-03-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  20191   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 032.  

          Bogotá D.C., marzo once de dos mil tres.   

VISTOS  

Decide la Sala acerca de la admisión formal  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  la  apoderada  de  JESÚS  MARÍA HERRERA, contra la sentencia  de  segunda  instancia proferida por el Tribunal Superior de Buga el 22 de marzo  de  2002,  mediante  la cual confirmó el fallo dictado por el Juzgado Penal del  Circuito  de  Sevilla  (Valle) que lo condenó a la pena principal de 4 años de  prisión  como  autor  del  delito de acceso carnal abusivo con menor de catorce  años.   

HECHOS  

          En  las  horas de la tarde del 9 de septiembre de 2001, JESÚS  MARÍA  HERRERA  se  desplazó  en  compañía    del    niño    Elkin   Yesid   Palacio  Moreno  a  ver una casa que le adjudicaron detrás del  cementerio  de  Sevilla  (Valle),  y  una  vez allí procedió a tocarle su pene  hasta  hacerlo  sangrar,  a  la vez que lo accedió carnalmente por el ano. Esta  situación  fue  descubierta  por  la  familia  del menor al hallar sangre en su  ropa.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

La  Fiscalía 25 Seccional de Sevilla abrió  la  investigación el 14 de septiembre de 2001, en cuyo marco se  ordenó y  se   hizo   efectiva   la  captura  de  JESÚS  MARÍA  HERRERA,  a  quien  luego  de  vinculársele  mediante  indagatoria,  donde  confesó  la  comisión  del  delito imputado y expresó su  interés  en  acogerse  a  sentencia  anticipada,  le fue definida su situación  jurídica  el  18 de septiembre de 2001 con medida de aseguramiento de carácter  detentivo  como  presunto autor del delito de acceso carnal abusivo con menor de  catorce años.   

La diligencia de formulación de cargos para  sentencia  anticipada  se  llevó  a  cabo el 2 de octubre de 2001, en la que el  procesado   aceptó   la   responsabilidad   por   el   punible   mencionado  en  precedencia.   

El 18 de octubre de 2001 el Juzgado Penal del  Circuito   de   Sevilla   profirió   el   fallo  que  condenó  a  JESÚS  MARÍA  HERRERA a la pena principal  de  4  años  de  prisión  y  a  las  accesorias de interdicción de derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo  lapso,  y  prohibición  de  acudir  a  la  residencia  de la víctima durante 5 años como autor penalmente responsable del  delito  de  acceso  carnal  abusivo  con  menor de catorce años. También se le  condenó  al  pago  de  los  perjuicios  y  no  se  le  concedió  la condena de  ejecución condicional ni la prisión domiciliaria.   

La defensora interpuso recurso de apelación  contra  el  fallo,  y  el  Tribunal  de Buga lo confirmó íntegramente mediante  providencia  del  22  de  marzo  de  2002,  que  ahora es objeto de impugnación  extraordinaria.   

LA DEMANDA  

La  censora  plantea  un  cargo  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia,  formulado  al  amparo  de la causal primera,  cuerpo  primero,  por  violación directa de la ley sustancial (artículo 38 del  Código  Penal),  en  cuanto considera que los falladores no reconocieron que su  representado  reúne  los presupuestos para que se disponga que la pena impuesta  sea descontada en prisión domiciliaria.   

Destaca  que  “si  nos  remitimos  a  la  personalidad  del  procesado  es  evidente  que  este  no  represente   (sic)  peligro  alguno  para la comunidad”. Además, señala que para  la  familia del condenado y para la sociedad resulta más provechosa la prisión  domiciliaria,  en  cuanto  así  él  podría  responder  por  sus  obligaciones  económicas  y  familiares,  y  no  se  vería  expuesto  a  las  agresiones que  frecuentemente   sufre   por   parte   de   los   compañeros   del   centro  de  reclusión.   

Con  base en lo expuesto solicita a la Corte  casar   el  fallo  impugnado  y  en  su  lugar  se  le  conceda  a  JESÚS   MARÍA   HERRERA   la   prisión  domiciliaria.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

En  atención a que la demanda no reúne los  requisitos  formales  exigidos por el artículo 212 del estatuto procesal penal,  se  impone  de  plano  su inadmisión según el mandato imperativo del artículo  213  ejusdem. Para proveer en  el sentido indicado se tienen en cuenta los argumentos siguientes:   

Encuentra la Sala, en primer término, que la  demandante  no  se  sujeta  a  las  exigencias  que  de  tiempo  atrás han sido  reiteradamente  señaladas en punto de la técnica para plantear en casación la  violación  directa  de  la  ley  sustancial,  en tanto que constituye requisito  ineludible  que  el  actor  acepte  íntegramente  los  hechos  tal  como fueron  acreditados  en  el  fallo  atacado,  así  como  la validez de las pruebas y la  valoración  que  de  las  mismas realizó el juzgador. Ello en consideración a  que  la  censura  que  por  esta  vía  se  formula es exclusiva y rigurosamente  jurídico-conceptual,  donde  el  debate  tiene  por objeto de manera estricta y  cerrada  la  disposición  legal  pura e independiente, ya que no se trata de un  asunto  de  valoración  probatoria,  sino  de falta de aplicación, aplicación  indebida o interpretación errónea de la ley.   

          En  segundo lugar se tiene, que si lo que la defensora plantea en su  demanda  es  una  valoración de la personalidad de su representado diversa a la  asumida  por  el Tribunal en punto del peligro que representa para la comunidad,  es  evidente  que  abandonó  el discurso propio del cargo que anuncia, esto es,  por   violación   directa  de  la  ley  sustancial,  para  ingresar  de  manera  impertinente  en  la  argumentación  que corresponde a la violación indirecta,  confusión  que  imposibilita  a  la  Sala  declarar  ajustada  la  demanda para  franquear   el   trámite  subsiguiente,  por  virtud  del  cual  interviene  el  Ministerio  Público  a  través  de  concepto  obligatorio  previo  al fallo de  fondo.   

          Y  es  que  no  a  otra  conclusión  puede  llegarse a partir de la  fundamentación  del  cargo,  pues  de sus mismos términos sin dificultad surge  que  su  disenso se circunscribe a la ponderación realizada por el ad  quem a través del siguiente aparte del  fallo impugnado:   

          “…se  hace  recomendable que el señor  HERRERA   purgue   su  pena  en  la  cárcel,  porque  su  desempeño  personal,  evidenciado  en  el  hecho  punible  que  ha  dado  lugar  a este proceso, está  reportando  que  el señor HERRERA, se siente expuesto a este tipo de actos o de  tentaciones,  como él llama, lo que termina colocando en peligro a la comunidad  de los menores”.   

Y  más  adelante  agrega:  “Por  lo tanto, a la razón aducida por el Juez, la Sala agrega otra,  que  es  la de que esos niños, ELKIN YESID, JHON FREDDY o DIEGO, estos últimos  nietos  del  condenado,  pueden  verse expuestos al peligro de estas tentaciones  que    el    señor    HERRERA    sufre    y   no   puede   contener”.   

Si  lo  anterior es así, es evidente que la  demanda  acusa  una  grave  falencia que, per se, atrae para sí la consecuencia  prevista  por  el  artículo 213 del Código de Procedimiento Penal, esto es, la  declaratoria de inadmisión.   

Resta  señalar  que la indicada falencia no  puede  en  modo  alguno  ser  subsanada  por  la  Corte,  pues ello lo impide el  principio  de  limitación  que rige el trámite casacional, por virtud del cual  la  Sala sólo puede pronunciarse sobre los aspectos específicamente propuestos  –  salvo  los  eventos  de nulidad que pueden ser oficiosamente abordados por la  Sala  –  a  condición,  claro  está,  que  la  demanda haya sido formulada con  estricto  apego  a  las  exigencias previstas en el artículo 212 del Código de  Procedimiento Penal.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE   

INADMITIR  la  demanda  presentada  por  la  defensora   de   JESÚS   MARÍA  HERRERA   de  conformidad  con  las  razones  consignadas  en  la  anterior  motivación.   

Contra  este auto no procede recurso alguno.   

Comuníquese   y   cúmplase.   

YESID  RAMÍREZ BASTIDAS   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL          HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS   

CARLOS  AUGUSTO  GÁLVEZ  ARGOTE          JORGE  ANÍBAL GÓMEZ  GALLEGO   

ÉDGAR    LOMBANA    TRUJILLO                    ÁLVARO          ORLANDO          PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

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