20199(23-09-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20199  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                     Magistrado Ponente:   

                    Dr.  YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS   

                                     Aprobado Acta # 106   

Bogotá D.C., septiembre veintitrés (23) de  dos mil tres (2003).   

VISTOS:  

Resuelve la Sala si admite o no la demanda de  casación  presentada  por  el  defensor  del  procesado  JULIO  ENRIQUE  VARGAS  HERNÁNDEZ.   

ANTECEDENTES:  

1.   En  la  madrugada  del  3  de  febrero  de  1996  ,  en la Taberna El Lago ubicada en la  carrera  103B  #37-42  de  Bogotá,  su  propietaria  María Nubia Palacios Soto  recibió   un   disparo  en  la  cabeza  y  como  consecuencia  falleció.    

2.  Al proceso fue  vinculado  mediante  indagatoria  JULIO  ENRIQUE  VARGAS  HERNÁNDEZ, a quien la  Fiscalía  le  resolvió  situación jurídica con detención preventiva el 4 de  enero  de  2000 y lo acusó por el cargo de homicidio simple el 18 de febrero de  2000.1   

3.   Mediante  sentencia  del  2  de  noviembre  de  2000  el  Juzgado 55 Penal del Circuito de  Bogotá  condenó  al  acusado   a  25  años de prisión, interdicción de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  término  de  10  años y al pago en  concreto  de  los  perjuicios  causados  con  la  conducta  punible.2    

4.  El  defensor  apeló  esa  decisión y a través del fallo impugnado en casación, expedido el  23  de  julio  de  2001,  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá la confirmó en su  integridad.   

LA DEMANDA:  

El  defensor  dice  en  el  único cargo que  presenta  en  contra del fallo que el Tribunal violó directamente, por falta de  aplicación,  los  artículos  232  y  7º  del  Código de Procedimiento Penal.   

En la fundamentación señala que el proceso  no  esclareció  las  circunstancias  en  las  cuales  se produjo el homicidio y  faltó   claridad   probatoria   acerca   de  la  responsabilidad  penal  de  su  defendido.   Cuestiona  la  credibilidad  que  le otorgó el juzgador a las  declaraciones  de  María Adela y Elizabeth Chávez y que no se haya allegado el  testimonio  “de  las  autoridades”  que  conocieron  del  caso “de primera  mano”,  “de  manera  que  se  pudiese  contar con la demostración de verdad  sobre  los  hechos  mencionados  por  las  dos  damas  atrás  citadas”. Dice,  además,  que  si  era  tan  sospechosa la actitud que asumió VARGAS HERNÁNDEZ  después  del  homicidio,  resulta inexplicable que de ello no se haya informado  “a  la  Policía  que  arribó  al  lugar  y  de este modo permitir una prueba  irrefutable   de  su  responsabilidad  …  detallando  las  manchas  de  sangre  existentes en su vestido”.   

Otro  aspecto que a juicio del censor afirma  la  duda  sobre  la  responsabilidad  penal  es “la ausencia de investigación  básica  en  la  escena  del  crimen”,  la  cual  no  fue inspeccionada con la  orientación  de  obtener  evidencias que determinaran los móviles de la muerte  de la víctima.   

Mi      caso     es     –concluye   el  demandante—que   no   obstante   la   actividad  demostrativa,  se  está  ante  la edificación de cargo penal, soportado en los  deleznable  e  indicio  mal  configurado  (sic),  que conlleva a que se viole el  derecho  fundamental  en  el  sentido  que  toda  sentencia  judicial debe estar  fundada  en  pruebas  legalmente aportadas al proceso y además que fundadamente  ameriten  responsabilidad,  cosa que no ocurre en mi caso pues la prueba además  de  no  ser  suficiente, es de oídas, y carece de dirección ante la dimensión  del delito que se me atribuye”.   

Pide, en fin, que se case el fallo y se dicte  el de reemplazo respectivo.   

   

LA CORTE CONSIDERA:  

1.    Sin  dificultad  se  concluye  que la censura no cumple con las exigencias legales de  claridad   y   precisión   en   su   formulación,   como   pasa  brevemente  a  demostrarse.   

El planteamiento es de violación directa de  la  ley  sustancial  y  cuando esto se hace, como es sabido, no se le permite al  recurrente  discutir  la  apreciación  probatoria  realizada  por  el juzgador,  porque  en  tal hipótesis la transgresión de la ley no se produce a través de  la  prueba,  sino  que  es  la  consecuencia  de  un  error de juicio jurídico,  originado  en  la  aplicación  indebida  de la norma sustancial, en su falta de  aplicación o en su interpretación errónea.   

2.  Es evidente que  lo  anterior  fue  desconocido  por  el  censor,  pues la vulneración de la ley  sustancial  que  le  atribuye  al  Tribunal  la  vincula  al  tema  probatorio e  igualmente,  aunque  sin  ser  explícito al respecto, a un problema asociado al  principio  de  investigación  integral.  Y en los dos casos, adicionalmente, no  presenta  un  desarrollo  conforme  a  la  lógica  de un reproche de violación  indirecta  de la ley sustancial o de nulidad, a partir del cual pudiera la Corte  admitirle la demanda, a pesar de la incorrección anotada.   

En  el primero porque no funda su desacuerdo  con  las conclusiones del fallo en un error de hecho o de derecho en el que haya  incurrido  el  juzgador,  sino  en su afirmación categórica de que no existía  certeza  para  condenar;  y en el segundo porque simplemente se refiere a que se  omitió  la  práctica  de  algunas  pruebas, sin demostrar, como corresponde en  esos  eventos,  que  de  haber  sido  incorporadas al expediente, su valoración  conjunta  con  las  otras  ya  recaudadas traería como resultado una variación  sustancial en la decisión recurrida.   

Así las cosas, sin que sea necesario abundar  en razones, la Corte inadmitirá la demanda.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

INADMITIR la demanda  de  casación presentada a nombre del procesado JULIO ENRIQUE VARGAS HERNÁNDEZ.   

Contra  la  presente  decisión  no  procede  ningún recurso.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS          CARLOS  AUGUSTO GÁLVEZ ARGOTE          

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                     ÉDGAR LOMBANA  TRUJILLO                       

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN                    MARINA      PULIDO      DE     BARÓN                         

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                       MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

1  .  Folios  199 y 230/.   

2  .  Folio 73/2.     

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