12244 (04-09-97)

1997

Asistente Jurídico Inteligente

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    TERMINACION ANTICIPADA DEL PROCESO/ MINISTERIO  PUBLICO-Interés para recurrir   

Es  cierto  que  de  acuerdo  con  el numeral  4º.   del  artículo 37 B del estatuto procesal, el Ministerio Público no  tiene   limitado  el  interés  para  recurrir  aunque  se  trate  de  sentencia  anticipada  o  de  audiencia especial, pero como es obvio el sentido común y la  lógica   deben   guiar  la  actuación  de  todos  quienes  intervienen  en  el  proceso.   

PROCESO No. 12244  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

                                   SALA  DE  CASACION  PENAL   

Magistrado Ponente:  

                      Dr: RICARDO  CALVETE RANGEL   

Aprobado Acta No. 104  

Santafé de Bogotá, D.C.septiembre cuatro de  mil novecientos noventa y siete.   

VISTOS:  

Resuelve la Sala sobre la admisibilidad de la  demanda  de casación presentada por la Procuradora 107 Judicial Penal contra la  sentencia  del  Tribunal  Superior de Manizales, confirmatoria de la dictada por  el  Juzgado  Octavo  Penal del Circuito de la misma ciuda, en el cual condenó a  JESUS  ALBEIRO MURILLO HERNANDEZ a la pena principal de diez años y cinco meses  de prisión, por el delito de homicidio preterintencional.   

HECHOS:  

Fueron    resumidos    por   el   Juzgado  así:   

“Tuvieron  ocurrencia  en  las  primeras horas de la madrugada del sábado tres de junio de  mil  novecientos  noventa y cinco, cuando después de una discusión iniciada en  el  kiosco  situado  a la entrada del barrio los Andes, ubicado en la carrera 37  calle  25B  de  la  ciudad;  entre LUIS EMILIO POSADA TORRES, JOSE JHONY CARMONA  RUA,  por asuntos de dinero, en la que intervino JESUS ALBEIRO MURILLO HERNANDEZ  compañero  del segundo, se dirigieron hacia el sitio de residencia del primero,  ubicado  en  el  barrio  Fanny  González,  en  la  calle  46 Nro 12-22, y allí  resultaron  riñendo armados con navaja y cuchillo los señores Posada Torres, y  Murillo  Hernández, habiendo resultado lesionado el primero, lo que conllevó a  que  fuera  internado  a las dos y cuarenta y cinco minutos de la mañana, en el  servicio  de  urgencias  del  Hospital  Universitario fallecieron a las cuatro y  treinta horas del mismo día”.   

LA DEMANDA  

     

La libelista presenta un cargo por violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,  “al  proferirse sentencia condenatoria en  contra  del procesado JESUS ALBEIRO MURILLO HERNANDEZ por el homicidio consumado  en  la  persona  de  LUIS  EMILIO  POSADA TORRES desconociendo circunstancias de  atenuación de responsabilidad que son evidentes en el proceso.   

El  Tribunal  desconoció la legitima defensa  invocada  por  el  procesado  en  la indagatoria, no obstante que analizando las  pruebas  se  puede  concluir  que  si bien llegó hasta donde la víctima, no lo  hizo  con  el  ánimo  de  causarle  daño sino de hacerle una chanza, según lo  relatan  los  contertulios  que  se  hallaban  en  el kiosco de JOSE RUBEN VASCO  CALDERON,  quien  relata  que  “el  hoy occiso llegó pidiendo algo de beber y  como  no  le  quiso  vender,  mostró  el  dinero que portaba, conducta esta que  suscitó  el  comentario  de  los que allí estaban, concretamente del procesado  quien  le  dijo  que no “chicaneara con plata que ellos también tenían”, y  como  el  hoy  occiso  salió diciendo que no le daba miedo que lo atracaran, el  procesado  Murillo  Hernández tuvo la fatal idea de pegarle un susto, es decir,  de  fingir  que  lo  atracaba  y para el efecto se llevó una navaja en la mano,  pero  no  contaba  con  que el hoy occiso a quien en otras oportunidades habían  realmente  atracado,  tal  como  lo acepta su compañera permanente, reaccionara  ante   la   supuesta   agresión,   pero   que  para  él  era  real,  en  tales  circunstancias,  quien  solo quería hacer una chanza a un “borracho chicanero  y  prepotente”  pues  no  le  daba  miedo  que lo atracaran, resultó agredido  realmente  y  como  tal  respondió  con  el  arma que portaba y con la que solo  pretendía asustar al hoy occiso”.   

A  juicio  de  la  recurrente  ninguno de los  testigos  presenció  la  consumación  del  hecho, de manera que existiendo una  confesión  cualificada  en  donde  el  acusado manifiesta que su intención era  asustar  al  occiso, pero cuando se le arrimó  éste sacó un cuchillo, lo  cual  lo  obligó  a  usar  la  navaja, dicha versión se debe aceptar ya que no  está desvirtuada por ninguna otra prueba.   

Para confirmar la sentencia el ad quem le dio  plena  credibilidad  a  la  declaración de la compañera permanente del occiso,  que  como  tal  es  interesada  en  el  resultado  del  proceso,  y  cuyo relato  desvirtúa  la  indagatoria  porque entendió mal la expresión de TORRES POSADA  en el sentido de que no quería pelear más.   

El procesado no huyó del lugar en la creencia  de  haber  cometido  un  homicidio  o unas lesiones como lo afirma la sentencia,  sino  porque  su  contendiente  dijo  que  no  quería  pelear más, y porque la  compañera  permanente  del  occiso se apareció con un cuchillo y la emprendió  contra  el  sindicado,  razón  por  la  cual éste la tiró al suelo, como ella  misma lo admite.   

Los  hechos  irreales,  tergiversaciones  y  pasajes  omisivos  que  el  indagado  después  rectificó  no son adversos a la  justificación  alegada,  pues  el implicado no está obligado a declarar contra  si  mismo  y  puede  guardar  silencio,  de  allí que solo en el interrogatorio  basado   en   los   testimonios   aceptó   la   autoría  con  la  eximente  de  responsabilidad alegada.   

Finalmente  afirma  que  el  hecho  de que el  procesado  hubiera  solicitado  sentencia  anticipada  no  implica  que se deban  desconocer  circunstancias eximentes o atenuantes de responsabilidad si aparecen  demostradas  en  las  diligencias,  pues  la práctica ha demostrado que ante la  oferta  de  una  rebaja considerable de pena, personas vinculadas han optado por  la sentencia anticipada.   

La petición es que se case el fallo impugnado  y se dicte el que deba reemplazarlo.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

                                                                                                           

    

1. El  cargo  único  formulado  por  violación  indirecta de la ley sustancial contiene una evidente contradicción,  pues  inicialmente  se  refiere a que se desconocieron circunstancias atenuantes  de  responsabilidad,  y   acto  seguido  se  afirma  que  la  irregularidad  consiste  en  no  haber  reconocido  que  el  homicidio  se produjo en legítima  defensa,                  planteamientos                 que                 son  excluyentes.                  

    

1. Cuando se invoca la causal primera de  casación,  violación  indirecta, la demostración debe orientarse a que por un  error  de  hecho  o de derecho en la apreciación de las pruebas se llegó a una  falta  de  aplicación  o  a  una  aplicación  indebida  de  la ley sustancial.     

En  el caso que nos ocupa,  la libelista  se  limita  a  presentar su propia versión sobre lo que considera que sucedió,  interpretando  los  elementos  de juicio a su manera, y simplemente pretendiendo  que  la  Corte  tome partido en su favor como si se tratara de una alegación de  instancia, por cierto bastante regular.   

La mención de que el reproche es por la vía  indirecta  se  queda como un adorno del escrito, pues la recurrente se olvida de  él  y  se  dedica  a  hacer afirmaciones puramente especulativas sobre la forma  como  cree  que  han  debido  interpretarse las pruebas, desconociendo que en el  numeral  tercero  del  artículo 225 del Código de Procedimiento Penal se exige  entre  los  requisitos  formales  de la demanda, que se  indiquen  en  forma  clara  y  precisa los fundamentos de la causal que se aduce  para  pedir  la revocación del fallo, de modo que debe  existir  una  relación muy clara entre el cargo y los argumentos que se emplean  para  su  demostración,  ya que de otra forma la Corte no puede pronunciarse de  fondo  por  falta  de  una  censura que sea acorde con los fines para los cuales  está establecido éste extraordinario recurso.   

    

1. Es  cierto  que  de  acuerdo con el  numeral  4º.   del  artículo  37  B  del estatuto procesal, el Ministerio  Público  no  tiene  limitado  el  interés  para  recurrir  aunque  se trate de  sentencia  anticipada  o  de  audiencia  especial, pero como es obvio el sentido  común  y  la  lógica deben guiar la actuación de todos quienes intervienen en  el  proceso,  y de esos elementales principios también se aparta la funcionaria  inconforme,  pues  no tiene inconveniente en criticar la apreciación probatoria  contenida  en  el  fallo  haciendo  caso  omiso  de la aceptación de los cargos  deducidos  en la resolución de acusación por parte del  imputado, como si  esa decisión voluntaria no tuviera ninguna incidencia probatoria.     

Lo  que  el  Ministerio  Público  ha  debido  intentar  desvirtuar es la validez de la petición de sentencia anticipada, para  de  ese  modo  neutralizar  su  importancia probatoria, pero es absurdo dejar de  lado  ese  acto  procesal  para limitarse a predicar cómo debía haber valorado  las pruebas el sentenciador, dejando de   

creerle  ,sin explicación alguna, a quien ha  admitido su responsabilidad.   

Precisamente por la trascendencia que desde el  punto  de  vista  de  la declaratoria de responsabilidad tiene la aceptación de  los  cargos,  es que la sentencia anticipada o la que se dicta como fruto de una  audiencia  especial  no pueden ser absolutorias, de manera que la pretensión de  la  casacionista  de que se reconozca que el homicidio fue cometido en legítima  defensa  no podía ser atendida por el juzgador de instancia, y no podría serlo  en casación.   

Las motivaciones anotadas son suficientes para  concluir que la demanda debe ser rechazada in límine.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia -Sala de Casación Penal-   

R E S U E L V E  

Rechazar  la demanda  de  casación  presentada por la Procuradora  107 Judicial Penal, contra la  sentencia  condenatoria  proferida  por el Tribunal Superior de Manizales contra  el  procesado  JESUS  ALBEIRO  MURILLO  HERNANDEZ  y  en  consecuencia  declarar  desierto el recurso.   

En virtud de lo dispuesto en el artículo 197  del  Código  de  Procedimiento  Penal, contra esta decisión no procede ningún  recurso.                                              

Comuníquese y Cúmplase,  

CARLOS A. GALVEZ ARGOTE  

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL      RICARDO  CALVETE  RANGEL       

JORGE        E.        CORDOBA  POVEDA                   JORGE A. GOMEZ GALLEGO   

CARLOS         E.        MEJIA  ESCOBAR                       DIDIMO PAEZ VELANDIA   

                                                                                        NO FIRMO   

MARIO           MANTILLA  NOUGUES                    JUAN MANUEL TORRES FRESNEDA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria                                                                                                                                                                                                                                            

   

    

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