19399(11-03-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 19399  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta N° 032.  

Bogotá,  D.  C.,  marzo once (11) de dos mil  tres (2003).   

VISTOS  

Decide  la Sala sobre la admisibilidad formal  de  la demanda de revisión presentada por el apoderado especial de Inés  Beltrán  de Torres, “contra   la   sentencia   condenatoria   de  primera  instancia  que  desconoció  la  parte  civil  en  cuanto a terceros responsables dictada por el  Juzgado  Primero Penal del Circuito de Soacha dentro de la causal N° 220 siendo  sindicado Héctor Rocha Castro y Cootrafusa S.A. y otro.”   

ANTECEDENTES  

De  las  copias  allegadas  se  tiene  que  aproximadamente  a  las 10 de la noche del 14 de diciembre de 1991 en El Alto de  Rosas,  vía  que de Silvania conduce a Bogotá, colisionaron el bus de servicio  público  de  placas  SU  1933,  conducido  por HÉCTOR  ROCHA   CASTRO   y  el  automóvil  particular,  marca  Volswagen,   guiado   por   Gustavo  Beltrán  Pardo.  Como  consecuencia  de la colisión, perdieron la vida  el    conductor    Beltrán   Pardo   como  dos  de  sus  pasajeros Luis Carlos  Torres  y  Julia  Pardo  de  Beltrán.  Inés  Beltrán  de  Torres resultó con algunas lesiones.   

Por  tales hechos se adelantó proceso penal  al  cual  se  puso  término mediante decisión de fecha 24 de julio de 1998 por  cuyo  medio  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  Soacha, adoptó las  siguientes determinaciones:   

a) Decretó la nulidad parcial de lo actuado  a  partir,  inclusive,  de la resolución que declaró cerrada la investigación  en  lo que respecta a las lesiones personales de que fuera víctima Inés   Beltrán   de   Torres  (15  días  provisionales  sin  secuelas). Y dispuso que se compulsaran copias de las piezas  procesales  pertinentes para que tal conducta la investigaran los Jueces Penales  Municipales.   

b)    Condenó    a    HÉCTOR  ROCHA  CASTRO  por los delitos de  homicidio  culposo,  a  las  penas principales de 36 meses de prisión, multa de  $3.000.oo  y  a  la  suspensión en el ejercicio de la conducción de vehículos  automotores  por  el  término  de  18 meses, a la accesoria de interdicción de  derechos  y  funciones  públicas  por  un  “período  igual  al  de  la  pena  principal”  y  la  obligación  de  pagar  la indemnización de los perjuicios  materiales  y  morales  a  las personas reconocidas como titulares de la acción  civil,    entre    ellas    a   Inés   Beltrán   de  Torres .   

Con fecha 28 de abril siguiente, el Tribunal  Superior  de Cundinamarca, Sala Penal, al resolver apelación interpuesta por el  defensor  del  procesado,  confirmó  integralmente  la  providencia  materia de  impugnación.   

LA DEMANDA  

Manifiesta el demandante, en primer término,  que   su   poderdante   Inés   Beltrán   de  Torres  dentro  del  referido  proceso se constituyó en parte  civil y que la respectiva demanda le fue aceptada.   

A  continuación  señala  como causal en la  cual   sustenta  la  solicitud  de  revisión,  la  segunda  de  “las  indicadas  en  el Código de Procedimiento Penal”,     que    procede,    según    lo    resalta,    “cuando  se  hubiere dictado sentencia condenatoria en proceso que no  podía iniciarse.”   

Luego  de  hacer  referencia a que tal es el  “caso  presente”  que se  adelantó  por  homicidio  culposo  en  concurso  con lesiones personales, estas  últimas de conocimiento del Juzgado Penal Municipal.   

A  renglón  seguido,   únicamente,  expresa:  “FUNDAMENTOS  DE  DERECHO.  Fundo  la presente acción en los preceptos  en  el  Código  de  Procedimiento  Penal  que establece(sic) la competencia.”   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

La acción de revisión fue concebida por el  legislador  como  un  mecanismo  a través del cual se busca la invalidación de  una  providencia  que  ha  adquirido  firmeza  y  de  la  cual resulta razonable  predicar  que  entraña  un  contenido  de  injusticia material porque la verdad  procesal  declarada  es bien diversa a la verdad histórica del acontecer objeto  de  juzgamiento,  demostración  que  sólo es posible jurídicamente dentro del  marco   que   delimitan   las  causales  taxativamente  señaladas  en  la  ley.   

Teniendo  en cuenta las características que  por  su naturaleza surgen de la acción de revisión, el estatuto procesal penal  ha  establecido  aquellos requisitos mínimos que debe contener una demanda para  poder ser admitida por la Sala.   

En ese orden, el artículo 222 de la ley 600  de  200  precisa  el  deber  de determinar la actuación procesal y la sentencia  ejecutoriada  cuya confrontación se persigue, la conducta punible por la que se  adelantó  el  trámite  y  se  profirió la decisión, la causal invocada y sus  fundamentos  de  hecho  y  de  derecho en que la misma se apoya, al igual que la  relación  de  las  pruebas  aportadas  para demostrar los hechos básicos de la  petición,  debiendo  además  necesariamente acompañar copia de las sentencias  de  primera  y segunda instancia y de casación, según el caso, y la respectiva  constancia de su ejecutoria.   

Sentadas   estas  premisas,  si  bien,  en  principio,  de  Inés  Beltrán de Torres podría   reconocerse  legimitidad  para  instaurar  la  acción  de  revisión  a  través  de  apoderado,  en su condición de titular de la acción  civil,  el  demandante  no  cumple   con  los  requisitos  exigidos  por la  disposición  procesal  que viene de citarse para la admisibilidad de la demanda  a  través  de  la  cual se propugna por la revisión de un determinado proceso,  con  el  fin  de lograr la recisión de la declaración de justicia contenida en  un fallo que ha hecho tránsito a cosa juzgada.   

En   primer  lugar,  omite  determinar  la  actuación  procesal  cuya  revisión  se demanda y no allega las constancias de  ejecutoria  del  fallo  atacado,  limitándose  al  aporte de simples fotocopias  incompletas,  quedando sin precisar si la sentencia efectivamente hizo tránsito  a  cosa  juzgada  en los términos de la reproducción incluida, omisión que no  puede  subsanar  la  Sala  oficiosamente  en  esta  especial  acción, que es de  naturaleza rogada.   

En  segundo  término,  formula  la  demanda  contra  la  sentencia condenatoria de primera instancia proferida por el Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  Soacha, olvidando que tal pronunciamiento fue  confirmado  por  el  Tribunal Superior de Cundinamarca al resolver el recurso de  apelación  que  contra el mismo interpuso, según surge de las copias allegadas  con la demanda.   

Adicionalmente,  también  omite señalar el  supuesto  de  hecho  en  el cual apoya la afirmación de que la acción penal no  podía  iniciarse,  requisito  indispensable  si  se  tiene  en cuenta la amplia  constelación  de  circunstancias  extintivas de la acción penal, el ámbito de  incidencia  pre  o  procesal  y  los  efectos  que  de  cada uno de ellos puedan  derivarse   para   el   sujeto   procesal   que   acude  a  esta  extraordinaria  acción.   

A  las  anteriores  falencias  técnicas  se  agrega  una circunstancia adicional que si bien carece de virtud para desconocer  de  plano  la  legitimidad de la accionante en revisión, por lo menos deja duda  sobre  esta  calidad.  Lo  anterior,  porque si el juez de primera instancia, de  acuerdo  con  la  copia  allegada  a la presente actuación, declaró la nulidad  parcial  de  lo  actuado  en el proceso objeto de la referida acción, y dispuso  como   consecuencia  la  expedición  de  copias  para  que,  por  separado,  se  investigara  el  delito  de  lesiones  personales  de  que  resultó víctima la  señora    Inés   Beltrán   de   Torres,  es  razonable  concluir  que  al  no quedar cobijada con el fallo  demandado  carecería  de legitimidad, así inicialmente y cuando el trámite se  cumplía  de  manera  conjunta,  se  la  hubiera  reconocido  como  parte civil.   

De todas maneras, como ni de la demanda ni de  los  elementos  de  prueba  allegados  con  la  misma  se tiene certeza sobre el  particular,  la  anterior  referencia  se trae a colación a fin de resaltar las  falencias  que impiden su admisibilidad, la cual se adopta de conformidad con la  previsión  contenida  en  el  artículo  223  del  estatuto procesal penal, que  consagra  la  consecuencia  que  debe  soportar  el demandante que desatiende el  cumplimiento  de  los  requisitos  señalados  en  el artículo 222 ejusdem.    

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia,  Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1°.-   Tener   al  doctor  Óscar  Hernando  Lozada  como  apoderado de  INÉS  BELTRÁN DE TORRES, en  los términos y para los efectos del poder conferido.   

2°.-  Inadmitir  la  demanda  de  revisión  presentada  por  el  apoderado  de  la  titular de la acción civil INÉS BELTRÁN DE TORRES.   

3°.-  Contra  esta  providencia  procede el  recurso de reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL           HERMAN  GALÁN  CASTELLANOS               

CARLOS       AUGUSTO       GÁLVEZ  ARGOTE               JORGE           ANÍBAL          GÓMEZ  GALLEGO            

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

                           

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

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