18271(23-09-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18271  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N°  106  

         

Bogotá,   D.  C.,  veintitrés  (23)  de  septiembre de dos mil tres (2003).   

V   I   S   T   O  S   

Se pronuncia la Corte sobre la petición de  revisión   elevada   por   JORGE   MARIO  JARAMILLO  RINCÓN,  quien  actúa  en  nombre propio, contra la  sentencia  proferida,  el  18  de diciembre de 2000, por el Tribunal Superior de  Medellín,  en  la  que al confirmar la del Juzgado Noveno Penal del Circuito de  la  misma  ciudad,  fechada  el  6 de octubre de dicho año, lo condenó por los  delitos  de  hurto  calificado  y  agravado  y porte ilegal de armas de fuego de  defensa personal.   

  E L   E S C R I  T O   

El  citado  sentenciado, quien se encuentra  privado  de  la  libertad  en  la  Cárcel  del  Distrito Judicial de Medellín,  actuando  en  su propio nombre, solicita a la Corte la revisión de la sentencia  condenatoria  proferida  en  su contra, toda vez que no participó en los hechos  que  fueron  objeto de juzgamiento, razón por la cual depreca la “preclusión  de la investigación”.   

Luego   de  hacer  una  síntesis  de  la  actuación  procesal  surtida  en  el  diligenciamiento, de relatar el acontecer  fáctico  que originó la investigación y de citar el artículo 129 del Código  de  Procedimiento  Penal  de  1991,  afirma  que  en el curso del proceso que se  adelantó  en su contra no se practicaron las pruebas solicitadas por las partes  ni  se corrió el traslado de los 15 días que ordenaba el artículo 401 ibidem,  irregularidades    que    conllevan    a    la    necesaria    declaratoria   de  nulidad.   

Así   mismo, asevera que la sentencia  condenatoria  se  apoyó  únicamente en  los  informes  de   policía,    los    que,   de   conformidad   con   la   ley  procesal  penal,  no  podían  considerarse  como “plena    prueba”,    “encontrándose  entonces  que  no  existe  en  los autos una prueba  contundente  ni  legal  que  pueda  tener suficiente peso probatorio” que sustente la condena.   

Además, sostiene que no es posible aceptar  la  existencia  de  la flagrancia, como así lo afirmaron los juzgadores, cuando  es evidente que nunca participó en los hechos.   

Igualmente,  considera  que  en  los fallos  sólo  se  analizaron  las  pruebas  que  lo desfavorecían, dejando abandonadas  otras  que  permitían  deducir  que  no  participó  en el acontecer delictual,  aspecto que también generó la injusta condena.   

Después de hacer unos comentarios sobre la  coautoría,  la culpabilidad y el dolo y de citar una jurisprudencia de la Corte  Constitucional,  manifiesta que la sentencia condenatoria proferida en su contra  está  violando  “el  debido  proceso y la falta de  defensa  técnica”, razón por la cual se impone la  revisión de su caso.   

        CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

De  conformidad  con  el  artículo 221 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  la acción de revisión podrá ser promovida  por  cualquiera de los sujetos procesales que tengan interés jurídico y que se  encuentren   reconocidos  dentro  de  la  actuación  penal.  No  obstante,  tal  normativa  no  descarta que la demanda que pretende derrumbar la inmutabilidad y  firmeza  del  fallo  debe  presentarse  a través de un profesional del derecho,  toda  vez  que  la  misma  debe contener y respetar las exigencias técnicas que  establece  el  artículo  222  del mismo estatuto, lo que requiere de especiales  conocimientos jurídicos.   

Por  ello,  de  acuerdo   con   lo   preceptuado   en   el   artículo  127,  ibidem,   el    procesado    sólo    podrá   ejercer   su   propia   defensa   sin   necesidad   de apoderado,  cuando  ostente la calidad de abogado titulado y estuviere autorizado legalmente  para  ejercer  la  profesión,  conocimiento  jurídico  que le permite afrontar  acciones como la que aquí se intenta.   

Así,  entonces,  como  el  condenado Jorge  Mario  Jaramillo  Rincón  no  ostenta  la  calidad de abogado, no puede ejercer  dicha   titularidad,   la  que  está  facultado  para  adelantar  pero  con  la  representación  de  un  defensor, quien podrá presentar la respectiva demanda,  previo el otorgamiento de poder para tal efecto.   

De   manera   reiterada  la  Sala  se  ha  pronunciado al respecto, así:   

“Ha  dejado  sentado  la  jurisprudencia  de  esta Corte que el sentenciado tiene legitimidad  para  promover  la acción de revisión contra un fallo adverso a sus intereses,  pues  el  hecho  de que no aparezca señalado en el artículo 233 del Código de  procedimiento  penal  entre  sus titulares, en modo alguno significa que carezca  de   ella   para   el   ejercicio  de  tan  excepcional  instrumento.   

“No  obstante  esto,  también  ha  dejado  en  claro  que  la única limitante prevista por el  ordenamiento  consiste en que la demanda se presente por un abogado titulado que  tenga  poder  especial para hacerlo, así sea el mismo profesional que intervino  en  el  trámite  ordinario,  o  de  un  defensor distinto, pues se trata de una  actividad   posterior   a   la   culminación  del  proceso,  que  comprende  la  elaboración  del  libelo según precisos requisitos formales, la invocación de  concretas  causales  legales,  el  correcto  señalamiento  de  los  fundamentos  jurídicos  y  fácticos,  la  relación  de  las  pruebas  que  se aportan para  demostrar  los  hechos  básicos  de  la petición, y una adecuada sustentación  compatible  con  la  naturaleza  de  la  causal  que se invoca, todo lo cual es,  evidentemente,   materia   de  especiales  conocimientos  jurídicos.   

“Por manera que  si  en el sentenciado concurre la calidad de profesional del derecho, bien puede  actuar  como  demandante  en  revisión bajo la condición de que se identifique  como  tal,  legitimidad  que  no resulta acreditada en el evento contrario, dado  que  la  presentación  de  la  demanda está reservada por la ley procesal a un  abogado  titulado  como  acto  de  postulación,  precisamente  por el carácter  eminentemente   técnico   y   rogado  que  el  instrumento  ostenta”.1   

Como  puede  observarse, la consecuencia de  que   el   memorialista   no  sea  abogado,  necesariamente  se  refleja  en  el  desconocimiento  del  manejo  del  tema  de  la  revisión,  pues los argumentos  expuestos  en el memorial no tienen ninguna correspondencia ni coherencia frente  a la acción que se pretende adelantar.   

En  esas  condiciones,  lo  procedente  es  devolver  al condenado Jorge Mario Jaramillo Rincón el escrito mediante el cual  intenta interponer acción de revisión.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E   

DEVOLVER   al  condenado  JORGE MARIO JARAMILLO RINCÓN el  escrito  mediante el cual dice interponer acción de revisión,  por los motivos expuestos en la parte motiva de esta decisión.   

Cópiese,      comuníquese      y  cúmplase.   

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

HERMAN   GALÁN  CASTELLANOS                            CARLOS    A.    GÁLVEZ  ARGOTE   

JORGE  ANIBAL  GÓMEZ  GALLEGO                                 EDGAR LOMBANA  TRUJILLO   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ  PINZÓN                       MARINA PULIDO  DE BARÓN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                MAURO SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUÍZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

1  Radicación 18270, auto del 1° de noviembre de 2001,  M.P.  Dr.  Fernando  Arboleda Ripoll. Ver, entre otros, auto del 20 de agosto de  2002,  M.P.  Dr. Fernando Arboleda Ripoll. Radicados 20443, 20801 y 20714, autos  del  11  de  marzo y 27 de mayo de 2003, M.P. Drs. Jorge Aníbal Gómez Gallego,  Carlos     Augusto    Gálvez    Argote    y    Herman    Galán    Castellanos,  respectivamente.     

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