19027(02-07-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 19027  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

         Magistrado Ponente   

         Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

         Aprobado Acta No. 70   

Bogotá  D. C., dos (2) de julio de dos mil  dos (2002).   

VISTOS  

Decide   la  Sala  el  recurso  de  queja  interpuesto  por  el  defensor  de ESTELA OSORIO RUEDA, debido a que el Tribunal  Superior    de    Bucaramanga    no    le   concedió   el   extraordinario   de  casación.   

ANTECEDENTES   

1. La Unidad Nacional de Derecho Humanos de  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  adelantó  una investigación sobre los  acontecimientos  delictivos  que  empezaron  a  presentarse a comienzos de 1991,  cuando  algunos  miembros  de  la  “Red  de  Inteligencia  No.  7 de la Armada  Nacional”,   con   sede   en   Barrancabermeja  (Santander),  desbordaron  sus  funciones,  y  con el apoyo de algunos civiles, incurrieron en varios crímenes,  homicidios   y  “masacres”,  so  pretexto  de  contrarrestar  el  terrorismo  desatado por los grupos subversivos.   

2.  Por  aquellos acontecimientos, el 13 de  noviembre  de 1997, la Unidad Nacional de Derechos Humanos profirió resolución  de  acusación  contra  ESTELA OSORIO RUEDA por el delito de homicidio agravado,  contra   GERARDO  ÁLVAREZ  AGUIRRE  por concierto para delinquir, y contra  FELIPE  GÓMEZ  LOZANO, MIGUEL ANTONIO DURÁN CÁCERES y JULIO ERNESTO PRADA por  homicidio agravado y concierto para delinquir.   

3.  Adelantada  la  fase  de  la  causa, el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Bucaramanga, mediante  sentencia  del  2  de  junio  de  2000, decretó la nulidad exclusivamente en lo  relativo  al  ilícito  de  concierto  para  delinquir; condenó a ESTELA OSORIO  RUEDA,  a  la  pena  principal de veinte (20) años de prisión por el delito de  homicidio  agravado,  y  a los coprocesados, a la pena de treinta (30) años por  homicidio agravado en concurso.   

4.  Al desatar la apelación interpuesta en  nombre  de  JULIO  ERNESTO PRADA, MIGUEL ANTONIO DURÁN CÁCERES y FELIPE GÓMEZ  LOZANO,  el  Tribunal  Nacional,  en  fallo  del  26 de junio de 2001, confirmó  íntegramente la decisión de primera instancia.   

5.  En el acto de notificación personal de  la  condena  de  segundo  grado, la procesada ESTELA OSORIO RUEDA manifestó que  interponía  el recurso de casación, y en ello, más adelante, pero aún dentro  del término de notificaciones, fue coadyuvada por su defensor.   

6.  Por  auto  del 3 de octubre de 2001, el  Tribunal   Superior   de   Bucaramanga   denegó  “por  carencia  de  interés  jurídico”  la  impugnación  extraordinaria,  argumentando  que conocieron el  asunto  relativo  a  la  señora  ESTELA  OSORIO  RUEDA  en  ejercicio del grado  jurisdiccional  de  consulta,  debido  a que ni ella, ni su defensor apelaron la  sentencia   de  primera  instancia,  de  donde  se  infiere  que  aceptaron  las  decisiones judiciales.   

7.  Notificado  del auto anterior, y dentro  del  término  para  impugnar,  el  defensor  de ESTELA OSORIO RUEDA interpuso y  sustentó  el  recurso  de  queja,  y  el  Tribunal  Superior  envió las copias  pertinentes a la Sala de Casación Penal, para que sea resuelto.   

SUSTENTACIÓN   DEL  RECURSO   

El  defensor  de ESTELA OSORIO RUEDA segura  que  sí tiene interés jurídico para demandar en casación, sin que sea óbice  que  no  hubiesen  interpuesto  el  recurso  de  apelación  contra la sentencia  condenatoria  de  primera  instancia,  puesto que, el Tribunal Superior también  ejerció el grado jurisdiccional de consulta.   

Acude a varios pronunciamientos de la Corte  en  los  cuales  ha  sostenido  que  para  acceder  al recurso extraordinario es  indispensable  que  la  parte  que  lo  intenta  haya  apelado en oportunidad la  sentencia  de  primer  grado o, en su defecto, que el superior haya examinado su  situación  jurídica  en virtud del grado jurisdiccional de consulta, o la haya  desmejorado  con  ocasión del recurso de apelación interpuesto por otro sujeto  procesal,  o  que  la  casación  verse  sobre nulidades, porque de lo contrario  carecería  de  interés  para  recurrir.  Destaca  el auto del 11 de febrero de  1999,  del  que  transcribe  algunos  apartes en idéntico sentido. (Radicación 9998, M.P. Dr. Fernando Arboleda Ripoll).   

Con  base en los anteriores planteamientos,  solicita  a  la  Corte le conceda el recurso extraordinario de casación, que le  fue  denegado por el Tribunal Superior de Bucaramanga, a partir de razonamientos  equivocados.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

Antes  de  abordar el problema concreto que  comporta  el  planteamiento  del defensor, se estima oportuno recordar cuál era  la  normatividad  que  debía  aplicarse  para  decidir  sobre la concesión del  recurso  de  casación,  y  por  qué  razones en la actualidad resulta factible  interponer   el   recurso   de   queja,   cuando   se  deniega  la  impugnación  extraordinaria,   temas  a  los  que  ya  se  ha  referido  la  Corte  en  otras  oportunidades.   

I.   DE   LA  NORMATIVIDAD  APLICABLE  AL  CASO   

1. Sea lo primero recordar que ESTELA OSORIO  RUEDA  interpuso  el  recurso  de casación el 10 de julio de 2001, fecha en que  aún  se  encontraba vigente el anterior Código de Procedimiento Penal (Decreto  2700 de 1991).   

De igual manera, debe tenerse en cuenta que  algunos  preceptos de la Ley 553 de 2000, que introdujo reformas sustanciales al  Decreto  2700  de  1991,  en el tema de la casación, ya habían sido declarados  inexequibles,  igual  que  ocurrió  con  algunas  normas  del  nuevo Código de  Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000).   

2.  Por ello, ante el problema que suscitó  el   aparente  vacío  de  legislación,  en  atención  a  los  efectos  de  la  declaratoria  de  inexequibilidad,  la Sala de Casación Penal determinó que en  lo  estrictamente necesario recobraba vigencia el Código de Procedimiento Penal  anterior, Decreto 2700 de 1991.   

Así  lo explicó la Sala en auto del 22 de  octubre de 2001:   

“1.1  La Ley 553 de 2000, que entró  a   regir   el   15   de   enero   del  mismo  año1,  introdujo modificaciones al  capítulo  VIII  del  Título  IV  del  Libro  Primero del Decreto 2700 de 1991,  relacionado  con  la  casación,  y  entre  otras,  en vista de que el instituto  dejaba  de  ser un “recurso extraordinario” y procedía contra “sentencias  ejecutoriadas”  proferidas  en segunda instancia por los tribunales, suprimió  el  anterior término de quince (15)  días para interponer la impugnación  y  obviamente  varió  las  condiciones  para  empezar  a  correr el término de  treinta  (30)  días  destinado  a presentar la demanda, pero se conservó en su  cantidad (artículos 1° y 6°).”   

“1.2   Ocurre que la sentencia C-252  de  2001 (28 de febrero) declaró inexequibles los incisos primero y segundo del  artículo  223  del  Código  de Procedimiento Penal (Decreto 2700 de 1991), tal  como  fueron  modificados  por  el  artículo  6°  de la Ley 553, así como los  mismos  apartados  del  artículo  210  de  la Ley 600 de 2000 (Nuevo Código de  Procedimiento  Penal).   Esta  última determinación fue adoptada en vista  de  la  unidad  normativa,  porque las mismas disposiciones de la ley 553 fueron  reproducidas en el estatuto procesal penal vigente.”   

“1.3   Para  la  fecha  del fallo de  inconstitucionalidad,  todavía  no  estaba en vigencia la Ley 600 de 2000, pues  ella  se  previó a partir del 25 de julio de 2001, conforme con lo señalado en  el artículo 536.”   

“1.4   En  relación con los efectos  del  fallo  de inexequibilidad, la Corte Constitucional ha señalado que reviven  las  normas  que  habían  sido  derogadas  por  la  disposición  que declarada  contraria  a la Constitución, siempre y cuando en su confrontación no aparezca  igualmente  reñida  con  el  texto fundamental, situación que no puede ocurrir  cuando  el  fenómeno  sea  el  de  la derogación de la norma derogatoria, pues  allí  tendría plena vigencia la prohibición del artículo 14 de la Ley 153 de  1887.”   

…  

“Así  las  cosas,  las  normas  de  los  artículos  223  y  224  del  Decreto  2700  de  1991,  parcialmente derogadas o  modificadas  por la Ley 553, reviven no tanto porque se pretenda darle efectos a  disposiciones  expresamente  sacadas  por  el legislador del escenario jurídico  (sin  enfrentar  problemas  de favorabilidad y ultractividad), sino porque, ante  la  sensación  de  vacío  normativo,  son  las  que  en  sentir  de  la  Corte  Constitucional reflejan el espíritu constitucional”   

…  

“Con  todo,  en  vista  de  que  la Corte  Constitucional   declaró   la   existencia   de   unidad  normativa  entre  las  disposiciones  pertinentes  de  las  leyes  553  y  600  de  2000,  porque  unas  reprodujeron  a  las  otras,  lo  obvio  es  que  entendidas  ellas como un solo  precepto,   también  habrá  de  concluirse  que  ambas  tuvieron  como  único  precedente  legislativo  más  inmediato los artículos 223 y 224 del Código de  Procedimiento  Penal  de  1991,  cuya  vigencia  debe  restaurarse  ipso  iure.   Por  otra parte, como  quiera  que  la  sentencia  C-252  de  2001  apenas  declaró inconstitucionales  algunas  normas  de  la  Ley  600  de  2000, dejando incólume la de su vigencia  diferida  por un año (art. 536), ha de considerarse que el efecto revivificante  sólo  se produce llegado el momento de vigor del estatuto procesal completo del  cual  se  extrajo la norma por inexequibilidad.” (Radicación 18.582, M.P. Dr.  Jorge Aníbal Gómez Gallego).   

3.  En  síntesis,  para  el 10 de julio de  2001,  fecha  en  que  se interpuso la impugnación extraordinaria, ya se había  producido  la  declaratoria de inexequibilidad de varios preceptos de la Ley 553  de     2000    inherentes    a    la    casación2,  por  lo  cual revivían los  aspectos   pertinentes  del  Decreto  2700  de  1991,  normatividad  que  debió  aplicarse  para el trámite del recurso interpuesto por la señora ESTELA OSORIO  RUEDA y su defensor.   

I. DEL RECURSO DE QUEJA  

1.  Se  ha venido insistiendo en que ESTELA  OSORIO  RUEDA interpuso el recurso de casación el 10 de julio de 2001, fecha en  que  aún  se  encontraba  vigente  el  anterior  Código de Procedimiento Penal  (Decreto 2700 de 1991).   

En estricto sentido, para aquella época, de  conformidad   con   el   artículo   207   ibídem,   procedía   el  recurso  de hecho (no de queja), contra  la providencia que denegaba el recurso de casación.   

2.  Con  la  entrada  en vigencia del nuevo  Código  de  Procedimiento  Penal (Ley 600 de 2000), a partir del 25 de julio de  2001,  el recurso de hecho pasó a denominarse recurso  de  queja,  y sólo procede, según el artículo 190,  cuando   el   funcionario   de   primera   instancia   deniegue  el  recurso  de  apelación.   

3.  Bajo  el  régimen  procedimental de la  actualidad,  por  disposición  del  artículo  210,  en  el  aparte  que no fue  declarado  inexequible  por  la  sentencia  C-205  de  2001, “Si la demanda se  presenta  extemporáneamente,  el tribunal así lo declarará, mediante auto que  admite el recurso de reposición.”   

Significa  lo  anterior  que  una  vez  se  interponga  el recurso extraordinario de casación, el juez de segunda instancia  deberá  limitarse  a  concederlo  ó  a  denegarlo,  pero  si lo deniega, ésta  determinación  únicamente  puede  fundamentarse  en  que  la  impugnación  es  extemporánea.   

Si la casación es denegada, exclusivamente  por  extemporánea,  se  insiste,  contra  el  auto que así resuelve procede el  recurso de reposición, y no el de queja.   

4.  Pero  puede  ocurrir  que  el tribunal,  extralimitando  sus  funciones,  deniegue  el  recurso  de casación por motivos  diferentes,  verbi  gratia:  por  falta  de  interés, o en ejercicio del control del derecho de postulación  concede  el  recurso  a quien no está legitimado, como cuando quien recurre sin  ser  sujeto procesal u obra sin poder de quien si lo es, por la pena asignada al  delito,  etc.,  caso  en  el  cual  es  procedente  interponer  el  recurso  de  queja, para ante la Sala de  Casación  Penal.   En  auto del 6 de marzo de 2002,radicación 18.862, con  ponencia   del   H.   Magistrado,   Dr.   Jorge   Córdoba   Poveda,   la   Sala  indicó:   

“En  este evento, es procedente acudir al  recurso  de  queja,  antes  llamado  de  hecho, previsto en los artículos 207 y  siguientes  del Decreto 2700 de 1991, los que para el caso se reviven, pues como  se  expuso  en  el  auto  fechado  el  22 de octubre de 2001, citado3,   “en  principio  la declaratoria de inexequibilidad de una norma, que había subrogado  otras  disposiciones,  tiene  como  efecto  revivir  los  contenidos  normativos  derogados…  siempre  que  ello  se  requiera  para asegurar la supremacía del  texto fundamental””.   

“En síntesis, si el ad quem no concede el  recurso    extraordinario    de    casación    por   haber   sido   interpuesto  extemporáneamente,  contra  el  auto en que así lo dispone sólo procede el de  reposición.  Si,  excediendo  su  competencia,  lo niega por motivos distintos,  contra  la  providencia respectiva procede el recurso de queja, antes llamado de  hecho.”   

“4.  No  hay  duda  que el inciso 2° del  artículo  6°  de  la  Ley  553  de  2000  (reproducido  por  el inciso 2° del  artículo  210  de  la  Ley  600  de  2000)  derogó tácitamente las normas del  Decreto  2700  de 1991 que permitían acudir al recurso de hecho (hoy llamado de  queja),  cuando  se negaba la concesión del recurso de casación, pues, como se  vio,  la  demanda  se  presentaba  ante  el  ad  quem, sin previa concesión del  recurso,  por  lo  que  al  ser  declarado  inexequible  tal  inciso y tener que  nuevamente  interponerse  y concederse el recurso de casación, previamente a la  presentación  de  la  demanda,  hay  que  entender  que recobraron vigencia los  preceptos  del Código de 1991 que permiten acudir al recurso de queja contra el  auto  que no concede el de casación, siempre que la denegatoria sea por motivos  distintos a la extemporaneidad.”   

“5.  En  el  mismo sentido, también fue  derogado  tácitamente   por  el  citado inciso 2° del artículo 6° de la  ley  553  de 2000, el último inciso del artículo 224 del Decreto 2700 de 1991,  que  ordenaba  al ad quem declarar desierto el recurso de casación cuando no se  sustentaba,  esto  es,  cuando  concedido no se  presentaba la demanda o se  presentaba  extemporáneamente, contenido que hay que considerar que recobró su  vigencia, por las mismas razones expuestas.”   

“Por  lo  tanto,  en  lo  atinente a las  sentencias  dictadas  después  de la declaratoria parcial de inexequibilidad de  la  ley  553 de 2000, si se concede el recurso de casación pero no se sustenta,  el ad quem debe declararlo desierto.”   

III. El CASO CONCRETO  

1.  El  Tribunal  Superior  de Bucaramanga  denegó    “por    carencia   de   interés   jurídico”   la   impugnación  extraordinaria,  argumentando  que  ni  la  señora  ESTELA  OSORIO RUEDA, ni su  defensor  apelaron  la  sentencia  de primera instancia, de donde se infiere que  aceptaron   las  decisiones  judiciales,  y  que  la  Corporación  estudió  lo  pertinente   a   la   procesada   en   ejercicio  del  grado  jurisdiccional  de  consulta.   

2.   Cuando   se  interpuso  el  recurso  extraordinario  aún  se  encontraba  vigente  el Código de Procedimiento Penal  anterior,  Decreto 2700 de 1991, como fue modificado en materia de casación por  la  Ley  553  de  2000,  salvo,  claro  está  en los aspectos que fue declarada  inexequible, según viene de explicarse.   

3.  El  artículo  6 de la Ley 553 de 2000  modificó  al  223  del  Decreto  2700  de  1991,  en  cuanto  a la oportunidad  para  interponer el recurso  de casación.   

Dicho   artículo   6,   fue   declarado  inexequible  por  la  Corte Constitucional, en sentencia C-252 de 2001, salvo en  el inciso que dice:   

“Si    la    demanda   se   presenta  extemporáneamente,  así  lo  declarará mediante auto que admite el recurso de  reposición.”   

4. De otra parte, el artículo 9 de la Ley  553  de  2000,  que  modificó  el  228 del Decreto 2700 de 1991, referente a la  calificación     de     la    demanda,  no  tuvo  problemas  de  constitucionalidad,  y por el contrario  conservó su vigencia. Esta norma estipula:   

“Si el demandante carece de interés o la  demanda  no  reúne  los requisitos se inadmitirá y se devolverá el expediente  al  despacho  de  origen.  En  caso contrario se surtirá traslado al Procurador  delegado   en   lo  penal  por  un  término  de  veinte  (20)  días  para  que  obligatoriamente emita concepto.”   

Por  supuesto,  la  calificación  de  la  demanda  es de competencia exclusiva de la Corte Suprema de Justicia, y tanto en  aquél  régimen,  como  en  el actual, si llegare a inadmitirse, contra el auto  que así lo decida no procede recurso alguno.   

5. Se percibe nítidamente que el Tribunal  Superior  de  Bucaramanga,  invadiendo  la  órbita de competencia de la Sala de  Casación  Penal,  emitió  juicios  de  valor sobre el interés jurídico de la  procesada     y     su    defensor,    y    entonces    denegó    el    recurso  extraordinario.   

En ese orden de ideas, el recurso de queja  se  encuentra  fundado,  y  por  ello se concederá el recurso extraordinario de  casación.   

6.  Corresponde  al  Tribunal  Superior de  Bucaramanga  correr  los traslados de rigor, esto es treinta (30) días para que  el  recurrente  presente  la  demanda,  luego  del  cual,  si  ésta  se  allega  oportunamente,  ha  de surtir el traslado a los demás sujetos procesales por el  término  de  quince  (15) días, según lo señalaba el artículo 7° de la Ley  553  de  2000,  igual  que  ahora  lo  indica  el  211  de  la Ley 600 del mismo  año.   

Ahora  bien,  si  el  recurso de casación  concedido  no  se  sustenta,  el  Tribunal  Superior  debe declararlo desierto a  través  de un auto que no admite recursos, de conformidad con el último inciso  del  artículo  224 del anterior Código de Procedimiento Penal (Decreto 2700 de  1991), que, como viene de anotarse, también recuperó su vigencia.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

1.  CONCEDER el  recurso  de  casación  interpuesto  por la señora ESTELA OSORIO RUEDA y por su  defensor,  contra  el  fallo  del  26 de junio de 2001, proferido por la Sala de  Decisión Penal del Tribunal Superior de Bucaramanga.   

2.  Contra  el  presente auto no procede recurso alguno.   

Cópiese,      devuélvase      y  cúmplase   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                              JORGE    E.    CÓRDOBA  POVEDA   

        No      hay  firma   

HERMAN   GALÁN  CASTELLANOS                              CARLOS    A.    GÁLVEZ  ARGOTE   

JORGE   A.   GÓMEZ  GALLEGO                                          EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

CARLOS   E.  MEJÍA  ESCOBAR                                          NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Publicada en el Diario Oficial No. 43.855 del 15 de enero de 2000.   

2  La  sentencia  C-252 de 2001, se notificó en edicto fijado hasta del 16 de marzo de  2001,  por  lo  cual,  desde  el  día  siguiente  produjo  efectos erga    omnes   la   declaratoria   de  inexequibilidad de algunos apartes de la Ley 553 de 2000.   

3  Recurso   de   queja,  radicación  18.613,  M.P.  Dr.  Carlos  Augusto  Gálvez  Argote.     

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