17821(03-09-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 17821  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr. JORGE E. CÓRDOBA  POVEDA   

Aprobado acta N° 101  

Bogotá, D. C., tres (3) de septiembre de dos  mil dos (2002).   

V    I    S   T   O  S   

Resuelve  la Corte la admisibilidad formal de  la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre  de  la procesada NOHORA CIFUENTES FIGUEROA.   

ANTECEDENTES   

1.-  Los  hechos  fueron  sintetizados  en la  sentencia de primera instancia, de la siguiente manera:   

“Cuentan  los  autos  que  el  día  7  de  septiembre   de   1996  la  señora  NOHORA  CIFUENTES  FIGUEROA, tomó posesión como Directora de la Escuela  Rural  Mixta  de  la Sección Chilcal Alto de este municipio (La Unión-Nariño)  ante   el   señor   Alcalde   de   aquél   entonces,  doctor  ALVARO  ARÉVALO  CASTILLO.   

Hacia  el  28  de  abril  de  1997 el señor  Alcalde  Municipal  fue  enterado  que  el  diploma  de bachiller académico que  presentara  la  señora CIFUENTES FIGUEROA era falso. Por ello, el 3 de junio de  1997  el  señor Personero Municipal presentó denuncia ante la Coordinación de  las Fiscalías de esta ciudad.”   

2.-  El Juzgado Penal del Circuito de La  Unión  (Nariño),  mediante  sentencia  del  25  de  abril  de 2000, condenó a  NOHORA  CIFUENTES  FIGUEROA a  la  pena  principal de 1 año y 181 días de prisión y a la accesoria de rigor,  como  autora  del  delito de falsedad en documento público agravada por el uso.   

3.-    Inconforme   con   la  anterior  decisión,  el  defensor  interpuso  el  recurso  de  apelación, el cual al ser  desatado  por el Tribunal Superior de Pasto, el 6 de julio de 2000, la confirmó  en su integridad.   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

El  defensor  de  la  procesada,  luego  de  referirse  sucintamente  a  los hechos y sujetos procesales, en el capítulo que  llamó  “CAUSALES DE CASACIÓN QUE SE ADUCEN PARA INTERPRETAR ESTA DEMANDA”,  procede  a  invocar  el cuerpo segundo de la causal primera de casación, el que  transcribe.   

Sostiene  seguidamente  que  la  sentencia es  violatoria  de  una norma sustancial y que el fallo se dictó por los delitos de  falsedad  material  de documento público “artículo 287” y uso de documento  falso  “artículo  291”,  en  la  que observa una “mala apreciación de la  prueba”,  por cuanto la imputación se formuló por la creación física de un  documento   público,  cuando  su  prohijada  no  cuenta  con  conocimientos  de  “imprenta” como para que se le atribuya tal comportamiento.   

Tampoco  está  demostrado  en el expediente,  dice  el  demandante,  que  hubiera  determinado  a  otro  a hacerlo, pues está  “suficientemente  probado”, con la indagatoria, su ampliación y la versión  de  “otros  testigos”,  que a ella le fue entregado el diploma, y que jamás  tuvo  la  intención  de  violar  la ley, por lo que la sentencia se basó en la  subjetividad  del  fallador, pues no hay prueba incriminatoria alguna que diga o  lleve  a  concluir  que la acusada lo falsificó o determinó a alguien a que lo  hiciera.   

Sostiene  que  también  se  le  imputa  a la  procesada  la  conducta  descrita  en el artículo 291 que contempla que “para  poder  usar  el documento se necesita no haberlo falsificado” y que en caso de  que  así  sea,  debe acudirse al artículo “287” y no al concurso de hechos  punibles.   

Insiste en que su defendida fue “asaltada en  su  buena  fe”  por  personas  sin escrúpulos que abusaron de su inocencia la  cual, por mandato constitucional, debe presumirse.   

En conclusión, luego de citar jurisprudencia  de  esta Sala, señala que quiere plantear un falso juicio de identidad, pues se  puso  a  la  prueba  a decir lo que no contemplaba, plasmándose en la sentencia  “aspectos subjetivos” para llegar a la condena.   

Como  “causal  subsidiaria”,  invoca  la  segunda,  al  considerar que la sentencia no está en consonancia con los cargos  formulados  en  la resolución de acusación, para lo cual, anota, se debe tener  en  cuenta  lo  dicho  en  la  resolución de acusación y lo expresado “en la  sentencia  que  se  impugna  para observar que se ha vulnerado este numeral y el  artículo 29 de la C. N., en cuanto al debido proceso”.   

Por  lo  anterior,  solicita  se  conceda  la  “casación impetrada”.     

LA      CORTE  CONSIDERA   

La  demanda  de  casación  presentada por el  defensor  de  la  sentenciada, no reúne los requisitos de claridad y precisión  que  estatuía  el  numeral  3°  del  artículo  225  del Decreto 2700 de 1991,  subrogado por el 8° de la Ley 553 de 2000, vigente para la época.   

Ante todo debe reiterarse que aquélla no es  de  libre  formulación  y  que,  por  lo mismo, no es permitido hacer cualquier  clase  de cuestionamientos a una sentencia que llega a esta sede amparada por la  doble  presunción  de acierto y legalidad, sino que debe ser un escrito lógico  y  sistemático  en el que se denuncian los errores de juicio y de procedimiento  cometidos  en  el  fallo,  al  tenor  de  las  causales  expresa y taxativamente  señaladas    en    la    ley,    se    demuestran    y    se    evidencia    su  trascendencia.   

Entre  los desaciertos del libelo se destacan  los siguientes:   

1.  En cuanto al primer cargo, ni siquiera se  percata  el  censor  que  la  procesada  no  fue condenada como determinadora de  falsedad  en  documentos,  sino  como  autora  directa,  ni  por  un concurso de  delitos,  sino por un delito único, ni por haber infringido la Ley 599 de 2000,  que  cuando se dictó la sentencia impugnada aun no había entrado a regir, sino  de  conformidad  con  las normas pertinentes del Decreto 100 de 1980, por lo que  ni   siquiera   acierta  en  el  señalamiento  de  los  preceptos  sustanciales  quebrantados,  cuyo  sentido  tampoco indica, es decir, si fueron vulnerados por  falta de aplicación o por aplicación indebida.   

2. Aunque en alguna parte del confuso escrito  dice  que  el   fallador  incurrió  en  error de hecho por falso juicio de  identidad,  no  lo  desarrolla,  pues  no  expresa  sobre  qué medios de prueba  recayó,  ni  cumple  con la carga de confrontar la que su texto reza con lo que  el  sentenciador  manifestó que contenía, en forma tal que evidenciara que fue  su  tenor  literal  fue falseado, haciéndole producir efectos que no se derivan  de su contexto.   

3.  Aunque  a  veces  pareciera  orientar  la  disertación  por  la  vía  del  error de hecho por falso juicio de existencia,  pues  asevera  que  no  hay  prueba  que demuestre o que lleve a concluir que la  acusada   falsificó  el  diploma,  tampoco  le  da  a  su  afirmación  ningún  desarrollo argumentativo.   

4. En cuanto al segundo reproche que aduce por  la  causal  segunda  de casación, también lo deja en el simple enunciado, pues  ni  siquiera  se  toma  el  trabajo  de  confrontar  los  cargos imputados en la  resolución  de  acusación  con  aquéllos  por  los  cuales  fue  condenada la  procesada.   

Frente a los anotados yerros de la demanda, se  impone  su  inadmisión,  de  acuerdo  con lo que disponía el artículo 226 del  Decreto  2700  de  1991, aplicable a este caso, pues la Corte, en acatamiento al  principio de limitación, no puede corregirlos.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

INADMITIR la demanda  de    casación    presentada    a   nombre   de   la   procesada   NOHORA     CIFUENTES     FIGUEROA.    En  consecuencia, se declara desierto el recurso interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no  procede  ningún  recurso,  conforme  a lo que disponían los artículos 226, subrogado por el 9°  de  la  Ley 553 de 2000, y 197 del C. de P. P., (Decreto 2700 de 1991, aplicable  a este caso).   

Comuníquese y cúmplase.  

ALVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                              JORGE    E.    CÓRDOBA  POVEDA   

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                            CARLOS   AUGUSTO   GALVEZ  ARGOTE   

JORGE  ANIBAL  GÓMEZ  GALLEGO               EDGAR  LOMBANA     TRUJILLO                     

CARLOS  EDUARDO  MEJÍA  ESCOBAR         NILSON    PINILLA  PINILLA                     

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria     

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