9911 (21-08-96)

1996

Asistente Jurídico Inteligente

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    LIBERTAD CONDICIONAL/  LIBERTAD PROVISIONAL   

Tesis:  

Tal  como  quedó  redactada  la norma sobre  libertad  condicional,  puede  decirse que el sentimiento político-criminal del  legislador  se orientó hacia una posición integradora, en el sentido de que el  buen  comportamiento  y  el  trabajo  y/o  estudio  intracarcelario  pueden  ser  evidencias  de  la  resocialización  del  reo  -prevención  especial-, pero no  descuidó  el  legislador  el  merecimiento  en  cuanto  a  la  personalidad del  sentenciado  -retribución- y tampoco menospreció la protección de la sociedad  de  cara a graves formas de aparición delincuencial -prevención general-, pues  nada  diferente  se  puede  inferir  de  la  exigencia analítica del componente  legalmente expresado como “sus antecedentes de todo orden”.   

PROCESO                              : 9911   

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N°  122  

Santafé de Bogotá, D. C., agosto veintiuno  (21) de mil novecientos noventa y seis.   

VISTOS:  

Se ocupa la Sala de la solicitud de libertad  introducida  por  el defensor del procesado HÉCTOR SEGUNDO VARGAS CASTRO, quien  se  halla  recluído en la cárcel nacional Modelo de esta capital, afectado por  una  sentencia  condenatoria  que  le  impuso  como  pena principal prisión por  sesenta  y  seis  (66) meses, de acuerdo con decisiones adoptadas por el Juzgado  Sesenta  y  Nueve  Penal  del  Circuito y la Sala Penal del Tribunal Superior de  Santafé     de     Bogotá,     en     primera     y     segunda     instancia,  respectivamente.   

Escuetamente  ha  planteado el peticionario  que  su  prohijado reúne los requisitos para acceder a la libertad condicional,  de  acuerdo  con  el  artículo  72 del Código Penal, dado que acredita un buen  comportamiento  durante  el tiempo de reclusión y, además, ha redimido pena en  razón del trabajo y el estudio realizados en la cárcel.   

Es  preciso  aclarar  que  el abogado no se  preocupó  por  aportar  y actualizar la documentación y la prueba que se exige  en  los  artículos  515  y  532  del  C.  de  P. P., si es que se pretendía la  excarcelación   con   fundamento   en   los   presupuestos   de   la   libertad  condicional.   Como  la  Corte  dispuso  de oficio la recaudación de tales  elementos  de  convicción, apenas el pasado 14 de agosto se pudieron allegar al  proceso.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.   Por  la  vía  de  la  sentencia  anticipada,  de  acuerdo  con  fallo  de fecha 14 de abril de 1994, el ciudadano  HÉCTOR  SEGUNDO  VARGAS  CASTRO  fue condenado a la pena principal de sesenta y  seis  (66)  meses  de  prisión,  multa  por  valor  de  un  millón de pesos ($  1.000.000.oo)  e interdicción de derechos y funciones públicas por un período  de  nueve  (9) años, decisión que fue confirmada integralmente en la sentencia  del  9  de  junio  del  mismo  año,  obra  del Tribunal Superior de Santafé de  Bogotá.   

2.  Pues bien, si se sabe que el señor  Vargas  Castro  se  halla privado de la libertad desde el 20 de octubre del año  de  1993,  tiénese  que  a  la  fecha  -20  de  agosto  de  1996- ha descontado  físicamente  un  mil  treinta  y  cuatro (1034) días de prisión, cantidad que  adicionada  con  una redención de pena por 315 días que le tributarían cuatro  mil  novecientas  doce  (4912)  horas de trabajo y ciento doce (112) de estudios  acreditados,  alcanza a superar los cuarenta y cuatro (44) meses de prisión que  constituyen  las  dos terceras partes de la pena impuesta, uno de los requisitos  para  optar  a  la  excarcelación  por  la  vía  del  subrogado de la libertad  condicional,    al    lado    de    un   buen   pronóstico   de   readaptación  social.   

3.    Para  una  decisión  judicial  favorable  a  la  libertad  condicional,  también  cuando se aspira a ella como  factor  anticipado  de la excarcelación provisional, esta Sala ha reiterado que  no  basta  la  mera constatación objetiva de la cantidad y/o calidad de la pena  impuesta  y del cumplimiento de las dos terceras partes de la misma, conforme lo  dispone  parcialmente el artículo 72 citado, sino que es necesario allanarse al  examen  integral  y  de conjunto de las demás exigencias, es decir, que el juez  no  puede  hacer  un  pronóstico aproximado de readaptación del recluso por el  sólo  comportamiento  durante  la ejecución penitenciaria, sino que es preciso  conjugar  esa  valoración  con una indagación sobre la personalidad, como modo  de  ser y de comportarse del ciudadano en los distintos ámbitos de la sociedad,  y  con  un  análisis  de los antecedentes individuales, familiares, laborales y  comunitarios  en  general.   Y  este  examen de plenitud debe hacerse así,  tanto  porque  ello  constituye  un imperativo legal, como porque para una mayor  aproximación  a  la realidad del juicio de readaptación social, máxime cuando  no  se  cuenta  con  toda  la  parafernalia  científica,  ha de atenderse aquel  pensamiento  de  que  si  bien  no  depende  de  nuestra libre escogencia lo que  “somos”,  si  podemos  elegir  aquello  que nosotros “hacemos”, y lo que  “hacemos” depende en buena medida de lo que “somos”.   

Y es que tal como quedó redactada la norma  sobre  libertad condicional, puede decirse que el sentimiento político-criminal  del  legislador  se  orientó  hacia una posición integradora, en el sentido de  que  el  buen comportamiento y el trabajo y/o estudio intracarcelario pueden ser  evidencias  de  la  resocialización  del  reo  -prevención  especial-, pero no  descuidó  el  legislador  el  merecimiento  en  cuanto  a  la  personalidad del  sentenciado  -retribución- y tampoco menospreció la protección de la sociedad  de  cara a graves formas de aparición delincuencial -prevención general-, pues  nada  diferente  se  puede  inferir  de  la  exigencia analítica del componente  legalmente expresado como “sus antecedentes de todo orden”.   

4.   La  Corte quiere enfatizar que en  este  caso  concreto,  merced a los juicios de valor contenidos en los fallos de  instancia  -y  sólo  en virtud de ellos-,  no es positivo el balance de la  naturaleza  y  modalidades  delictivas  que  se imputan al señor Vargas Castro,  connotaciones  externas  que  obviamente  reflejan  su  personalidad,  así como  tampoco  le  favorecen  otras manifestaciones comportamentales que más adelante  se  recalcarán.   Si  bien  se  trata  de  un ciudadano que tiene un hogar  constituido  y  que  trabajó  durante  catorce  (14)  años  al  servicio de la  Registraduría  de  Instrumentos  Públicos,  tampoco puede desconocerse que esa  misma  condición  de  antiguedad  no se le convirtió en rémora para faltar de  manera  grave  al  deber  de  lealtad  a  la  comunidad  y  a la administración  pública,   pues   se   le   condenó   por  un  concurso  homogéneo  -también  heterogéneo-  y  sucesivo  de  hechos punibles de falsedad material de servidor  oficial  en  documento  público  y peculado por apropiación.  También la  cuantía  de  lo  apropiado  supera  los  treinta  y  siete millones de pesos ($  37.069.804.oo),  sin  que  ninguna  voluntad de reintegro o de indemnización se  haya  exteriorizado,  suma  de  dinero  que  no  sólo  es  significativa por su  cuantía sino por la calidad y destinación oficial que tenía.   

Pero no sólo el censurable aprovechamiento  de  la  función  pública  para  fines  egoístas  y de lucro personal, lo cual  significa  per  se un grave  atentado  a  la confianza comunitaria en los servidores públicos que como tales  aparecen  apenas  como  sus agentes o comisionados, sino también el criterio de  organización  delictiva  con  el  cual se cometieron los ilícitos mencionados,  pues,  además,  del  sentenciado Vargas Castro, participaron en su realización  los  señores  Dora  Marlene  González  Zambrano, Henry Aguilar Buitrago y Omar  Ramírez  Rodríguez,  empleados  de  la  misma  institución,  y  el particular  Maximiliano  Moreno  Vásquez.   Esta  forma  de  actuación,  por medio de  apropiaciones  y  falsificaciones  periódicas  y  continuadas,  revela un mayor  grado  en  el nivel de la corrupción de la administración pública que asfixia  y  casi  tiene  postrado al país, pues el empleado no se contenta con su propia  infidelidad  funcional,  sino  que la extiende perversamente a otros miembros de  la  institución  que ocupan posiciones claves y propicias para la delincuencia,  por  medio  de  una  suerte  de  recíproca  determinación,  lo  cual repercute  nocivamente   en  la  posibilidades  de  control  y  defensa  por  parte  de  la  administración  estatal.   agréguese  que,  de  acuerdo con los fallos de  instancia,  penden  copias  para  investigar  otros  posibles  partícipes de la  empresa   criminal   y   otras  posibles  defraudaciones  y  falsificaciones  de  documentos públicos (escrituras).   

El detestable propósito de deterioro de la  cosa  pública  y  de  irrespeto  mayúsculo  a fundamentales valores sociales y  personales,  avanzó  de  tal  modo  que  se  quiso  instrumentar a la dama Dora  Marlene  González  Zambrano,  a  quien  sus  compañeros de fechoría -incluido  Vargas   Castro-,   antes   de   que   la   capturaran,  le  sugirieron  que  se  responsabilizara  ella  de todo el asunto, “que ellos le pagaban el abogado”  (fs. 9, sentencia de primera instancia).   

Ahora  bien,  antes  que una manifestación  positiva  de  personalidad  o  de  un sincero propósito de colaboración con la  justicia,  la  opción  de  Héctor  Segundo  por  la sentencia anticipada   aparece  más  como el aprovechamiento de una ventaja legal deferida por el solo  ahorro  procesal,  pues  escogió  tal  vía  después  de  que  la  coprocesada  González  Zambrano  había  asumido la alternativa legal y dejó al descubierto  el    supuesto    modus    operandi    de  la defraudación pública y la identidad de todos los presuntos  responsables           (idem,           fs.           7,           8           y  9).                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                           

Es  en  virtud  de  estas  expresiones  de  personalidad  del  condenado  Vargas Castro, del respeto que merece la comunidad  injustamente   traicionada   y   patrimonialmente   también   agraviada,y   del  pronóstico  adverso  a  una  verdadera  readaptación social, que se negará la  libertad  provisional  solicitada.   Si  la  Sala  tiene  como  presupuesto  válido  de actuación provisional lo determinado en las sentencias de primero y  segundo  grado, mientras la decisión del recurso de casación pendiente no diga  lo  contrario,  son  de  recibo  para  los  solos  efectos  de la excarcelación  provisional  pedida,  las  acotaciones  que  hizo  el  Tribunal  en  punto  a la  medición de la pena, en los siguientes términos:   

“Es que en tratándose de delitos de esta  naturaleza,  donde como se sabe se encuentra implicada la responsabilidad de una  persona  al  servicio  del Estado, no puede menos la Administración de Justicia  que  actuar  con el máximo celo en el ejercicio de la función constitucional y  legal  a  ella  encomendada,  pues,  no  se  puede  perder  de vista que ante la  situación  de corrupción a nivel administrativo por la que atraviesa el país,  lo  mínimo  que  se  puede  hacer  ante  este  gigantesco  flagelo y en aras de  contribuir  en  algo  para  tratar  de remediarlo, es aplicar la justicia con la  mayor rigurosidad” (fs. 11, cuaderno segunda instancia).   

Pero  la Corte reitera que estos juicios se  anticipan   provisionalmente,   con   fundamento   en   las   declaraciones   de  responsabilidad  de  las  instancias,  para  los  exclusivos fines de evaluar la  libertad  provisoria  solicitada,  sin perjuicio de las resultas de la casación  que está pendiente de decisión.   

Por  lo  expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,  administrando  justicia  en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE:  

Negar  la libertad  provisional  solicitada  en  favor  del procesado HÉCTOR SEGUNDO VARGAS CASTRO,  quien  deberá  continuar  privado  de  la libertad en la cárcel modelo de esta  ciudad,  a  disposición  de  esta Corporación, mientras se resuelve el recurso  extraordinario de casación.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

FERNANDO ARBOLEDA RIPOLL  

RICARDO    CALVETE    RANGEL                                JORGE CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS       AUGUSTO       GALVEZ  ARGOTE     JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO   

CARLOS   E.   MEJÍA   ESCOBAR                             DÍDIMO  PÁEZ VELANDIA   

NILSON    PINILLA    PINILLA                               JUAN   MANUEL   TORRES  FRESNEDA   

            NO FIRMO   

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Secretaria.  

   

    

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