18439(11-04-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    República de Colombia  

       

Corte Suprema de Justicia  

Proceso No 18439  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado: Acta No. 40  

         Bogotá,   D.   C.,   once   (11)   de   abril   de   dos  mil  dos  (2002).   

VISTOS  

         Mediante  sentencia  del 15 de agosto de 2000, el Juzgado Penal del  Circuito    de    Yopal    (Casanare)    declaró    al    señor   Fernando   Palacios   Díaz  penalmente  responsable,  como  autor, del concurso de delitos de acceso carnal violento con  menor  de  12  años y de varios actos sexuales cometidos en tres niñas menores  de  14 años, le impuso la pena principal de 368 meses de prisión, la accesoria  de  interdicción  de derechos y funciones públicas por 10 años, lo condenó a  pagar  los  daños  y  perjuicios  causados  con  las infracciones y le negó el  subrogado de la condena de ejecución condicional.   

         El  fallo  fue  recurrido  por el defensor y en decisión del 23 de  noviembre  de  ese  año, el Tribunal Superior de Yopal confirmó lo relacionado  con  el  acceso  carnal  violento  y los actos sexuales abusivos respecto de dos  menores, pero lo revocó en relación con la tercera.   

         El  16  de  febrero  de  2001,  el  defensor  presentó  demanda de  casación sobre cuyo contenido se pronuncia la  Sala.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

         El  1°  de  septiembre de 1999, MIRYAM YANETH PÉREZ MONTAÑEZ, de  11  años de edad, acudió a las dependencias del Departamento Administrativo de  Seguridad,  DAS,  de Yopal, a denunciar que en abril de ese año, en horas de la  mañana,   fue   accedida  carnalmente  por  Fernando  Palacios  Díaz  quien  varios días después la hizo  objeto  de  otros tocamientos y posteriormente volvió a repetir el acto sexual.  Dos  compañeras  de  estudio  de  la menor, MARÍA VITELBINA FONSECA CORREDOR y  YOHANA  NATALY  CRUZ CHAPARRO, informaron que Palacios  Díaz les manoseaba sus partes íntimas.   

         Iniciada  la  investigación,  vinculado  el  imputado, resuelta su  situación  jurídica  y clausurada aquella, el 13 de enero de 1999 se profirió  resolución  de  acusación  contra  Fernando Palacios  Díaz  por concurso de delitos: acceso carnal violento  con  menor  de 12 años y actos sexuales con tres menores de 14 años. Recurrida  la  decisión,  fue  confirmada  por  la  Fiscalía Delegada ante el Tribunal de  Yopal.   

         Luego  de  agotar  la fase del juicio, el Juzgado Penal de la misma  ciudad  profirió,  el  15  de  agosto  de  2000,  la  sentencia  de  condena ya  reseñada,  la que, apelada y con la modificación arriba citada, fue confirmada  el 23 de noviembre de ese año por el Tribunal Superior.   

         El  16  de  febrero  de  2001,  el  defensor  presentó  demanda de  casación.   

CONSIDERACIONES  

De  conformidad  con el artículo 9° de la  Ley  553  de  2000,  que  regía  al  momento  de la producción de la sentencia  impugnada,  “Si  …  la  demanda  no  reúne  los requisitos se inadmitirá y se devolverá el expediente  al  despacho  de  origen”.  Como  el  escrito  que  estudia la Sala no satisface las exigencias formales que  prevé la ley procesal, será rechazada.   

Sobre el primer cargo.  

1. El demandante lo plantea al amparo de la  causal  primera  de  casación,  por  violación directa del artículo 442-3 del  Código  de  Procedimiento  Penal  entonces  vigente  (398-3  del  actual),  por  “haberse   omitido  la  especificación    del    delito,    con    el    título    y    el   capítulo  correspondientes”  en la  resolución    de    acusación,    consecuencia   de   lo   cual   “es   que   no   existirían   cargos  específicos  para  orientar la defensa”.   

De  entrada  se detecta el error grande del  censor  pues  la  violación  directa  de  la  ley  sustancial  se predica de la  sentencia   y  no  de  la  resolución  de  acusación.  Referir  tal  clase  de  infracción  al  pliego acusatorio implicaría tomar una determinación, diversa  a  la  establecida  en  la  ley,  pues  en los casos de éxito de una pretendida  violación  directa  le  compete a la Corte proferir el fallo -no la acusación-  de  reemplazo.  El  ataque  propuesto,  entonces,  se  aparta  totalmente  de la  normatividad casacional.   

2.   Cuando   se  invoca  la  infracción  mencionada  es  imprescindible  señalar  el  sentido del yerro, es decir, si se  trata  de  falta  de  aplicación, de utilización indebida o de interpretación  equívoca  de  la  ley  sustancial. Esta tarea fue incumplida por el demandante,  quien ni siquiera lo insinuó.   

3. Rompiendo la lógica y las técnicas más  sencillas  de  la casación, el demandante cometió otra grave falta: Dentro del  mismo   cargo  por  violación  directa  de  la  ley  sustancial  imputó  otras  infracciones  al  proceso,  no  ya a la sentencia: desconocimiento de las formas  propias  formas  del  juicio;  agresión al debido proceso; ausencia de crítica  del  testimonio;  e  infracción  al  principio de presunción de inocencia. Esa  fusión  indiscriminada  lesiona  los  requerimientos  de la casación pues esas  hipotéticas  infracciones  se  guían  por  fuentes,  propuestas  y  decisiones  diferentes.   

4. En el mismo cargo, en lo que denominó el  actor   “fundamentos  y  normas    infrigidas”,  introdujo  tópicos  que  contrarían  la  naturaleza y finalidades de la causal  enunciada  -violación directa-. En efecto, de una parte hizo su análisis de la  prueba  -especialmente  testimonial-  para oponerlo al realizado por los jueces;  y,  de  la  otra,  quiso sentar su criterio particular sobre aquello que, según  él,   enseñan   las  evidencias.  Uno  y  otro  comportamiento  son  altamente  irregulares  porque  frente  al  planteamiento  de esa causal de casación no es  posible  opinar  singularmente  sobre  los  medios  demostrativos  para con ello  querer  desconocer  las  valoraciones hechas pues éstas deben ser íntegramente  respetadas  por  el  censor;  y  porque cuando se arriba a la casación ya no se  trata  de  contraponer  pareceres  sino  de comprobar faltas de los funcionarios  judiciales.  Es  que,  como  tanto se ha dicho, la casación no es una instancia  más.   

Sobre el segundo cargo.  

Lo    presentó    así:   “Error  relativo  a  la omisión de la  denominación  jurídica  de la infracción, la cual constituye nulidad al tenor  del  ordinal  3°  de la Ley 553-200…”.   

La sinrazón del reproche es pasmosa: basta  leer  la  página  42  del cuaderno del Tribunal para percibir cómo de la misma  cita  textual  que  hace  el  casacionista  de  la  acusación  en la demanda se  desprende  con toda nitidez  el alcance de las imputaciones pues discrimina  la  conducta  respecto  de  cada  una  de  las  víctimas,  remite  “a  los  delitos  especificados en los  numerales   primero   y   segundo   de   la   presente   resolución”  y  alude  al  concurso  de  hechos  punibles.   

El  contrasentido  es  patente:  reprobar  omisiones  y  luego transcribir entre comillas aquello que se dice fue dejado de  lado.   

Y  una  cosa no puede ser y no ser al mismo  tiempo, por el mismo respecto.   

Finalmente,  dígase  al  defensor  -quien  admite  que  pudo  haber  cometido  errores  de  forma-  que  la  existencia del  artículo  228  de  la Constitución y de los artículos 5° del Decreto 2651 de  1991  y  51 y siguientes de la Ley 446 de 1998 no derogan las reglas mínimas de  la  casación  ni  lo  eximen  a  él  de  tener los conocimientos básicos para  afrontar  la  gestión  que  le  han  encomendado, ha aceptado y para la cual ha  recibido poder.   

         Como  la  demanda  presenta  graves errores de técnica tanto en la  formulación  de  los  cargos como en su desarrollo, impide el posterior estudio  de fondo del asunto.   

         En  mérito  de  lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE  

Inadmitir la demanda de casación presentada  a nombre de FERNANDO PALACIOS DÍAZ.   

Esta  decisión  no  admite recurso alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE E.  CÓRDOBA    POVEDA                        

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                              CARLOS    A.    GÁLVEZ  ARGOTE                                                           

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO               EDGAR  LOMBANA     TRUJILLO                     

CARLOS  EDUARDO  MEJÍA ESCOBAR            NILSON E.  PINILLA     PINILLA                              

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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