18438(11-04-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18438  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr. JORGE E. CÓRDOBA  POVEDA   

Aprobado acta N° 40  

Bogotá,  D.C., once (11) de abril de dos mil  dos (2002).   

V I S T O S  

Resuelve  la Corte la admisibilidad formal de  la   demanda  de  casación  presentada  por  la  defensora  de  los  procesados  AGOBARDO  SÁNCHEZ  CARDONA y  GONZALO   STERLING  ARCILA,  condenados  por  los  delitos  de  fraude  procesal y abuso de circunstancias de  inferioridad,     conforme     a    los    lineamientos    de    la    casación  discrecional.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  Los  hechos los sintetizó el juzgador de  segundo grado, así:   

“El 4 de marzo de  1994  la  abogada MERCEDES SUÁREZ remitió escrito a la Fiscalía General de la  Nación     para    poner    en    conocimiento    hechos    presuntamente   constitutivos   de   los   delitos  de  fraude  procesal, estafa,  extorsión  y  otros,  siendo  sindicados  el  abogado  AGOBARDO  SÁNCHEZ y los  señores GONZALO STERLING, JOSUÉ LASSO y HÉCTOR ISAZA.   

“Según   lo  denunció  la  abogada  MERCEDES  SUÁREZ,  actuó  como  apoderada  de la menor  CLAUDIA  PATRICIA  MUÑOZ  MONDRAGÓN,  dentro  del  proceso  de sucesión de su  difunto  padre  FABIO  DE  JESÚS  MUÑOZ  MEZA,  como  también  en  el proceso  ordinario  de  reconocimiento,  liquidación  y  disolución  de  la sociedad de  hecho,  alegada  por  el  señor  LUBÍN  ANTONIO  MEZA contra los herederos del  causante  que  cursaron  en  los  Juzgados Quinto Civil del Circuito, Tercero de  Familia y Séptimo Civil del Circuito de Cali, respectivamente.   

“Los denunciados,  dice  la  quejosa,  se  empeñan  en  llevar a cabo una negociación que lesiona  seriamente  el  interés  patrimonial e incluso la estabilidad de la menor y por  oponerse  a  esa  conducta,  ella,  su  abogada,  ha  sido objeto de presiones y  amenazas  contra  su  vida  y  la  de su familia para que cese su actuación, en  razón    del    interés    económico    considerable   perseguido   por   los  denunciados.   

“Pone de presente  la  doctora MERCEDES SUÁREZ, en su escrito, la manifestación expresa de que si  algo  grave  llegare  a  ocurrir  a  su  persona  o  a  su  familia, los únicos  interesados  en causarle daño son los sindicados; además, expone que considera  la  cuantía  de  la  denuncia  en  más de mil millones de pesos e, igualmente,  remite  copia  a la Procuraduría Defensora de Familia, a la Defensora Quinta de  Familia,  a  la  Juez Quinta de Familia y al Juez Segundo Laboral de Cali.    

“En escrito que se  anexó  a  la  denuncia,  la  Dra.  MERCEDES  SUÁREZ  DE  MUÑOZ se dirige a la  Defensora  Quinta de Familia del I.C.B. F. de Cali, para referirse al proceso de  licencia  judicial  para  permutar  instaurada  por  NOELIA  MONDRAGÓN, madre y  representante de la menor CLAUDIA PATRICIA MUÑOZ MONDRAGÓN.   

“En lo pertinente,  señala  que  NOELIA MONDRAGÓN, madre y representante legal de la menor CLAUDIA  PATRICIA  MUÑOZ  MONDRAGÓN,  inició,  en  el  mes  de  junio de 1993, ante el  Juzgado  Quinto  de Familia de Cali, los trámites correspondientes para obtener  licencia  judicial  para  permutar  el  bien  inmueble  conocido  como Chipayá,  ubicado  en  el municipio de Jamundí, y que hacía parte de la antigua hacienda  Las   Mercedes  y  que  fue  adjudicado  a  la  menor  CLAUDIA  PATRICIA  MUÑOZ  MONDRAGÓN,  dentro  del  proceso de sucesión de su padre FABIO DE JESÚS MEZA;  igualmente  se  le  adjudicó  el  balneario  también  denominado  ‘Chipayá’  que  ahí funciona. En este proceso,  anuncia  la doctora SUÁREZ DE MUÑOZ, actuó como apoderada de la menor CLAUDIA  PATRICIA MUÑOZ MONDRAGÓN.     

“Concluida  la  sucesión  LUBÍN  ANTONIO  MESA  SANMARTÍN, primo del causante y administrador  del  predio  balneario,  presentó  demanda  de  reconocimiento,  disolución  y  liquidación  de  una supuesta sociedad de hecho contra los herederos y cónyuge  sobrevivientes  de FABIO DE JESÚS MUÑOZ MEZA que cursó en el Juzgado Séptimo  Civil    del    Circuito    de  Cali,  proceso  en  el  que   actuó   también   en   representación   de  la   menor   CLAUDIA PATRICIA MUÑOZ, rechazando las pretensiones del demandante  que  eran temerarias e infundadas; en momento en que se esperaba fallo favorable  en  el  presente  asunto,  LUBÍN  ANTONIO MEZA SANMARTÍN presentó memorial de  desistimiento  expresando  haber  llegado  a  un  acuerdo  económico con NOELIA  MONDRAGÓN,  madre  de la menor; hecho sorprendente si se entendía que el fallo  iba a ser favorable a los herederos.     

“En  vista de lo  sucedido,  requirió  por  escrito a la señora NOELIA para que se presentara en  su  oficina  y  explicara  las condiciones del arreglo y, además, determinar la  forma de cancelación de sus honorarios.   

“Como la citada no  compareció  se  vio  en  la obligación de solicitar un interrogatorio de parte  que  correspondió  al  Juzgado  Trece  Civil  Municipal,  despacho ante el cual  compareció   pero   se   negó  a  resolver  el  interrogatorio  formulado  por  escrito.   

“Se hizo saber a  la  señora  NOELIA  MONDRAGÓN que por su actitud se vería precisada a iniciar  un   trámite   judicial   para   cobrar   sus  honorarios  y  a  solicitar  una  investigación  penal  para  que  se  averiguara  el destino de los bienes de la  menor,  siendo  que en ese momento la aludida decidió confesarle que, a través  de  una  promesa  de  contrato  de compraventa, había negociado el inmueble con  unas  personas  que  habían  ofrecido  compra, comprometiéndose a arreglar y a  sacar del predio a LUBÍN ANTONIO MEZA SANMARTÍN.   

“Dijo, además, la  mencionada  señora,  que  el  inmueble  lo había negociado por $70’000.000,oo,   de  los  cuales  había  recibido  $35’000.000,oo,  adquiriendo una casa de habitación y un vehículo marca Toyota.   

“Manifestó,  en  esta  conversación,  NOELIA  MONDRAGÓN su decisión de resolver el contrato de  compraventa  pero  luego,  por  casualidad,  se  enteró que se adelantaba en el  Juzgado  Quinto  de  Familia  de  Cali,  un  proceso  de  licencia judicial para  permutar  el  bien inmueble dentro del cual se sirvieron de medios probatorios y  actuaciones  fraudulentas  para  justificar la necesidad de la permuta, alegando  la  parte actora, corroborada por testigos y apoderado, que la menor carecía de  bienes  suficientes  para  su  subsistencia, porque el bien no era productivo y,  además,  se  requería  cancelar  el  gravamen  hipotecario que pesaba sobre el  inmueble         por         $8’000.000,oo,  según  escritura  constituida por el causante el 17 de  noviembre  de  1998,  N°  732,  otorgada  por  la  Notaría Única de Jamundí,  debidamente registrada.    

“La  situación  expuesta  para  la licencia judicial de permuta es falsa, pues el bien inmueble,  según  avalúo  efectuado  en el Juzgado Primero Civil del Circuito de Cali, no  objetado,   es  de  valor  considerable;  la  menor,  además,  cuenta  con  una  apartamento  ubicado  en  la  urbanización  Los  Alcázares  de  Cali, también  recibido  por  la sucesión, que le genera una renta de $130.000,oo mensuales, y  la  hipoteca  a la que se hace alusión fue cancelada por los herederos desde el  22  de  abril  de  1991,  según se puede observar en el trabajo de partición y  cuya  parte pertinente no aparece anexada a la demanda de licencia judicial para  permuta.   

“De la situación  tiene  total  conocimiento  la señora NOELIA MONDRAGÓN, quien no ha registrado  la  cancelación  de la hipoteca a pesar de que ella ha venido insistiendo en la  importancia de ese acto.   

“Además  de  lo  anterior,  el  avalúo  del  bien,  según pruebas del Juzgado Primero Civil del  Circuito   de   Cali,  asciende  a  $1’278.000.000   aproximadamente,   siendo   un   precio  absolutamente  diferente  al que se ha establecido en el proceso de licencia del Juzgado Quinto  de   Familia  de  la  misma  ciudad,  el  que  fue  tasado  en  $127’000.000.oo, precio que no se acerca ni  siquiera a un diez por ciento del valor real del bien.   

“Sigue  diciendo  que  además  conoció  que  en  la  ciudad  de  Tulúa  cursaba otro proceso de  licencia  judicial  para  la  venta  propuesto  por  NOELIA  MONDRAGÓN, madre y  representante  de  la menor CLAUDIA PATRICIA MUÑOZ MONDRAGÓN, con relación al  inmueble  ubicado  en  el  municipio  de  Jamundí,  denominado Chipayá, según  comunicación  directamente  presentada por NOELIA MONDRAGÓN, proceso que en el  momento  sigue  su  curso  normal  y  donde  efectivamente  se está solicitando  licencia  judicial  para  permutar  los  mismos  bienes  que  se presenten en el  proceso  que  cursa  en  Cali,  con  los mismos argumentos y medios probatorios,  siendo  desconcertante  que en ese momento, se adelanten dos procesos que versan  sobre  la  misma  materia”.   

2.  El  Juzgado  Trece  Penal del Circuito de  Cali,  mediante  sentencia  del  2  de octubre de 2000, condenó a los procesado  Agobardo  Sánchez  Cardona,  Gonzalo  Sterling  Arcila  y  Josué  Lasso Guzmán a las penas principales de 30 meses de prisión y multa de  $20.000  y  a  las  accesorias de rigor, como coautores de los delitos de fraude  procesal y abuso de circunstancias de inferioridad agravado.   

3.  Apelada  la  anterior  decisión  por los  defensores  de  los  procesados,  el  Tribunal  Superior  de la misma ciudad, al  desatar   el   recurso,   la   confirmó   integralmente,  el  30  de  enero  de  2001.   

4. Dentro del término legal, la defensora de  los  procesados  Sánchez  Cardona  y  Sterling  Arcila interpuso la casación y  presentó la respectiva demanda.   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

Luego  de  identificar a los sujetos  procesales  y  de  hacer  un  breve  resumen  de  los  hechos y de la actuación  procesal,  la  defensora,  al  amparo  de  las  causales  tercera  y  primera de  casación,  presenta cuatro cargos contra el fallo de segunda instancia, los que  se sintetizan así:   

Primer cargo  

Acusa  al Tribunal de haber dictado sentencia  en un juicio viciado de nulidad, por falta de competencia.   

Después  de copiar unos fragmentos del fallo  impugnado,  dice  que  si  la  demanda  solicitando  la  licencia  judicial  fue  presentada  ante las autoridades judiciales de Tulúa, es necesario concluir que  el Tribunal de Cali no era el competente para conocer del asunto.   

Estima   que   el  error  es  manifiesto  y  trascendente,  toda  vez  que  la  citada  Corporación dictó fallo de condena,  cuando  el  competente era el Tribunal de Buga, razón por la cual solicita a la  Corte  casar la sentencia y, en consecuencia, declarar la nulidad de lo actuado,  informando en qué estado queda el proceso.   

Segundo cargo  

Acusa al Tribunal de haber violado, de manera  indirecta,  la  ley  sustancial,  por  error  de  derecho  por  falso  juicio de  legalidad,  lo  que  condujo  a la aplicación indebida del artículo 360 del C.  Penal.   

En    lo   que   denominó   “DEMOSTRACIÓN  DEL  CARGO”,  advierte  que  los  avalúos  que se  allegaron  al  proceso,  los  que  se  apreciaron  por  el  sentenciador, fueron  aducidos      ilegalmente,      debiendo     el     funcionario     “ordenar   el   avalúo   del   predio,  verificar   si   reunía   los   requisitos   señalados   en  nuestro  Estatuto  Procedimental,  caso  en  el  cual  se  debió  correr  traslado  a  los sujetos  procesales  por  el término de cinco días para que solicitaran su aclaración,  ampliación   u   adición.   Esto  nunca  lo  realizó,  según  consta  en  el  proceso”.   

       

Afirma   que   el  yerro  es  manifiesto  y  trascendente,  por cuanto que condujo a la condena de sus defendidos por el tipo  penal  contenido  en  el artículo 360 del C. Penal, debiendo aplicar lo reglado  en  los artículos 247 y 245 del C. de P. Penal, en concordancia con el 29 de la  Constitución Política.   

En consecuencia, solicita a la Corte casar la  sentencia recurrida y, en su lugar, dictar la que corresponda.   

Tercer cargo  

Acusa  al ad quem de haber violado, de manera  indirecta,  la  ley  sustancial,  por  error  de derecho, ya que a la promesa de  compraventa  se  le  dio un valor diverso al que la ley le confiere, en razón a  que   la  misma  no  producía  efectos  jurídicos  perjudiciales,  por  cuanto  “para  poder  realizar  la  compra      del      inmueble      ‘Chipayá’, por  ser  de  una menor, necesitaba que el juez autorizara su venta mediante licencia  judicial”,  por  lo que es  nulo  “todo acto o contrato  que  falte alguno de los requisitos que la ley prescribe para el valor del mismo  acto   o   contrato,   según   su   especie  y  la  calidad  o  estado  de  las  partes”.   

Estima  que el error es manifiesto por cuanto  condujo  a la aplicación indebida del artículo 360 del C. Penal, cuando debió  aplicar  los  artículos  29  de  la  C.  Política  y  247  y  445 del C. de P.  Penal.   

Por lo expuesto, solicita a la Corte casar la  sentencia impugnada y, por ende, dictar la que corresponda.   

Cuarto cargo  

Acusa al juzgador de haber violado, de manera  indirecta,   la  ley  sustancial,  por  error  de  derecho,  al  haber  aceptado  “la  manifestación  de la  Dra.  MERCEDES  SUÁREZ  de que la hipoteca que soportaba el predio ‘Chipayá’    estaba    cancelada”, ya que, como se sabe, la cancelación  de   dicho  instrumento  debe  hacerse  a  través  de  escritura  pública,  no  existiendo,   a   su   juicio,   en   el   proceso   documento   que   así   lo  ratifique.   

Concluye  que  el  yerro  es  manifiesto, por  cuanto  condujo  a  que  se  condenara  a sus defendidos por el delito de fraude  procesal  en  concurso  homogéneo, cuando se debió dar cabal cumplimiento a lo  reglado  en  los  artículos 29 de la Constitución Política y 247 y 445 del C.  de P. Penal.    

Por lo anterior, solicita a la Corte casar la  sentencia   impugnada   y,   en   consecuencia,   dictar   la   que  en  derecho  corresponda.   

CONSIDERACIONES    DE    LA   CORTE   

1.  Teniendo  en  cuenta  que  la  casación  discrecional  incoada por la defensora de los procesados, se presentó dentro de  la  vigencia  de la Ley 553 de 2000, que fue declarada inexequible en algunas de  sus  normas,  según  sentencia  C-252 del 28 de febrero de 2001, dictada por la  Corte  Constitucional,  habiendo  efectivamente  salido  de nuestro ordenamiento  jurídico  a partir del 17 de marzo siguiente, necesario es concluir, como lo ha  sostenido  la  Sala,  que  la  admisibilidad  de  la demanda debe sujetarse a lo  reglado en la citada ley.      

Por  tal  motivo,  cuando  se  intentaba  la  casación  por  la  vía excepcional, ya no era procedente solicitar a la Corte,  previa  exposición  suscinta  de  los motivos, la concesión del recurso y, una  vez  admitido,  presentar  el  respectivo libelo, sino que, al igual que para la  casación  por  la  vía  común,  dentro  de  los treinta días siguientes a la  ejecutoria  de la sentencia de segunda instancia, debía presentarse la demanda,  la  que,  además  de reunir los requisitos formales del artículo 225 del C. de  P.  Penal  (subrogado por el 8° de la Ley 553 de 2000), vigente para la época,  debía  referirse  a  los  fines  específicos  de  esta modalidad casacional, a  saber,  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o  la  garantía de los derechos  fundamentales.   

En otros términos, en esta vía excepcional,  no  bastaba  que se presentara una demanda formalmente ajustada a las exigencias  del  artículo  225,  citado, sino que era preciso evidenciar el cumplimiento de  los   requisitos  adicionales  de  admisibilidad,  esto  es,  la  necesidad  del  desarrollo  jurisprudencial  sobre  un  tema  específico  o  la garantía de un  derecho fundamental.   

Así  de  forma  clara  lo  preceptuaba  el  artículo  218  del  C.  de  P.  Penal  (subrogado por el 1° de la Ley citada),  cuando  señalaba  que  “De  manera   excepcional,   la   Sala   Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  discrecionalmente,  puede  admitir  la  demanda  de  casación… a solicitud de  cualquiera  de  los  sujetos  procesales,  cuando lo considere necesario para el  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales,  siempre  que  reúna  los  demás  requisitos  exigidos  por  la ley”.   

En  este  asunto,  resulta  evidente  que  la  demandante  tiene legitimidad e interés para solicitar la casación por la vía  excepcional,  por  tratarse  de la defensora de los procesados quien, empero, no  precisó si se trataba de la discrecional o de la común.   

De  todos  modos,  entendiendo, en razón del  quantum  punitivo  consagrado  para  los  delitos  imputados, que se trata de la  excepcional,  sin  embargo, la libelista no señaló, en acápite separado, como  era  su  deber,  cuál era el fin perseguido con esta modalidad casacional, esto  es,  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o  la  garantía  de  los  derechos  fundamentales.   

Al  haberse construido la demanda, como si se  tratara  de  la  casación  común  y, por lo tanto, sin cumplir con el anterior  requisito, se inadmitirá.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

INADMITIR la demanda  de  casación  presentada  por  la  defensora  de  los  procesados  AGOBARDO  SÁNCHEZ  CARDONA  y GONZALO STERLING ARCILA.   

Contra  esta  decisión  procede  el  recurso  reposición.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  a la  oficina de origen. Cúmplase.   

ALVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                              JORGE    E.    CÓRDOBA  POVEDA   

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                            CARLOS   AUGUSTO   GALVEZ  ARGOTE                         

JORGE  ANIBAL  GÓMEZ  GALLEGO               EDGAR  LOMBANA     TRUJILLO                     

CARLOS  EDUARDO  MEJÍA ESCOBAR              NILSON  PINILLA PINILLA   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

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