18969(05-12-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18969  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No. 153  

Bogotá,  D.  C.,cinco (05) de diciembre del  dos mil dos (2002).   

VISTOS  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  revisión  interpuesta  por  el  apoderado  de IVÁN  DARÍO  MONSALVE  PÉREZ  contra la  sentencia  del 10 de mayo de 2000 dictada por el Tribunal Superior de Medellín,  mediante  la  cual  confirmó  la  expedida  el  9  de septiembre de 1999 por el  Juzgado  1º.  Penal  del  Circuito  Especializado  de  la  misma ciudad, que lo  condenó  a  la  pena  de  47  años  de prisión como coautor de los delitos de  homicidio  agravado, hurto calificado y agravado y porte ilegal de arma de fuego  de defensa personal.   

HECHOS  

          En  la  tarde  del  18  de julio de 1997, cuatro hombres y una mujer  ingresaron  a  una  sucursal  del  Banco  Mercantil  de Colombia en la ciudad de  Medellín  y  se apoderaron de cinco millones de pesos que se encontraban en las  taquillas.  La  inmediata  respuesta  de  la  policía  nacional impidió que se  apropiaran  del  dinero  guardado  en  la  caja  fuerte.  En  el  enfrentamiento  perdieron  la  vida  uno  de  los  agentes  y  un  asaltante  y  dos más fueron  capturados. Los otros dos, huyeron con el botín.   

LA  DEMANDA   

          Con  apoyo  en  la  causal  tercera prevista en el artículo 220 del  Código   de   Procedimiento   Penal,   el  apoderado  del  señor  MONSALVE  PÉREZ solicita la revisión del  fallo  porque,  en  su criterio, existe prueba nueva que arroja certeza sobre la  presencia  del  procesado  en  su residencia en el momento en que ocurrieron los  hechos,  de  manera que como por otro lado no existe ninguna que acredite que se  hallaba  dentro  o en proximidades del banco ni sobre el conocimiento que podía  tener  respecto  del  forcejeo  en  el que perdió la vida uno de los agentes de  policía,   sólo   podría   reprochársele  el  delito  contra  el  patrimonio  económico.   

          Considera   que  los  jueces  cometieron  diversos  errores  en  sus  decisiones,   como   señalar   la   cantidad  de  personas  que  ingresaron  al  establecimiento  bancario  y  condenar a un número mayor; admitir que el origen  de  la  muerte del servidor público fue puramente circunstancial, pero extender  la  sanción  a  presuntos  copartícipes  que  no estaba allí ni conocían las  causas  de  producción del resultado; y, por último, desconocer los postulados  de  la  causalidad porque al agente no se le disparó para asegurar el hurto, el  arma  no  se  accionó dentro de la fase ejecutiva del atentado patrimonial y su  defendido no conocía ni podía conocer el desenlace fatal.   

          A   la   demanda,   anexó  declaraciones  extraprocesales  que  por  solicitud  suya rindieron ante notario tres personas que dicen haber permanecido  con   el   procesado,   en   su   casa,   a   la  hora  en  que  ocurrieron  los  hechos.   

CONSIDERACIONES   

          Con  relación  a  la  causal  tercera  de  revisión, que según el  artículo  220  del  Código  de  Procedimiento  Penal  se  configura  “Cuando  después  de la sentencia condenatoria aparezcan hechos nuevos o surjan pruebas,  no  conocidas  al  tiempo  de  los  debates,  que  establezcan  la inocencia del  condenado,  o  su  inimputabilidad”, ha sido abundante la jurisprudencia de la  Sala para precisar su sentido y fijar su alcance.   

          Así,  en  auto  del  1º.  de  diciembre  de 1983, con ponencia del  magistrado   Alfonso   Reyes   Echandía,   radicado   1.983,  aclaró  que  por  prueba   nueva   se  debe  entender  “aquel  mecanismo probatorio (documental, pericial, testimonial) que  por  cualquier  causa no se incorporó al proceso, pero cuyo aporte exnovo   tiene  tal  valor  que  podría  modificar  sustancialmente  el  juicio  positivo de responsabilidad penal que se  concretó  en  la  condena del procesado. Dicha prueba puede versar sobre evento  hasta  entonces  desconocido  (se  demuestra que fue otro el autor del delito) o  sobre  hecho  conocido ya en el proceso (muerte de la víctima, cuando la prueba  exnovo  demuestra  que  el  agente  actuó  en  legítima  defensa); por manera que puede haber prueba nueva  sobre   hecho   nuevo   o   respecto  de  variantes  sustanciales  de  un  hecho  procesalmente  conocido  que  conduzca  a  la  inocencia o irresponsabilidad del  condenado”.   

          También  sostuvo, en auto del 23 de julio de 2001, radicado 17.876,  M.  P.  Carlos  Eduardo  Mejía  Escobar, que el demandante tiene el “deber de  indicar  la razón por la cual esas pruebas no pudieron obtenerse en el trámite  procesal  y de suministrar los argumentos que le hagan evidente a la Sala que se  está ante la posibilidad de haber condenado a un inocente”.   

          Y  en  auto  de  la  misma  fecha, con ponencia del magistrado Jorge  Enrique  Córdoba  Poveda,  radicado  17.828, reiteró que “no basta, para los  efectos   de   la  revisión,  que  la  prueba  sea  nueva  sino  que  debe  ser  trascendente,  esto  es,  debe  tener  una  fundada  posibilidad de modificar el  fallo,  de  modo  que aparezca que de haber sido conocida en los debates habría  podido conducir a la absolución…”.   

          La  cuidadosa  lectura de la demanda y de las sentencias que se pide  revisar,  permite  concluir  que  el  actor, con el pretexto de haber encontrado  unos  medios  de convicción no conocidos en el proceso -a cuya imposibilidad de  haber   sido   aportados  en  su   oportunidad  ninguna  referencia  hace-,  simplemente  pretende  plantear  de  nuevo  el  debate  que  ya se agotó en las  instancias  sobre  la  aplicación  en  este asunto de la tesis de la coautoría  impropia.  Por  esa  razón,  no  obstante  que  la  prueba  nueva supuestamente  acreditaría  que el señor MONSALVE PÉREZ  se  encontraba  en lugar distante del establecimiento asaltado, el  defensor  acepta  que  “el  juicio  de  reproche exclusivo que recaería en su  contra   sería  por  el  atentado  contra  el  patrimonio  económico”.    

          Y  aunque  no  es  cierta  la afirmación del abogado en cuanto a la  falta  de  prueba  de  la  presencia  de  su cliente en inmediaciones del banco,  cuestión   que   particularmente  el  fallo  de  primera  instancia  tiene  por  acreditada  con  las declaraciones de CARLOS ALBERTO ECHAVARRÍA TAVERA y MARTHA  JANETTE  ZEA VANEGAS y cuya conclusión refuerza con el análisis en torno a los  mensajes  hallados  en  el  buscapersonas  de QUIROZ BUILES, el copartícipe que  resultó  muerto  en  el  enfrentamiento,  el  tema  del  lugar donde se hallaba  MONSALVE  PÉREZ –en  su casa según los nuevos testigos  o  en inmediaciones del banco, según la prueba valorada por los jueces- resulta  ciertamente  intrascendente  frente  a  reflexiones  de  los  juzgadores como la  siguiente:   

“Es  evidente  que  la primera versión de  CARLOS  ALBEIRO  ECHAVARRÍA  TAVERA  compromete y muy seriamente a IVÁN DARÍO  MONSALVE  PÉREZ  con  la realización del punible de hurto, para el cual, claro  está   se   iban   a   utilizar  armas  de  fuego  (nadie  acude  a  hurtar  un  establecimiento  bancario  armado  de  un cortauñas) y era evidente que podían  encontrar  resistencia  de parte de la vigilancia privada o de la policía, esta  situación  era  perfectamente  previsible  y,  en  el  caso  bajo  estudio,  se  presentó,  lo  cual  conllevó al uso de las armas de fuego con el resultado de  un  agente muerto y un maleante abatido además de otro delincuente herido en la  cabeza”. (Sentencia de primera instancia, página 74).   

          En   consecuencia,   como   la  prueba  nueva  carece  de  cualquier  relevancia  para  desvirtuar el análisis jurídico realizado por los falladores  para  admitir  la responsabilidad del procesado con fundamento en la tesis de la  coautoría   impropia,  la  Sala  inadmitirá  la  demanda  por  no  reunir  los  requisitos   exigidos   en   el  artículo  222  del  Código  de  Procedimiento  Penal.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

          1.   Reconocer  al  doctor  BERNARDO  DAVID  QUINTERO  HERRERA  como  apoderado  de  IVÁN DARÍO MONSALVE PÉREZ, en los términos del mandato otorgado.   

          2.  Inadmitir la demanda de revisión presentada a nombre del señor  MONSALVE PÉREZ.   

Notifíquese y Cúmplase.  

                               

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                                                JORGE       E.       CÓRDOBA  POVEDA   

HERMAN  GALÁN  CASTELLANOS                                                  CARLOS       A.       GÁLVEZ  ARGOTE   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO                                              ÉDGAR     LOMBANA     TRUJILLO   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                              YESID  RAMÍREZ BASTIDAS   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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