17779(06-08-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    República    de  Colombia   

         

Corte Suprema de Justicia  

Proceso     No  17779   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No. 89  

Bogotá,  D. C., seis (06) de agosto de dos  mil dos (2002).   

VISTOS  

         Decide  la  Sala  si  es procedente admitir la demanda de casación  presentada  por  la  defensora  de  RAMIRO  DE JESÚS  BEDOYA OLAYA.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

         El  3  de  noviembre  de  1998, GONZALO FRANCO HOYOS y JAIME ALONSO  RIVAS  recorrieron  varios  establecimientos públicos de la ciudad de Medellín  apropiándose   del   dinero   que  les  entregaban  las  denominadas  máquinas  “tragamonedas”,  las  que  accionaban  irregularmente.  Fueron  sorprendidos  cuando  cumplían igual cometido en el bar La Milonguita, al que fueron llamados  dos  desconocidos  quienes, luego de despojarlos del dinero y de las tarjetas de  crédito  que portaban, los hicieron caminar hasta un oscuro sitio cercano donde  les   dispararon,   ocasionándole   la  muerte  a  JAIME  RIVAS  y  heridas  de  consideración a FRANCO HOYOS.   

         El    30    de    diciembre    de    1998    fue    escuchado    en  indagatoria RAMIRO DE JESÚS BEDOYA OLAYA,  contra  quien  el  4  de  enero  de  1999 un fiscal seccional de  Medellín  dictó medida de aseguramiento de detención preventiva por el delito  de   homicidio   agravado  en  concurso  con  tentativa  de  homicidio  y  hurto  calificado.  Acusado  por estas conductas punibles mediante resolución del 5 de  abril  de  1999,  el  Juez  20  Penal  del  Circuito de Medellín lo condenó en  sentencia  del  25  de  enero  de  2000  a  la  pena  de  48 años de prisión e  interdicción  de derechos y funciones públicas por el término de 10 años por  los  atentados contra la vida y lo absolvió del cargo de hurto. La providencia,  impugnada  por  el  Ministerio  Público  y  por  el  defensor  de  BEDOYA  OLAYA,  fue  confirmada  por  el  Tribunal Superior de Medellín el 23 de junio del mismo año.   

   

LA DEMANDA  

         Con  invocación  de  la  causal primera de casación, la defensora  acusa  la sentencia de segunda instancia por ser violatoria de los artículos 29  de  la  Constitución  Política,  5º.  del Código Penal y 247, 249, 253, 254,  333, 445 y 446 del Código de Procedimiento Penal.   

         Del  adjetivado  y  confuso escrito, con dificultad se extraen como  puntos  centrales  del  ataque  los  siguientes:  que se condenó a BEDOYA  OLAYA como coautor material pero  ni  siquiera  se  inició  investigación  previa  para  descubrir a los autores  intelectuales;   que   no   están  demostrados  los  hechos  indicadores,  pues  simplemente  se  enunciaron, con lo que se incurre en evidentes errores de hecho  y  de  derecho  en  la  apreciación  de la prueba; que por esta razón el fallo  condenatorio  tuvo  por  fuente  la  responsabilidad  objetiva y se incurrió en  error  de derecho por falso juicio de legalidad pues se arrimó y valoró prueba  que  no  reunía los requisitos de los artículos 7 y 22 del estatuto procesal y  29  de  la  Carta;  que  no  se  dio cumplimiento al principio de investigación  integral  ni  al  in  dubio  pro  reo;  que a pesar de la estructura típica del  artículo  323  del  Código  Penal,  que  como  delito  de  resultado  exige el  agotamiento  de  su  verbo  rector, se condenó al procesado “sin la necesaria  ascendencia   probatoria   requerida   para   tan   trascendental   y   excesiva  determinación”;  que si se le hubiese dado a la prueba el valor que merecía,  la  sentencia  tendría qué haber sido absolutoria por la existencia de la duda  prevista  en  el  artículo 445 del estatuto procesal para entonces vigente; que  se  desconocieron  las  reglas  de la sana crítica y se aceptó sólo la prueba  que  era  desfavorable  al  acusado desconociendo los artículos 253, 254, 333 y  249  del Código de Procedimiento Penal de 1991. Solicita en consecuencia que se  case  la  sentencia  recurrida  y  en  su  lugar  se  expida  una  de  carácter  absolutorio.   

  CONSIDERACIONES   

         La  Sala  inadmitirá  la demanda y declarará desierto el recurso,  por las siguientes razones:   

         1.  De  acuerdo  con lo dispuesto por el numeral 3º. del artículo  8º.  de  la  Ley  553  de  2000,  vigente  para  la fecha del recurso y que fue  reproducido  por  el artículo 212 del actual Código de Procedimiento Penal, la  demanda  de  casación  debe  contener  “La  enunciación  de  la  causal y la  formulación  del cargo indicando en forma clara y precisa sus fundamentos y las  normas  que  el  demandante  estime infringidas”. Además, “Si fueren varios  los   cargos,   se   sustentarán   en  capítulos  separados”  (numeral  4º.  ibidem).   

         2.  Tan  elemental  preceptiva  fue  desatendida por la demandante,  quien  se  limitó a transcribir el numeral 1º. del artículo 3º. de la citada  Ley  553,  sin  tener  en cuenta que la causal primera de casación comporta dos  cuerpos  nítidamente  diferenciados, referido uno a la violación directa de la  ley  sustancial  y otro a la indirecta, cuya formulación y desarrollo registran  notables  diferencias,  pues  mientras  en el primero se aceptan los hechos y la  valoración  probatoria tal como los asumió el fallador, limitándose el censor  a  realizar  un  estudio  puramente  jurídico de la sentencia, en el segundo el  núcleo  del  reproche  consiste  precisamente en la errónea apreciación de la  prueba  realizada por el Tribunal, derivada de los errores de hecho o de derecho  en  que hubiere incurrido, los cuales, como lo exige la norma procesal de manera  expresa, es necesario que sean alegados por el libelista.   

         3.  Aun  aceptando  que  la  demandante  quiso  invocar  el segundo  segmento  de  la causal –y  porque  en  la  página  10  de  la  demanda se habla de violación indirecta de  varias  normas procesales y en la 13 de errores de hecho y de derecho-, como los  errores  de  hecho  y  de  derecho  se  pueden  cometer por distintas vías, era  indispensable  que,  por  lo menos, se suministraran los elementos mínimos para  concretar  el  yerro  o  yerros  que le atribuye al Ad  quem.   Además,   era   menester   que   señalara  inequívocamente  el medio de convicción erróneamente apreciado y que indicara  si  ello había ocurrido porque el fallador realizó falsos juicios de legalidad  o  de  convicción,  modalidades del error de derecho, o porque ignoró o supuso  la  existencia de una prueba, la distorsionó o tergiversó, o desconoció en el  proceso  valorativo los elementos de la sana crítica, variantes todas del error  de hecho.   

         4.  No  sólo  omitió  la demandante hacer estas precisiones, sino  que  en  un  discurso  desordenado  fusionó  diversos reproches sin desarrollar  ninguno.  Así,  afirmó  que se condenó a su defendido como autor material sin  que  se  investigara  a los intelectuales, pero no expresa la incidencia de esta  omisión  en  la  determinación  de  responsabilidad;  critica  que  no  están  demostrados  los  hechos  indicadores,  pero  ni siquiera los identifica y mucho  menos  alude  a  la prueba que valoró el Tribunal para tenerlos por probados ni  señala  los  errores  de  hecho  y de derecho que le atribuye; no dice por qué  razón  el  fallo  condenatorio  tuvo  por  fuente  la responsabilidad objetiva;  tampoco  indica  respecto de qué medios de convicción incurrió el fallador en  error  de derecho por falso juicio de legalidad ni cómo se produjo ese defecto;  se   contenta   con   afirmar   que  no  se  dio  aplicación  al  principio  de  investigación  integral, pero no menciona las pruebas omitidas ni su incidencia  en  el  sentido  de  la decisión; reclama la existencia de la duda insuperable,  pero  no  se refiere a la prueba ni al valor que debía dársele para admitirla;  tampoco  señala  de  qué  manera  se  desconocieron  los principios de la sana  crítica  ni  los elementos de la lógica, de la ciencia o de la experiencia que  fueron   desatendidos   por  el  Ad  quem ni respecto de qué prueba formula tales reparos.   

         5.   En  estas  condiciones,  es  evidente  que  la  demandante  se  contentó  con  expresar,  bajo  la  apariencia  de las formas de una demanda de  casación,  todas  las inquietudes, reflexiones, cuestionamientos y dudas que le  suscitó  la  sentencia impugnada, y los plasmó en un escrito que no cumpliría  siquiera  las  exigencias de un estudio de instancia, olvidando que, mediante la  demostración  puntual  de  los errores trascendentes cometidos por el Tribunal,  debía  desvirtuar  las  presunciones  de acierto y legalidad que se predican de  los fallos que arriban a esta sede.    

         Como  los defectos que se dejaron reseñados tornan inestudiable el  cargo,   la   Sala   inadmitirá   la   demanda   y   declarará   desierto   el  recurso.   

         En  mérito  de lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la demanda  de  casación  presentada por la defensora de RAMIRO DE JESÚS BEDOYA OLAYA. Por  lo  tanto,  se  declara desierto el recurso de casación interpuesto y se ordena  devolver el expediente al Tribunal de origen.   

                 Contra esta providencia no procede recurso alguno.   

         

Comuníquese    y  cúmplase   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ  PINZÓN   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE E.  CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS            CARLOS A.  GÁL­VEZ  ARGOTE   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO              ÉDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

CARLOS   E.   MEJÍA  ESCOBAR                                NILSON      PINILLA  PINILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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