17464(27-09-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  17464   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta No. 116  

Bogotá,  D.C,  septiembre veintisiete de dos  mil dos.   

V I S T O S  

La Corte examinará las formalidades básicas  de  la  demanda de casación presentada por el defensor del procesado JORGE LUIS  ALVAREZ  TÁMARA, en relación  con  la  sentencia  de  segundo  grado  de fecha enero 20 de 2000 dictada por el  Tribunal  Superior  de San Andrés, por cuyo medio se confirmó la proferida por  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  la  misma localidad condenado al  procesado  a  la pena principal de veinticinco (25) años de prisión como autor  penalmente responsable del delito de homicidio.   

HECHOS Y ACTUACION PROCESAL  

En  horas  de la madrugada del 23 de mayo de  1993,  en  el barrio El Cliff de San Andrés Islas se suscitó un enfrentamiento  armado   entre   miembros   de   las   pandillas   denominadas   “Los     Caras”    y    “Los  Mattos”, que habitaban en el sector,  como  resultado  de  lo  cual,  en  distintos  momentos  de  la misma madrugada,  resultaron  muertos  los  hermanos  Jairo  Blanco  Llerena  y  Carlos  González  Llerena,  a  consecuencia  de  las  heridas  que  recibieron  con arma de fuego.  También  fueron heridos Ana Mattos Barrios, Daniel Mattos Barrios, Ignacio Ruiz  y Tomas Enrique González Llerena.   

Por  tales  hechos  se  vinculó  mediante  indagatoria  a  Evelio Mattos, Daniel Mattos Barrios, Edgardo Olivares Ramírez,  Tomás  González  Llerena,  Alberto  Julio Palencia, Alonso Mattos Ochoa, Elias  Mattos  Rueda,  Omar  Ramos  Silgado,  Sara  Mattos Barrios y JORGE LUIS ALVAREZ  TÁMARA.  El  8  de  febrero  de  1999, la Fiscalía 46 Delegada ante los Jueces  Penales  del  Circuito  de  San  Andrés  Islas calificó el mérito del sumario  profiriendo  resolución  de  acusación contra algunos de los procesados, entre  ellos  JORGE  LUIS,  como autores del delito de homicidio en la persona de Jairo  Blanco LLerena.   

El  juicio  fue  adelantado por el Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito de San Andrés, despacho que mediante sentencia de  agosto  19  de  2000  condenó  al procesado JORGE LUIS  ALVAREZ  TÁMARA  a  la  pena principal de veinticinco  (25)  años  de  prisión  como  autor del delito en relación con el cual se le  acusó,  al  tiempo  que   absolvió  a  los  demás  procesados  acusados.  Impugnado  el  fallo  por  el defensor de ALVAREZ TÁMARA y el representante del  Ministerio   Público,  el  Tribunal  Superior  de  la  misma  ciudad,  mediante  sentencia  de  enero  20  de  2000 lo confirmó en su integridad, decisión esta  última   objeto   del   recurso   de   casación   interpuesto   por  el  mismo  defensor.   

LA DEMANDA  

          Anunciando  un  solo  cargo  por la causal tercera del artículo 220  del  anterior  Código  de  Procedimiento Penal, el censor acusa la sentencia de  haberse  dictado en un juicio viciado de nulidad por la comprobada existencia de  irregularidades  que  afectan  el debido proceso (artículo 304, numeral 2º del  anterior Código de Procedimiento Penal).   

          En  orden  a  la sustentación del cargo empieza por señalar que no  fue  eficiente ni eficaz el recaudo de la prueba alrededor de la muerte de Jairo  Blanco  Llerena, “Dicha falencia no es dilatoria al derecho de igualdad ya que  tal derecho no puede entenderse como el derecho a la impunidad”.   

          Los  hechos  dan  razón  de la ocurrencia de dos homicidios y nueve  presuntos  autores  que  relataron las circunstancias de tiempo, modo y lugar en  que  se  desarrolló  el  insuceso, pero en la sentencia de primera instancia se  exoneró  a  todos los inculpados salvo a JORGE LUIS ALVAREZ TÁMARA, a quien se  condenó   por   un   solo  delito  de  homicidio.        

          A  los absueltos los  cobijó el principio de inocencia, que no  se  aplicó  en el caso de su defendido no obstante que el derecho a la igualdad  es  inequívoco,  “…por ello considero que en caso  (sic)  subexamine no conservó este principio ya que todos los implicados fueron  acusados  de  haber  participado en los hechos en forma directa y material, y la  primera  instancia no conservó este principio”, pues  “favoreció   a   muchos   y   perjudicó   a   uno  solo”, situación con la cual, dice, se comprueba la  existencia de irregularidades que afectan el debido proceso.   

          Finaliza  el  cargo  solicitando a la Corte la revocatoria del fallo  impugnado.    

         

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         

         De  la  lectura  del  cargo  prontamente se observa que sin ninguna  precisión  ni  claridad,  el censor acusa la sentencia de haberse dictado en un  juicio  viciado  de  nulidad  por  violación al debido proceso, pero de ninguna  manera  llega  a  concretar  en qué consistió el agravio ni de qué manera con  él  se  afectó  sustancialmente la estructura del proceso o las garantías del  encausado,  ni mucho menos intenta probar que se trató de un yerro no superable  de  manera  distinta  que con la invalidación del trámite y su reposición con  acomodo a derecho.   

Simple  y  llanamente  el  demandante  se  conforma   con   expresar  su  inconformidad  porque  habiendo  sido  nueve  los  inculpados  sólo  resultó  condenado  su defendido JORGE LUIS ALVAREZ TÁMARA,  pero  con  una  genérica  discrepancia  de  tal  naturaleza  lejos  se está de  formular    un    verdadero   cargo   en   esta   sede   extraordina­ria,  pues  la  Corte  no  está en la  posibilidad  de  interpretar  a  su  acomodo  una  formulación  difusa,  ni  de  complementar  ni  corregir  en  modo alguno la demanda, así que cuando, como en  este  caso,  se  descubre  que  el  casacionista omite el desarrollo elemental y  lógico   de   su   censura,   no   otra   alternativa   queda   que  la  de  su  inadmisión.   

Por  lo  expuesto,  LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

R E S U E L V E :  

         INADMITIR  la  demanda   de   casación   presentada   a   nombre   del   procesado  JORGE LUIS ALVAREZ TÁMARA, y en consecuencia DECLARAR DESIERTO el  recurso,  por  lo  anotado  en  la  motivación  de  este  proveído.     

Contra  este auto no procede recurso alguno,  en  virtud de lo dispuesto en los artículos 226 y 197 del Decreto 2700 de 1991,  aplicable al caso.   

          Cópiese,  comuníquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal de  origen.   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL            JORGE E.  CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS             CARLOS      A.      GALVEZ  ARGOTE                         

JORGE  ANIBAL  GÓMEZ  GALLEGO               EDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

CARLOS  E. MEJÍA ESCOBAR                         NILSON PINILLA PINILLA   

Teresa Ruíz Núñez  

Secretaria  

    

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