15763(14-02-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 15763  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr. Carlos E. Mejía Escobar  

Aprobado  Acta No. 17  

Bogotá   D.C.,.  catorce   (14)   de   febrero   de   dos   mil   dos  (2002).    

V   I   S   T   O   S    

Resuelve la Sala lo que en derecho corresponda  respecto  de  los  requisitos  formales de las demandas de casación presentadas  por  los  defensores  de  los  procesados JOSE ELIFRANDY AGUIRRE VINASCO y FABIO  PERDOMO CASTRO.   

H  E  C  H O S    

Fueron  objeto  de la siguiente reseña en la  sentencia  de  la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cali  (Valle).   

“Sucedieron el 6 de  septiembre  de 1996, aproximadamente a las nueve y treinta de la noche, luego de  que   los   procesados   penetraran   violentamente  en  el  Hotel  “La      Gran     Posada”  ubicado  en  la  carrera 5 No. 43-01,  luego  de  apoderarse  de  elementos  de  propiedad del establecimiento y de las  personas  que  allí  se  encontraban,  cuando huían, fueron perseguidos por el  administrador  del  hotel  Hernán Rodas Villegas, siendo repelida la misma, por  los  asaltantes,  propinándole  un  disparo  en  el  corazón, que le causó la  muerte.   En  su afán de desaparecer del sitio de los acontecimientos, los  señores  PERDOMO  CASTRO  y AGUIRRE VINASCO, obligaron a un taxista a emprender  la  marcha, siendo capturados por agentes policiales, que a esa hora transitaban  por  el  sector,  luego  de  cumplir  con  su  jornada  de trabajo.  Se les  decomisó  un  arma  de  fuego,  tipo  pistola, hechiza automática, marca star,  calibre   7.65,   No.  966770,  color  plateada,  cachas  de  madera”.   

A  N  T  E  C  E  D  E  N  T  E S   

El   Juzgado   15  Penal  del  Circuito  de  Cali,   condenó  mediante  sentencia  del  28 de abril  de 1998 a los  procesados  JOSE  ELIFRANDY  AGUIRRE  VINASCO  y  FABIO PERDOMO CASTRO a la pena  principal  de 42 años de prisión como coautores responsables de los delitos de  homicidio  agravado,  hurto  calificado  y  agravado, y porte ilegal de armas de  fuego para defensa personal y constreñimiento ilegal.   

Por   apelación   que   interpusieran  los  defensores  de  los procesados, la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Cali  conoció  del  fallo  de primera instancia para confirmarlo.   

Contra  el  fallo  del  Tribunal se interpuso  recurso  extraordinario  de  casación  por  parte  de  los  defensores  de  los  procesados,  que  se  sustentaron  con  las  demandas  que  a  continuación  se  sintetizan.   

L A S   D E M A N D A S  

I.-            A  nombre  del  procesado JOSE ELIFRANDY  AGUIRRE VINASCO:   

El recurrente anuncia que presenta 2 cargos en  contra de la sentencia del Tribunal, en el siguiente orden:   

1.-            Causal  1ª  de  casación,  cuerpo 2°,  “violación indirecta de la  ley  sustancial   por  error  de  hecho,  por  falso juicio de existencia y  desconocimiento  de  pruebas  que  llevaron  al  Tribunal  a  infringir  la  ley  sustancial,  pues  no  se estimaron pruebas legalmente aportadas que obran en el  expediente,  dando por establecido hechos que no tienen respaldo probatorio, con  evidente   distorsión  de  su  alcance”:   

Para  desarrollar este cargo, afirma que hubo  desconocimiento  de  la  necropsia en cuanto allí se establece que la muerte de  Hernán  Alonso  Rojas  Villegas  se  produjo por una bala única en el cráneo,  pero  no se tuvo en cuenta que no fue posible establecer quién fue el autor del  disparo,  ni  quien realmente portaba el arma y aunque reconoce que la misma fue  encontrada  “en el piso del  taxista”   en   el   que  pretendió  huir  PERDOMO,  no  se  tuvo  en  cuenta  que  AGUIRRE  VINASCO – su  defendido   –   estaba   herido   y   “por     tanto,     no     era    portador    del    arma”.   

Tampoco se tuvieron en cuenta declaraciones de  testigos  presenciales  que  narran  los  hechos  en  la  forma  como  estos  se  produjeron,  los  cuales son abiertamente contradictorios.  Cita apartes de  los  relatos  de  varios declarantes para destacar que no son coincidentes en el  numero  de  asaltantes  pues  algunos  refieren  3  y otros 2; tampoco lo son en  cuanto    a    quién   portaba   el   arma,   unos   dicen   que   “el         morenito”      y      otros     “que     el     blanquito”   

Refiere igualmente la versión de su defendido  para  señalar  que  él  indicó  que  inicialmente llevaba el arma pero que su  compinche  PERDOMO  se  la pidió. A continuación reclama que la indagatoria de  AGUIRRE  VINASCO “constituye  toda  una  confesión” pero  que  ello  no  fue  tenido  en  cuenta  por el Tribunal al aplicar la pena y que  tampoco  tuvo  en  consideración  la falta de antecedentes como atenuante de la  pena.    Concluye   indicando   que   nunca   pudo  establecerse  realmente  quién   portaba  el arma, ni quién disparó y dio muerte a Rodas Villegas  pues  en contra de su defendido solo reconoce que existe el indicio de presencia  en  el  lugar  de los hechos  y el “hecho   de   haber   confesado   el   porte   del   arma”.   En  contrario,  estima  que no  pudo  establecerse si AGUIRRE VINASCO recibió el impacto que lo hirió, antes o  después  del  disparo  que  mató a RODAS y quien amenazó al taxista fue FABIO  PERDOMO   y  AGUIRRE  fue  capturado  herido dentro de un taxi en el que se  encontró   el   arma   en   el  piso  “deduciéndose  como consecuencia lógica, que mi defendido no fue el  autor  del  disparo que ocasionó la muerte de RODAS VILLEGAS, todo lo cual hace  que  se  haya  omitido  la  valoración  de la prueba que se tuvo en cuenta para  condenar  a  JOSE  ELIFRANDY  AGUIRRE  VINASCO, pues no se estimó la prueba que  aparece  legalmente  aportada  en  el  proceso,  dando  por establecido hechos y  circunstancias      distorsionando     su     alcance     probatorio”.   

2.-            Causal 3ª de casación. Haberse dictado  la sentencia en un juicio viciado de nulidad.   

    

Señala  que  se  vulneró  el debido proceso  porque  la  resolución  de  acusación concluyó los delitos de porte ilegal de  armas    y   constreñimiento   ilegal”  que  no  se encuentran tipificados en cuanto a su conducta asumida  en   los   hechos”.   También  estima  violado el debido proceso por la dosificación de la pena pues  no  se  reconoció  la personalidad,  las circunstancias de atenuación, ni  el   grado   de   complicidad,   pues  “la    conducta   desplegada   por   los   sindicados   no   fue   la  misma”.   Adicionalmente   reclama  que  la  personalidad  de  su  defendido  “siempre  ha sido buena, lo cual permite  suponer    su   readaptación   social”.   

Se queja de que se omitió la aplicación del  artículo  445 del Código de Procedimiento Penal (derogado) que ordena resolver  toda    duda    a    favor    del   procesado,   pues   si   bien   “se  acepta  que  mi  defendido  estuvo  presente  en  el  lugar  de  los  hechos y tomó parte en el atraco a los que se  encontraban  en  el  Hotel  La  Gran Posada, no se pudo determinar, cuál fue la  persona  que  disparó en contra de Hernán Alonso Rodas, toda vez que a través  del  cúmulo  de  declarantes,  ninguno  fue  claro y preciso en señalar a JOSE  ELIFRANDY  AGUIRRE  VINASCO como la persona que disparó contra la humanidad del  citado,  causándole  la muerte, pues hay que tener en cuenta, y hay constancias  de  que  éste  pasó  el  arma  a  FABIO  PERDOMO,  quien la portaba cuando fue  detenido    al    abordar    el   taxi”.   

Todo  lo anterior lo lleva a solicitar que se  disponga    “casar   la  sentencia  impugnada,  y en su lugar dictar la que en derecho deba reemplazarla,  en  cuanto  a  la  dosificación  de  la  pena  que  legalmente corresponde a mi  defendido JOSE ELIFRANDY AGUIRRE VINASCO.   

“Decretar en forma  oficiosa,  por  mandato  del  estatuto  procesal,  la  nulidad  del  proceso por  irregularidades   que   afectan  el  debido  proceso,  por  atentar  contra  las  garantías fundamentales.”   

Se   Considera   

1.-            La naturaleza objetiva del error judicial  que  se  demanda en casación, impone al censor el deber de evidenciar de manera  clara  y  precisa  sus  fundamentos y su trascendencia, esto es que la sentencia  solo se sostiene en el error demandado.    

El primer ataque formulado en  la demanda  es   por  la  causal  primera  (violación  indirecta).   Esa  causal  así  genérica,  intenta ser concretada por el demandante en un cargo de “falso    juicio    de    existencia,  desconocimiento   de   pruebas,  falta  de  estimación  de  pruebas  legalmente  aportadas  y  demostración  de  hechos  sin  respaldo  probatorio  con evidente  distorsión de su alcance”   

Son fácilmente apreciables las incorrecciones  técnicas  del desarrollo de la demanda a partir de la enunciación de la causal  y  la  formulación  del  cargo.  En un solo cargo el demandante refunde la  mayoría  de  los  que  pueden  presentarse  dentro  de  la causal de violación  indirecta   en   la  que  deben  denunciarse  y  demostrarse  errores  sobre  la  apreciación  probatoria.   Así  señala  que  se  trata de un problema de  “falso    juicio    de  existencia”  y entonces se  espera  que  desarrolle  de  forma  clara  y  precisa  los  fundamentos  de  tal  cargo.   Esto  es  que  demuestre,  que  una  prueba legalmente aportada al  expediente  no  se  tuvo  en  cuenta  para  la construcción del fallo que está  atacando.   Para  ello  debe  citar  el  medio  probatorio  concreto con su  ubicación  en  el  expediente,  demostrar  que  es  lo  que  él  prueba y  fundamentar  su  trascendencia en el fallo.  Nada de eso hace el recurrente  y  no  realiza  esa  labor  por  cuanto no logra aclarar que es lo que realmente  quiere demandar.    

En  un solo párrafo habla indistintamente de  falso  juicio  de  existencia,  desconocimiento  de  pruebas,   pruebas  no  estimadas  y  de  distorsión de su alcance, sin que logre definir claramente si  en  verdad  lo que está denunciando es un estricto falso juicio de existencia o  un   problema   de   falso   juicio   de   identidad,   o,  tal  vez,  un  falso  raciocinio.   En  todo  caso,  la  alegación  simultánea  de  esos cargos  constituye  una violación al principio de no contradicción, por cuanto resulta  lógicamente  incompatible  que  respecto de un mismo medio probatorio se alegue  que   se  ha  ignorado,  al  tiempo  se  ha  tergiversado  o  que  su  capacidad  demostrativa  fue  equivocada.   La distorsión del contenido de la prueba,  lleva  necesariamente implícito el concepto de su apreciación material, aunque  esto   ocurre   de   manera   errónea,   que   es   precisamente   lo   que  se  alega.   

Ahora bien, si lo que afirma con “dando  por  establecido  hechos  que no  tienen  respaldo  probatorio, con evidente distorsión de su alcance”  es  que  lo que se tergiversó fue el  mérito  demostrativo  de  determinados medios probatorios, entonces el cargo se  hace  aún  más  confuso.  De esa manera se hace derivar el cargo hacia un  posible  falso  raciocinio,  esto  es  hacia una equivocada conclusión sobre el  alcance  probatorio de un medio en concreto.  En tal evento es lógicamente  necesario  aceptar  que  la  prueba  si fue apreciada materialmente (que no hubo  falso  juicio  de  existencia)  y  que  no  fue  tergiversada  por el Juez en su  contenido  objetivo  (que no hubo falso juicio de identidad).   En tal  escenario  se reclama  por un  error del Juzgador exclusivamente en la  aplicación  de  su  juicio  valorativo  sobre  el  mérito  que le asignó a la  prueba,   para  lo  cual es ineludible demostrar  que hubo infracción  sobre   alguno   de   los   elementos  componentes  del  principio  de  la  sana  crítica.   

El desarrollo de la demanda no aclara ninguna  de  las  dudas.   Afirma  que hubo desconocimiento de la necropsia, pero no  aclara   cuál   es   el   sentido   de   lo   que   afirma   como  “desconocimiento”  y  da  a entender no que se ignorará  esa  prueba  técnica,  sino  que  no se ha estimado en la forma en que a él le  parece que debió considerarse.   

Igual  cosa  ocurre  cuando  se  refiere a la  supuesta  omisión  de  la prueba testimonial de la que señala que “no  se tuvo en cuenta las declaraciones  rendidas  por  testigos presenciales  de los hechos, que narran la forma en  que     estos     se     produjeron,     los     cuales     son     abiertamente  contradictorios”.  En  el  desarrollo  de esta afirmación no es posible saber si intenta denunciar que  se  haya  omitido  el  análisis  de  las  versiones  testimoniales,  o  todo lo  contrario,  que  se analizaron pero no se tuvieron en cuenta las contradicciones  en  que, a juicio del demandante,  habrían incurrido en sus relatos.   La  sustentación  apunta es a discutir la credibilidad de los testigos, esto es  a  criticar  el mérito que el Juez le asignó a esa prueba.  Ello también  es    demandable,    pero    por    otra    vía    y    con    otro   tipo   de  fundamentación.   

2.-             Dentro   del   mismo   escrito  y  sin  especificar  que  lo  hace  de  manera subsidiaria, pero ordenándola en segundo  lugar,  propone  la  anulación del proceso  por la supuesta violación del  debido proceso.   

En  repetidas  ocasiones  la   Corte  ha  señalado  que  la  demanda de casación no es un escrito de libre albedrío que  el  censor pueda confeccionar a su leal saber y entender.  Deben respetarse  reglas  técnicas  que  van  aparejadas  con  la  naturaleza  del recurso que se  propone  y  atadas  a  la  lógica  de  la  estructura del proceso o del proceso  racional de estimación probatoria o de análisis jurídico.   

Esas razones son las que imponen que la causal  de  nulidad  deba proponerse en primer lugar, pues carece de sentido discutir el  acierto de una sentencia de la que no se reconoce su legalidad.   

Y  esa no es la única incorrección técnica  que  padece  la  demanda,  la  causal de nulidad que se pretende demostrar está  fundamentada  de  manera equivocada.  Se inicia afirmando que hubo un error  en  la  calificación  jurídica  porque  los delitos de porte ilegal de armas y  constreñimiento  ilegal “no  se   encuentran   tipificados   en   cuanto   a   su  conducta  asumida  en  los  hechos”.    Y   el  demandante  se  limita  a  esa  afirmación general, no indica de manera clara y  precisa  como  lo  exige  la ley, cuál fue el proceso racional del Juzgador que  condujo  hacia  esa  conclusión  que  él  estima  errada  y dónde exactamente  ocurrió  el  error,  si  en  la  estimación probatoria, o sobre la valoración  jurídica estrictamente.   

Pero  además  el  censor  debe  superar  sus  propias  contradicciones,  pues  no  se  entiende cómo está afirmando que hubo  errónea  calificación  por  habérsele  hecho  cargos a JOSE ELIFRANDY AGUIRRE  VINASCO  por  los  delitos  de  porte ilegal de armas y constreñimiento ilegal,  aunque  “se  acepta que mi  defendido  estuvo  presente en el lugar de los hechos y tomó parte en el atraco  a  los que se encontraban en el Hotel La Gran Posada (…) pues hay que tener en  cuenta,  y hay constancias de que éste pasó el arma a FABIO PERDOIMO, quien la  portaba     cuando    fue    detenido    al    abordar    el    taxi”.   

También  plantea  como  supuesta  causal  de  nulidad  la  dosificación  punitiva,  pero  al  igual  que  en  el  tema  de la  calificación  sumarial,  se  limita  a  una  anotación  general,  sin intentar  siquiera  demostrar  el  origen  de ese supuesto error y mencionando además una  forma  de  responsabilidad – complicidad – que la sentencia no reconoce, pues la  propia  relación del abogado censor refiere que la condena de su poderdante fue  en calidad de coautor.   

Finalmente  toca  el  tema  de  la  supuesta  infracción  al  principio  de  solución de la duda a favor del procesado, pero  solo  para señalar que nunca pudo probarse fehacientemente, a su juicio, quién  fue  el  autor  del  disparo  que segó la vida de Hernán Alonso Rodas, sin que  desarrolle  la  afirmación  o  indique  su  incidencia  sobre una sentencia que  estimó  a  todos los partícipes del atraco como responsables del homicidio que  se  cometió  en el curso de tal acto delictivo.  Ni siquiera precisa si el  supuesto  problema  de  infracción  al  principio  de  duda  se originó en una  deficiente  estimación probatoria que corregida conduce infirmar la certeza que  declaró  la  sentencia  o, si se trató del reconocimiento de la duda por parte  del  Juez,  y el error consistió en no haberla aplicado.   Todos esos  errores   hacen  inaceptable  el  escrito  como  sustentación  del  recurso  de  casación propuesto.   

II.-            Demanda  a  nombre  de  FABIO  PERDOMO  CASTRO.   

Se  formula  un  solo cargo en los siguientes  términos:  “de conformidad  con  lo  previsto  en  el  articulo  220,  se invoca como causal de casación la  aplicación  indebida  del  artículo 23  del Código Penal al señor FABIO  PERDOMO  CASTRO,  para  deducir  la responsabilidad penal respecto del delito de  homicidio  agravado  agotado en la humanidad de quien en vida se llamara Hernán  Alonso Rodas Villegas”   

El  censor  advierte  que  la  sentencia  del  Tribunal  sustenta  la  responsabilidad de FABIO PERDOMO CASTRO en el homicidio,  en  la  existencia  de un acuerdo previo entre los procesados para la ejecución  del  delito  de  hurto  al  hotel  La Gran Posada, para lo cual se convino en la  utilización  de  armas de fuego.  Como consecuencia de ello era previsible  el uso de dichas armas en la ejecución del hurto.   

A  juicio  del  censor  resulta  equivocado  extender  el  dispositivo  amplificador  del  tipo  penal  a hechos ajenos a los  previsibles  dentro  del acuerdo criminal y advierte que la prueba es indicativa  de  que el homicidio cometido por JOSE ELIFRANDY AGUIRRE VINASCO no hacía parte  del  plan  criminal,  sino  que  fue  su reacción individual  “en  procura de resguardar su integridad  personal”     (…)  “cuando   trataba   de  repeler   la  agresión agenciada por el occiso y después de haberse visto  afectado   por   una   herida   causada   por  arma  de  fuego  en  una  de  sus  extremidades”.   

Estima   que   el   Tribunal   interpretó  equivocadamente  la  actitud  asumida  por su defendido PERDOMO CASTRO cuando se  devolvió  para  auxiliar  a su compañero de andanzas  AGUIRRE VINASCO que  había  sido herido y no podía abandonar el lugar por sus propios medios.   En   conclusión,  considera  que  a  su  representado  no  puede  atribuírsele  responsabilidad  en  el  homicidio  por  el  solo hecho de haber concurrido a la  ejecución  del hurto, pues aquel delito fue un suceso aislado, desarrollado por  su  autor  en  su  propio  provecho  y  no  en  beneficio común.  Por ello  solicita  que  se  case  la  sentencia  y  se  dicte  el  fallo de reemplazo que  redosifique  la pena únicamente por los delitos de hurto calificado y agravado,  porte ilegal de armas y constreñimiento ilegal.   

Se Considera  

La  demanda  formulada  a  nombre del acusado  FABIO  PERDOMO  CASTRO  tampoco  reúne  los  requisitos  formales  que permitan  aceptarla   para   sustentar   el   recurso  de  casación  interpuesto  por  su  defensor.   

El artículo 212 del Código de Procedimiento  Penal  (225  del  derogado)  señala  que  uno  de los requisitos formales de la  demanda  de casación es “la  enunciación  de la causal y la formulación del cargo, indicando en forma clara  y   precisas   sus   fundamentos  (…)”.   Tal  requisito  es pasado por alto por el demandante que en  su  escrito  de sustentación ni siquiera precisa una causal, pues afirma que lo  hace  de  conformidad  con  lo  previsto  en  el articulo 220 y que “se  invoca  como  causal la aplicación  indebida      del      articulo     23     del     Código     Penal”.    

Esa  forma  de presentación pone de presente  que  el  censor refunde en un solo concepto los de causal, cargo y sentido de la  violación.   El  articulo  220 del Código de Procedimiento Penal derogado  (212  del actual) contiene todas las causales por las que es posible demandar en  casación.   Son  3,  cada  una  con sus propias reglas y con sus naturales  causas  y  consecuencias  jurídicas.  La aplicación indebida de una norma  sustancial  o  la  falta de aplicación de otras, son sentidos o conceptos   de  la violación  en que supuestamente incurrieron los Juzgadores.  Y  ese  error  para que pueda ser demandable en casación debe poder ser ubicado en  alguna  de  las causales y  dentro de ellas debe formularse el cargo que se  corresponda  tanto  con  la naturaleza objetiva del error como con la estructura  lógica  de  la  causal.   Y  todo  ello  debe  demostrarse con fundamentos  expuestos  con  claridad  y  precisión.  Como  nada  de ello hace el censor, la  demanda debe ser  inadmitida.   

Aún  pasando  por  alto tales incorrecciones  técnicas  para  suponer  que a partir de la sola mención del artículo 220 del  Código  de  Procedimiento Penal derogado (212  del actual) pueda inferirse  que  se  está demandando por la causal primera de casación, el escrito tampoco  resulta  suficiente  para  determinar  si  lo  que  el  censor propone es que el  Tribunal  incurrió  en  violación indirecta de la ley sustancial, por defectos  en  la  apreciación de las pruebas, o en violación directa, por tratarse de un  error estrictamente jurídico.   

El  demandante  no  desarrolla ninguno de los  aspectos  de  la  causal  primera  de  casación, pues en la demanda entremezcla  apartes  de  una  y  otra,  refundiendo  argumentos que resultan contradictorios  entre  si.   Parte  del  escrito puede conducir a pensar que intenta alegar  violación  indirecta de la ley sustancial, pues insiste en hacer afirmaciones a  partir  de lo que a su juicio demostraba el material probatorio, pero no realiza  ninguna  critica  sobre  alguna  prueba  concreta.   Se  limita  a  la sola  mención.  Así,  señala  que el Tribunal estimó equivocadamente la actuación  de  PERDOMO  CASTRO  cuando  regresó  para auxiliar a su secuaz herido, sin que  aclare  cuál  es  la  prueba  que demuestra que ello ocurrió exactamente así,  cuál  era  entonces la valoración que a su juicio era la correcta de ese hecho  o  que alcance debía dársele.  Igualmente reclama que la prueba recaudada  es   demostrativa   de   que   el   homicidio   ocurrió   cuando   “JOSE  ELIFRANDY AGUIRRE VINASCO trataba  de  repeler  la  agresión  agenciada  por el occiso y después de haberse visto  afectado  por  una  herida  causada por arma de fuego en una de sus extremidades  inferiores”.  Pero no  indica  cuáles  pruebas  concretamente  son las que demuestran tal cosa y si lo  demostraban,  por  qué  el  Tribunal no las tuvo en cuenta, o si las considero,  por qué no les asignó el mérito que señala el censor.    

Pero  el  escrito también parece proponer un  problema  estrictamente  jurídico  que  podría ser compatible con la causal de  violación  directa  de  la  ley  sustancial.  Esto por cuanto dedica buena  parte  de  la  demanda  a oponerse a la conclusión del Tribunal de considerar a  todos  los  que  acordaron la comisión del hurto mediante el empleo de armas de  fuego,  coautores  del  homicidio que ocurrió en desarrollo del atentado contra  la propiedad.     

Sin   embargo,   la  sustentación  de  tal  proposición   sobre  discusiones  probatorias  la  hace  incompatible  con  esa  causal.    En  tal  escenario  –  causal  1ª de casación, violación  directa  de  la  ley – es imperativo aceptar la estimación probatoria realizada  por  los  Juzgadores  y  respetar la intangibilidad de la reconstrucción de los  hechos  declarados  en  la  sentencia.  Ni lo uno, ni lo otro lo respeta el  censor.    No   solo   afinca  sus  afirmaciones  sobre  supuestos  errores  probatorios,  sino  que  en  los  hechos,  el censor incurre en la incorrección  técnica   de   presentar   su   propia   versión  de  los  mismos,  incluyendo  circunstancias  no  declaradas  en la sentencia, como la agresión realizada con  una  silla  por  el  occiso  Hernán  Rodas Vargas en contra de AGUIRRE VINASCO,  argumentando  implícitamente  que  éste  no  asesinó  a  Rodas,  sino  que le  disparó  en  el  pecho  para  repeler  ese  ataque; e igualmente destaca que su  defendido  PERDOMO  CASTRO  para  el momento del homicidio ya había huido, pero  que  regresó  a  auxiliar a su compinche que se había autoherido con su propia  arma.    

Esas incorrecciones son razones adicionales de  inadmisión de la demanda.   

Al  no reunir los requisitos formales para su  aceptación,   las  demandas  no  se  admitirán  y  el  recurso  se  declarará  desierto.   

En mérito de lo expuesto, La Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

PRIMERO:              INADMITIR   las  demandas  de  casación  presentadas  por  los  defensores  de  los  procesados JOSE ELIFRANDY  AGUIRRE VINASCO y FABIO PERDOMO CASTRO.   

SEGUNDO:            Declarar  desierto el recurso de  casación   concedido   por  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Cali.   

TERCERO:              Disponer  la  devolución  al  Tribunal de origen.   

CUMPLASE             

ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                            JORGE E.  CORDOBA POVEDA   

HERMAN            GALAN  CASTELLANOS                          CARLOS A. GALVEZ ARGOTE   

JORGE         A.         GOMEZ  GALLEGO                              EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

CARLOS         E.        MEJIA  ESCOBAR                                      NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

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