11227(21-02-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso NO 11227  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado Acta No. 24  

          Bogotá,  D.C.,  veintiuno  (21)  de  febrero de dos mil dos (2002).   

VISTOS  

                             Le  correspondería   a   la   Sala  pronunciarse  sobre  la  demanda  de  casación  interpuesta  por  el Fiscal 188 Delegado ante los Jueces Penales del Circuito de  Medellín  contra la sentencia del Tribunal Superior de la misma ciudad de fecha  9  de  agosto  de  1995,  que  modificó  la dictada por el Juzgado 25 Penal del  Circuito,   en   el   sentido   de   condenar   a  los  implicados  Luis  Fernando  Henao Prieto y Luis  Fernando  Higuita Duque por el delito  de  homicidio  simple y reconocerles la circunstancia de atenuación punitiva de  la  ira  o  intenso dolor, disminuyéndoles la pena privativa de la libertad a 8  años  y  4  meses,  de  no  ser  porque  se  presenta  una  causal  objetiva de  improseguibilidad  de  la  acción  penal,  en  razón  de  que  ésta  se halla  prescrita.   

ANTECEDENTES  

          1.  El  12  de  junio  de  1994  la  Unidad  de Fiscalía Primera de  Patrimonio  de  Medellín  ordenó la apertura de la presente investigación con  base  en  el  informe  presentado  por  el  Comandante de la Estación Cuarta de  Policía  de  la  misma  ciudad, mediante el cual dejaba a su disposición a los  retenidos    Luis    Fernando    Higuita  y  Luis Fernando Henao Prieto,  a  quienes  sindicaban  de la muerte de un joven no identificado,  ocurrida  en la madrugada de ese mismo día en el Parque Obrero de la carrera 39  A  con  calle  59.  En  la  misma  fecha  los  vinculó  mediante  diligencia de  indagatoria  y  el  10 de junio de 1994 la Fiscalía 12 de la Unidad de Vida les  definió    la    situación    jurídica,    afectándolos    con    detención  preventiva.   

          2.  Cerrada la investigación, la Fiscalía 188 de la Unidad Segunda  de  Vida  la  calificó  el  20 de octubre de 1994. Acusó a los implicados como  responsables  del  delito  de  homicidio agravado. El 4 de noviembre de 1994, el  apoderado       de       los       procesados       presentó       desistimiento  del  recurso  de apelación  interpuesto  contra  dicha decisión, que le fue aceptado mediante auto del día  siguiente,   en el que también se ordenó el envío de la actuación a los  Jueces Penales del Circuito para la etapa de juzgamiento.   

          3.  El  19  de  mayo  de  1995,  el Juzgado 25 Penal del Circuito de  Medellín   condenó   a  Higuita  Duque  y  Henao Prieto a  40  años  de  prisión,  a  la  interdicción  del  ejercicio de los derechos y  funciones  públicas  por  el  término  de 10 años y al pago de los perjuicios  morales  y  materiales  causados  con la infracción, como autores del delito de  homicidio  agravado.  Apelada  esta  determinación,  el  Tribunal  Superior  la  modificó,  en  el sentido de declarar a los implicados responsables, mas no del  delito  de homicidio agravado sino simple, además, con la diminuente del estado  de  ira  e  intenso  dolor, prevista en el artículo 60 del Código Penal, y les  disminuyó la pena privativa de la libertad a 8 años y 4 meses.   

                    4. Ya en sede  de  casación,  la  Corte  otorgó  libertad  provisional  a Luis Fernando Henao  Prieto  y  Luis  Fernando Higuita Duque, mediante resoluciones del 16 de marzo y  del 9 de junio de 1999, respectivamente.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         

          1. La Sala tiene dicho que   

          “La  calificación  sumarial  impartida en la resolución  de  acusación  no  obstante  su  carácter provisorio se convierte en ley  del  proceso,  pues  es  el hito fundamental a partir del cual el Estado garantiza al  acusado  el derecho de defensa y se desarrolla la actividad defensiva durante el  debate  del  juicio,  pero  a la vez  está sujeta a las resultas de éste,  materializadas en la sentencia de las instancias.”     

          “Esta,  cuando es condenatoria y se pronuncia bajo los parámetros  del  debido  proceso  y  concordante con la resolución acusatoria, es el único  pronunciamiento  judicial dentro de la fase ordinaria del proceso con categoría  de  definitividad  en  la  imputación  penal, sea que la mantenga en los mismos  términos  de  la  acusación  fiscal  o  que le introduzca variaciones de menor  compromiso  penal,  de  donde  se  colige que es el tipo penal contemplado en el  fallo  de  las instancias con las circunstancias específicas declaradas, el que  establece  el  término de la prescripción de la acción penal”. ( 9 de abril  de 1999, M.P. Dídimo Páez Velandia, Rad. No. 13.165).   

         

          2.   El   delito   de  homicidio  agravado  que  se  les  imputó  a  Higuita  Duque y Henao   Prieto   en   la  resolución  de  acusación  y  por  el cual fueron  condenados por el juez de primer grado,  estaba  penalizado con un máximo de 60 años de privación de la libertad. Como  el  fallador  de  segunda  instancia  eliminó  la  circunstancia de agravación  deducida  por  el  a-  quo y  además  les  reconoció  la  diminuente punitiva que consagraba el artículo 60  del  anterior  Código  Penal,  la  sanción  a imponer no podía ser mayor a la  mitad  del  máximo,  es  decir no podía superar el límite de 20 años. Con la  entrada  en  vigencia  del nuevo Código Penal el 24 de julio pasado (ley 599 de  2000),   este extremo punitivo se disminuyó a 12 años y 6 meses, toda vez  que  la pena para el delito de homicidio simple (artículo 103) es ahora de 13 a  25  años, y en razón de la circunstancia de ira o intenso dolor (artículo 57)  el  máximo  no  podrá  ser mayor a 12 años y 6 meses, normas estas que han de  ser   aplicadas   en   la   presente  actuación  en  virtud  del  principio  de  favorabilidad.   

             

          3.  Teniendo  en  cuenta que el apoderado judicial de los procesados  retiró  el  recurso  de  apelación  que  interpusiera contra la resolución de  acusación,   dicha  providencia  calificatoria  quedó  ejecutoriada  el  5  de  noviembre de 1994, día de aceptación del desistimiento.   

          Como  de  conformidad con lo previsto en el artículo 86 del Código  Penal,  el  término  prescriptivo  de  la  acción  penal  se interrumpe con la  ejecutoria  de  la  resolución  acusatoria,  y principia a correr de nuevo pero  reducido  a  la  mitad  del  máximo,  resulta obvio que en el caso estudiado el  tiempo  transcurrido  desde  la  firmeza  de la acusación a la fecha, supera la  mitad  de  los doce (12) años y seis (6) meses calculados como sanción máxima  (artículo  83 C. P.). El 5 de febrero de 2001, entonces, se cumplieron seis (6)  años  y  tres  (3) meses desde que el citado acto procesal quedara en firme, y,  por ende, la acción prescribió en esa fecha.   

          Por  consiguiente,  se impone decretar la cesación de procedimiento  en   favor  de  los  señores  Luis Fernando Henao  Prieto   y   Luis  Fernando  Higuita   Duque,  ya  que  el  Estado  ha  perdido  el  ejercicio del poder punitivo que posibilitaba su seguimiento.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la Corte Suprema de justicia, Sala de  Casación Penal,   

         

RESUELVE  

          1.  Declarar  prescrita  la acción penal por el delito de homicidio  cometido  en  estado  de  ira  por  el  que  fueron  condenados  los  procesados  Luis  Fernando Henao Prieto y  Luis  Fernando Higuita Duque,  y   por   consiguiente   decretar  la  cesación  de  todo  procedimiento  a  su  favor.   

          Cópiese,   notifíquese   y   devuélvase  al  juzgado  de  origen.   

         

CARLOS EDUARDO MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL          JORGE ENRIQUE  CÓRDOBA    POVEDA                         

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS         CARLOS AUGUSTO  GÁLVEZ  ARGOTE                   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO          EDGAR LOMBANA  TRUJILLO           

ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN            NILSON  E.  PINILLA     PINILLA                                             Salvamento de  voto   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

SALVAMENTO DE VOTO  

En  el  pronunciamiento  motivo  de  este  disentimiento,  la  Sala  mayoritaria  evoca  el  criterio según el cual “…  ‘es   el   tipo  penal  contemplado  en  el  fallo de las instancias con las circunstancias específicas  declaradas,  el  que  establece  el  término  de la prescripción de la acción  penal’.  (9  de abril de  1999, M. P. Dídimo Páez Velandia, Rad. N° 13.165)”.   

Frente  a  este  entendimiento, he sido del  criterio  que  si las reglas de la prescripción de la acción penal, de acuerdo  con  las  normas   sobre  el  inicio  de  los  términos  (arts.  84  y  86  L.599/2000,  arts.  83  y  84  D.100/1980),  toman  como  punto  de  partida  la  ocurrencia  del  hecho  y  la  ejecutoria de la resolución de acusación, ésta  debe  ser  asumida de manera integral, con todos sus alcances y efectos; aceptar  las  modificaciones que se deduzcan de calificaciones contenidas en providencias  no  ejecutoriadas  -así se trate de sentencias, que no hayan quedado en firme-,  conlleva  el  riesgo  del sorpresivo surgimiento de aparentes prescripciones por  decisiones  que  podrían  ser  contrarias  a  derecho, por ejemplo que otorguen  diminuentes  no  configuradas,  llevándose  de  lado,  de  forma  que  se torna  irremediable,  el  ordenamiento jurídico y principios fundamentales como los de  legalidad y la doble instancia.   

Como  quiera  que  en  la  resolución  de  acusación  que alcanzó ejecutoria el 5 de noviembre de 1994 (f. 185 v. cd. 1),  a  los  procesados  LUIS  FERNANDO  HENAO  PRIETO y LUIS FERNANDO HIGUITA se les  acusó  de  la  conducta  punible  de  homicidio  agravado,  sin atenuación, es  evidente  que  la  acción  penal  no  ha  prescrito; por tanto, no se ha debido  decretar   la   cesación   de   procedimiento,  sino  respetar  el  derecho  de  impugnación  de  la Fiscalía, cuyo Delegado acudió en casación,  que en  mi  concepto  procedía  decidir  y  habría  conllevado la posibilidad de haber  regresado  la  condena,  ahí  sí  en  firme,  a  la  real magnitud del delito.  Consecuencialmente,  no resultaría frustrado el derecho social a que se imparta  justicia.   

   

Con el comedimiento de siempre,  

NILSON E. PINILLA PINILLA  

Magistrado  

(fecha: ut supra)  

    

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