19009(06-12-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  19009   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                      Magistrado Ponente:   

                        Dr.                   CARLOS                   AUGUSTO                   GÁLVEZ  ARGOTE                 

                                                      Aprobado: Acta No. 191   

Bogotá, D.C.,  seis (6) de diciembre de  dos mil uno (2.001).   

VISTOS:  

Se  pronuncia  la  Sala  sobre  el recurso de  apelación  que,  subsidiariamente, interpusiera el defensor del condenado Fabio  Elberto  Márquez  Quevedo,  contra  la  providencia  de  octubre  12  de 2.001,  mediante  la  cual  el Tribunal Superior de Villavicencio le negó la concesión  de la pena sustitutiva de prisión domiciliaria.   

ANTECEDENTES Y CONSIDERACIONES:  

1.  Condenado  como  fue  el ex Juez de Orden  Público  Fabio  Elberto  Márquez Quevedo, por el entonces Tribunal Nacional, a  la  pena  principal  de  42  meses  de  prisión  al  hallarlo responsable de la  comisión  de  un  concurso  homogéneo  de  punibles  de  prevaricato, mediante  providencia  que  la Sala confirmó el pasado 4 de agosto de 2.000, en virtud de  lo  cual  se  dispuso  su  captura  sin  que  hasta  la  fecha  ella  se hubiere  verificado,  su  defensor,  considerando  la  pena  mínima establecida para las  conductas  imputadas,  así  como el desempeño laboral, familiar y social de su  prohijado,  solicitó,  de conformidad con el artículo 38 del Código Penal, al  Tribunal  Superior  de  Villavicencio,  a  quien correspondieron las diligencias  para  efectos de ejecutar el fallo, se accediera a que purgase la pena impuesta,  en su domicilio.   

2.  Resolviendo  un  tal  pedimento  el a quo  profirió  la  decisión  ahora  recurrida,  denegando la sustitución demandada  porque,  si  bien se reúne la condición objetiva referida a la pena, no sucede  igual  en  relación  con  el  diagnóstico  que sobre el peligro a la comunidad  exige  la  misma  norma,  pues la gravedad de la actuación por la que se dictó  sentencia  de  condena  y  las consecuencias que de ella se derivaron impiden la  conformación de un concepto favorable.    

3. Contra dicho proveído, a fin de obtener su  revocatoria  para  que  en  su  lugar  se acceda a la sustitución reclamada, el  defensor  interpuso  el  recurso de reposición y en subsidio, el de apelación,  pues,    afirma,   la   prisión   domiciliaria,   no   obstante   la   aparente  discrecionalidad  que  subyace  en  su concesión, constituye un derecho y no un  beneficio  que,  como  tal,  no  se  puede negar con fundamento en los análisis  subjetivos  efectuados  por el a quo y sí concederse de manera obligatoria, sin  que  sea  posible llevar al extremo la discrecionalidad de los requisitos que no  hacen  referencia  al  quantum punitivo, lo cual sólo se podría realizar en la  medida en que se tratare de un beneficio.   

4. A través de auto fechado en noviembre 8 de  2.001  el  Tribunal se negó a reponer su decisión, reiterando la imposibilidad  de  reconocer  el derecho reclamado si no se hallaban, como no sucede en el caso  examinado,   reunidas   todas   las   condiciones  legales  que  posibilitan  su  concesión,  por  manera  que  ésta  no  procede  por la sola acreditación del  elemento   cuantitativo,  sino  además,  cuando  las  otras  circunstancias  le  permitan  al  juzgador  llegar  a  un  juicio favorable de que el sentenciado no  constituirá  un  peligro  para  la comunidad, ni evadirá el cumplimiento de la  pena.   

5.  Si  bien  la  sustitución de prisión en  establecimiento  de  reclusión  por  el cumplimiento de la pena en el domicilio  del  sentenciado,  no  constituye  una  gracia,  entendida como una concesión o  favor  que  le hace el Estado, a través de su aparato judicial, a un condenado,  sin  estar  legalmente obligado a ello, sino ciertamente un derecho en la medida  en  que el funcionario debe reconocerla, no menos cierto es que un tal proceder,  reglado  como  en efecto se halla, no obedece al capricho del juzgador, ni mucho  menos al arbitrio de los sujetos procesales o de los interesados.   

Es   la   propia   ley  la  que  sujeta  el  reconocimiento   de   ese   derecho  a  una  serie  de  requisitos  y  no,  como  equivocadamente  lo  entiende  el  recurrente,  la  desbordada  subjetividad del  funcionario  la  base  de  su  negativa.  Así,  el  artículo 38 del Código de  Procedimiento  Penal,  condiciona  su  existencia  a  un mínimo punitivo y a un  juicio   valorativo  que  debe  formarse  el  juzgador  sobre  la  conducta  que  presumiblemente  el  condenado  demostrará si se le reconociera la prerrogativa  reclamada,  pues  el juez debe deducir, de manera seria, fundada y motivada, con  base  en  el desempeño personal, laboral, familiar o social del sentenciado que  éste  no  colocará en peligro a la comunidad y que no evadirá el cumplimiento  de la pena.   

6.  Por tanto, la ley le obliga al juez a que  elabore  un pronóstico diagnóstico sobre el comportamiento del condenado y sí  infiere,  por el demostrado en los aspectos ya citados, que éste no se ubica en  una  de  las  dos  situaciones  en  que  el  ordenamiento  se fundamenta para su  reconocimiento   o  negativa,  será  igualmente  su  obligación  reconocer  la  sustitución  pretendida,  bajo  las demás condiciones también previstas en la  ley.   

Por  el contrario, si el juez, analizando los  diferentes  ámbitos,  el  personal,  el  familiar,  el  laboral y el social del  condenado,  deduce que éste pondrá en peligro a la comunidad o que evadirá el  cumplimiento  de  la  pena,  es  obvio  que  no  está  obligado  a reconocer la  sustitución,  así se trate en abstracto de un derecho, pues lo que en tal caso  sucede  es que, simplemente, el condenado tiene una mera expectativa que, por lo  mismo,  no  alcanza  el grado de aquél por no reunir los requerimientos legales  que  le  darían  existencia  y que obligarían a su consecuente reconocimiento.   

7.  En  la providencia recurrida, es evidente  que  el  a  quo no desborda en modo alguno el anterior marco, pues su negativa a  reconocer  la  sustitución solicitada obedece a una valoración ordenada por la  ley,  con  fundamento  en  unos  elementos  de juicio que ciertamente el proceso  contiene.  Su  negativa  no  tiene  por  fuente la arbitrariedad sino la reglada  discrecionalidad  que  le  defiere  el Código de Procedimiento Penal, por ello,  analizando  el desempeño personal del condenado, reflejado en los hechos que le  merecieron  el  reproche penal, así como el laboral, cuando fue en ejercicio de  la  judicatura   que  ejecutó las conductas punibles objeto de condena, la  deducción  del  Tribunal,  como  no  podía ser de otro modo, fue desfavorable,  pues  esos  elementos de juicio le permitieron colegir que el condenado pondría  en  peligro  a  la comunidad, sin contar que, en concepto de la Corte, también,  como  está  sucediendo,  evadiría la pena, pues no otra cosa indica su evasiva  actitud   que   ha   imposibilitado  la  materialización  de  las  órdenes  de  captura.         

Por consiguiente, como no se reúnen todas las  condiciones  legales que harían viable el reconocimiento del derecho deprecado,  la providencia recurrida será objeto de confirmación.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

CONFIRMAR  la  providencia  de  octubre 12 de  2.001,  mediante  la  cual  el  Tribunal  Superior  de  Villavicencio se negó a  sustituir  la  pena  privativa  de  libertad impuesta al condenado Fabio Elberto  Márquez Quevedo, por prisión domiciliaria.   

Contra   este   auto   no  procede  recurso  alguno.   

Comuníquese,  devuélvase  al  tribunal  de  origen y cúmplase,   

CARLOS EDUARDO MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL             JORGE    ENRIQUE  CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN            GALÁN  CASTELLANOS            CARLOS    AUGUSTO  GÁLVEZ ARGOTE   

JORGE        ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                    EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ÁLVARO       ORLANDO       PÉREZ  PINZÓN                      NILSON PINILLA PINILLA   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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