18935(03-12-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18935  

          Magistrado Ponente:   

          Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

          Aprobado Acta No. 188   

Bogotá D. C., tres (03) de diciembre de dos  mil uno (2001).   

VISTOS  

La   Sala  resuelve  lo  que  en  derecho  corresponda  respecto de la colisión negativa de competencia suscitada entre el  Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  Especializado  de Medellín y el Juzgado  Veintisiete  Penal  del  Circuito  de  la  misma  ciudad, en la causa adelantada  contra  el  señor  OSCAR DARIO ECHAVARRÍA VILLADA, por los delitos de porte de  explosivos y porte de armas de fuego de defensa personal.   

ANTECEDENTES   

1-.  Por información de la ciudadanía, el  28  de  marzo  de  2001,  agentes  de  la  Estación  San  Blas  de  la Policía  Metropolitana  de  Medellín, realizaron un operativo en la carrera 32 No. 102 B  21  y  capturó  a  los  señores  DUBER  ALEXANDER  RINCON  RUIZ y OSCAR DARÍO  ECHAVARRÍA  VILLADA,  quienes tenían en su poder una granada de fragmentación  tipo  M26,  una papa, un petardo, una carabina calibre 22 y una escopeta calibre  16 de fabricación casera.   

2-.  Al  definir  su  situación  jurídica  provisionalmente  una  Fiscalía  Delegada  ente los Jueces Penales del Circuito  Especializado  de  Medellín,  el  4  de  abril  de  2001,  les impuso medida de  aseguramiento  consistente en detención preventiva, sin excarcelación, por los  delitos  de  porte  ilegal  de  armas  de  fuego  de  defensa  personal y de uso  exclusivo  de  las  Fuerzas Armadas, tipificadas en los artículos 201 y 202 del  Código  Penal,  Decreto  100  de  1980,  modificado  por  el  Decreto  3664  de  1986.   

Tuvo  en  cuenta que, de conformidad con el  literal  g)  del artículo 8° del Decreto 2535 de 1993, son de uso privativo de  las  Fuerzas  Armadas  “Las  cargas  explosivas tales como las bombas de mano,  bombas  de  aviación,  granadas  de  fragmentación,  petardos,  proyectiles  y  minas.”   

3-.  Ejecutoriada la resolución que impuso  la  medida  de  aseguramiento,  los señores DUBER ALEXANDER RINCON RUIZ y OSCAR  DARÍO  ECHAVARRÍA VILLADA, separadamente aceptaron los cargos que les formuló  la  Fiscalía,  en  los  términos del artículo 37 del Código de Procedimiento  Penal  (Decreto 2700 de 9991), y solicitaron que en su caso se dictara sentencia  anticipada.   

Como  las  diligencias  de  aceptación  de  cargos  se hicieron en tiempos diferentes, primero la relativa a DUBER ALEXANDER  RINCÓN   RUÍZ,   se  envió  lo  pertinente  al  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado (Reparto), y se rompió la unidad procesal.   

4-.  Más adelante, lo concerniente a OSCAR  DARÍO  ECHAVARRÍA  VILLADA  correspondió  Juzgado  Tercero Penal del Circuito  Especializado  de  Medellín, cuyo titular se abstuvo de adelantar la fase de la  causa,  y  en  auto  del  1°  de  octubre  de  2001,  manifestó  su  falta  de  competencia,  en  el  entendido  que al tenor del numeral 5º, del artículo 5º  transitorio  de  la  Ley 600 de 2000, a esa categoría de funcionarios sólo les  corresponde     el    conocimiento    de    los    delitos    de    fabricación      y     tráfico  de  municiones  o  explosivos  (artículo  355  del  nuevo  Código  Penal),  y  de los delitos de fabricación  y  tráfico  de  armas  de  fuego  y  municiones  de uso privativo de las fuerzas armadas (artículo 366 del  actual   Código   Penal),   de  manera  que  el  juzgamiento  del  porte  de esos elementos, ya sean de uso  privativo  de  la  fuerza  pública  o de defensa personal, está asignado a los  Jueces Penales del Circuito comunes por cláusula general.   

Entonces,  remitió  el  expediente  al que  estimó  competente  y  le  propuso  colisión  en  el evento de no compartir su  criterio.   

5-.  Por  su  parte, el Juzgado Veintisiete  Penal  del  Circuito  de  Medellín,  asegura  que  los  ilícitos cometidos con  ocasión  de  armas,  municiones  o  explosivos  de uso privativo de las Fuerzas  Armadas,  el  legislador  los reservó al conocimiento de los Jueces Penales del  Circuito  Especializados,  no  importando cual sea el verbo rector del artículo  366  del  Código  Penal (Ley 559 de 2000) que resulte imputado, pues el numeral  5°  del  artículo  5°  transitorio  de  la Ley 600 de 2000, hace remisión al  mencionado  artículo  366,  comprendiendo todas sus conductas, sin que pueda el  intérprete hacer diferencias que la norma no contempla.   

Además, sostiene que la importación de las  armas  de uso privativo es un acto de comercio si tiene ánimo de lucro; y si no  lo  tiene,  forma parte del tráfico ilícito de las mismas, cuya competencia se  atribuyó a la justicia especializada.   

Con asidero en tales argumentos, dispuso el  envío  del  expediente  a  la  Sala  de  Casación  Penal  para que dirimida la  colisión.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

1-.  La  Sala  de  Casación Penal tiene la  atribución  legal para resolver el conflicto negativo de competencias planteado  en  el  caso  examinado,  pues  así  lo  dispone el inciso 2º del artículo 18  transitorio  de  la  Ley  600  de  2000,  tratándose  de los incidentes de esta  naturaleza  surgidos  en  asuntos  de  la  jurisdicción  penal entre los Jueces  Penales de Circuito Especializado y un Juez Penal del Circuito.   

2-. En la definición de la controversia que  distancia  a  las  referidas  autoridades  judiciales  en  el  presente  asunto,  constituye  premisa  la  estructura  del  tipo  definido en el artículo 366 del  actual  Código Penal, al cual se remite la norma de competencia transitoria que  ambos  Juzgados  estiman  con  acierto  es  la  llamada a regularlo, esto es, el  ordinal  5º  del  artículo  5º  de  la  Ley  600  de  2000,  pero con abierto  desacuerdo en la interpretación que se deriva de la misma.   

En efecto, el citado artículo 366 de la Ley  599  de  2000  describe  un  tipo  alternativo y compuesto, en el que se agrupan  varios  comportamientos  referidos a un mismo bien jurídico (importe, trafique,  fabrique,   repare,   almacene,   conserve,   adquiera,   suministre  o  porte),  susceptibles  de ser realizados además sobre plurales objetos materiales (armas  o  municiones  de  uso privativo de las fuerzas armadas), cada uno de los cuales  puede configurar por sí sólo un hecho punible autónomo.   

3-.  Por  otra  parte,  al tenor del citado  artículo  5º  transitorio  de  la  Ley  600  de  2000,  resulta  claro  que la  competencia  asignada  a  los  Juzgados  Penales  del  Circuito  Especializados,  tratándose  de  la  figura  en  comento,  no se extendió a la totalidad de las  conductas   que  por  razones  de  simple  técnica  legislativa  se  encuentran  integradas  en  dicho  precepto,  sino  que  la  restringió a algunas de ellas,  concretamente,  a  “la  fabricación  y tráfico de  armas  de  fuego  y municiones de uso privativo de las fuerzas armada (artículo  366   del  Código  Penal)”,  debiéndose  entender  además,  ante la remisión que en esa  norma de competencia se verifica al  nomen  iuris  del  ilícito,  que dentro de tales acepciones quedan comprendidas  todas    las    acciones    descritas    en    ella    salvo   el   porte,  bien de armas o municiones de tal  connotación,  expresamente  excluido, que por virtud de la cláusula general de  competencia  prevista  en  el literal b) del artículo 77 de la Ley 600 de 2000,  corresponde  al  conocimiento  de  los Jueces Penales del Circuito, desde luego,  con   obvia   sujeción   también   al   factor   territorial   (artículo   81  ibídem).   

4-.  Así  lo  ha  precisado  la  Sala  en  anteriores  pronunciamientos,  sentando  el  criterio  que  en  esta oportunidad  resulta forzoso reiterar:   

“Si se aceptara que el mentado numeral 5°  del  artículo  5° transitorio  quiso comprender todos los comportamientos  señalados  en  los artículos 365 y 366 del C. P. no se entendería por qué no  mencionó  todo  el   nombre  dado  a  esas normas, a saber: “fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas de fuego o municiones” y “fabricación, tráfico y  porte  de  armas  y  municiones  de  uso  privativo  de  las  fuerzas  armadas”,  respectivamente, sino que el término “porte” fue suprimido.   

“Además, tampoco se entendería que actos  contra  la  seguridad  pública  de  menor  gravedad,  como el porte de armas de  defensa  personal, cuyo conocimiento siempre se ha asignado a los jueces comunes  del  circuito  (artículos 71.4 del Decreto 2700/91, 9° de la ley  81/93 y  5.5.   de   la   ley   504/99),  pasen  a  ser  de  competencia  de  los  jueces  especializados, sin ninguna razón que lo justifique.   

“Por  otra  parte,  basta  leer  en  su  integridad  el  mentado  artículo  5° para percatarse que cuando el legislador  quiso  que  de  todas  las conductas o delitos comprendidos en un solo precepto,  conociera  el  Juez Penal del Circuito Especializado, así lo expresó, tal como  aparece  en  los  numerales  8°,  9°,  10°  y  11°, en los que se indica que  conocerá  “De  los  delitos  señalados  en el artículo …. del  Código  Penal”.   

“Sin  embargo,  tampoco  resulta acertado  aseverar,  como  lo hace el juez especializado, que de todos los comportamientos  sólo  se  le  asignó el conocimiento de la fabricación y tráfico de armas de  fuego  y  municiones, pues se tendría que colegir que conductas tan graves como  esas,  como  son las de importación, conservación, suministro, etc, no serían  de   competencia   de   los   jueces   del   circuito  especializados,  creados,  precisamente, para juzgar comportamientos de particular gravedad.   

“Una  atenta  lectura  de  la manera como  fueron  titulados los artículos 365 y 366, en los que, según transcripción ya  hecha,  se  incluye  no  solo  la  fabricación  y  el tráfico, sino el “porte”  y    del   numeral   5°   del  artículo  5°  transitorio,  tantas  veces  mencionado,   en  el que no se incluye el porte, con relación a ninguna de  las  dos  normas  citadas,  ni  la  fabricación  y tráfico de armas de defensa  personal,  de  que  trata  el  artículo  365,  lleva  a  concluir  que  de  los  comportamientos  a  que  se  refiere  esta  última  disposición,  no  son  del  conocimiento  del  juez  especializado  el  porte  de  armas de fuego de defensa  personal,  el  porte de municiones (para armas de fuego de defensa personal), ni  el  de  explosivos,  ni  la  fabricación  ni  el  tráfico de armas de fuego de  defensa  personal;  y que de las conductas señaladas  en  el 366, no son del conocimiento del juez especializado, el porte de armas de  fuego  y  de  municiones  de  uso  privativo  de las Fuerzas Armadas.   

“En   consecuencia,  de  las  conductas  contempladas  en  el transcrito artículo 365, son de competencia del juez penal  del  circuito  especializado, la fabricación y tráfico de municiones (de armas  de  defensa personal) y de explosivos, entendida en la expresión “tráfico”, la  importación,  el  transporte, el almacenamiento, la distribución, la venta, el  suministro  y  la  reparación. Y son de competencia del juez de  circuito,  el  porte  de  municiones  (para  armas de defensa personal), de explosivos y de  armas  de  fuego de defensa personal, así como la fabricación y el tráfico de  esta  última  clase  de  armas,  entendida  en  la  expresión  “tráfico”,  la  importación,  el  transporte, el almacenamiento, la distribución, la venta, el  suministro y la reparación.   

“De  las  conductas  a  que se refiere el  artículo   366,  ibidem,  son  de  competencia  del  juez  penal  del  circuito  especializado,  la fabricación y el tráfico de armas de fuego de uso privativo  de  las  Fuerzas  Militares  y  de municiones para las mismas, entendiendo en la  expresión  “tráfico”,  la  importación, la reparación, el almacenamiento, la  conservación, la adquisición y el suministro.   

“Y  son  de  competencia  del  juez  del  circuito,  el  porte de armas de uso privativo de las  Fuerzas  Armadas y de municiones para las mismas…”  (Negrillas  fuera  de  texto,  auto del 28 de septiembre de 2000, M.P. Dr. Jorge  Córdoba Poveda).   

5-. Trasladados los anteriores conceptos al  caso  de autos, donde no se discute que la conducta endilgada al procesado OSCAR  DARÍO       ECHAVARRÍA       VILLADA      configuró      el      porte   de  armas  de  fuego  de  uso  privativo  de  las  fuerzas armadas y de defensa personal, fuerza colegir que el  conflicto  negativo de competencias debe definirse asignando el conocimiento del  presente  proceso al Juzgado Veintisiete Penal del Circuito de Medellín, al que  se   remitirá  el  expediente  en  forma  directa  por  la  Secretaría  de  la  Sala.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

PRIMERO:        Declarar          que  la  competencia  para adelantar la fase del juzgamiento en el  presente  asunto  radica en el Juez Veintisiete Penal del Circuito de Medellín,  Despacho al que se remitirán los expedientes.   

SEGUNDO: Enviar  copia  del  presente auto al Juzgado Tercero Penal del Circuito Especializado de  Medellín, para su información.   

Contra esta providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese,  cúmplase y  devuélvase   

CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                            JORGE    E.    CÓRDOBA  POVEDA   

HERMAN   GALÁN  CASTELLANOS                            CARLOS    A.    GÁLVEZ  ARGOTE   

JORGE   A.   GÓMEZ  GALLEGO                                        EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ÁLVARO  O.  PÉREZ  PINZÓN                                        NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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