17485(19-12-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    República    de  Colombia   

         

Corte Suprema de Justicia  

Proceso     No  17485   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ  PINZÓN   

APROBADO ACTA No. 201  

Bogotá, D.C., diecinueve (19) de diciembre  de dos mil uno (2001).   

VISTOS  

         Decide  la  Sala  si  es procedente admitir la demanda de casación  que   presentó   el   defensor  de  HERNÁN  ESCOBAR  CHAPARRO.   

HECHOS Y ACTUACIÓN  PROCESAL  

         Para  obtener  el  pago  de cuatro cánones de arrendamiento que le  adeudaba  el Instituto Municipal de Reforma Urbana y Vivienda de Cali, INVICALI,  MARÍA  ROSA  JIMÉNEZ  DE  RESTREPO  fue  compelida  por el doctor HERNÁN  CHAPARRO  ESCOBAR, liquidador de  la  entidad,  a  que  le entregara dos millones de pesos, suma que efectivamente  giró   en  un  cheque  al  portador  que  cobró  HENRY  GRUESO,  conductor  de  aquél.   

         La  resolución  acusatoria  que por el delito de concusión dictó  en    contra    del    doctor    ESCOBAR  un  fiscal  seccional  de  Cali,  fue confirmada por la fiscalía  delegada  ante  el  Tribunal  Superior el 6 de noviembre de 1998. Posteriormente  absuelto  por  el Juzgado Segundo Penal del Circuito, la impugnación presentada  por  todos  los  demás  sujetos  procesales permitió que el Tribunal Superior,  mediante  sentencia  del  17 de marzo de 2000, revocara la decisión y condenara  al  procesado  a  la  pena  de  4 años de prisión, interdicción de derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo  término  y multa por valor de 50 salarios  mínimos legales mensuales.   

  CONSIDERACIONES   

La Sala inadmitirá la demanda y declarará  desierto  el  recurso,  por  las  siguientes  razones,  con  fundamento  en  las  previsiones  de  la  Ley 553 de 2000, normatividad vigente para la época en que  fue emitida la sentencia impugnada:   

         1.  En  el  primer  cargo, formulado al amparo de la causal 3ª. de  casación,  sostiene  el  demandante  que dos de los tres sujetos procesales que  apelaron   la   sentencia   absolutoria   sustentaron   el   recurso  de  manera  extemporánea  y el tercero lo hizo parcialmente porque no se refirió a toda la  prueba  ni  examinó  otros  puntos  con  la  debida  profundidad, pues analizó  fugazmente   el   dicho  del  procesado,  hizo  ligeras  precisiones  sobre  las  manifestaciones  de  la  denunciante  y  analizó pequeños detalles pero no las  contradicciones  en  que ésta incurrió ni cuestiones principales como la fecha  en  que recibió el cheque ni por qué el procesado habría de presionarla si ya  ella había obtenido el pago.   

         Sin  embargo, el casacionista no desarrolló adecuadamente el cargo  porque  si la acusación consistía en la insuficiente sustentación del recurso  debió  señalar  en  primer  lugar  cuál  fue  el  contenido  de  la sentencia  absolutoria,  las  valoraciones  y  conclusiones del A  quo  que la explicaban y que por lo mismo debían ser  objeto  de  contradicción, cuál era el alcance de los temas que a su juicio no  fueron  criticados  por  el  recurrente  y cómo los que sí examinó no tenían  capacidad para lograr la revocatoria del fallo.   

A esta razón, suficiente para inadmitir la  demanda  respecto  de  este  cargo porque carece de fundamento, agrégase que el  libelista  incumplió  también  el  deber  de señalar motivadamente desde qué  momento procesal debía declararse la nulidad.   

         2.  También  con apoyo en la causal 3ª. de casación, sostiene el  demandante  que existe irregularidad que afecta el debido proceso porque, negada  la  reposición  de  un  auto  interlocutorio que además había sido apelado en  subsidio,  el  juzgado  no  concedió  los  6  días hábiles que establecía el  artículo  200  del  anterior estatuto procesal para adicionar los argumentos de  la  alzada.  Dice  que el error es trascendente, porque de haber contado con ese  nuevo  término  la  defensa hubiera podido sustentar con claridad y conducencia  las   pruebas   que   fueron   negadas   por   el   A  quo.   

         Sin   embargo,   aun   aceptando   la  objetiva  existencia  de  la  irregularidad,  su  trascendencia  no  puede reducirse a una hipotética mayor o  mejor  sustentación  del  recurso,  sino que le competía señalar en concreto,  para   que   el  cargo  quedara  debidamente  sustentado,  en  qué  medida  fue  materialmente  lesionado  su derecho, qué nuevas valoraciones o afirmaciones se  hicieron  en  el  auto  que  negó  la reposición como para que fuera necesario  adicionar  la  argumentación  del  recurso o qué aspectos de éste debían ser  aclarados  o  requerían mayor sustentación. Así, el cargo deviene infundado y  se  incumple  por  ello el requisito formal de la demanda previsto en el numeral  3º.  del  artículo 8º. de la Ley 553 de 2000 que incorpora, como es obvio, el  principio   de  trascendencia  en  su  vertiente  que  considera  imprescindible  demostrar,  con  certeza,  qué  daño  se  ha  causado con la supuesta falencia  judicial  y,  simultáneamente,  qué  ventaja  o  beneficio se obtendrá con el  decreto anulatorio.   

         3.  Invoca  la  causal primera de casación, cuerpo segundo, porque  el  fallador  incurrió en diversos falsos juicios de existencia que lo llevaron  a violar de manera indirecta la ley sustancial.   

Después de hacer consideraciones generales  sobre  la  sentencia  y  la  valoración  de  la prueba, formula un primer cargo  porque   el   Ad  quem  no  apreció  dos  comprobantes  de  pago  según  los  cuales  la  señora JIMÉNEZ  recibió  el  cheque  el  30  de  abril  de  1997, de manera que el 2 de mayo el  procesado no podría haberle exigido dinero a cambio.   

         A   pesar   de   los   esfuerzos   que  denota  para  sustentar  la  trascendencia  del  falso  juicio  de  existencia, lo cierto es que no ofrece la  claridad  y  precisión  exigidas  por  el  ya citado numeral 3º. del artículo  8º.,  pues  no  logra  explicar  por  qué  la  denunciante se refiere a hechos  sucedidos  no el 30 de abril sino el 2 de mayo y se contenta con afirmar que los  dichos  de  los  señores GRUESO y ESCOBAR  son  más creíbles y veraces, dejando de lado el examen integral  de   la  prueba  para  demostrar  que,  de  haber  apreciado  el  Tribunal  esos  documentos,   la   decisión  hubiese  sido  diametralmente  opuesta  a  la  que  adoptó.           

         Un  segundo  cargo por falso juicio de existencia lo hace consistir  el   demandante   en   que   el  Ad  quem  aceptó,  contrario  a las reglas de la experiencia y la lógica,  que  la  señora  JIMÉNEZ  DE  RESTREPO,  que por su habilidad y experiencia no  sería  susceptible  de  engañar,  se  dejó presionar el 2 de mayo para que le  entregaran  un  cheque  que  hacía  dos  días  tenía en su poder. La indebida  selección  de  la modalidad de error efectuada por el casacionista es evidente,  pues  el  reproche  no  alude  a que el fallador hubiese ignorado o supuesto una  prueba  sino  a  la errónea inferencia que obtuvo por una inexacta observación  de   los   elementos  de  la  sana  crítica,  lo  que  configura  un  error  de  raciocinio.   

         4.  Finalmente,  un  último cargo le hace el censor a la sentencia  impugnada,  en  cuanto en su adopción incurrió el Tribunal en plurales errores  de  hecho  por falsos juicios de identidad respecto de los testimonios de MARÍA  ROSA JIMÉNEZ y de HENRY GRUESO.   

         Excepto  la  transcripción  de  un párrafo de la declaración del  señor  GRUESO,  ninguna  referencia  hace  a  su  contenido ni mucho menos a la  supuesta  distorsión  de  su  testimonio,  quedando  limitada  la  censura a la  tergiversación  de las afirmaciones de aquella. Pero en lugar de desarrollar el  cargo  señalando  con  precisión qué dijo la víctima y qué le hizo decir el  Tribunal,  como  correspondía  atendiendo  a  la  clase  de  error  aducido, el  demandante  se  dedica  a confrontar las diversas versiones suministradas por la  denunciante  sin  referirse  en  absoluto  al error que pretendía demostrar. En  realidad,  no  era  este  el objetivo del ataque sino cuestionar la credibilidad  que  le  mereció  al  fallador  la  narración  que la señora JIMÉNEZ hizo de  “otros  hechos  que  fue  precisamente  por  lo  cual  fue condenado el señor  ESCOBAR”,  como  se  reconoce  en  la página 25 de la demanda. Así, también  este cargo deviene infundado.   

         En  consecuencia,  reitérase  que  como  ninguna  de  las censuras  cumplió  el  requisito previsto en el numeral 3º. del artículo 8º. de la Ley  553 de 2000, la demanda será inadmitida.   

         En  mérito  de lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

         

RESUELVE  

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  HERNÁN  ESCOBAR   CHAPARRO.   En  consecuencia,  se  declara  desierto  el  recurso  y  se  ordena  devolver  el  expediente  al  Tribunal  de  origen.   

         Contra esta providencia no procede ningún recurso.   

Cúmplase   

CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                              JORGE    E.    CÓRDOBA  POVEDA   

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                              CARLOS    A.    GÁLVEZ  ARGOTE                         

JORGE   A.   GÓMEZ   GALLEGO                                          ÉDGAR     LOMBANA     TRUJILLO                         

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                              NILSON    E.    PINILLA  PINILLA                        

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

         

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *