17482(01-11-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 17482  

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                            Aprobado acta No. 169   

                            Magistrado Ponente:   

                                Dr.     FERNANDO    E.    ARBOLEDA  RIPOLL   

Bogotá, D. C.,  primero de noviembre del  dos mil uno.   

Se   resuelve  el  recurso  de  reposición  interpuesto  contra  el  auto mediante el cual la Corte inadmitió la demanda de  casación    presentada    por    el   defensor   del   procesado   JAIME  QUINTERO  GOMEZ, por extemporánea.   

Fundamentos     de     la     decisión  recurrida:   

Se  sustentó  en la consideración de que la  demanda  de  casación,  de  acuerdo  con  lo  dispuesto  en el entonces vigente  artículo  223  del Código de Procedimiento Penal, modificado por 6º de la ley  553  del  2000,  debía  ser  presentada  DENTRO DE LOS  TREINTA  (30)  DIAS  SIGUIENTES  A  LA  EJECUTORIA  DE  LA  SENTENCIA DE SEGUNDA  INSTANCIA,   y  que  en  el  caso  sub  judice  dicho  requerimiento  no  se  había cumplido, porque los treinta días vencieron el 18  de  mayo  del  2000,  y la demanda fue presentada el 26 siguiente (fls.4 y 5 del  cuaderno de la Corte).   

Fundamentos       del       escrito  impugnatorio:   

Se   circunscriben   a   las   siguientes  argumentaciones:  a)  Que  con fecha abril 7 del 2000, la Secretaría de la Sala  dejó  constancia en el sentido de que a partir de ese día el proceso quedaba a  disposición  de  los  sujetos procesales, por el término de treinta (30) días  hábiles,    para  efectos  de  la  casación  (fls.575/1);  b)  Que  dicha  constancia  se  dejó  en   cumplimiento  de  lo dispuesto en auto del día  anterior  (6  de abril), donde el Magistrado Sustanciador declaró la ejecutoria  del  fallo,  y  ordenó correr el traslado respectivo; c) Que la declaración de  ejecutoria   se  hizo  en  esa fecha, y no antes, porque había que esperar  que  regresara  el despacho comisorio librado para la notificación personal del  procesado,  y  que  ello  solo  aconteció  el  4 de abril, fecha en la cual fue  recibido  en  la secretaría de la Sala; d) Que la constancia de abril 5, dejada  por  la  Secretaría,  donde  se  deja  expresamente consignado que la sentencia  cursó  ejecutoria  el  27  de  marzo  a  las 6 p. m.,  carece,  por tanto, de validez; y, e) Que contados los  30  días  del  término  de  traslado desde el 7 de abril, fecha a partir de la  cual  la  secretaría  dispuso  su  iniciación,  se concluye que la demanda fue  presentada  en  tiempo,  pues  vencieron  el 26 de mayo  (fls.16-18 cuaderno de la Corte).   

SE        CONSIDERA:   

Como  ya se dejó anotado, la declaración de  extemporaneidad   de  la  demanda  de  casación,  que  la  defensa  impugna  en  reposición,  se  fundamentó  en  el  artículo  223  del Decreto 2700 de 1991,  modificado  por el 6º de la ley 553 del 2000, que establecía que la demanda de  casación  debía  ser presentada DENTRO DE LOS TREINTA  (30)  DIAS  SIGUIENTES  A  LA  EJECUTORIA  DE LA SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA,  y  en  la  consideración  de  que era a partir de ese  momento,   y   no  de  uno  posterior,  que  dicho  término  debía  empezar  a  contabilizarse.   

Esta decisión no es caprichosa. La norma, que  tiene  por  destinatario  exclusivo  al  casacionista,  regula  dos aspectos: la  duración  del  término  de traslado, y el momento a partir del cual debía ser  contabilizado.  El  primero,  lo  fijaba  en  treinta (30) días. El segundo, lo  refería  al momento de ejecutoria de la sentencia. En consecuencia, cumplido el  presupuesto   procesal  establecido  como  referente  para  la  iniciación  del  traslado  (ejecutoria  del  fallo),  empezaba,  ipso  iure, a correr el término  previsto  en  la  norma,  independientemente  de  que el funcionario judicial lo  ordenara.   

En  el  presente  caso,  la  sentencia causó  ejecutoria  el  29  de  marzo del 2000, pues las providencias, de acuerdo con lo  dispuesto  en  los  artículos  197  ejusdem,  y  187 del nuevo estatuto, causan  ejecutoria   tres   (3)   días  después  de  ser  notificadas,  y  la  última  notificación  terminó  de cumplirse el  24 de marzo, fecha en la cual fue  desfijado   el  edicto  (fls.544/1).  La  notificaciones  al  representante  del  Ministerio  Público  y el procesado fueron anteriores, pues se cumplieron el 16  y  22  de  marzo,  respectivamente  (fls.542  y 547/1). Por tanto, contados tres  días  a partir de la notificación por edicto (24 de marzo), se concluye que la  sentencia  adquirió  firmeza el 29 siguiente (inhábiles 25 y 26), sin que para  ello fuera necesario que mediase declaración judicial.   

El   recurrente  afirma  que  la  fecha  de  iniciación  del  término  de  traslado  que  debe  ser  tenida  en cuenta para  determinar  si  la  demanda  fue o no extemporánea, es la de 7 de abril, porque  fue  a  partir  de  entonces  que  la  Secretaría  dispuso  dejar  el proceso a  disposición  de  los sujetos procesales para dichos efectos (fls.575 vuelto), y  porque  la  sentencia solo fue declarada en firme por el Magistrado Sustanciador  en   decisión   del  día  anterior  (fls.575/1).  Dichos  argumentos  resultan  inaceptables por dos razones:   

1.  Porque  la sentencia no necesitaba de una  declaración  judicial  para  adquirir  firmeza,  ni  el  término  de  traslado  requería  de  un  informe secretarial previo para que pudiera iniciarse su  contabilización.  La  ejecutoria operaba, ipso iure, tres (3) días después de  la   última   notificación,  y  el  traslado  debía  contarse,  también  por  ministerio  de  la  ley,  a  partir  de  la  ejecutoria. Es por eso que la Corte  insiste  en  sostener   que  las  constancias  dejadas  por  los servidores  judiciales  en materia de duración, iniciación y contabilización de términos  legales,  cumplen  solo  función  informativa, y carecen, por tanto, de efectos  vinculantes,  puesto  que  siendo  la  propia ley la que los precisa, su control  corresponde  a  sus destinatarios, es decir, a los sujetos procesales (Cfr. Auto  de  31  de  enero del 2001, Magistrado Ponente Dr. Jorge Aníbal Gómez Gallego,  entre otras).    

Aceptar   que  las  constancias  procesales  prevalecen   sobre   los   mandatos   legales   que   regulan   la  duración  y  contabilización  de  los  términos,  como  lo  plantea  el recurrente, implica  desconocer  no  solo  el  contenido de la ley, sino reconocer que los servidores  judiciales  pueden  modificarla,  o derogarla, y adoptar procedimientos propios,  paralelos  o  sustitutivos  de  los establecidos en ella, lo cual no puede tener  cabida  en  un  Estado  de  derecho  como  el nuestro, donde la ley es fuente de  certeza  de su proceder tanto para las autoridades como para los particulares, y  a  cuyo  imperio  los  Jueces  deben  someter sus decisiones por expreso mandato  constitucional (artículo 230).    

2.  Porque  si  la  contabilización  de  los  términos  se hace con fundamento en la constancia secretarial de 5 de abril del  2000,  donde  se  dejó  consignado  que la sentencia causó ejecutoria el 27 de  marzo  (realmente  lo  fue  el 29, pues el Secretario omitió tener en cuenta la  interposición  de  dos  días inhábiles), y en el auto de 6 de abril proferido  por  el  Magistrado  Sustanciador (fls.574 y 575/1), que ordenó correr traslado  para  la  presentación  de  la  demanda  a partir de ese momento, se llega a la  misma  conclusión,  es  decir  que  la  demanda es extemporánea, puesto que de  acuerdo  con  ellos,  el término para su presentación habría vencido el 16 de  mayo.   

La  constancia  secretarial  es del siguiente  tenor:  “Medellín,  abril 5 del 2000. El fallo de segunda instancia de folios  519  y  siguientes,  proferido el 15 de marzo último en Sala de Decisión Penal  presidida  por  el  H.  Magistrado  Dr.  JAIME  NANCLARES  VELEZ,  se  encuentra  debidamente  notificado  a  los  sujetos procesales  (al procesado detenido  por  exhorto  recibido  el  día  de  ayer  del  correo  nacional), habiendo  alcanzado  legal  ejecutoria  el  27  de  marzo  a  las  6  p.m.”  (fls.574/1).  Y  en el auto de 6 de abril, se  dijo:   “Conocida  la  constancia  secretarial  que  antecede,  se ordena: …2) Dispónese que el cuaderno  original  permanezca  en  la Secretaría de la Sala por  el  término  de  30 días siguientes a la ejecutoria de la sentencia de segunda  instancia,    para   los   efectos   de   la   misma  disposición” (Negrillas fuera de texto. Fls.575/1).   

En  procura  de cubrir su equivocación, y de  lograr  una  decisión favorable a sus pretensiones, el impugnante argumenta que  la  referida  constancia secretarial de 5 de abril, que viene de ser transcrita,  fue  prematura, y por tanto carente de validez, porque “en la Secretaría para  el  mes  de  marzo se ignoraba cual había sido el resultado de la notificación  personal  al  procesado”  y  que  por  tanto “era una precipitud secretarial  adelantarse  a  consignar que el fallo estaba ejecutoriado” (fls.2 del escrito  impugnatorio).   

Esta  apreciación  carece  de  sentido.  El  despacho  comisorio  librado  para  obtener  la  notificación  personal  de  la  sentencia  de  segunda  instancia  al  procesado,  regresó  al Tribunal el 4 de  abril,  con  constancia  de  haber  sido  efectuada  el  22  de  marzo  anterior  (fls.547),  y  el  informe  secretarial,  que  da  cuenta  ese  hecho,  y  de la  ejecutoria  de  la  sentencia, está fechado el día siguiente (5 de abril). Por  tanto,  no  logra  entenderse  la  razón  por  la  cual  el impugnante tilda la  referida constancia de prematura.   

Y  si  lo  postulado  es que la notificación  personal  del procesado se realizó el día que el exhorto comisorio regresó al  Tribunal,   es  decir,  el  4  de  abril,  basta  decir,  para  desestimar  esta  argumentación,  que  tal postura carece totalmente de fundamento, puesto que si  por  notificación  debe ser entendido el acto procesal por el cual, o a través  del  cual  se  pone  en conocimiento de la parte el contenido de una determinada  decisión,  necesariamente  se concluye que dicho acto, en el caso del sindicado  Jaime  Quintero  Gómez,  se  llevó a cabo el 22 de marzo.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

R    E    SU    EL    V    E:   

NO   REPONER  la  providencia   impugnada.  Contra  esta  decisión  no  procede  ningún  recurso  (artículos 201 del Código anterior, y 171 y 190 del vigente).   

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

CARLOS E. MEJIA ESCOBAR  

FERNANDO        E.       ARBOLEDA  RIPOLL                JORGE CORDOBA POVEDA   

HERMAN            GALAN  CASTELLANOS                   CARLOS                              A.                              GALVEZ   ARGOTE                          

JORGE         A.         GOMEZ  GALLEGO                           EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ALVARO         O.         PEREZ  PINZON                              NILSON PINILLA PINILLA   

                                     Teresa Ruiz  Nuñez   

                                          SECRETARIA     

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