STP17353-2019

2019

Asistente Jurídico Inteligente

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JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Magistrado  Ponente  

STP17353-2019  

Radicación  No. 108134  

Acta  n.° 330  

Bogotá  D.C., diez (10) de diciembre de dos mil diecinueve (2019)  

Decide  la Sala el recurso de impugnación interpuesto por Esteban  Jiménez Mendoza, Fabián Ricardo Tinoco Atencia,  Francisco Manuel Herrera Caballero y Miriam Dolores Giraldo Zuluaga,  por  intermedio de apoderado judicial,  contra  el fallo de tutela proferido por la Sala de Casación Laboral  de la Corte Suprema de Justicia el 25 de septiembre de 2019,  que  negó el amparo constitucional invocado contra la Sala  Civil, Familia, Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial  de Valledupar,  por la presunta vulneración de los derechos fundamentales al  debido proceso y acceso a la administración de justicia.  

A  la presente actuación se vinculó de oficio al Juzgado  Laboral del Circuito de Chiriguaná (Cesar), municipio de La  Jagua de Ibirico y a las partes e intervinientes en el proceso  ejecutivo laboral de radicado No. 20178310500120070001000.  

ANTECEDENTES  

Y  

FUNDAMENTOS  DE LA ACCIÓN  

Así  fueron sintetizados en el fallo constitucional de primera instancia1:  

[…]  Manifestaron, para respaldar su solicitud, que, «entre otros  docentes», presentaron demanda ejecutiva laboral contra el  municipio de La Jagua de Ibirico, Cesar; que dicha demanda fue  asignada por reparto al Juzgado Laboral del Circuito de Chiriguaná  y dicho despacho la admitió y le impartió trámite.  

Adujeron que,  no obstante, su apoderada judicial de entonces, «actuando en  contra de sus intereses y faltando a sus deberes como abogada»,  presentó desistimiento de la demanda y sus pretensiones,  mediante memorial de fecha 18 de abril de 2017, solicitud que fue  admitida por el juzgado, mediante auto de fecha 10 de mayo de 2007,  en el que se admitió el desistimiento total de las  pretensiones de la demanda y se ordenó el levantamiento de las  medidas cautelares ya practicadas dentro del proceso.  

Señalaron  que el despacho judicial que admitió el desistimiento «no  realizó un estudio de fondo y en derecho de la solicitud de  desistimiento presentada» y tampoco verificó que se  estructuraran los requisitos previstos en el artículo 343 del  Código de Procedimiento Civil, entonces aplicable a la  materia, especialmente el relativo a las facultades de la apoderada.  

Refirieron  que, años después, en noviembre de 2015, su nuevo  apoderado judicial realizó las investigaciones pertinentes y  estableció que el municipio de La Jagua de Ibirico aún  les adeudaba acreencias laborales, motivo por el cual, presentaron un  incidente de nulidad, en el interior del proceso ejecutivo laboral en  el que se había aceptado el desistimiento, orientado a que se  anulara tal actuación, de fecha 10 de mayo de 2007, y se  prosiguiera el juicio coercitivo.  

Explicaron que  el Juzgado Laboral del Circuito de Chiriguaná rechazó  el incidente de nulidad, mediante auto de fecha 3 de abril de 2018;  que presentaron recurso de apelación contra dicha  determinación, pero la misma fue confirmada íntegramente  por la Sala Civil, Familia, Laboral del Tribunal Superior de  Valledupar, en proveído de 12 de julio de 2019.  

Argumentaron  que el juzgado y el tribunal transgredieron sus garantías de  orden superior, al negarles el incidente de nulidad que promovieron,  debido a que pasaron por alto las normas procesales que regulaban las  causales de anulación en los procesos judiciales y su trámite,  al tiempo que avalaron el auto irregular, proferido once años  atrás, en el que se admitió, a su juicio ilegalmente,  el desistimiento que presentó su apoderada judicial.  

EL  FALLO IMPUGNADO  

La  Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia,  mediante decisión adoptada el 25 de septiembre del año  en curso, negó el presente amparo constitucional.  

Para  arribar a tal decisión, el juez colegiado constitucional de  primer grado señaló que la decisión censurada no  resultó irracional o abiertamente contraria al ordenamiento  jurídico, toda vez que la determinación se sustentó  en las normas aplicables al caso y devino de una valoración  probatoria sobre los elementos de convicción allegados de  manera oportuna al proceso ejecutivo, razón por la cual, la  autoridad judicial accionada no incurrió en yerros o  desviaciones que convirtieran lo decidido en ilegítimo, es  decir, sus argumentos no fueron arbitrarios o caprichosos, puesto que  la nulidad propuesta no respetaba el principio de taxatividad y,  además la supuesta irregularidad fue convalidada por los  interesados al haber actuado en etapas posteriores sin haberla  propuesto.  

LA  IMPUGNACIÓN  

Inconforme  con la anterior determinación, la parte actora la impugnó,  con la finalidad que sea revocada y, en su lugar, se acceda al amparo  de los derechos invocados, en aras de obtener la restauración  de las anteriores prerrogativas.  

Como  argumentos de la alzada, la parte recurrente señaló que  el juez de primera instancia inobservó que el auto por el cual  se admitió el desistimiento y se terminó el proceso  ejecutivo en referencia contraría la ley, por cuanto los  poderes otorgados a la profesional del derecho no contenían de  manera expresa la facultad de desistir.  

De  igual manera, indicó que una actuación ilegal no puede  ser convalidada por no haberse formulado la nulidad en primer  momento, máxime si se tiene en cuenta que tal acto de  postulación no se encontraba previsto en las causales de  anulación previstas en el ordenamiento jurídico.  

CONSIDERACIONES  DE LA SALA  

            

1. De          conformidad con lo normado          en el artículo 32 del Decreto 2591 de 1991, artículo          2º del Decreto 1983 de 2017 – modificatorio del artículo          2.2.3.1.2.4 del Decreto 1069 de 2015 –,          y el          artículo 44 del Reglamento General de esta Corporación,          esta Sala es competente para resolver el recurso de impugnación          interpuesto por Esteban          Jiménez Mendoza, Fabián Ricardo Tinoco Atencia,          Francisco Manuel Herrera Caballero y Miriam Dolores Giraldo Zuluaga,          por          intermedio de apoderado judicial, contra el fallo de tutela          proferido por la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema          de Justicia.  

            

2. Los          problemas jurídicos que convocan a la Sala en esta          oportunidad, consiste en establecer          i) si          el abogado accionante está legitimado para cuestionar el auto          de fecha 10 de mayo de 2007 por el que se aceptó el          desistimiento de las pretensiones de la demanda laboral ejecutiva al          interior del radicado No.          20 178 31 05 001 2007 00010 y          en caso afirmativo, ii) si          frente a la providencia del 12 de julio de 2019 proferida por la          Sala Civil, Familia, Laboral del Tribunal Superior del Distrito          Judicial de Valledupar, por          la cual se resolvió el recurso de apelación          interpuesto contra el auto del 3 de abril de 2018 por el que se          rechazó de plano el incidente de nulidad procesal al interior          del proceso ejecutivo laboral reseñado, en el sentido de          confirmar la determinación, se configuran los requisitos de          procedibilidad de la acción de tutela contra decisiones          judiciales y por tanto, debe revocarse el fallo de tutela de primer          grado para en su lugar concederse el amparo constitucional invocado.  

            

3. Sobre la          legitimación en la causa por activa en acciones de tutela.          Reiteración de jurisprudencia  

3.1.  Corresponde recordar que el  artículo 10 del Decreto 2591 de 1991 establece que la acción  de tutela puede ser promovida por la persona afectada en sus derechos  fundamentales, caso en el cual esta actuará directamente o  mediante un apoderado, o por un  agente oficioso.  

3.2.  En cuanto a la procedencia del acto de apoderamiento judicial, la  jurisprudencia ha señalado que este debe ser especial2,  como fue  reiterado por la Corte Constitucional en la sentencia T-664 de 2011:  

«3.2.  Sobre lo establecido en [el artículo 10 del Decreto 2591 de  1991] en relación con el apoderamiento, en la Sentencia  T-531/02 la Corte precisó que debe entenderse con los  siguientes elementos normativos: (i) es un acto jurídico  formal que debe realizarse por escrito; (ii) se presume  auténtico; (iii) debe ser especial con el fin de  interponer una acción de tutela; (iv) es para la  promoción o para la defensa de los intereses en un determinado  proceso, por lo que no se entiende conferido para la promoción  de procesos diferentes, así los hechos que le den fundamento  tengan origen en un proceso ordinario; y (v) el destinatario  del acto de apoderamiento solo puede ser un profesional del derecho  habilitado con tarjeta profesional» (Textual).  

Ahora  bien, dado que el Decreto 2591 de 1991 no trae regulación  alguna sobre el poder especial o la representación judicial,  debe acudirse a lo previsto en el artículo 74 del Código  General del Proceso, en virtud del artículo 4° del Decreto  306 de 1992 y canon 2.2.3.1.1.3. del Decreto 1069 de 2015, que reza:  

«Artículo  74. Poderes. Los poderes generales para toda clase de procesos solo  podrán conferirse por escritura pública. El poder  especial para uno o varios procesos podrá conferirse por  documento privado. En los poderes  especiales los asuntos deberán estar determinados y claramente  especificados». (Resaltado  fuera de texto).  

Esta  disposición guarda consonancia con la información que  la Corte Constitucional señaló en la sentencia T-1025  de 2006, reiterada en T – 194 de 2012,  sobre  que  debe contener el poder especial:  

«Es entonces una exigencia que el  poder por medio del cual se faculta al abogado para actuar cuente con  una serie de elementos en los que se identifique en forma clara y  expresa: (i) los nombres y datos de identificación  tanto de poderdante como del apoderado; (ii) la  persona natural o jurídica contra la cual se va a incoar la  acción de tutela; (iii) el acto o  documento causa del litigio y, (iv) el derecho  fundamental  que se pretende proteger y garantizar.  

Los anteriores elementos permiten  reconocer la situación fáctica que origina el proceso  de tutela, los sujetos procesales de la misma y las actuaciones  cuestionadas dentro del amparo. En consecuencia, la ausencia de  alguno de los elementos esenciales de un poder desconfigura la  legitimación en la causa por activa… » (Énfasis  ajeno al texto de origen).  

De manera que el  poder especial es un aspecto determinante para establecer la  legitimación en la causa, como lo resaltó la Corte  Constitucional en esa misma decisión:  

«En  efecto, el tema de la especificidad en los poderes toma importancia,  pues el cumplimiento de este principio hace posible que un apoderado  judicial interponga una acción de tutela a nombre de su  poderdante, ya que de la estructura del poder depende que el juez de  tutela identifique con claridad si existe o no legitimación en  la causa por activa».  

3.3.  Debido a lo anterior, cuando los anteriores requisitos no se cumplen,  lo procedente es rechazar la acción de tutela, si no se ha  admitido, o no conceder el amparo invocado, como lo recogió la  Corte Constitucional en la sentencia T-995 de 2008:  

«Configurados  los elementos normativos anteriormente señalados se  perfecciona la legitimación en la causa por activa y el juez  de tutela estará en la obligación de pronunciarse de  fondo sobre los hechos y las pretensiones relacionadas en el escrito  de tutela. Si los mismos no se presentan en el caso concreto, el juez  deberá según el caso rechazar de plano la acción  de tutela o en la sentencia no conceder la tutela de los derechos  fundamentales de los agenciados»3  (Textual).  

            

4. Requisitos de          procedibilidad de la acción de tutela contra decisiones          judiciales  

                              

1. El artículo                  86 de la Constitución Política establece que toda                  persona tiene derecho a promover acción de tutela ante los                  jueces con miras a obtener la protección inmediata de sus                  garantías fundamentales, cuando por acción u omisión                  le sean vulnerados o amenazados por cualquier autoridad pública                  o por particulares en los casos expresamente previstos en la ley,                  siempre que no haya otro medio de defensa judicial, o existiendo,                  cuando la tutela se utilice de forma transitoria para evitar la                  materialización de un perjuicio irremediable.    

Ha  precisado la Sala que las características de subsidiariedad y  residualidad que son predicables de la acción de tutela,  aparejan como consecuencia que no pueda acudirse a tal mecanismo  excepcional de amparo para lograr la intervención del juez  constitucional en procesos en trámite, porque ello a más  de desnaturalizar su esencia, socava postulados constitucionales como  la independencia y la autonomía funcionales que rigen la  actividad de la Rama Judicial al tenor de la preceptiva contenida en  el artículo 228 de la Carta Política.  

                              

2. En                  tratándose de la procedencia de la acción de tutela                  para cuestionar                  decisiones judiciales, salvo que comporten vías de hecho, la                  acción es improcedente, porque su finalidad no es la de                  revivir oportunidades o momentos procesales culminados, reponer                  términos de ejecutoria que permitan la impugnación de                  las decisiones, y tampoco constituirse en el escenario donde puedan                  efectuarse valoraciones probatorias diferentes a la que realizó                  el juez de conocimiento, a quien corresponde hacer esa labor de                  acuerdo con la competencia que le asigna la ley.    

Si  así fuera,  ha dicho la Corte, el recurso de amparo, instrumento de defensa de  derechos fundamentales, trocaría en medio adverso a la  seguridad jurídica y a la estabilidad social. Por estas  razones el juez de tutela debe respetar las competencias regladas  atribuidas a otras autoridades, sin afectar su autonomía.  

                              

3. Como                  ha sido recurrentemente recordado por esta Sala, la acción                  constitucional de tutela es un mecanismo de protección                  excepcional frente a providencias judiciales, su prosperidad va                  ligada al cumplimiento de estrictos requisitos                  de                  procedibilidad que implican una carga para el accionante, tanto en                  su planteamiento como en su demostración, como lo ha                  expuesto la propia Corte Constitucional.4    

Por este motivo, y  como ha sido desarrollado por la jurisprudencia constitucional, la  acción de tutela contra providencias judiciales exige:  

                              

1. Que la cuestión                  que se discuta resulte de evidente relevancia constitucional.    

b.  Que hayan sido agotados todos los medios -ordinarios y  extraordinarios- de defensa judicial al alcance de la persona  afectada, salvo que se trate de evitar la consumación de un  perjuicio iusfundamental  irremediable.  

c.  Que se cumpla el requisito de la inmediatez, es decir, que la tutela  se hubiere interpuesto en un término razonable y proporcionado  a partir del hecho que originó la vulneración.  

d. Cuando se trate  de una irregularidad procesal, debe quedar claro que la misma tiene  un efecto decisivo o determinante en la sentencia que se impugna y  que atañe a los derechos fundamentales del accionante.  

e.  Que el accionante identifique de manera razonable tanto los hechos  que generaron la vulneración como los derechos vulnerados y  que hubiere alegado tal vulneración en el proceso judicial,  siempre que esto hubiere sido posible.  

f.  Que la decisión judicial contra la cual se formula la acción  de tutela no se corresponda con sentencias de tutela.  

Los  anteriores requisitos, no pueden quedarse en meros enunciados, pues  han sido reiterados por la Corte Constitucional, primero en la  sentencia C-590  de 2005, luego en las decisiones T-332, T-212 y T-780 de 2006,  reforzando lo dicho en la primera de las mencionadas providencias, en  el sentido que, cuando se trata  de acciones de tutela contra providencias judiciales, las mismas solo  pueden tener cabida «…si  se cumplen ciertos y rigurosos requisitos de procedibilidad. Dentro  de estos pueden distinguirse unos de carácter general, que  habilitan la interposición de la tutela, y otros de carácter  específico, que tocan con la procedencia misma del amparo, una  vez interpuesta»  (Textual).  

En punto de las  exigencias específicas, como fue recogido en la sentencia  C-590 de 2005, han sido establecidas las que a continuación se  relacionan:  

a.        Defecto  orgánico, que se presenta cuando el funcionario judicial que  profirió la providencia impugnada carece absolutamente de  competencia para ello.            

2. Defecto procedimental absoluto, que se origina cuando el juez actuó          completamente al margen del procedimiento establecido.

3. Defecto fáctico, el cual surge cuando el juez carece del          apoyo probatorio que permita la aplicación del supuesto legal          en el que se sustenta la decisión.

4. Defecto          material o sustantivo, como son los casos en que se decide con base          en normas inexistentes o inconstitucionales5          o que presentan una evidente y grosera contradicción entre          los fundamentos y la decisión;

5. Error inducido, el cual surge cuando el juez o tribunal fue víctima          de un engaño por parte de terceros y ese engaño lo          condujo a la toma de una decisión que afecta derechos          fundamentales.

6. Decisión          sin motivación,          que implica el incumplimiento de los funcionarios judiciales de          explicitar los fundamentos fácticos y jurídicos de sus          decisiones, en el entendido que precisamente en esa motivación          reposa la legitimidad de su órbita funcional.

7. Desconocimiento          del precedente, hipótesis que se presenta, por ejemplo,          cuando la Corte Constitucional establece el alcance de un derecho          fundamental y el juez ordinario aplica una ley limitando          sustancialmente dicho alcance. En estos casos la tutela procede como          mecanismo para garantizar la eficacia jurídica del contenido          constitucionalmente vinculante del derecho fundamental vulnerado          [6].

8. Violación          directa de la Constitución.          (Textual).  

Queda  entonces claro que en  atención a la fuerza normativa de la cosa juzgada y al respeto  de la autonomía judicial, la acción consagrada en el  artículo 86 de la Constitución Nacional, cuando se  dirige a cuestionar una decisión judicial, tiene carácter  excepcional, y su prosperidad está atada a que se cumplan los  requisitos de procedibilidad anteriormente enunciados. De manera que  quien acude a ella tiene la carga no sólo respecto de su  planteamiento, sino de su demostración.  

            

4. Análisis          del caso concreto  

                              

1. De                  la legitimidad en la causa por activa para cuestionar la                  providencia del 10 de mayo de 2007    

                                                        

1. En                          el presente asunto, a partir de la revisión de la demanda                          de tutela y el escrito de impugnación, se observa                          que el poder allegado por el abogado Rafael                          Ricardo Rizo Naranjo fue                          otorgado por los titulares del derecho presuntamente conculcado                          para cuestionar la legalidad de la providencia del 12 de julio de                          2019, por consiguiente, la pretensión incoada por al actor                          dirigida a la declaratoria de nulidad del auto del 10 de mayo de                          2007 desborda el objeto del mandado judicial, lo que significa que                          no se cumple con el                          requisito de especificidad para promover                          la defensa de los derechos de Esteban                          Jiménez Mendoza, Fabián Ricardo Tinoco Atencia,                          Francisco Manuel Herrera Caballero y Miriam Dolores Giraldo                          Zuluaga.              

                                                        

2. Por                          tal motivo, y dado que el abogado accionante tampoco demostró                          que sí cumplía con los requisitos de la agencia                          oficiosa, se evidencia que la                          presente solicitud de amparo adolece de legitimación en la                          causa por activa, razón por la cual, ya que la                          presente acción de tutela no cumple con el requisito                          previsto en el artículo 10 del Decreto 2591 de 1991, lo                          procedente es no conceder el amparo invocado respecto del último                          proveído.              

                              

2. Del auto                  del 12 de julio de 2019    

                                                        

1. En                          orden a resolver la impugnación, lo primero que advierte la                          Sala es el cumplimiento de los requisitos genéricos de                          procedibilidad de la acción tuitiva, en                          los siguientes términos:              

            

i. el          caso tiene incuestionable relevancia constitucional, pues lo que es          objeto de debate es la presunta vulneración de derechos          dotados de carácter fundamental por la propia Carta Política          y la jurisprudencia constitucional.  

            

ii. Contra          la providencia objeto de censura, no existe otro medio ordinario de          defensa judicial para cuestionar la validez o legalidad de aquella,          por la improcedencia de recurso alguno.  

            

iii. La          súplica constitucional se promovió dentro de un          término razonable y proporcional, ya que fue instaurada el 5          de septiembre de 2019, esto es, transcurridos          tan solo un (1) mes y veintitrés (23) días de haberse          proferido la providencia cuestionada – 12          de julio de 2019          -.  

            

iv. Identificó          los fundamentos fácticos, las pretensiones, las prerrogativas          que estimó quebrantadas          y, si bien no alegó tal vulneración ante el juez          natural, esto obedeció a la no posibilidad de hacerlo, por no          tener herramienta judicial alguna de exponer su disconformidad.  

            

v. No          se discute por esta vía una sentencia de tutela.  

Por lo tanto, al  encontrarse superados los parámetros de procedibilidad, se  debe entrar a verificar si existe alguna actuación u omisión  del órganos accionados capaz de afectar la vigencia efectiva  de los derechos fundamentales del accionante y que permitan derivar  la prosperidad del amparo constitucional.  

                                                        

2. Respecto                          de la providencia objeto de este acápite, de la lectura del                          libelo de tutela y del escrito de impugnación, se tiene que                          el actor se duele de la negativa de la autoridad judicial                          accionada para emitir pronunciamiento de fondo sobre la presunta                          ilegalidad del auto que aceptó el desistimiento dentro del                          proceso laboral ejecutivo ya referenciado.              

                                                        

3. En                          ese contexto, valorados los medios de prueba aportados en legal                          forma al expediente, se tiene por probado lo siguiente – en                          lo que interesa al caso concreto                          -:              

            

i. Mediante          auto del 10 de mayo de 2007, el juzgado demandado aceptó el          desistimiento de las pretensiones de la demanda ejecutiva, entre          otras determinaciones7.  

            

ii. El          20 de febrero de 2018, la parte actora elevó solicitud de          nulidad procesal contra la anterior decisión, al considerar          que aquél no cumplía con los requisitos previstos en          el artículo 342 y 343 del C.P.C., toda vez que la profesional          del derecho no contaba con la facultad expresa de desistir de la          actuación8.  

            

iii. Por          providencia del 3 de abril de 2018, el Juzgado          Laboral del Circuito de Chiriguaná (Cesar) rechazó de          plano el incidente de nulidad propuesto, ya que aquella fue          convalidada por el apoderado judicial, el proceso ya finalizó          y dicha causal no tiene consagración expresa en la norma9.          Determinación que fue recurrida en apelación10.  

            

iv. El          12 de julio del presente año, el Tribunal accionado desató          el recurso vertical, en el sentido de confirmar la decisión          recurrida, cuyo fundamento consistió en que el régimen          normativo aplicable es el Código de Procedimiento Civil ya          que el proceso había finalizado en el año 2007, por          consiguiente, a la luz de los artículos 142, 143 y 144 de          dicho cuerpo normativo, concluyó que la oportunidad para la          postulación de invalidez había precluído por la          finalización del proceso, además de la convalidación          o saneamiento de la irregularidad denunciada por haberse actuado con          posterioridad sin haberse alegado11.  

                                                        

4. Del                          panorama anterior, esta Sala no advierte incorrección o                          dislate alguno por parte de la autoridad judicial accionada,                          comoquiera que no                          se incurrió en vulneraciones de derechos fundamentales, ya                          que ello no fue demostrado por el gestor constitucional, antes                          bien, dada la oportunidad procesal en que fue impetrada la                          nulidad, con posterioridad a la terminación anormal del                          proceso ejecutivo por desistimiento, la misma resultaba inoportuna                          a voces del artículo 142 del C.P.C., además que, una                          petición como la formulada, que apunta a obtener la                          revocatoria de una decisión judicial (la que aceptó                          el desistimiento de la demanda), no está autorizada por el                          ordenamiento jurídico para ser tramitada como incidente, es                          decir, no respeta el criterio de taxatividad propio de la figura                          procesal en comento.              

Así  las cosas, resulta ajustada al ordenamiento procesal civil, aplicable  al asunto por remisión expresa del artículo 145 del CPT  y SS,  la  decisión de rechazar de plano el incidente de nulidad  propuesto, cuyo consecuente jurídico es que la autoridad  judicial quede relevada de abordar de fondo la presunta irregularidad  planteada, es decir, no está en la obligación legal  decidir sobre la prosperidad de la pretensión de invalidez,  tesis que incluso se apoya en la jurisprudencia de la Sala de  Casación Civil de esta Corte al sostener que:  

[…]  Dentro  del gobierno legal de las causales de nulidad, dispone el inciso 4º  del artículo 143 del Código de Procedimiento Civil que  juez “rechazará de plano la solicitud de nulidad que se  funde en causal distinta de las determinadas en este capítulo  [artículo 140 ibídem], en hechos que pudieron alegarse  en excepciones previas u ocurrieron antes de promoverse otro  incidente de nulidad, o que se proponga después de saneada”,  regla  que permite al juzgador controlar ab initio que las anomalías  del proceso se denuncien de manera oportuna e impide la apertura de  trámites inanes, tardíos o con fundamento en hechos  atípicos.  (Se resalta) (CSJ AC, 14 de abr. de 2008, Exp. No.  08001-3103-004-2000-00175-01).  

Por  consiguiente, resalta la Sala que el criterio del juez colegiado  accionado respeta la hermenéutica jurídica encaminada a  pregonar que las  nulidades procesales no pueden ser alegadas en el momento que se  quiera, dado que es asunto reglado, en aplicación precisamente  de los principios procesales de eventualidad y preclusión y  además, de respetar los postulados de convalidación y  taxatividad que gobiernan el instrumento judicial de invalidez en  cita.  

                                                        

5. En                          consecuencia, el                          razonamiento del funcionario judicial que resolvió este                          asunto no puede controvertirse en el marco de la acción de                          tutela, toda vez que en manera alguna se percibe ilegítimo                          o irrazonable, como se quiere hacer ver, pues sus conclusiones                          resultan sensatas y conforme con la ley y jurisprudencia propia de                          la materia, y si ello es así, no puede utilizarse                          válidamente el mecanismo de amparo constitucional, bajo el                          pretexto de vías de hecho inexistentes,                          sólo porque el accionante discrepa de la conclusión                          que se obtuvo frente a su pedimento, la cual en esta sede                          constitucional no tiene posibilidades de prosperar según lo                          expuesto.              

Así  entonces,  se reitera que la decisión objeto de reproche constitucional  lejos de resultar  arbitraria, caprichosa o constitutiva de algún hecho  vulnerador de la garantía que reclama el actor, resulta  debidamente sustentada en el ordenamiento jurídico y los  supuestos fácticos de la causa, lo que imposibilita la  intromisión del juez de tutela.  

Sin  más consideraciones, comoquiera  que en el  presente asunto no se configuró ninguno de los requisitos  especiales de prosperidad del amparo,  la Sala confirmará el fallo impugnado, pero por las razones  anotadas a lo largo de esta providencia.  

Por  lo expuesto, la  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL – SALA  DE DECISIÓN DE ACCIONES DE TUTELA Nº 1,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley,  

RESUELVE  

1º  CONFIRMAR  la sentencia proferida el  25 de septiembre de 2019  por la Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia,  por las razones  expuestas en la parte considerativa de esta providencia.  

2º  NOTIFICAR  esta providencia de conformidad con lo dispuesto en el artículo  30 del Decreto 2591 de 1991.  

3º  REMITIR el proceso a  la Corte Constitucional para su eventual revisión, de  conformidad con lo previsto en el artículo 32 ibídem.  

NOTIFÍQUESE  Y CÚMPLASE  

JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

EUGENIO  FERNÁNDEZ CARLIER  

NUBIA YOLANDA  NOVA GARCÍA  

Secretaria  

1          Folios          26 y 27, cuaderno No. 2 de primera instancia.  

2          Así por ejemplo, en la sentencia T-975 de 2005 la Corte          Constitucional reiteró la posición adoptada en la          sentencia T-530 de 1998, según la cual el          poder para actuar en el proceso del penal no habilita para ejercitar          la acción de tutela.          Cfr. CC          T-493 de 2007.  

3          Cfr.          CC T-573 de 2001, T-765          de 2009, T-020          y T-303 de 2016. CSJ          SCP STP12139-2017, 08 ago 2017, rad. 93385; STP4707-2018, 10 Abr          2018, Rad. 97586; STP7399-2018, 05 jun 2018, rad. 98503;          STP8503-2018, 26 jun 2018, rad. 98846; STP1928-2019, 19 feb 2019,          Rad. 102602; STP3432-2019, 18 mar 2019, rad. 103585.  

4          Cfr. Corte          Constitucional. Sentencias C-590 de 2005 y T-332 de 2006.  

5          Ídem. Sentencia T-522 de 2001.  

6          « Cfr. Sentencias T-462 de 2003 ; SU-1184 de 2001 ; T-1625 de          2000 y T-1031 de 2001. »  

7          Folio 21, cuaderno No. 1 de primera instancia  

8          Folio 28 a 33, cuaderno No. 1 de primera instancia.  

9          Folio 34 y 35, cuaderno No. 1 de primera instancia.  

10          Folio 36 a 42. Cuaderno No. 1 de primera instancia.  

11          Folio 43 a 48, cuaderno No. 1 de primera instancia.  

      

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