17152(28-06-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 17152  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                  Aprobado acta No. 92     

                                                  Magistrado Ponente:   

                                                  Dr. FERNANDO E. ARBOLEDA RIPOLL   

Bogotá,  D.  C.,    veintiocho de  junio del año dos mil uno.   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de   la   demanda   de  casación  presentada  por  el  defensor  del  procesado  RIGOBERTO RESTREPO CIFUENTES.   

          Antecedentes.-   

Los  hechos fueron declarados en el fallo de  segunda instancia, de la manera siguiente.   

“Tuvieron ocurrencia el día 22 de octubre  de  1997,  a eso de las ocho y media de la noche, en el Barrio Capri, carrera 18  con  calle  67  B  sur  de  esta  ciudad (Bogotá), cuando el subintendente JOSE  ORLANDO  ACUÑA  GUERRERO  y  el  agente  ANGELO  CORREA  CAMACHO se encontraban  patrullando  el  sector  y observaron que algo pasaba frente al número 67 B 46,  por  lo  cual  se acercaron, pero al notar su presencia, varias personas huyeron  dejando  herido  a  GABRIEL ALBERTO CAMELO, siendo capturados RIGOBERTO RESTREPO  CIFUENTES  a  una  cuadra  del sitio y JAIRO ALEXANDER GARZON (menor de edad), a  dos  cuadras aproximadamente. Cerca al lugar de los hechos, se encontró un arma  blanca,   sin   que   se   precisara   si   fue  la  empleada  para  causar  las  lesiones.   

“Como  se  demostró  con  el  registro de  nacimiento  que  JAIRO  ALEXANDER  GARZON  RUIZ era menor de edad, se rompió la  unidad   procesal   y   se   dejó   a   disposición  de  la  jurisdicción  de  menores”.   

Abierta la investigación (fl. 5) se vinculó  mediante  indagatoria  a  RIGOBERTO  RESTREPO  CIFUENTES  (fl.  10),  a quien se  definió  su  situación  jurídica  con  medida  de aseguramiento de detención  preventiva   (fls.   23  y  ss.).  Posteriormente,  previa  clausura  del  ciclo  instructivo  (fl.  68), el nueve de febrero de mil novecientos noventa y ocho se  calificó  el  mérito  probatorio  del  sumario  con  resolución acusatoria en  contra  del  procesado, por el delito de tentativa de homicidio (fls.104 y ss.),  mediante  providencia  que  el  veinticuatro  de  marzo  siguiente  la Unidad de  fiscalía  delegada  ante  los  tribunales superiores de Bogotá y Cundinamarca,  confirmó  al conocer en segunda instancia por vía de la apelación interpuesta  por  la  defensa  (fls.  16 y ss. cno. Fiscalía).        

El  juicio  lo tramitó el Juzgado treinta y  uno  penal  del  circuito,  donde se llevó a cabo la vista pública (fls. 166 y  ss.),  y  se  puso fin a la instancia condenando al procesado RIGOBERTO RESTREPO  CIFUENTES  a  la pena principal de doce (12) años y seis (6) meses de prisión,  y  la  accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas por término  de  diez  años, al encontrarlo penalmente responsable del delito imputado en el  pliego  enjuiciatorio  (fls.  143  y  ss.),  mediante  sentencia que el Tribunal  Superior  confirmó  íntegramente  al  conocer en segunda instancia por vía de  apelación interpuesta por el procesado y su defensor.   

Contra  el  fallo  de  segunda instancia, el  procesado  interpuso  el  recurso  extraordinario de casación (fl. 61 vto. cno.  trib.),  el  cual  fue  concedido por el ad quem (fl. 65), presentándose por su  defensor,  en  el  término legal, el respectivo escrito con el cual se persigue  sustentar  la  impugnación,  y  sobre  cuya admisibilidad se pronuncia la Corte  (fls. 71 y ss. Ib.).   

    

                         La  demanda.-   

Con apoyo en la causal tercera de casación,  el  actor  denuncia  la violación de los artículos 22 y 331 del Código Penal,  “normas  que  establecieron  en  nuestro  derecho  penal  la  tentativa  y las  lesiones  personales”, pues el procesado fue condenado de manera errada por el  delito de homicidio en la modalidad de tentativa.   

Luego  de  considerar  que la idoneidad debe  predicarse  de  la  conducta  y  no de los medios empleados en su ejecución, en  este  caso  resulta  claro  que el arma utilizada carecía de potencialidad para  causar  la muerte, pues se partió, según consta en el informe policivo, lo que  se  complementa  con la limitación física que presenta el encartado, debido al  accidente  que  cuando  era  niño sufrió en la muñeca derecha, a consecuencia  del cual no puede cerrar completamente su mano.   

Por  manera  que  el  procesado  carecía de  capacidad  para  realizar  el  comportamiento por el que se le acusa, pues ni su  mano  ni  el  arma  empleada  “reunían los requisitos de idoneidad necesarios  para  configurar  la  conducta”,  debiendo, por tanto, haberse calificado como  lesiones  personales,  la cual, a criterio del casacionista, tuvo configuración  cuando  GABRIEL  ALBERTO  CAMELO  recibió  heridas de poca consideración en la  región escapular.   

Por lo anterior solicita de la Corte casar la  sentencia impugnada y dictar “la que corresponda”.     

         SE CONSIDERA:   

Si bien repetidamente la jurisprudencia de la  Corte  ha  sostenido  que  es al amparo de la causal tercera de casación que se  debe  denunciar  la  errada  calificación  jurídica  de  la conducta imputada,  cuando  ésta  en  realidad  se  halla  definida  en  un  tipo  penal ubicado en  capítulo  distinto  del  Código, pues de prosperar el cargo la Corte quedaría  abocada  a producir la sentencia de remplazo por un delito distinto del imputado  en  la resolución de acusación dando con ello lugar al motivo de invalidación  previsto  en  la causal segunda, no puede perderse de vista que en rigor lógico  el  desarrollo y demostración ha de hacerse siguiendo los lineamientos trazados  para  la  causal  primera,  sea  porque el desacierto se hubiere generado por la  indebida  selección  y  aplicación normativa de manera directa, o a través de  la apreciación probatoria.   

En  la  primera  hipótesis  es de cargo del  actor  aceptar los hechos tal y como fueron declarados en el fallo, así como el  mérito   persuasivo   asignado  a  los  medios  probatorios  que  sirvieron  de  fundamento  a la decisión, y, a partir de allí, demostrar que el yerro recayó  en  la  selección  o  interpretación  por  el  juzgador de la norma sustancial  finalmente  aplicada.  Y, si se acude a la segunda eventualidad, el casacionista  debe  precisar  los  errores probatorios cometidos y especificar su clase, si de  hecho  o  de  derecho,  y  concretar  una  de  las diversas posibilidades que al  interior  de  cada uno de ellos pueden ocurrir en la estimación de las pruebas,  con  la  respectiva  la  trascendencia  en  la calificación del sumario, y, por  supuesto, en la parte dispositiva del fallo.   

Solamente luego de efectuado este raciocinio,  si  la  calificación  jurídica  de  los  hechos  que  se  propone  conlleva  a  determinar  la  equivocación  en  que  incurrió  el  juzgador con repercusión  negativa  en  el  debido proceso, puede plantearse la nulidad por este concepto,  siendo  necesario,  indicar, además, el estado en que quedaría la actuación y  el   funcionario  a  que  habría  de  remitirse  el  diligenciamiento  para  la  reposición    de    lo    actuado   (Cfr.   auto   cas.   agosto   2/00.   Rad.  15.006).   

Este derrotero, ampliamente señalado por la  jurisprudencia  de  esta  Corte,  no  es  cumplido por el defensor del procesado  RIGOBERTO  RESTREPO  CIFUENTES,  quien  no especifica la manera como el Tribunal  llegó  a  incurrir  en la errada calificación de la conducta imputada, pues no  se  sabe  si  fue  a  consecuencia  de  no  haber  acertado  en  la  selección,  aplicación,  o  interpretación de determinado precepto sustancial, o a través  de  la  apreciación  probatoria, ninguna de cuyas hipótesis concreta, y que la  Corte  no puede suponer sin transgredir el principio de limitación que gobierna  el recurso.    

     

Pero  ni  aún  de suponerse -a partir de la  referencia  hecha en la demanda a la idoneidad del arma empleada, la limitación  física  que  dice  padece el procesado, y la región anatómica donde afirma se  produjeron  las  heridas-  que  la  intención  del  libelista fue patentizar la  transgresión  de  la ley a través de la apreciación probatoria, la situación  mejora.  Tampoco señala la prueba o pruebas sobre las que se materializaría el  yerro,  ni indica si éste se produjo por haber incurrido el juzgador en errores  de hecho o de derecho, que ameritarían desarrollo y demostración.   

Lo ofrecido en este caso, es la inconformidad  del  impugnante con la calificación jurídica de la conducta pero sin demostrar  de  qué  manera  los  juzgadores  llegaron  a incurrir en un tal desacierto, si  directa  en  la selección o interpretación de alguna disposición sustancial o  a  través  de  errores  en  la  apreciación  probatoria, lo cual indica que la  propuesta              quedó              en              el              sólo  enunciado.                                  

Acorde  con  esto, se tiene entonces, que en  lugar  de  cumplir  los  requisitos  que  para  la  admisibilidad  de la demanda  establece  la ley de rito, el casacionista se limitó simplemente a enunciar una  propuesta  de  censura  pero sin llegar a desarrollar y demostrar adecuadamente,  lo  cual  convierte  su  escrito  en un alegato propio de las instancias, siendo  ineludible  su  rechazo  y la declaratoria de deserción del recurso interpuesto  en obedecimiento a lo previsto por el artículo 226 del C. de P. P.   

Puesto  que  esta decisión causa ejecutoria  con  su  suscripción,  según  lo disponen los artículos 197 y 226 ejusdem, se  ordenará  la devolución inmediata del expediente al tribunal de origen, previa  comunicación a los sujetos procesales.   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E:   

RECHAZAR la demanda  de    casación    presentada    a    nombre    del    procesado    RIGOBERTO   RESTREPO  CIFUENTES  por  lo  anotado  en  la  motivación  de  este  proveído.  En  consecuencia  SE DECLARA  DESIERTO el recurso.   

Comuníquese  y  devuélvase  al tribunal de  origen.   

Cúmplase.  

CARLOS   E.   MEJIA  ESCOBAR   

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL      JORGE E. CORDOBA POVEDA   

HERMAN            GALAN  CASTELLANOS           CARLOS  A.  GALVEZ  ARGOTE                

JORGE         A.        GOMEZ  GALLEGO                  EDGAR LOMBANA  TRUJILLO                                                                                                                                     No hay firma   

ALVARO        O.        PEREZ  PINZON                    NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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