17060(29-06-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 17060  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr.  FERNANDO  E.  ARBOLEDA RIPOLL   

Aprobado acta No. 92  

Bogotá, D. C.,  veintiocho de junio del  año dos mil uno.   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  la  procesada  ANA HERMINIA MARTINEZ DE MONCADA.   

Antecedentes.-   

Aproximadamente a las seis  y  media de la mañana del ocho de noviembre de mil novecientos noventa y siete,  en  la residencia ubicada en la carrera 20c No. 65-10 Sur de Bogotá, perdió la  vida  el  ciudadano  JORGE  ELIECER  MONCADA  PENAGOS  a  consecuencia  de haber  recibido varios disparos con arma de fuego.   

Abierta     la  investigación   por  la  Fiscalía cuarenta y ocho seccional delegada (fl.  78  cno. 1), vinculó mediante indagatoria a la señora ANA HERMINIA MARTINEZ DE  MONCADA,  esposa  de  la víctima (fls. 99), a JUAN BAUTISTA ALFARO BANDERA (fl.  122),  y  a  ALVARO  NIÑO  SERRATO   (fl.  109-2)  a  quienes  definió su  situación  jurídica  con  medida de aseguramiento de detención preventiva por  el delito de homicidio agravado (fls. 129-1 y fls. 148-2).   

A   solicitud  de  los  procesados  JUAN  BAUTISTA ALFARO BANDERA y ANA HERMINIA MARTINEZ DE MONCADA, se  llevaron  a  cabo  sendas  diligencias  de formulación de cargos para sentencia  anticipada  (fls.  150  y  164 del c. o. No. 3), en las cuales se los acusó del  delito    de    homicidio    agravado,    cuyos    cargos    fueron    aceptados  íntegramente.   

El  fallo  prematuro  lo profirió el Juzgado  dieciocho  penal del circuito, autoridad que condenó a la procesada ANA HERMINA  MARTINEZ  DE  MONCADA a la pena principal de treinta y siete (37) años y cuatro  (4)  meses  de  prisión, y a JUAN BAUTISTA ALFARO BANDERA a la de cuarenta (40)  años  de  prisión,  y  la  accesoria  de interdicción de derechos y funciones  públicas  por  el  término  de  diez años para cada uno de ellos, entre otras  determinaciones,  por  encontrarlos  penalmente responsables del delito imputado  en   el  acta de formulación de cargos para sentencia anticipada (fls. 8 y  ss.-4)  mediante  sentencia  que  el  Tribunal superior del distrito judicial de  Bogotá  modificó  en  el sentido de imponer a la señora ANA HERMINIA MARTINEZ  DE  MONCADA  veintisiete  (27)  años  y  cuatro (4) meses de prisión, y a JUAN  BAUTISTA  ALFARO  BANDERA  treinta  (30)  años  de prisión, y confirmó en sus  restantes  partes,  al  conocer  de la apelación interpuesta por el defensor de  aquella  y  la  representación  del  ministerio  público  (fls.  4  y ss. cno.  tribunal).   

Contra el fallo de segundo grado el procesado  JUAN  BAUTISTA  ALFARO  BANDERA   (fl. 12 vto.), y el defensor de  ANA  HERMINIA  MARTINEZ  DE  MONCADA  (fl.  15),  oportunamente interpusieron recurso  extraordinario  de  casación  el  cual  fue concedido por el ad quem (fls. 21),  presentándose  por  el defensor de la señora MARTINEZ DE MONCADA el respectivo  escrito  con  el  que  se  persigue  sustentar  la  impugnación,  y  sobre cuya  admisibilidad  se  pronuncia  la  Corte  (fls.  30 y ss.), no aconteciendo igual  respecto  del primero de los mencionados cuyo recurso fue declarado desierto por  el Tribunal (fl. 62 y ss.).   

La  demanda.-   

Con  apoyo en la causal primera de casación,  el  actor  denuncia  violación  directa  de  la  ley  sustancial,  por falta de  aplicación  del  artículo  60  del  Código  penal,  en  concordancia  con  el  artículo 324 ejusdem, modificado por la ley 40 de 1993.   

Luego  de  reproducir  algunos  apartes de la  ampliación  de  indagatoria rendida por la procesada y de los fallos de primera  y  segunda  instancia,  sostiene  que el comportamiento grave e injusto de Jorge  Eliécer  Moncada  Penagos,  de  haberla  amenazado  de  muerte,  y  haber  sido  sorprendido  con  su  amante  en  el  propio  lecho  conyugal,  son  ofensas que  “constituyen  lo  grave  e  injusto que genera la ira” de que trata la norma  sustancial  que  considera  transgredida,  pues los supuestos fácticos aparecen  demostrados a partir de la narración de su asistida.   

Afirma al respecto que el relato hecho por la  procesada  en  la  ampliación  de  indagatoria “no mereció ningún ápice de  credibilidad  al Juzgado de primera instancia y por lo visto tampoco al resto de  la  Sala,  pero  definitivamente no puedo compartir los motivos esbozados por el  primero  para  desechar la eventualidad planteada por la procesada, toda vez que  parten  de  supuestas  (sic) que resultan incompatibles con las reglas de origen  (sic)  la  apreciación de las pruebas, como el dar una connotación contraria a  los  intereses  del  procesado y anteponer sus propias suposiciones y conjeturas  frente  a  los  datos  extractables  de  las reglas de la experiencia atendiendo  desde  luego  las  condiciones  personales  del  oferente y su entorno familiar,  social y cultural”.   

Agrega no tener duda sobre que “la sentencia  de  primera  y  segunda  instancia, violó el debido proceso por haber omitido y  excluido    en    su    aplicación    la    norma   sustancial”   que   aduce  transgredida.   

Concluye que “si los señores Juzgadores de  primera  y  segunda  instancia hubieran observado en detalle el expediente en su  haz   probatorio   no   habrían   incurrido   en   el   ERROR  CRITICADO,  pues  necesariamente,  habían aplicado la norma transgredida, la pena fuese menor, es  decir  habrían  aplicado  debidamente la ley penal sustancial y procesal con la  correspondiente  declaratoria  de  CULPABILIDAD  de  la  condenada  ANA HERMINIA  MARTINEZ   DE   MONCADA,  bajo  los  parámetros  y  sanción  del  Art.  60  C.  P.”.   

Por  lo  anterior solicita casar la sentencia  objeto  de  recurso  y  proferir  la  que  deba reemplazarla “de cuerdo con el  análisis y fundamentos de la causal alegada”.   

   

SE CONSIDERA:  

Como quiera que el recurso es dirigido contra  una  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  dentro  del trámite especial  previsto  por  el  artículo 37 del Código de Procedimiento Penal, se impone el  análisis   previo   del  interés  del  recurrente  para  acudir  a  esta  sede  extraordinaria,  dado  que  de  encontrarse ausente, cualquier consideración en  torno  a la idoneidad formal de la demanda resultaría inane de cara a los fines  para los cuales fue establecido el instituto.   

A  propósito  de obtener una significativa  reducción  punitiva  en  relación  con  la que habría de corresponderle en el  fallo   de   seguirse   el   trámite  ordinario,  el  procedimiento  abreviado,  establecido  bajo la forma de sentencia anticipada, posibilita al reo ejercer la  facultad  de disponer de parte del rito y renunciar a la controversia fáctica y  jurídica  por  los  hechos punibles que le han sido imputados en la providencia  que  definió su situación jurídica o calificó el mérito del sumario, según  la  etapa  en  que  la  solicitud  sea  presentada,  para  allanarse,  expresa y  libremente  a  los  cargos que la Fiscalía le formule, aceptando de esta manera  su  responsabilidad  penal por el hecho atribuido.        

    

Por   involucrar  este  procedimiento  la  voluntad  del  procesado  de  admitir sin condicionamiento alguno la imputación  delictiva  y  su  responsabilidad penal, la ley no estableció la posibilidad de  interponer  recursos  contra  el acta que contiene la acusación, ni un período  probatorio  posterior  que  pudiera  dar  lugar  a  confirmar  o  desvirtuar sus  soportes,  y  señaló  que  el  paso  siguiente  en  el  rito legal consistiera  solamente  en el proferimiento de la correspondiente sentencia de mérito por el  juez  competente,  contra  la cual puede ser ejercido el derecho de impugnación  por  el  Fiscal, el Ministerio Público, el procesado o su defensor, “aunque por  estos  dos  últimos sólo respecto de la dosificación de la pena, el subrogado  de  la  condena  de  ejecución  condicional,  y  la extinción de dominio sobre  bienes”        (C.        P.        P.        art.        37       B,       num.  4o.).           

En tratándose de las sentencias proferidas  dentro  del  trámite abreviado, la jurisprudencia ha precisado que los aspectos  respecto  de  los  cuales  puede  ser  interpuesto  el  recurso  de  apelación,  condicionan   igualmente   la   interposición  del  recurso  extraordinario  de  casación,  “el  cual  no puede ser utilizado para desconocer el hecho cierto de  la  responsabilidad  penal  voluntariamente  aceptada  que  el  procesado tenía  posibilidad  de  haber rechazado y, sin embargo, no lo hizo” (Auto Julio 2/97 M.  P. Dr. ARBOLEDA RIPOLL)   

Al  precisar  el alcance del artículo 37 B  num.  4  del  C.  de  P.P.,  señaló además, que implícitamente esta norma no  “tolera   la   discusión   de   otros   temas,  porque  ello  comportaría  una  retractación  inoportuna, sin perjuicio obviamente del control de legalidad que  siempre  concierne  al  fiscal  y  al  juez.  Para  guardar  la coherencia en la  aplicación  del derecho en el curso de todo el proceso, la Corte ha sostenido y  reitera  que  tal  restricción  en  los asuntos de debate también impera en el  ejercicio  del  recurso  de  casación,  pues alimentar la controversia de otras  materias  en  esta  sede  sería  propiciar  la  frustración  de  la  legítima  prohibición  de  retractación de la aceptación voluntaria de responsabilidad,  a  través  de  otro  medio  legal  (la  burla  de la ley por la misma ley) y el  desconocimiento  de  la  naturaleza  especial  de  estas  formas  prematuras  de  terminación    del    proceso”    (Auto    Mayo   6/97,   M.   P.   Dr.   GOMEZ  GALLEGO).   

Si  bien  en  este  caso  el actor denuncia  violación  directa  de la ley sustancial con incidencia en el quantum punitivo,  lo  cual  en  principio  le  otorgaría legitimidad para interponer el recurso y  presentar  la  demanda  cuya  admisión  define ahora la Sala, el desarrollo del  reproche  hace  evidente que su intención es introducir la retractación de los  cargos   formulados   por   la   Fiscalía,   no   obstante   que  estos  fueron  voluntariamente  aceptados por la procesada en diligencia realizada en presencia  del defensor.   

Esta  ausencia de interés se deriva de que  los  planteamientos  relativos  a  la  concurrencia  de diminuentes o agravantes  punitivos,  no pueden ser considerados sin desconocer la apreciación probatoria  realizada  en  las providencias que definieron la situación jurídica y el acta  de  formulación  de  cargos libremente aceptada, toda vez que las consecuencias  jurídicas  del  fallo  en  relación con estos conceptos solamente podrían ser  cuestionadas  en  el  trámite  del  juicio  de  casación  por  la  vía  de la  violación  indirecta  de  la ley sustancial, pues comportan vicios in iudicando  que  no  admiten  reproche en sede extraordinaria durante el proceso abreviado a  menos  de  haberse violado los topes máximos o mínimos establecidos legalmente  para  la  imposición  de  la sanción, no siendo este el caso presente donde la  denuncia  apunta  a  cuestionar  la  desestimación  por  los  juzgadores de las  motivaciones  expuestas  por  la  procesada  en  la diligencia de ampliación de  indagatoria  para  haber  determinado  el  homicidio de su esposo, de la cual el  casacionista  deduce  que  actuó  bajo los supuestos fácticos contenidos en el  artículo 60 del Código penal.   

Cosa  distinta  sería  que  en  la  parte  considerativa   de  la  sentencia  los  juzgadores  hubieren  declarado  que  la  procesada  actuó  en  estado  de ira o intenso dolor causado por comportamiento  grave  e  injusto  y que no obstante tal declaración en la parte resolutiva del  fallo  dejaron  de aplicar las consecuencias jurídicas previstas en la norma de  derecho  sustancial  que el casacionista estima transgredida, en cuyo evento sí  tendría  cabida  el recurso extraordinario para demandar el desquiciamiento del  fallo  por  la  vía  de la violación directa de la ley sustancial por falta de  aplicación  del  artículo  60  del  Código  Penal,  pero ello no es en manera  alguna  lo  que  se afirma en la demanda como para suponer el interés requerido  para disponer su admisión por la Corte.       

También  distinto sería el caso en el que  la  sentencia  hubiere  sido proferida desbordando el marco fáctico y jurídico  que  soportó  la  acusación  libremente  aceptada  y  en  la  cual  se hubiere  reconocido  que  actuó  bajo  estado  de  ira  o   intenso dolor y que sin  embargo  tal circunstancia no fue declarada en el fallo, en cuyo evento tendría  cabida  el  recurso  extraordinario  para  demandar la invalidez de la sentencia  misma  por  no  guardar consonancia con la acusación, pero un tal desacierto no  es el que el casacionista denuncia.   

Desconociendo,   además,  que  el  fallo  impugnado   no   pudo  haber  sido  proferido  en  un  proceso  ajustado  a  las  prescripciones  legales y al mismo tiempo viciado de nulidad, sin desarrollar un  capítulo   separado  como  corresponde  hacerse  cuando  son  invocadas  varias  causales  de  casación,  bajo  el  mismo supuesto fáctico y jurídico también  sugiere  el casacionista la transgresión de la garantía fundamental del debido  proceso,  prevista  por  el  artículo  29  de la Constitución Nacional, por no  haberse  aplicado  las  consecuencias  del  artículo  60  del Código Penal, en  postura  que  genera aún mayor confusión pues de ella no se logra desentrañar  si  lo  perseguido  es  que  la Corte case el fallo impugnado profiriendo el que  daba reemplazarlo o decrete la nulidad de lo actuado.   

Entonces, como lo observado en el cargo que  el  libelista  postula,  en  últimas es la pretensión por reabrir el debate ya  concluido  en  torno a las circunstancias en que el hecho tuvo realización y la  valoración  de  la  diligencia  de ampliación de la indagatoria rendida por la  procesada,   con   lo  cual  no  sólo  resultan  contrariado  el  contexto  del  procedimiento  abreviado  dentro  del  cual  fue  proferido  el  fallo  sino las  finalidades  de  este medio extraordinario de impugnación,  sin dificultad  se  advierte  la  ausencia de interés para recurrir en casación, que impone el  rechazo   de   la   demanda   y   tener   que   declarar   desierto  el  recurso  interpuesto.   

En  razón  a  que  esta  decisión  causa  ejecutoria  material  con su suscripción, según lo disponen los artículos 197  y  226  del  estatuto  procesal,  se  ordenará  la  devolución  inmediata  del  expediente   al   Tribunal   de  origen,  previa  comunicación  a  los  sujetos  procesales.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE:  

RECHAZAR la demanda  de   casación   presentada   por  el  defensor  de  la  procesada  ANA  HERMINIA  MARTINEZ  DE MONCADA, por lo  anotado  en  la  motivación  de  este  proveído.  En consecuencia SE       DECLARA      DESIERTO      el  recurso.   

Comuníquese  y  devuélvase  al  Tribunal de  origen.   

Cúmplase.  

CARLOS   E.   MEJIA  ESCOBAR   

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL      JORGE E. CORDOBA POVEDA   

HERMAN            GALAN  CASTELLANOS           CARLOS  A.  GALVEZ  ARGOTE                

JORGE         A.        GOMEZ  GALLEGO                  EDGAR LOMBANA  TRUJILLO                                                                                                                                     No hay firma   

ALVARO        O.        PEREZ  PINZON                    NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

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