16964(23-07-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 16964  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACIÓN PENAL   

          Magistrado Ponente:   

          Dr. JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

Aprobado acta N° 103  

Bogotá, D. C., veintitrés (23) de julio de  dos mil uno (2001).   

         V   I   S   T   O  S   

Resuelve la Corte la admisibilidad formal de  la   demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado  DEMETRIO     DE     JESÚS    CASTRILLÓN    VELÁSQUEZ.   

         A N T E C E D E N T E S   

1.-   La  Sala de Casación Penal de la  Corte  Suprema de Justicia, al dirimir un conflicto de competencias suscitado en  el presente asunto, sintetizó los hechos así:   

         “El    10    de   marzo   de   1998,  aproximadamente  a  las  11 de la mañana, los jóvenes JORGE ALEJANDRO CADAVID,  AQUILINO  DE JESÚS LEAL BEDOYA y REIBER ANTONIO COSSIO, residentes en el barrio  El  Jardín  del  municipio  antioqueño de Puerto Berrío, salieron de paseo en  bicicleta  por la vía que de dicha población conduce a la ciudad de Medellín.  Siendo  aproximadamente  las  3  y  30  minutos  de  la tarde, cuando estaban de  regreso  a la cabecera municipal, fueron interrumpidos por la abrupta frenada de  una    volqueta,    a   la   altura   del   sitio   conocido   la   ‘Quesera’, vehículo del cual descendieron con  armas  de  fuego el conductor y dos ocupantes más, quienes tomaron de rehenes a  los  dos primeros paseantes, porque el tercero logró escaparse por las mangas y  hondonadas   aledañas   a  la  carretera,  a  pesar  de  los  disparos  que  le  hicieron.   

         “Aproximadamente  a   las  7 y 40  minutos  de  la  noche  de  esa  misma  fecha,  la  Inspección de Policía y de  Tránsito  Municipal de la vecina población de Maceo realizaba el levantamiento  de   las   dos   personas  ilegalmente  retenidas,  las  cuales  aparecieron  en  inmediaciones  de  la  finca  La  Primavera,  situada  sobre  la  vía  que  del  mencionado  municipio  conduce al corregimiento de San José del Nus, maniatados  y con sendos impactos de bala en la cabeza.   

         “Gracias  a la supervivencia del joven  Reiber  Antonio  Cossio,  se  supo  que  el  automotor pertenecía a la conocida  compañía  de  los  ‘Los  Pastusos’,   conducido  antes  y  en  la  ocasión  por  el  procesado  DEMETRIO  DE  JESÚS CASTRILLÓN  VELÁSQUEZ,  vecino del mismo barrio de residencia de las víctimas, quien antes  había      amenazado      con     ‘limpiarlo        de       todos       los       pelados’.   

2.- El Juzgado Primero Penal del Circuito de  Yarumal,  mediante  sentencia  del  27  de julio de 1999, condenó a Demetrio De  Jesús  Castrillón  Velásquez a las pena principal de 51 años de prisión y a  la  accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas por el lapso de  10 años, como autor del delito de homicidio agravado.   

Inconforme  con  la  anterior  decisión, el  procesado  interpuso  el  recurso  de apelación, el cual al ser desatado por el  Tribunal  Superior de Antioquia, el 29 de septiembre de 1999, la confirmó en su  integridad,  fallo  contra  el  cual  se  interpuso el recurso extraordinario de  casación,  el  5  de octubre de 1999, y dentro del término de ley se presentó  la respectiva demanda.   

         LA       DEMANDA       DE      CASACIÓN   

Al amparo de la causal tercera de casación,  el  defensor presenta un único cargo contra la sentencia, por cuanto estima que  la  misma se dictó en un juicio viciado de nulidad, por transgresión al debido  proceso.   

Inicia  la  disertación  afirmando  que  el  proceso  penal  colombiano  tiene  una  estructura formal, que también se   “conoce    con    el   nombre   de   ‘unidad      procesal’,   o  el  antecedente  –    consecuente,   o   ‘acto     fundante     –     acto     fundado’,   es   un  principio  lógico  que  determina  en qué orden y por cuál funcionario se debe adelantar la actuación  procesal  hasta  ponerle  término,  de  tal  manera que de saltarse uno de esos  pasos   irremediablemente   se   vicia   de  nulidad  la  actuación”.   

Después de indicar cuáles son sus etapas y  los  actos  que  deben  surtirse  en  su interior, sostiene que atropellarlos en  cualesquiera  de  las  formas,  con  el  pretexto  de celeridad, “de  vencimiento de términos o de eficacia en la administración de  justicia,  conlleva  siempre  una  violación al debido proceso, pues impide que  éste  se  desarrolle  según  sus  legales formas”,  postulado  que  se  encuentra  reglado  y  desarrollado en el artículo 29 de la  Constitución Política.   

Asevera que dentro del presente asunto y con  el  fin  de  evitar la libertad por vencimientos de términos, como consecuencia  del  habeas  corpus, “en aparente connivencia con el  Fiscal  92  adscrito  a  la Unidad de Fiscalías Seccional de Puerto Berrío, la  Fiscal  24  Local  con  sede  en  el  mismo municipio, escuchó en diligencia de  indagatoria  por  doble  homicidio y secuestro simple, punibles que no son de su  competencia”,  dejando constancia que se encontraba  debidamente  autorizada para ello, pero sin que en el expediente aparezca que se  emitió  resolución  motivada  que  así  lo ordenara, o comisión alguna de un  fiscal  a otro, o que se haya dirimido algún conflicto administrativo entre las  dos  fiscalías,  o  que  la  local  hubiera  desplazado  a  la  seccional en la  instrucción  del  proceso,  lo  que,  además, sería improcedente, pues la ley  sólo lo autoriza del superior hacia el inferior jerárquico.   

Por  tal motivo anota que al restringirse y  vulnerarse  la  cadena lógica, se quebrantó el debido proceso, generándose la  causal  de  nulidad.  Sin  embargo,  reconoce que dentro del presente asunto sí  hubo  resolución  de  apertura  de investigación, acto que no alcanzó a darle  validez  al  acto  subsiguiente,  es  decir,  a  la indagatoria, “pues     la     fiscal    usurpó    competencia    que    no    le  pertenecía”, por lo que no podía dicha diligencia  convertirse  en acto fundante de la resolución de situación jurídica, de modo  que se vició toda la actuación posterior.   

Añade que cuando la Constitución Política  y  el  Código de Procedimiento Penal estatuyen que nadie puede ser juzgado sino  conforme  a  las  leyes  preexistentes  al  acto  que  se  le imputa ante juez o  tribunal  competente  y  con las formas propias de cada juicio, significa que la  actuación  debe cumplirse sin usurpación de competencias, que en el caso de la  Fiscalía   se   determina   por   la   que   corresponda   “a  los  jueces ante quienes instruyen”,  tal como lo preceptúa el Código de Procedimiento Penal.   

Por  lo expuesto, solicita a la Corte casar  la  sentencia y, en consecuencia, declarar la nulidad de lo actuado, a partir de  la  diligencia  de indagatoria, inclusive, ordenando la libertad provisional del  procesado.   

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

La  demanda  presentada por el defensor del  procesado  no  reúne  los  requisitos  de  claridad  y  precisión que exige el  artículo 225 del Código de Procedimiento Penal para su admisión.   

Es  preciso  reiterar  que aunque lo cargos  aducidos  con  base  en  la  causal  tercera  permiten  alguna  amplitud para su  proposición  y  desarrollo,  el  escrito  en  que  se  postulen  no es de libre  formulación  sino  que,  como  en  las  demás  causales,  deben cumplirse unos  insoslayables   requisitos,   cuya  inobservancia  impide  la  admisión  de  la  demanda.   

En  efecto,  si  bien  indica  cuál fue la  irregularidad  que,  a  su juicio, se cometió, no la demuestra ni, por ende, la  manera como socavó la estructura del proceso.   

Dentro  de  ese  entendido  denuncia que el  funcionario  judicial  que  le  recibió  indagatoria  al  procesado carecía de  competencia  para  el efecto, la que correspondía al fiscal seccional, pero sin  que  evidencie  frente a la constancia dejada por la fiscal local (en el sentido  de  que  estaba  debidamente  autorizada y que el demandante transcribe) y a los  artículos  15  y  19 del  Decreto 2699 de 1991 (al tenor de los cuales los  miembros  de  las  Unidades  de Fiscalía son delegados del Fiscal General de la  Nación  y  actúan  siempre en representación de la  Fiscalía General de  la  Nación),  y  considerando  que  la  sentencia  viene  amparada por la doble  presunción   de   acierto   y  legalidad,  que  se  hubiere  incurrido  en  tal  vicio.   

Frente a los anotados yerros de la demanda y  dado  que a la Corte no le es permitido, en virtud del principio de limitación,  entrar  a  suplir  sus inconsistencias, se impone su inadmisión, de acuerdo con  lo   dispuesto   por   el   artículo   226   del   Código   de   Procedimiento  Penal.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE CASACION PENAL,   

        R E S U E L V E   

INADMITIR  la  demanda   de   casación   presentada   a   nombre  del  procesado  DEMETRIO     DE    JESÚS    CASTRILLÓN    VELÁSQUEZ,  al  tenor  de  lo  dispuesto  en  el  artículo  226  del  Código de Procedimiento Penal, modificado por el 9° de la  ley  553  de  2000. En consecuencia, se declara desierto el recurso de casación  interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso (art.197 del Código de Procedimiento Penal).   

Devuélvase     al     Tribunal    de  origen.   

Comuníquese y cúmplase.  

CARLOS EDUARDO MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                        JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN   GALÁN  CASTELLANOS                                        CARLOS   AUGUSTO   GALVEZ  ARGOTE                        

JORGE  ANIBAL  GÓMEZ  GALLEGO                                 EDGAR LOMBANA  TRUJILLO              

ALVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                                        NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

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