16785(23-07-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 16785  

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACION  PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta No. 103  

Bogotá,  D.C,  julio  veintitrés de dos mil  uno.   

V   I   S   T   O   S   

Se  pronuncia  la  Sala  sobre la acción de  revisión  presentada  por  el  apoderado  de  LIBARDO  BARRETO  ARAGON  quien fue condenado por los delitos de  homicidio  y  porte  ilegal  de  armas  de  fuego  de  defensa  personal, según  sentencias  de  fechas Diciembre 5 de 1995 y Noviembre 20 de 1996 proferidas, en  su orden, por un Juzgado Regional y el Tribunal Nacional.   

ANTECEDENTES  

          1.-  En las horas de la mañana del 2 de junio de 1993, en la ciudad  de  Ibagué,  el menor Rafael Ramirez Avila  fue  secuestrado  cuando  salía  de  su residencia con destino al  centro  donde  cursaba  sus estudios básicos. Al pretender abordar un taxi, fue  desviado  de  su  destino por un número plural de individuos que lo mantuvieron  oculto  en una finca de la jurisdicción de Anzoategui por lapso superior a diez  dias,  lugar  de  donde fue rescatado el 3 de junio siguiente por miembros de la  policía  en  operativo que permitió la aprehensión de cuatro de los captores,  entre    ellos,    el   procesado   LIBARDO   BARRETO  ARAGON.   

2.-   A  la  investigación  que  por  los  anteriores  hechos  se  adelantó  se  puso  término  por  parte  de un Juzgado  Regional  con  sede en esta ciudad, despacho que mediante sentencia de diciembre  5  de  1995  condenó al mencionado procesado a la pena de treinta y    tres  (33)  años  de  prisión  y  multa  equivalente  a cien salarios mínimos  legales  por  su  responsabilidad  penal  en  el  delito  de secuestro extorsivo  agravado,  del  que resultó víctima el menor Ramírez  Avila.   

3.-  La  anterior  condena  fue  confirmada  integralmente  por el Tribunal Nacional  mediante sentencia de noviembre 20  de  1996  al  cumplir  su revisión por virtud de apelación interpuesta por los  defensores    de    dos    de   los   condenados   distintos   de   BARRETO  ARAGON  , y en atención al grado  jurisdiccional  previsto  para esa clase de determinaciones, decisión ésta que  según  constancia visible al folio 51 del presente diligenciamiento, para el 12  de noviembre de 1999 había adquirido ejecutoria material.   

LA DEMANDA  

El   actor  advierte  que  la  pretensión  contenida  en el libelo se apoya en la causal 3ª del artículo 232 del estatuto  procesal  penal,  específicamente  porque con posterioridad a las sentencias de  primero  y  segundo  grado, surgieron pruebas no debatidas en las instancias por  virtud   de   las   cuales   se   establece   que  su  patrocinado  “era  persona  inimputable  en  la época en que se realizaron los  hechos que originaron su condena”.   

          En  los  siguientes  fundamentos  de  hecho  apoya  el demandante la  acción rescisoria:   

1.-  Según  diagnóstico  de  galenos  al  servicio  del  Hospital  Federico  Lleras  Acosta  de  Ibagué,  se  conoce  con  posterioridad  a  los  fallos  de  instancia,  que  el procesado “padece  desde  años  atrás  y  casi  desde  su nacimiento y debido  principalmente   a   factores   hereditarios   una  esquizofrenia”,  como  lo  corrobora  el  Servicio de Sanidad de la Penitenciaría  Nacional     de     Ibagué    donde    actualmente    cumple    la    pena  impuesta.   

2.- Por tanto, como  la   esquizofrenia, en términos generales, constituye trastorno mental que  afecta  gravemente  la  capacidad  de  comprensión  de  quien  la padece, tales  personas   frente   a   la   ley   penal   “por  lo  general”,      deben      ser      consideradas  inimputables.   

A  continuación,  luego  de señalar que en  derecho  su petición se sustenta en los artículos 31, 33 y 93 y siguientes del  Código  Penal,  relaciona  las  pruebas  por  cuyo  medio pretende acreditar el  motivo de la presente acción, así:   

1.-  Documentos suscritos por un número  plural  de  personas (cinco en total)  “donde se  habla” de los factores hereditarios por enfermedades  mentales  en  relación  con el condenado y a través de los cuales se da cuenta  de  “conducta  anómala”  que por períodos asumía.   

2.-  Fotocopia de la Historia Clínica,  “donde  no  se descarta la esquizofrenia paranoide y  se    le    diagnostica    episodio   psicótico   agudo   de   características  paranoides”.   

3.-  Comunicación  dirigida  por  la  Oficina de Sanidad de la Penitenciaría Nacional de Ibagué a  la  Defensoría  del Pueblo, donde se indica que para el mes de febrero de 1997,  el  condenado  “padecía esquizofrenia en tratamiento  en el Hospital Federico Lleras Acosta”; y   

4.-  Constancia  expedida por el médico psiquiatra de la Unidad de Salud  Mental  de  este  hospital  sobre  cuatro  ingresos  del procesado a esa unidad,  procesado   “con   diagnóstico   de  ESQUIZOFRENIA  PARANOIDE – RETARDO MENTAL”.   

          Con  sustento  en las anteriores consideraciones y pruebas, el actor  solicita  de  la  Corte  que como culminación del trámite propio de la acción  rescisoria,  se declare sin valor la sentencia atacada y se remita la actuación  al  Juzgado  Unico  Especializado  de  Ibagué,  para que cumplida nuevamente la  investigación  a  partir  del  cierre,  su  patrocinado sea  juzgado en la  condición     que    realmente    le    corresponde,    esto    es,    la    de  inimputable.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Teleológicamente la acción de revisión fue  concebida  por  el  legislador  como un mecanismo a través del cual se busca la  invalidación  de  una  decisión  que ha adquirido firmeza y de la cual resulte  razonable  predicar  que  entraña un contenido de injusticia material porque la  verdad  procesal  declarada  resulta ser bien diversa a la verdad histórica del  acontecer   objeto   de   juzgamiento,   demostración   que  sólo  es  posible  jurídicamente  dentro  del  marco  precisado  por  las  causales  taxativamente  señaladas en la ley.   

Con  referencia a la causal seleccionada por  el  demandante,  como lo ha reiterado la Sala, para que el libelo pueda ser  admitido,   debe  contener  un  planteamiento  jurídico  completo  orientado  a  demostrar,  con  apoyo  en  los  anexos  pertinentes, que con posterioridad a la  sentencia   condenatoria   aparecieron  hechos  o  pruebas  nuevas  con  entidad  suficiente  para  tornar la condena en absolución por inocencia del procesado o  dar  lugar  a  mutar  una  pena aflictiva de la libertad en la medida pertinente  porque   se  demuestre  que   fue condenado como imputable quien no lo  era.   

Una   tal   demostración,    por  la  naturaleza  y  objeto  de  la  acción,  entraña  la obligación de expresar la  causal  que sustente la postulación, indicar con toda claridad y precisión los  fundamentos  de  hecho  y de derecho en que se fundamenta la solicitud y aportar  la  prueba  del  motivo o motivos indicados, de las cuales surja por lo menos un  grado  significativo  de  persuasión  sobre  la  viabilidad  de  dar  inicio al  trámite,   independientemente  de su incidencia en la decisión final si a  ello se llega.   

Para   lo   que  es  objeto  del  presente  pronunciamiento  y en atención a que la solicitud se apoya en la aparición con  posterioridad  a  los  fallos   de  instancia,  de elementos de convicción  indicativos  de  la  condición  de inimputable del condenado para el momento de  los  hechos,  bien está agregar que en este caso no es cualquier prueba la  que  se  exige,  sino  sólo  aquella que tenga suficiente entidad para concluir  seria  y fundadamente  que la condición del procesado es una bien distinta  a la tenida en cuenta en los fallos de instancia.   

Por  tanto,  conjuntamente con la demanda de  revisión  indispensable  se  ofrece verificar si entre las pruebas no conocidas  sobre  determinado  hecho que a través de ella se aducen y aportan –así  ostenten  calidad de sumarias- y  “los  hechos básicos de la petición”  existe  la  necesaria  relación  causal,  por  virtud  de la cual  resulta  razonable la tramitación de la acción o, dicho en otros términos, es  preciso     que    aquéllas    ab   initio  surjan  eficaces,  contundentes  y  trascendentes a la  demostración  de la injusticia alegada, pues no otro puede ser el entendimiento  de  las  exigencias formales de viabilidad contenidas en los numerales 3° y 4°  del artículo 234 del estatuto procesal penal.   

          Pues  bien,  revisados los elementos de convicción allegados por el  demandante,  pronto se concluye que de éstos no pueden predicarse los atributos  que  vienen de precisarse, fundamentalmente porque los de naturaleza científica  son   de   fecha  posterior  a  la  de  los  hechos,   y  porque   los  “documentos”  emanados de  quienes   desde   temprana   edad   conocían  al  condenado,  apenas  contienen  referencias     vagas     e     imprecisas     sobre    posibles    “problemas  mentales” que lo aquejaban,  al igual que a algunos de los miembros de su familia.   

          Si  la  alteración  mental con virtud para incidir en la condición  de  inimputabilidad de un procesado debe ser antecedente o concomitante al hecho  investigado,  es claro que la que pretende acreditar el libelista,  por ser  posterior,  ningún  impacto  con efecto en las consecuencias del delito podría  tener  en  la  condición  reconocida  al condenado durante el proceso, ni menos  podría vincularse inequívocamente a la conducta juzgada.   

Esa   circunstancia  que  así  se  ofrece  absolutamente  sobreviniente  al momento de los hechos, cuando más, podría dar  lugar  a  que  el  ejecutor  de la pena estudiara la posibilidad de optar por la  medida  prevista  en  el  artículo  56  del  Código Penal, pero en modo alguno  resulta idónea para dar inicio al trámite rescisorio.   

          Consecuentemente  con  lo dicho y atendida la causal escogida por el  accionante,  por  no  cumplir  el  escrito  que  en  su  aspecto formal viene de  examinarse  con los presupuestos que para su admisión impone el artículo 234-3  y 4 del C. de P. Penal, la demanda debe ser rechazada.   

          A  ello  se procederá, una vez reconocido el apoderado a cuyo cargo  estuvo la elaboración de la demanda.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de  Casación Penal,   

R E S U E L V E  

          1.-  Reconocer  al  doctor  Fabio Jiménez  Ortiz   como  defensor del condenado LIBARDO  BARRETO ARAGON, en los términos y  para los efectos precisados en el poder conferido.   

2.-  Rechazar  in  limine  la demanda de revisión que en representación  del  mencionado  reo  instauró  su  defensor, por las razones consignadas en la  anterior motivación.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR  

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE    E.    CORDOBA  POVEDA   

HERMAN            GALAN  CASTELLANOS             CARLOS   A.  GÁLVEZ ARGOTE   

   JORGE  ANIBAL  GOMEZ  GALLEGO   EDGAR LOMBANA  TRUJILLO               

ALVARO       ORLANDO       PEREZ  PINZON                     NILSON               PINILLA  PINILLA                     

TERESA RUIZ NUÑEZ  

SECRETARIA    

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