AP391-2017(49566)

2017

Asistente Jurídico Inteligente

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PATRICIA    SALAZAR  CUÉLLAR   

MAGISTRADA  PONENTE   

AP391-2017   

Radicación    No.:  49566   

Acta      No.  17   

Bogotá  D.  C., veinticinco (25) de enero de  dos mil diecisiete (2017).   

VISTOS  

Resuelve  la  Corte la solicitud de cambio de  radicación  formulada  por la representante de la fiscalía, dentro del proceso  adelantado   contra   JOSÉ   JULIÁN   CHALA   CÓRDOBA,  por  los  delitos  de  fabricación,  tráfico,  porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes  o  municiones;  fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas,  municiones de uso  restringido,  de  uso privativo de las Fuerzas Armadas o explosivos; y tráfico,  fabricación o porte de estupefacientes.   

HECHOS  

          Según  se  extrae  del acta de preacuerdo, como resultado de varias  labores  investigativas  se  estableció  la  existencia  de  una «organización   criminal»,   debidamente  estructurada,  con  jerarquía,  permanencia  en  el  tiempo,  la  cual  basa su  sostenimiento  y  aparato  militar,  en  la  ejecución  de  conductas  punibles  relacionadas  con  la  fabricación  y  tráfico de estupefacientes, tráfico de  armas,  homicidios  selectivos,  desplazamiento  forzado,  extorsiones, compra y  cultivo de droga en diferentes partes del país.   

          Así,  particularmente,  en  virtud  de  la diligencia de registro y  allanamiento  realizada  el  29  de  abril de 2016 en el inmueble ubicado en las  coordenadas  N07º34´62”  W076º54´46.46”, de la zona urbana de Rio Sucio,  se  hallaron  3  artefactos explosivos improvisados de forma cilíndrica en tubo  PVC,  20  metros  de  cordón  detonante,  2  kilos  de  ANFO y 4 detonadores no  eléctricos;  un  arnés  militar  color  verde  y sus respectivos accesorios; 3  proveedores  para  fusil  Kalashnikov  y 254 cartuchos calibre 7.62 x 39 mm; una  pistola  calibre 5.7 x 28 mm, con un proveedor y 71 cartuchos; varios teléfonos  celulares,  tarjetas  SIMCARD y memorias MICRO SD; un fusil calibre 5.56 x 45, 2  proveedores  para  fusil  Kalashnikov  y  59 cartuchos calibre 7.62 x 39 mm; una  pistola  calibre  5.7  x  28  mm,  dos  proveedores  y 40 cartuchos; una pistola  calibre  9  mm,  2 proveedores y 11 cartuchos;  5 cargadores para baterías  de  radio;  varios documentos contables; un radio de comunicaciones portátil; y  un  costal  con  40 paquetes prensados, los cuales en su interior contenían una  sustancia  vegetal  color verdosa con características similares a la marihuana.   

          Además,   dice   la  Fiscalía,  «en  el  inmueble   se  encontraba  FRANCISO  ANTONIO  MARTÍNEZ  MENA  (…)   y   del   sitio  huyeron  JOSÉ  JULIÁN  CHALA CÓRDOBA y JHON JAIRO  MOSQUERA DÍAZ».   

          Los  informes  de los peritos en balística y explosivos concluyeron  que  todas  las  armas y la munición incautadas eran aptas para ser utilizadas.  También,  las  granadas  de  fragmentación  y los demás elementos explosivos.  Aunado  a  ello,  la  prueba preliminar homologada arrojó resultado positivo de  cannabis, con un peso neto de 20.240 kilogramos.   

         

ANTECEDENTES PROCESALES  

          1.   Por   las  circunstancias  fácticas  descritas,  el  30  de  junio  de  2016, ante el Juzgado 1º Penal Municipal con  Función  de  Control de Garantías Ambulante de Antioquia, previa legalización  de  las  capturas  y de las diligencias de registro y allanamiento, la fiscalía  le  formuló  imputación,  entre  otros,  a  JOSÉ  JULIÁN CHALA CÓRDOBA como  presunto  autor  responsable  de  los delitos de fabricación, tráfico, porte o  tenencia  de  armas  de  fuego,  accesorios,  partes o municiones; fabricación,  tráfico  y  porte  de armas, municiones de uso restringido, de uso privativo de  las   Fuerzas  Armadas  o  explosivos;  y  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes,  de  conformidad  con  lo previsto en los artículos 365, 366 y  376 inciso 1º del Código Penal.   

          En  la  misma  diligencia,  a  todos  los imputados les fue impuesta  medida  de aseguramiento consistente en detención preventiva en establecimiento  carcelario.   

          2.  El  28  de  octubre  de  2016,  la  Fiscal  26 Especializada de la Unidad Nacional Contra el  Crimen  Organizado presentó ante el Juzgado Penal del Circuito Especializado de  Quibdó  escrito  de preacuerdo suscrito con el procesado y su abogado defensor.                      Al    mismo    tiempo,    radicó    solicitud    de    cambio   de   radicación,  sustentada  en  «circunstancias  que  pueden  afectar la seguridad o  integridad  personal  de  los  intervinientes, en especial de las víctimas o de  los servidores públicos».   

          3.  Mediante  auto  del  28  de  noviembre  siguiente,  la  Juez  cognoscente  estimó  que  se  cumplían  las formalidades  previstas  en  los  artículos  46,  47 y 48 del Código de Procedimiento Penal,  motivo  por  el  cual dispuso el envío de la actuación al Tribunal Superior de  Quibdó.   

          4.  El Tribunal, por su parte, a través de  auto  del  5  de diciembre siguiente consideró que la competencia para resolver  la  mencionada  solicitud,  le  correspondía  a  esta  Corporación,  dado que,  «la  pretensión  de  la  Fiscalía  apunta a que se  proceda    al    cambio    de    radicación    a    otro    Distrito   Judicial  (Antioquia)».   

SOLICITUD  

Al amparo de los artículos 46, 47 y 48 de la  Ley  906  de  2004,  la  Fiscal 26 Especializada de la Unidad Nacional Contra el  Crimen  Organizado  solicitó el cambio de radicación de la presente actuación  a  los Juzgados Penales del Circuito Especializados de Medellín. Fundamentó su  petición en los siguientes aspectos:   

          1.  Argumentó  que  en  la  zona  del Urabá Antioqueño y Centro y  Norte   del  Chocó  existe  presencia  de  grupos  armados  ilegales  como  las  Autodefensas      Gaitanistas      de     Colombia  A.G.C,   conocidas  también  como  los  Urabeños,  Clan  Úsuga  o  Clan  del  Golfo,  lo  cual  constituye una  circunstancia   que   afecta   el  orden  público.  Ello,  por  cuanto  a  esta  organización   se   le   imputa  la  comisión  sistemática  de  delitos  como  homicidios,   lesiones,   desplazamiento  y  desaparición  forzada,  secuestro,  extorsiones,  delitos  sexuales,  tráfico  de  armas y de estupefacientes entre  otros;  cuyas  víctimas  principales  han  sido todas aquellas personas que les  representan       obstáculo       para       obtener       la      «exclusividad»     y     «control  absoluto  del  comercio  de  drogas  en amplias zonas del  país».   

Además, dijo la funcionaria, la presencia de  ese  grupo  en  el  sector  referido  es  un  hecho  notorio y evidente dado que  mediante  volantes  distribuidos  en  los  pasados  meses  de  mayo  y junio, se  «proclamaron como organización armada de resistencia  civil».   

2.  Expresó  la Fiscal que también existen  circunstancias  indicativas  de  riesgo  extremo  para  su  seguridad y la de su  núcleo    familiar.    Explicó    que    lidera    la   llamada   «operación   Agamenón»   destinada  a  desarticular  el  grupo  armado  ilegal,  motivo  por  el  cual ha solicitado la  captura  de  los  máximos  cabecillas  de  la organización. Así mismo, que ha  dispuesto   diferentes   operativos   a  partir  de  los  cuales  se  obtuvo  la  incautación  de  importantes  cantidades  de sustancia estupefaciente, armas de  fuego, explosivos, entre otros.   

Por   lo   anterior,   dijo,  “ante  la  potencial  amenaza de un grupo con toda la capacidad  para  ejecutarla,  la  Fiscalía y la Policía Nacional han dispuesto un esquema  de  seguridad  para  la  suscrita  y  mi  núcleo  familiar,  y  con  todas  las  recomendaciones  para la protección, debido a que mi integridad física y de mi  familia,   repito,   se   encuentra   en  peligro  inminente,  y  desplazándome  regularmente  a  la ciudad de Quibdó, no se cuenta con el personal y los medios  necesarios para garantizar mi seguridad.”   

Ahora  bien,  para demostrar su pretensión,  anexó   los  siguientes  documentos:  (i)  análisis  efectuado  por  el  Área  Investigativa   contra   la   Delincuencia   Organizada,  de  la  Dirección  de  Investigación     Criminal     e     Interpol,     sobre    las    «pretensiones  delictivas  del  Clan  Úsuga  contra  funcionarios  públicos»,  en el cual se concluyó que «el  origen  de  estas  retaliaciones  obedecen  a  los resultados  ocasionados  con la Operación Agamenón». (ii) varios  documentos  relacionados  con la asignación de su esquema de seguridad; y (iii)  la  denuncia  que instauró el 21 de enero de 2016 en condición de víctima del  delito de amenazas.      

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  La  Sala  de  Casación  Penal de la Corte Suprema de Justicia es competente para pronunciarse  sobre  la  solicitud de cambio de radicación elevada por la representante de la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  de  conformidad  con  lo establecido en el  numeral  8º  del  artículo  32  de la Ley 906 de 2004, dado que se pretende el  traslado  del  proceso  a un distrito judicial diferente al de Quibdó, donde se  encuentra radicado.    

2.  La     figura     del    cambio    de  radicación  puede  disponerse de manera excepcional,  cuando   en   el  territorio  donde  se  adelante  la  actuación   procesal,  existan  circunstancias  que  afecten  el  orden  público,  la  imparcialidad o la  independencia  de  la administración de justicia, las  garantías procesales, la publicidad del juzgamiento,  la  seguridad  o  integridad  personal   de   los   intervinientes,  particularmente  de  las  víctimas      o      de      los      servidores      públicos.   

         Constituye,  por tanto, carga procesal del solicitante demostrar el  supuesto  de  hecho  del  motivo  invocado, para lo cual debe no sólo  explicar  fundadamente su procedencia  sino  aportar,  junto  con  la  petición, las pruebas  pertinentes     y     suficientes     que  lleven  a  la  Sala  a  concluir la  necesidad     de     ordenar     el     cambio     de     radicación1.   

         3.  Para el caso, no es viable acceder al  cambio  de radicación solicitado por las razones que pasan a expresarse:   

         

         3.1    Los  recientes   problemas  de  orden     público     del     Departamento    del  Chocó,  dada  la presencia  del   grupo   armado  ilegal  denominado  Autodefensas  Gaitanistas  de  Colombia A.G.C, conocido también como  los  Urabeños, Clan  Úsuga o Clan del Golfo, es claro que  no  son  consecuencia  del proceso penal cuyo cambio de radicación se solicita,  sino  de  otros  motivos.  Plantear, por lo   tanto,   que   las  condiciones  de  violencia  allí existentes,  por   sí   solas,   pueden   llegar  a  afectar  la  independencia   de   la   administración   de   justicia  en  el  juicio  que  se  le  sigue  a      CHALA     CÓRDOBA,   es   como   afirmar   que   en   cualquier   otro  proceso   que   se   adelante   en  ese  territorio   los   principios  de  independencia  e  imparcialidad  judicial  se  encuentran  afectados,  lo  que traduciría  la  renuncia  total  del  Estado  a  administrar justicia en ese  sector del país.   

         

         Las  circunstancias  de conmoción social  a  que se refiere la Fiscal,  entonces,  que  en  las condiciones actuales del país  resultan   comunes   con   mayor  o  menor  intensidad  a  casi  todos  los  departamentos  que  lo  componen,  en manera alguna pueden  constituirse  en  fundamento  para solicitar el cambio de radicación  de  un  proceso.   Lo  anterior,  simplemente, porque los motivos que puedan afectar el  orden  público a que se refiere el artículo  46 de la  Ley  906  de  2004 y que hacen procedente el   cambio  de  radicación,  deben estar asociados al proceso penal respectivo y es claro que  ello  no  sucede  en el asunto bajo examen.   

         Así,  en reiterados pronunciamientos ha  dicho la Corte:   

(…)    la  influencia   de   grupos   ilegales  en  diversas  zonas  del  país,  entre  las  que  indudablemente  se  encuentra  (…) como es de  público   conocimiento,   no   constituye  de  suyo  argumento   suficiente   para   variar  la  competencia  territorial  en  este  asunto  como que el riesgo, que no debe ser simplemente  latente  porque  entonces  no  habría lugar de la geografía nacional apto para  realizar  la  actividad  judicial,  no denota las características de inminencia  que  aconsejarían  adoptar  esa decisión.2  Por  ello,  aun  cuando  el Departamento del Meta, como otras zonas  del  país,  han  sufrido  las  incursiones de los grupos ilegales, es  claro  que la afectación del orden público al cual se refiere  el  artículo  46  de  la Ley 906 de 2004, no apunta a  toda  eventual  circunstancia  que  produzca zozobra o alarma en el conglomerado  social,  sino  a aquella que se encuentre directamente  relacionada     con     los     hechos     objeto     del    juicio.     

De    lo    contrario,    se  llegaría  a  la irracional conclusión de que en las áreas de  Colombia  donde  está  deteriorado  el  orden  público  por  la  influencia de  organizaciones  al  margen  de  la  ley,  no sería viable mantener incólume la  competencia     de     los     funcionarios    judiciales    por    el    factor  territorial. (Negrilla ajena al texto original). (AP,  3 de febrero de 2016, Rad. 47375).   

         

        Ahora  bien,  aunado  a  lo  anterior,  extraña  a  la  Corte que la representante del ente  acusador  pretenda  el  cambio  de  radicación  del  proceso  para la ciudad de  Medellín,  siendo  que, en  la   misma   solicitud   que   elevó,  expuso  que  dicho  grupo  ilegal  opera  principalmente  en  los departamentos de Antioquía3,   Chocó,  Córdoba,  Sucre,  Bolívar y Guajira.    

        3.2   Por  otra  parte, no acreditó,  en   concreto,   ninguna  circunstancia  indicativa  de  que  su vida  o  integridad personal, la de su  familia,  o  de los demás  sujetos    procesales    esté   en   riesgo   por  razón  del proceso y que  haga  necesario  acceder  al cambio de su radicación  para  lograr,  en otro lugar, un ambiente propicio de  juzgamiento.   

        El    punto    en    el   que   mayor  énfasis  hizo  la Agente de la Fiscalía  fue que  ha  recibido  amenazas  directas y que según informe  del  Área  Investigativa  contra  la Delincuencia Organizada de la Dirección de Investigación Criminal e  Interpol,    existe   un   propósito   de   los   líderes   del   “Clan   Úsuga”   de   atacar  a  los  policías  y fiscales que han impulsado o ejecutado procedimientos judiciales en  su  contra.  Sin embargo,  pese  a  que se trata de una de las hipótesis  previstas  por  la  ley  que  hacen procedente el cambio de  radicación,   a  juicio  de  la  Corte,  no  tiene  estructuración en el presente caso.   

        De  acuerdo  con  los  elementos  de  juicio allegados:  (i)  el  único  referente  de  intimidaciones  directas  que  recibió    la    fiscal,    sucedió  a  causa de un proceso diferente por  el  que  aquí se procede.  Y  (ii) lo que se colige  del  informe  denotado  es  que  si bien       la      funcionaria      se  encuentra     en     una    situación  de riesgo  por   ser   la   líder   de   la   “Operación     Agamenón”,       ese      riesgo   no   se   limita  a  una  porción del territorio sino  que  se  extiende  a  todo  el  país,  lo     que     resulta    indicativo  de  que  sus problemas de seguridad, no están           relacionados    exclusivamente    con    el    proceso   de  la  referencia,  ni   se   encuentran  circunscritos  a  la  ciudad  de  Quibdó.   

        Por  ende,  la solución no es el cambio  de  radicación,  sino  la  activación  que  debe lograrse ante la policía, el  Inpec  o la Oficina de Protección, en su caso, para que se faciliten los medios  requeridos  en cada una de las diligencias a cumplir y mientras dure el proceso.  Además,  le  corresponde  al  juez  de  conocimiento  oficiar  a  la  autoridad  correspondiente  para  que  asuma  el cumplimiento de esos deberes. (CSJ AP, AP7315, 26 oct. 2016, Rad. 49.111).   

          Finalmente,  debe  tenerse  en  cuenta  que  los  demás  medios  de  convicción  acreditan que, tanto la Fiscal como su núcleo familiar cuentan con  un  esquema  de  seguridad  asignado por la Dirección Nacional de Protección y  Asistencia  de la Fiscalía General de la Nación, para protegerla del potencial  riesgo al que está sometida.   

          4.  En síntesis, lo que quiere significar  la  Corte,  es  que  la  fundamentación  de  la  solicitud  presentada  por  la  representante  del  ente acusador está ligada a un problema de seguridad que no  deriva  con  exclusividad  del  proceso  penal  que  se le adelanta contra CHALA  CÓRDOBA  y  que  resulta  manejable por el Estado a través del concurso de sus  distintas  autoridades.   Así,  los  esfuerzos  que  se  hagan deben estar  orientados  a  conjurar ese riesgo potencial que se cierne sobre la funcionaria,  que  como  se dijo no se circunscribe sólo a la ciudad de Chocó, resultando en  tales  circunstancias  improcedente  el  cambio de radicación solicitado.    

          5.              Debe       destacarse       además,      que  en  reciente decisión   AP098   del   18   de   enero   de  2017,  Rad.  49.527,  la  Sala  negó una     solicitud     de   cambio  de  radicación  similar,  propuesta  por  la  Fiscal  26  Especializada  de la  Unidad  Nacional  Contra el Crimen Organizado, dentro  de   un  proceso  que  cursa  también  ante  el  Juzgado  Penal  del Circuito  Especializado  de Quibdó, contra un presunto miembro  del           Clan           Úsuga.   

Dijo la Corte:  

   

En  el  evento  objeto de análisis,  argumenta  la  peticionaria que no existen en la ciudad de  Quibdó,     las  garantías  de  seguridad suficientes para adelantar  la  etapa  de  la causa, por cuanto acorde con informes de inteligencia militar,  puede  ser  víctima  de  un ataque contra su vida e  integridad personal.   

En tal sentido, se tiene que efectivamente  las  amenazas a cualquier sujeto procesal o testigo,  demandan  la  intervención  de  las  autoridades en  orden  a  ofrecer  la  protección que sea necesaria,  pero   también   lo  es  que  por  sí  solas no tienen la potencialidad para disponer el traslado de la  actuación         a         otra ciudad, pues su causa bien puede ser  neutralizada    por   mecanismos   distintos   a   la   modificación  de  la  competencia  territorial,  como la adopción   de   medidas   de  seguridad  por  parte  de  las  autoridades  correspondientes.   

No    obstante,    pasó  por  alto  la  funcionaria  del ente  instructor   que   existen   mecanismos   jurídicos  alternativos  que  permiten  neutralizar el eventual  peligro  al  que  dice  estar  expuesta,  en  cuanto  es claro que dentro de los  deberes    de    la   Fiscalía   General   de   la  Nación  y de las autoridades de Policía,  se  encuentra  no  sólo    la    de    investigar    los   hechos   denunciados,   sino  además    el    de    prestar    asistencia    y  protección    a    los   intervinientes   en   la  actuación penal.   

Precisamente,  conviene  destacar  que  la  Fiscal  NATALIA ANDREA RENDÓN actualmente cuenta con  un  esquema de seguridad desde el 22 de junio de 2016  hasta   nueva  orden,  asignado  por  la  Dirección  Nacional  de Protección y Asistencia de la entidad a  la  cual  hace  parte, el cual está compuesto por un  vehículo  blindado y dos policiales dotados con los  respectivos   elementos  para el óptimo servicio.   

Además, no se  indica     cómo     el    simple    cambio    de  radicación  evitaría el  despliegue  de  eventuales  actividades  hostiles  en su contra, más  cuando la información preliminar da  cuenta  que las amenazas en su contra son genéricas,  pues  así  se desprende  del  Informe  Numero  002 emanado de la Dirección de  Investigación   Criminal   e   Interpol   de   la  Policía   Nacional   de   fecha  20  de  abril  de  2016(…)   

Así las cosas,  como  se  hace  evidente  que  no  se  presentan  las  circunstancias materiales  establecidas  en  la  Ley  para obligar el cambio de  radicación  del  proceso,  se  negará el mismo.   

Lo  allí  resuelto, aplica también para el  presente  asunto.  Por  tanto, se negará  el  cambio de radicación solicitado,  por   no   acreditase   ninguno   de  los  presupuestos  de  hecho  previstos   en   la   norma   invocada   como   sustento   de  tal  pretensión.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

1. NEGAR       el      cambio      de  radicación    del    proceso    seguido    contra  JOSÉ   JULIÁN  CHALA  CÓRDOBA,  de conformidad  con las razones expuestas en la parte motiva de esta providencia.   

2.          REMITIR   el   diligenciamiento   al  despacho judicial de origen.   

Contra lo aquí dispuesto no procede ningún  recurso.   

Cópiese,      comuníquese      y  cúmplase.   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria   

   

    

1 Ver.  Auto del 23 de agosto de 2007, radicación 8046.   

2 CSJ  AP, 24 abr. 2001, rad. 18124.   

3  Según  las  propias  palabras  de  la Fiscal: «Así  mismo  habría  presencia  de  estos  actores  armados  en  otros  municipios de  Antioquia,  la  gran  mayoría  de  los  municipios del departamento del Chocó,  Córdoba,   Sucre,   Bolívar   y   Guajira».  Folio  41.     

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