AP335-2017(47817)

2017

Asistente Jurídico Inteligente

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LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

Magistrado Ponente  

AP335-2017  

Radicación 47817  

(Aprobado Acta No. 17)  

Bogotá  D.C.,  veinticinco (25) de enero de  dos mil diecisiete (2017).   

             

VISTOS:  

Resuelve la Corte lo que corresponda respecto  de  las  impugnaciones  del Ministerio Público, el apoderado del opositor Jaime  Castellanos  Galvis  y del Banco Coopcentral contra la decisión del 17 de marzo  de  2016, proferida por la Magistrada de Control de Garantías de Justicia y Paz  del  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga, mediante la que se abstuvo de levantar  las  medidas  cautelares vigentes sobre el predio «La  Tati».   

ANTECEDENTES RELEVANTES:  

1. El 6 de abril de  2015  la  magistrada  de  primera  instancia,  por  petición  de  la  Unidad de  Persecución  de  Bienes  de  la  Fiscalía,  ordenó  el  embargo,  secuestro y  suspensión   del   poder   dispositivo   de  dominio  del  inmueble  «La  Tati»,  identificado con M.I. 300-314352, ubicado en la vereda  Rosa  Blanca  del  corregimiento  de  San  Rafael  de  Lebrija  del municipio de  Rionegro                —Santander—.   

El  bien  fue  denunciado por los postulados  RODRIGO     PÉREZ    ALZATE,    alias    «Julián  Bolívar»  y  ÓSCAR  LEONARDO  MONTEALEGRE BELTRÁN,  alias     «Piraña»,  comandante   y   desmovilizado   del   Bloque   Central   Bolívar  —BCB—,  como de propiedad de esa estructura  ilegal.    

2. El 25 de agosto  siguiente  Jaime  Castellanos  Galvis  solicitó el levantamiento de las medidas  cautelares  argumentando que es el propietario y poseedor del terreno, adquirido  en 1999 a Juan de Dios Porras Susano por la suma de $3.000.000.oo.   

Adujo  ser  víctima  del  Bloque  Central  Bolívar  porque  en  el  mes  de  abril  de  2000  fue  obligado a abandonar el  corregimiento  San  Rafael  de  Lebrija, momento  a  partir  del  cual  «La Tati»  fue   ocupada   por  integrantes  de  esa  estructura  delictiva  que  la  usaron  como  lugar  de reunión y esparcimiento hasta 2006,  cuando se desmovilizaron colectivamente.   

3.  El  trámite  incidental  correspondió  a  la  misma  magistrada de control de garantías que  impuso  las cautelas. Se desarrolló en sesiones del 7, 16, 25 de septiembre, 17  al  20 de noviembre, 1 y 2 de diciembre de 2015, 2, 3, 12, 29 de febrero y 17 de  marzo  de  2016,  fecha  última  en  la  que  resolvió  mantener  las  medidas  restrictivas sobre el inmueble.   

Contra esa determinación, los apoderados del  opositor   y   del   Banco   Coopcentral,  así  como  el  Ministerio  Público,  interpusieron  recursos de apelación que la Sala estudia a continuación.    

DECISIÓN IMPUGNADA:  

Para  la primera instancia Jaime Castellanos  Galvis  no  logró  desvirtuar  las  razones  por  las que se impusieron medidas  cautelares   al   predio   «La   Tati»  y,  por ello, las mantuvo incólumes, pues aunque no se determinó  que  hiciera  parte  de las Autodefensas Campesinas de Santander y Sur del Cesar  —   AUSAC—,  comandadas por Camilo Morantes, sí  se  estableció que era su colaborador, al punto que compró el predio por orden  suya   para   donarlo  a  la  comunidad  y  destinarlo  al  tratamiento  de  las  basuras.   

Desestimó  el desplazamiento aducido por el  reclamante  porque  el  Bloque  Central  Bolívar  no  tuvo  como  patrón de su  accionar  el  despojo  de  tierras  y,  por  el  contrario,  propendió  por  la  protección de los propietarios.   

Consideró  sin  respaldo la afirmación del  opositor   sobre  la  compra  del  inmueble  con  recursos  propios,  dadas  las  contradicciones  e  inconsistencias en que incurrió junto con su esposa Dominga  Becerra  Afanador.  Además,  estimó ilógico que tratándose de un negocio tan  importante  para  esa  familia, la pareja lo haya destinado para la disposición  de  basuras  sin  recibir contraprestación, circunstancia que torna probable su  adquisición por Camilo Morantes para uso de la comunidad.   

LAS IMPUGNACIONES:  

1.  El  Ministerio  Público   señaló  que  a  pesar  de  no  estar  registrado  como  tal,  Jaime  Castellanos  Galvis es víctima del conflicto porque fue desplazado y obligado a  abandonar  sus  propiedades  por  el  Bloque Central Bolívar.      

          Reseñó  cómo  «La  Tati»  fue  adquirida  por Jaime Castellanos por petición del alcalde de  Rionegro  con  el  propósito  de depositar allí las basuras del corregimiento,  actividad  con  la que pretendía obtener alguna ganancia, dada su condición de  comerciante.   Y  como  el  negocio  con  la  administración  municipal  no  se  materializó,  se  quedó  con  el  predio  para  no perder el dinero invertido.   

El desplazamiento del opositor sí se produjo  porque   «los  nuevos  dueños  de  San  Rafael  de  Lebrija»  lo vieron como una persona cercana a Camilo  Morantes,  obligándolo  a abandonar la zona, hecho que no denunció por temor a  perder la vida.   

          También  desestimó  las  contradicciones  entre  el  opositor y su  esposa  advertidas  por  la  primera  instancia  por  cuanto  las  reglas  de la  experiencia  indican  que  «los hombres llevan a sus  esposas  para  que  firmen  los  documentos,  pero  quienes llevan la batuta del  negocio  son  ellos» y no resulta extraño que Dominga  Becerra no supiera los detalles de este.   

    

          2.  Según  el  apoderado del opositor, la  presencia  de  los  grupos  armados  en la región de San Rafael de Lebrija y la  ausencia  del  Estado  obligó a sus habitantes a plegarse a los mandatos de los  ilegales,  en  apoyo  de  lo  cual  refirió  la  declaración  de  David Vargas  Sánchez,  inspector  de policía en la época de los hechos, quien se paralizó  y  empezó  a llorar cuando le preguntaron por Camilo Morantes. Ese mismo temor,  generó  que  Castellanos  Galvis  no denunciara el desplazamiento y despojo que  padeció, circunstancia que no elimina su condición de víctima.   

          Destacó  que  como  presidente de la junta de acción comunal de la  vereda  Jaime  Castellanos  podía  reunirse  frecuentemente  con  la comunidad,  situación  aprovechada  por  los  actores  armados  para  obligarlo a servir de  enlace con los pobladores.   

Cuestionó  la  credibilidad  otorgada a los  postulados  Hermes  Anaya  y  Faustino Rojas porque no entregaron detalles de la  forma  como  intervino Camilo Morantes en la compra del predio, lo cual obliga a  levantar     las     medidas    cautelares    impuestas    al    inmueble    del  reclamante.      

          3.   Para   el   apoderado   del   Banco  Coopcentral,  víctima  no  es sólo quien se inscribe ante las autoridades sino  quien  sufre  con  la violencia de los grupos ilegales, como le ocurrió a Jaime  Castellanos  al  ser  expulsado  de  su propiedad. Con mayor razón cuando no se  demostró  que  perteneciera  al  grupo de Camilo Morantes, aunque sí acudía a  sus llamados por temor a perder la vida.    

          Recalcó  igualmente  que  cuando  Castellanos  Galvis  solicitó el  crédito  al  Banco  no existía registro en el folio de matrícula inmobiliaria  que  impidiera tomar el predio «La Tati»  como  garantía  y,  por  ende,  solicitó  levantar  las  medidas  cautelares  o,  subsidiariamente,  ordenar  la  compensación  de  la deuda a la  entidad financiera si se ordena la extinción del dominio.   

INTERVENCIÓN      DE     LOS     NO  RECURRENTES:   

1.  La  Fiscalía  pidió  declarar  desiertas  las  impugnaciones  porque  no  controvirtieron los  argumentos    del    Tribunal.    Subsidiariamente,    solicitó   mantener   la  determinación,  pues el opositor no cumplió con la obligación de demostrar su  condición  de  tercero  de  buena fe exenta de culpa en la medida que la prueba  señala  que  Jaime  Castellanos  era  colaborador,  obligado  o  no,  de Camilo  Morantes  y en tal condición adquirió el predio «La  Tati».   

          2.  El  representante  del  Fondo  para la  Reparación  de  Víctimas  también  pidió  declarar  desiertos  los recursos.  Consideró,  adicionalmente,  que  el examen integral de la prueba demostró que  Castellanos   Galvis   no   fue  víctima   del  Bloque  Central  Bolívar.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.  De conformidad  con  los artículos 26 de la Ley 975 de 2005 y 32 de la Ley 906 de 2004, la Sala  es  competente  para  pronunciarse  sobre  el  recurso de apelación interpuesto  contra  la  decisión  proferida  por  la Magistrada de Control de Garantías de  Justicia  y  Paz  del Tribunal Superior de Bucaramanga, mediante la cual mantuvo  la  restricción  jurídica  y  material  vigente  sobre  el  predio «La Tati».   

2. El artículo 17A  establece  que  los  bienes que deben ingresar al trámite de Justicia y Paz son  los  susceptibles  de  extinción  de  dominio,  esto  es,  i)  los  entregados,  ofrecidos  o  denunciados  por  los  postulados para contribuir a la reparación  integral  de  las víctimas y, ii) los identificados por la Fiscalía General de  la  Nación  en  el  curso  de  las  investigaciones  que tengan la vocación de  contribuir a la reparación de las víctimas.   

Sobre  dichos  bienes  proceden  las medidas  cautelares  de embargo, secuestro y suspensión del poder dispositivo de dominio  previstas  en  el  artículo  17B  y  las  demás  cautelas  establecidas  en el  ordenamiento  jurídico  nacional que garanticen el cumplimiento de la sentencia  y la reparación de las víctimas.   

A  su  turno,  los  parágrafos  2  y  3 del  artículo 17B señalan:   

Parágrafo 2°. Cuando la medida cautelar se  decrete  sobre  bienes  respecto  de  los  cuales  con  posterioridad  se  eleve  solicitud  de  restitución,  tales bienes y la solicitud de restitución serán  transferidos  al  Fondo  de  la  Unidad  Administrativa  Especial de Gestión de  Restitución  de  Tierras  Despojadas,  para efectos de su trámite a través de  los  procedimientos  establecidos  en  la  Ley  1448  de  2011 y su normatividad  complementaria,  sin  que se requiera el levantamiento de la medida cautelar por  parte de la magistratura.   

Parágrafo  3°.  Si los bienes entregados,  ofrecidos  o  denunciados  por  los  postulados o identificados por la Fiscalía  General  de  la  Nación  en  los  términos  del  presente  artículo, tuvieren  solicitud  de restitución ante la Unidad Administrativa Especial de Gestión de  Restitución  de  Tierras  Despojadas  o  ante la Unidad Administrativa Especial  para   la   Atención  y  Reparación  Integral  a  las  Víctimas  –Fondo  para  la  Reparación  de  las  Víctimas–,  el  fiscal  delegado  solicitará  la  medida  cautelar sobre los mismos y una vez decretada  ordenará  el  traslado  de  la solicitud de restitución y los bienes de manera  inmediata  al  Fondo  de  la  Unidad  Administrativa  Especial  de  Gestión  de  Restitución  de  Tierras  Despojadas,  para efectos de su trámite a través de  los  procedimientos  establecidos  en  la  Ley  1448  de  2011 y su normatividad  complementaria.   

Los  preceptos  transcritos  contienen  el  mandato  claro  y  unívoco  orientado  a que las peticiones de restitución por  parte  de  quienes  aducen  el  despojo  de  sus bienes, como aquí ocurre, sean  remitidas  a  la Unidad de Restitución de Tierras Despojadas, entidad que en un  primer   momento   decide  sobre  la  inscripción  de  los  predios  y  de  los  peticionarios   en   el   registro   a   su   cargo1  y, una vez efectuada aquella,  procede   a   gestionar   ante  los  jueces  y  magistrados  la  correspondiente  devolución.       

Por regla general, entonces, las solicitudes  de  restitución  de  bienes  despojados  o  abandonados a causa de la violencia  generada  por los grupos ilegales deben tramitarse en el marco de la Ley 1448 de  2011,  por ser la jurisdicción especializada para resolver ese tipo de asuntos,  salvo  los  incidentes  en  curso  al  3  de  diciembre  de  2012,  que  debían  continuarse  tramitando dentro del marco de la Ley de Justicia y Paz si existía  medida      cautelar      sobre      el      bien     reclamado     —Art.  38  Ley 1592 de 2012—.   

En  consecuencia,  en Justicia y Paz resulta  improcedente  atender  peticiones  de  quienes aducen la condición de víctimas  del  despojo  o  abandono forzado, así se presenten como terceros opositores de  buena  fe  exenta  de  culpa,  porque  el  legislador  creó la jurisdicción de  restitución   de  tierras  como  escenario  natural  para  resolver  todas  las  reclamaciones  que en esa materia se presenten. Cualquier petición de este tipo  debe  surtir las etapas y procedimientos diseñados en la Ley 1448 de 2011 y sus  estatutos  complementarios a fin de materializar el debido proceso diseñado por  el  legislador  para  esa  clase  de  actuaciones  (CSJ  AP5061-2014).     

3. Pues bien, el 25  de  agosto  de  2015  Jaime  Castellanos  Galvis  pidió  levantar  las  medidas  cautelares   impuestas   en   Justicia   y   Paz  sobre  la  finca  «La  Tati»,  bajo  el  argumento de que  integrantes   del  Bloque  Central  Bolívar  lo  obligaron  a  abandonar  dicha  propiedad  y  a  salir de San Rafael de Lebrija en abril de 2000, hipótesis que  encaja  en  las  previsiones  del parágrafo primero del artículo 17B de la Ley  975  de  2005, relativas al despojo y abandono forzado y no en las del canon 17C  que trata de los terceros de buena fe exenta de culpa.   

Siendo  ello  así,  una vez que Castellanos  Galvis  adujo  haber  sido  obligado  a  dejar  su parcela, la primera instancia  debió  remitir  la  solicitud  a  la  Unidad  Administrativa de Restitución de  Tierras  Despojadas,  por ser la competente para examinar y resolver ese tipo de  controversias.    

A pesar del mandato legal en tal sentido, la  primera  instancia, sin tener competencia para ello, desestimó la condición de  víctima  del  despojo  de  tierras  del  peticionario,  quebrantando  el debido  proceso  establecido  en  la ley para estas reclamaciones, el cual determina que  deben ser resueltas en la jurisdicción de tierras despojadas.   

No es potestativo mantener las solicitudes y  los  bienes  materia  de  restitución  dentro de la jurisdicción de Justicia y  Paz,  aunque  los  sujetos  procesales  lo  soliciten  en atención a una errada  interpretación  normativa.  Por  el  contrario,  es  obligatorio trasladarlos a  Restitución  de  Tierras,  así  se  tengan  indicios de que la petición puede  provenir  de  quien  no  reúne  las exigencias legales para obtener la entrega,  pues  la  competencia  para definir si procede la devolución está radicada por  las  Leyes  1448  de  2011  y 1592 de 2012 en esa Unidad Administrativa y en los  jueces y magistrados de dicha especialidad.    

Si  resulta  que el reclamante en verdad fue  despojado  de  su  propiedad, se garantiza su derecho fundamental y preferente a  la  restitución.  Y  si  se  encuentra  que  no  reúne  las exigencias para la  devolución,  el bien retornará a Justicia y Paz con fines de reparación, pues  cuenta  con  medida cautelar que lo asegura jurídicamente y facilita su retorno  al  Fondo  de  Reparación de Víctimas o su devolución, según se determine al  finalizar el procedimiento respectivo.      

          4.  Siendo ello así, la Sala declarará la  nulidad  del  trámite  incidental  y  de  la  determinación  adoptada  por  la  magistrada  de  primera  instancia  y,  en  cumplimiento  de  lo  ordenado en el  parágrafo  2º  del  artículo 17B de la Ley 975 de 2005, dispondrá transferir  la  solicitud del señor Jaime Castellanos Galvis al Fondo de la Unidad Especial  de                   Restitución                   de                   Tierras  Despojadas.            

Tal  consecuencia surge necesaria por cuanto  la  competencia  constituye  pilar fundamental de la actuación judicial, según  lo  establece  el artículo 29 Superior, y su incumplimiento torna el proceso en  irregular  obligando al juez que advierta dicho defecto a declarar la nulidad en  procura de restablecer el debido proceso conculcado.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

1º. Declarar   la   nulidad   del   trámite  incidental  y  de  la  determinación  del  17 de marzo de 2016 proferida por la  Magistrada    de    Control    de    Garantías   del   Tribunal   Superior   de  Bucaramanga.     

2º. Transferir  la  solicitud  presentada  por  Jaime  Castellanos  Galvis  sobre  el  inmueble  «La  Tati»   al  Fondo  de  la  Unidad  Administrativa  de  Restitución  de  Tierras  Despojadas.  El  bien  quedará a disposición de esa  entidad.   

   

Contra   esta   providencia  no  proceden  recursos.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Registro de Tierras Despojadas y Abandonadas Forzosamente.     

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