AP8442-2016(48370)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado ponente  

AP8442-2016  

Radicación N° 48370  

(Aprobado Acta No. 387)  

          Bogotá  D.C.,  treinta  (30)  de  noviembre  de  dos mil dieciséis  (2016).   

                                              ASUNTO   

La Sala se pronuncia sobre la admisibilidad de  la  demanda  de  revisión  presentada por Pedro  Manjarrés  García,  a  través  de  su  apoderado judicial,  contra  la  sentencia  proferida  el  1 de octubre de 2009 por la Sala Penal del  Tribunal  Superior de Santa Marta que confirmó la de primer grado emitida el 29  de  febrero  de  2008  por  el  Juzgado  Penal del Circuito Especializado de esa  ciudad,   que   lo  condenó  por  el  comportamiento  punible  de  tráfico  de  estupefacientes y enriquecimiento ilícito de particulares.   

ANTECEDENTES   

    

1. Fácticos.     

En  el  fallo  que  se  demanda, fueron reseñados de la siguiente forma:   

«Se  da  inicio  a  la  investigación  por  el  informe  presentado  por  el grupo de Policía Judicial  DIJIN,  en  el  que  se señala por estudios de inteligencia que el señor Pedro  Manjarrez  García  desarrollaba  actividad  ilícita  de narcotráfico desde el  año  1994  aproximadamente  en  el país de Alemania, contando para ello con la  colaboración  de  su  hermano  Álvaro Manjarrez García y siendo poseedores de  una gran fortuna en nuestro país.   

Dentro  de sus bienes poseen propiedades en  diferentes  ciudades como Santa marta, Guaduas, Bogotá y Vélez que se presumen  no   son   producto   de   una   actividad   laboral,   comercial  y  económica  legal.   

Se cuenta que para mediados del año 1994 y  comienzos  de 1996 se realizaron cinco transportes, cada uno de 20 kilogramos de  cocaína.  Además existe la declaración de HUMPREY HENRY TWEEBOOM quien estuvo  recluido  en  la  cárcel de Lübeck, Alemania, quien narra cómo se hacían las  negociaciones y los envíos de la cocaína con Pedro Manjarrez.   

Teniendo  en  cuenta el peritaje contable y  tributario  que demuestra un importante incremento patrimonial sin justificar no  guardando   relación   con   las   declaraciones   de   renta   del   encausado  evidenciándose  que  mediante  el  tráfico de estupefacientes obtuvieron tanto  Pedro  como  su  hermano Álvaro Manjarrez García, sumas de dinero elevadas las  que    se    encuentran    representadas   en   bienes   inmuebles,   vehículo,  sociedades».   

         2. Procesales.   

2.1.  El  29  de  febrero  de  2008,  el  Juzgado  Penal del Circuito Especializado de Santa Marta  condenó  a  Pedro Manjarrés García a la pena de prisión por el término de 7  años  y  multa  de  $1.460.583.715  pesos, como autor del delito de tráfico de  estupefacientes  en  concurso  con  enriquecimiento  ilícito  de  particulares,  concediéndole      el      mecanismo     sustitutivo     de     la     prisión  domiciliaria.   

2.2.  Recurrido el  fallo  en  cita,  el  1  de  octubre  de  2009,  una Sala de Decisión Penal del  Tribunal  Superior  de  esa ciudad, a quien el Consejo Superior de la Judicatura  le asignó el asunto, lo confirmó.   

2.3.  El  15  de  septiembre  de  2010,  la  Sala  Penal  de la Corte Suprema de Justicia declaró  prescrita  la  acción  penal respecto al punible de enriquecimiento ilícito de  particulares,   readecuando  la  sanción  impuesta  en  5  años  de  prisión.  Asimismo,  inadmitió  el libelo presentado por el defensor del procesado contra  la sentencia de segundo grado.   

2.4. El 27 de junio  de  2016,  mediante  apoderado  Pedro  Manjarrés  García, interpuso demanda de  revisión, que ahora ocupa la atención de la Corte.   

LA DEMANDA DE REVISIÓN  

El  apoderado  especial  de Pedro Manjarrés  García  presenta demanda de revisión contra las decisiones de primer y segundo  grado  con  fundamento  en  la  causal tercera, prevista en el artículo 220 del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley 600 de 2000)1,   en  atención  a  que  con  posterioridad  surgieron  pruebas nuevas no conocidas  al  tiempo  de los debates que, en este evento, permiten establecer la inocencia  del condenado.   

Arguye el libelista que la condena impuesta a  su  asistido fue realizada bajo una indebida valoración probatoria, a partir de  una  errada  evaluación  fáctica  y  jurídica que realizó la Fiscalía y que  fuera avalada por los jueces de instancia.   

Tal   aseveración  halla  asidero  en  el  fundamento  de  la sentencia, esto es la declaración rendida por Henry Humphrey  Tweeboom,  quien  señaló  la participación de su prohijado en la comisión de  los  punibles.  No  obstante,  su dicho es desvirtuado de manera notable por las  aserciones  de  los  señores  Mario  Silvio Cijntje y Kenwrich Isidore Edgarson  Gisbertha,   quienes  manifestaron  no  conocer  al  procesado  y  tildaron  las  atestaciones  hechas  por  Tweebom  de «calumniosas y  mentirosas»2.   

A partir de estas consideraciones, solicitó  la  admisión del libelo, se declare fundada la causal invocada y se emita fallo  rescindente   a  favor  de  Pedro  Manjarrés  García  del delito por el que fue condenado.   

CONSIDERACIONES  

1. Como quiera que  el  caso que ocupa la atención de la Sala se tramitó y decidió con fundamento  en  el modelo de enjuiciamiento regulado en la Ley 600 de 2000, el procedimiento  aplicable    en    materia    de    revisión   es   el   establecido   en   ese  estatuto.   

2.  La  Corte  es  competente  para  conocer  de  la demanda de revisión presentada de conformidad  con  lo establecido en el numeral 2º del artículo 75 de la Ley 600 de 2000, ya  que  se promueve contra providencia dictada por un Tribunal Superior de Distrito  Judicial.   

3.  Reiterada  y  pacífica  ha  sido la doctrina de la Corte sobre el carácter excepcional de la  acción  de  revisión,  advirtiendo  que  dicho instrumento procesal no ha sido  instaurado  por  el  legislador  como una herramienta adicional para debatir los  fundamentos  de  las  decisiones  emitidas  por  los  jueces  de instancia, como  tampoco  para  reavivar  discusiones  jurídicas  o probatorias a las que se han  puesto fin a través de una o más providencias ejecutoriadas.   

Por  el  contrario,  la  naturaleza  de esta  acción  es  la  de ser un mecanismo procesal excepcional o extraordinario, cuya  finalidad  es  remover  el carácter definitivo e irrebatible de lo resuelto con  efectos  de cosa juzgada, como consecuencia de la demostración de uno o más de  los  motivos  taxativamente  establecidos  por  el legislador, que demuestren la  injusticia de la decisión censurada.   

Bajo  este  respecto  ha  indicado  la Sala:  “(…)   a  través  de  la  acción,  se  persigue  remover,  con  carácter  excepcional,  la  intangibilidad  inherente  a la cosa  juzgada,  motivo  por  el cual únicamente procede contra providencias que hayan  cobrado  ejecutoria  (fallos, resoluciones de preclusión de la investigación o  autos    de    cesación    de    procedimiento),    las   cuales   deben  ser  invalidadas  para  conseguir  la  justicia  en  el caso  particular”( CSJ AP 25 May  2015,   Rad.  45149).    

Y en decisión reciente, CSJ AP 24 Feb 2016,  Rad.  47125  se afirmó: “2. La Sala ha sostenido de  manera  reiterada  que  la revisión no es una instancia más del proceso, donde  se  pueda  reabrir  el  debate probatorio que se dio en las fases normales de la  actuación,  de  modo  que  la  inconformidad  que  les  asista  a  los  sujetos  procesales  respecto  del  trámite  o de los juicios que se emitan por parte de  los  funcionarios  judiciales acerca de los hechos materia de juzgamiento, ha de  exponerse   por  medio  de  los  recursos  ordinarios  o  el  extraordinario  de  casación,  esto  es,  al interior del correspondiente proceso penal.”   

En  este  orden  de  ideas,  atendiendo  al  artículo   222   del   estatuto   punitivo  procedimental  aplicable  al  caso,  constituyen  presupuestos formales para la admisión de la demanda: i)  se  determine  la actuación procesal  cuya  revisión  solicita,  con  la  concreción  del  despacho que profirió el  fallo;  ii)  el  delito  o  delitos     que     motivaron     la     actuación    procesal;    iii)  la  causal  que  se  invoca  y  los  fundamentos  de  hecho  y  de derecho en que se apoya la solicitud; iv)  la  relación  de  las  pruebas  que  fundamentan  la petición; v)  el  aporte  de  copia  de  las  sentencias  de  primera y segunda instancia y de  casación,   según   el   caso;  y,  vi)  constancia  de  su  ejecutoria,  exigencias  frente  a  las cuales  ninguna objeción admite la demanda instaurada.   

5.  Ahora  bien,  superado  lo  anterior,  debe orientarse la valoración del libelo respecto a la  prosperidad de la causal incoada por el demandante.   

Frente  a este motivo revisorio -numeral 3°  del  artículo  220, Ley 600 de 2000-, la Sala ha considerado que la pretensión  debe   estar  sustentada  en  medios  cognoscitivos  de  naturaleza  documental,  pericial,  testimonial  o  de  otra  índole,  que no hayan sido debatidos en el  juicio,  que  el  accionante no haya tenido conocimiento de su existencia, o que  teniéndola,   no   haya   estado   en   condiciones   de  aportarla.   

Con relación al concepto de prueba nueva se  ha  dicho  reiteradamente, que “(…) es, en cambio,  aquel  mecanismo  probatorio  (documental,  pericial,  testimonial)  que  por  cualquier  causa  no se incorporó al proceso, pero cuyo  aporte  ex  novo tiene tal valor que podría modificar sustancialmente el juicio  positivo   de   responsabilidad  penal  que  se  concretó  en  la  condena  del  procesado.  Dicha  prueba  puede  versar sobre evento  hasta  entonces  desconocido  (se  demuestra que fue otro el autor del delito) o  sobre  hecho  conocido ya en el proceso (muerte de la víctima, cuando la prueba  ex  novo  demuestra  que  el agente actuó en legítima defensa), por manera que  puede  haber prueba nueva sobre hecho nuevo o respecto de variantes sustanciales  de   un   hecho   procesalmente   conocido   que   conduzca  a  la  inocencia  o  irresponsabilidad del procesado.   

   

No  se  dará,  desde luego, esta causal de  revisión,  cuando  el  demandante  se limita a enfocar de otra manera hechos ya  debatidos  en  el  juicio  o pruebas ya aportadas y examinadas en su oportunidad  por   el   juzgador,   pues   en  tales  casos  lo  nuevo  no  es  ni  el  hecho  naturalísticamente  considerado,  ni la prueba en su estructura jurídica, sino  tal  vez el criterio con que ahora los examina el demandante, y no es eso lo que  la    ley    ha   elevado   a   la   categoría   excepcional   de   causal   de  revisión”.(CSJ    AP,    25    Abr   2012,   Rad.  34646).   

En  este  orden de ideas, la admisión de la  demanda  está  sujeta a que los elementos de conocimiento que sirven de soporte  a  la  pretensión  revisionista,  además de novedosos, resulten trascendentes,  esto  es,  que su «naturaleza y capacidad suasoria…  debe  ser  de tal consistencia, que permita la formación de un juicio distinto,  en  punto  de  la  responsabilidad penal declarada en la sentencia».   (CSJ   AP,   9   Mar   2015,   Rad.  43325.)   

Acorde  con  la  definición  legal  de  la  causal  en cuestión, resulta necesario que el actor  satisfaga  tres  presupuestos  básicos,  así:  uno,  que  la demanda se dirija  contra  sentencia  condenatoria, dos, que posteriormente a su ejecutoria emerjan  hechos  nuevos  o  pruebas nuevas no conocidas al tiempo de los debates, y, tres  que  los  hechos  que se aducen como desconocidos o las pruebas que se presentan  como  nuevas,  demuestren  la  inocencia del procesado, o tornen cuestionable la  verdad declarada en el fallo.   

En  el  asunto bajo estudio ninguna duda se  advierte    sobre    el  cumplimiento  de  las  dos primeras exigencias reseñadas, pues la decisión que  se  pide  revisar  es  una  sentencia condenatoria, y las pruebas referidas como  nuevas  no  hicieron  parte  del  acervo  aportado  en  el proceso respectivo.   

Sin   embargo,   no   ocurre   lo   mismo  con  relación  al  tercer  requerimiento,  por  lo  que la inadmisión de la demanda se impone. Las razones  son las siguientes:   

5.1.1.  Señala  el  actor      que  las  declaraciones  extra  juicio   vertidas   por  los  señores  Mario  Silvio  Cijntje y Kenwrich Isidore Edgarson Gisbertha, poseen  la  aptitud  sustancial  de  verificar la inocencia de Manjarrés García en los  delitos  por  los  cuales  fue  condenado,  ello  atendiendo a que corrobora las  irregularidades  probatorias  que  comportó  la  actuación  penal,  la  que se  fundamentó en el testimonio de Humphrey Henry Tweeboom.   

Bajo  este derrotero, se advierte dentro del  legajo  la  declaración  rendida  por Kenwrich Isidore Edgarson Gisberth, en la  que  indicó  no  conocer a Manjarrés García, ni haber tenido ningún vínculo  comercial  alguno  con  él,  no obstante, en relación a Henry Tweebom afirmó:  «…simplemente  éramos amigos, lo conocí desde la  escuela    y    desde    siempre    fue    una   persona   mentirosa»3;   señalando  además  que  estando  recluido  en  la  cárcel  de  Alemania,  Tweebom  envió  a  una  persona  solicitándole  el  préstamo de un  dinero,    sin    embargo   ante   su   negativa   tomó   represalias   en   su  contra.   

Del  mismo  modo,  el  señor  Mario  Silvio  Cijntje  afirmó no conocer a Pedro Manjarrés García, pero sí a Henry Tweebom  quien  estuvo recluido en el centro carcelario de Assen, Holanda, recalcando que  en  esa  oportunidad  Tweebom  le  manifestó  que  iba  a  declarar  contra  un  colombiano   llamado   Pedro,   quien   se  encontraba  confinado  en  la  misma  prisión.   

De  la  lectura  de  tales aseveraciones, es  evidente  afirmar  que  la  novedad  factual  o  probatoria,  en  nada desdice o  confronta   la  responsabilidad  penal  que  fue  valorada  por  los  jueces  de  instancia,  atendiendo  a  que  las mismas se limitan a indicar que no conocen a  Pedro  Manjarrés  García y por el contrario si a Henry Tweebom indicando en su  contra  actuaciones  mendaces.  No  obstante, debe anotarse que tales asertos no  tienen  la  capacidad  suficiente  para  derruir  un  adeudo  penal  a favor del  procesado,  pues  los  mismos  no  logran  alterar tanto la valoración como los  juicios conclusivos alcanzados por el juez cognoscente.   

Ciertamente los medios de prueba allegados en  este  procedimiento  excepcional  tienen  connotación  de  novedad, dado que no  fueron  conocidos  por  los jueces de instancia, empero, forzoso resulta afirmar  que  los  mismos  cumplan la exigencia  de trascendencia que la ley reclama  para  sustentar  la causal revisora impetrada, pues distan inconcusamente de tal  cualidad.   

5.1.2.    Se   ha   decantado   como   verdad  procesal que la declaración de Humprey Henry Tweebom  fue  prueba   testimonial fundamental para que la  Fiscalía   edificara  la  acusación  en  contra  del  procesado,  por  cuanto  el  mencionado suministró  información  a  las  autoridades  acerca de su participación en el tráfico de  estupefacientes,    indicando   además  la entrega de dinero producto del ilícito a Manjarrés García y  los  diferentes  cargamentos  enviados  a  Alemania,  los  Países  Bajos, entre  otros.   

En  sumo,  debe  resaltarse  que si bien la  sentencia  de condena se cimentó en gran parte en la  declaración rendida  por  Humprey  Henry  Tweebom ante el Tribunal de Lübeck, Alemania, donde estaba  siendo  juzgado  por  el  delito  de  tráfico  de  estupefacientes, es el mismo  juzgador   quien   indica  las  inconsistencias  en  lo  manifestado  por  este,  advirtiendo  asimismo la existencia de elementos de juicios que comprometían la  participación  de  Pedro Manjarrés en los hechos por los cuales fue condenado,  así lo refirió:   

«El testimonio de  Tweebom  ha  sido pieza clave para desenmascarar las verdaderas faenas a las que  se  dedicaba el señor Pedro entre los años 1994 a 1997 principalmente donde se  enmarcó  el  tráfico de estupefacientes hacia Alemania y Holanda, contando por  supuesto  con la colaboración de Tweebom, Field y Hell, estos detenidos en esos  países  por  el  delito  de  narcotráfico  en  el  año  1999.  No  se explica  racionalmente  que  de  no conocerlo Tweebom suministrara información de Pedro,  de  la  época  en  que estuvo preso con él, de su hotel en Santa Marta y de la  forma  que   operaba  por  medio  de  correos  humanos,  marineros  que él  abordaba  en  su  casa  de cambio y aprovechaba para convencerlos de que llevara  cocaína     en     los     barcos     con    destino    a    Europa»4.   

          Así  mismo,  observa  esta  Sala  que  la  pretensión  oculta del  libelista  se  orienta  a  prolongar el debate probatorio que fue agotado en las  instancias,  empeñándose  de  alguna  manera  sobre  la falta de certeza en la  responsabilidad  penal  que  le asiste a su defendido,  ello    fundamentado    a   su   juicio,  en  la  sindicación  falaz  de Henry  Tweebom.   

5.1.3.  Con base en  la  explicación  que  líneas  atrás  se consignó sobre el concepto de prueba  nueva,  desatinado  es  concluir que los instrumentos documentales allegados con  el  libelo,  puedan  desvirtúar la tipicidad, antijuridicidad y culpabilidad en  el  asunto  examinado,  por  cuanto  el juicio de adecuación realizado desde la  instrucción,  ratificado  en  el  juzgamiento  y  acogido  en  la sentencia, se  corresponde  a  una  valoración  integral  del acontecer fenoménico que logró  determinar   la   responsabilidad   penal   que   le   asistía   a   Manjarrés  García.   

En  ese  orden  de  ideas,  es indispensable  subrayar  que la trascendencia estriba, en que el medio probatorio novedoso debe  tener    la    potencialidad    de    enervar    ab  initio el juicio positivo de responsabilidad realizado  por  los juzgadores de instancia, empero, en el caso analizado está distante de  avizorarse  consolidada,  si  se  tiene  en  cuenta que tales manifestaciones no  logran desdibujar la responsabilidad penal atribuida al condenado.   

Por  todo  lo anterior, examinado el libelo,  encuentra  la  Sala que no es procedente abrir el juicio de revisión que invoca  la  accionante,  por  lo  que  la  inadmisión  de  la  presente acción resulta  innegable.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

INADMITIR la demanda  de  revisión  presentada por el apoderado de Pedro Manjarrés García, conforme  lo expuesto en la parte motiva de esta providencia.   

Contra  esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase,  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Magistrado  

JOSÉ  LUIS BARCELÓ CAMACHO

Magistrado   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Magistrado  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

Magistrado  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Magistrada  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Artículo   220.   La   acción  de  revisión  procede  contra  las  sentencias  ejecutoriadas, en los siguientes casos: (…)   

3.   Cuando   después  de  la  sentencia  condenatoria  aparezcan hechos nuevos o surjan pruebas no conocidas al tiempo de  los  debates,  que establezcan la inocencia del condenado, o su inimputabilidad.  (…).   

2  Confrontar folio 5 (Demanda de revisión).   

3  Confrontar folio 19 de la actuación.   

4  Confrontar  folio  48  (copia  de  la  sentencia  proferida por el Juzgado Penal  especializado de Santa Marta)     

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