AP7814-2016(47512)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado ponente  

AP7814-2016  

Radicación N° 47512  

(Aprobado Acta No. 362)  

          Bogotá  D.C.,  dieciséis  (16)  de noviembre de dos mil dieciséis  (2016).   

                                              ASUNTO   

La Sala se pronuncia sobre la admisibilidad de  la  demanda  de revisión presentada por Raumith Emilio  Fula  Castilla,  a  través  de su apoderado judicial,  contra  la  sentencia  proferida  por  la  Sala  Penal  del Tribunal Superior de  Valledupar  que confirmó la de primer grado emitida por el Juzgado Cuarto Penal  del  Circuito  de  esa  ciudad, que lo condenó por el comportamiento punible de  homicidio agravado.   

HECHOS  

Se   extrae   de  las  diligencias  que  el 21 de mayo de 2007, al interior de la residencia ubicada en  la  carrera  16  No  33-79  del barrio 12 de octubre de la ciudad de Valledupar,  arribaron  varios  sujetos  quienes  utilizando  arma  de  fuego arremetieron en  contra  de  la  humanidad de los señores Julio Sebastián Maestre Hinojosa y de  su hijo William Maestre Amaya.   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

1.  El  27 de septiembre de 2010, el Juzgado  Cuarto    Penal   del   Circuito   de   Valledupar   condenó   a   Raumith  Emilio  Fula Castilla a la pena de  prisión  por  el  término  de 420 meses, interdicción de derechos y funciones  públicas  por  20  años e indemnización por perjuicios morales equivalentes a  150  salarios  mínimos  legales   mensuales  vigentes  por  el  delito  de  homicidio agravado.   

2. Recurrido el fallo, el 8 de noviembre de  2010,  una  Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de Valledupar, a quien  el   Consejo   Superior   de   la   Judicatura   le   asignó   el   asunto,  lo  confirmó.   

3. El 26 de octubre de 2011, la Sala Penal de  la  Corte  Suprema de Justicia se pronunció sobre los presupuestos de lógica y  debida  fundamentación  de  la  demanda de casación presentada por el defensor  del  procesado  contra  la  sentencia  de segundo grado, inadmitiendo el libelo.   

4.  El  5  de  febrero  de  2016,  mediante  apoderado  Raumith  Emilio  Fula  Castilla,  interpuso  demanda  de revisión, que ahora ocupa la atención de  la Corte.   

5.  Los  Magistrados  José  Luis  Barceló  Camacho,  Fernando  Alberto  Castro  Caballero  y  Luis Guillermo Salazar Otero,  solicitaron  ser  apartados  del  conocimiento  del  presente trámite por haber  suscrito  la  decisión  que inadmitió la demanda de casación; impedimento que  fue   aceptado   por   la   Sala  mediante  providencia  del  9  de  febrero  de  2016.   

6. Mediante auto de 12 de septiembre del año  en  curso se dispuso que el Magistrado José Francisco Acuña Vizcaya haga parte  del   Cuerpo   Colegiado   encargado  de  resolver  la  presente   demanda.   

LA DEMANDA  

Con fundamento en la causal 3ª del artículo  220  de  la  Ley  600  de  2000, el actor demanda la revisión de las sentencias  emitidas  en  primera  y  segunda  instancia  de 27 de septiembre de 2010 y 8 de  noviembre  de  la  misma  anualidad,  respectivamente,  que lo condenaron por el  punible ya reseñado.   

Luego  de referir lo considerado por el juez  de  primera  instancia  y  el  superior  jerárquico  funcional de este último,  indicó  el  actor  que  en esta oportunidad resulta palmaria la inocencia de su  prohijado,  atendiendo  a  la prueba nueva  que se configura a partir de lo resuelto mediante proveído adiado  20  de  febrero  de  2014,  emitido  por una Sala Penal del Tribunal Superior de  Valledupar,  en el que se absolvió a los señores Xavier Antonio Yepes Rondón,  Heider  Rubén  Torregrosa  Nieto  y  Jhon  Emilio  Fula Alvarado, en idénticos  hechos por los cuales fuera investigado y juzgado su representado.   

Advirtió  que  el  recurso  de  alzada  en  mención,  resolvió  revocar  la sentencia condenatoria del 18 de septiembre de  2013  por  el Juzgado Tercero Penal del Circuito de Valledupar,  atendiendo  a  que la prueba para soportar el fallo primario fue insuficiente, por cuanto no  se  cumplió  con  el  estándar  probatorio  exigido  para tal eventualidad, de  conformidad  con  lo dispuesto en el artículo 232 de la Ley 600 de 2000, lo que  orientó  a  los  operadores judiciales a dar aplicación al principio universal  del      in     dubio     pro     reo.   

Así  las  cosas, reiteró el petente que en  esta  oportunidad  el  fallo  absolutorio  indicado, adviene como un hecho nuevo  para     corroborar    la    inocencia    de    Fula  Castilla,  señalando  además  que  en  el  caso bajo  examen  debe garantizarse el principio de igualdad, toda vez que refiriéndose a  la  misma situación fáctica, a su apoderado le corresponde ser amparado por la  absolución que favoreció a los demás procesados.   

A partir de estas consideraciones, solicitó  la  admisión del libelo, se declare fundada la causal invocada y se emita fallo  rescindente   a   favor   de   Raumith   Emilio  Fula  Castilla    del    delito    por    el    que    fue  condenado.   

CONSIDERACIONES  

1.  Como  quiera  que  el  caso que ocupa la  atención  de  la  Sala  se  tramitó  y decidió con fundamento en el modelo de  enjuiciamiento  regulado  en  la  Ley 600 de 2000, el procedimiento aplicable en  materia de revisión es el establecido en ese estatuto.   

2. La Corte es competente para conocer de la  demanda   de   revisión   presentada   por   el   apoderado   de   Raumith    Emilio    Fula   Castilla   de  conformidad  con lo establecido en el numeral 2º del artículo 75 de la Ley 600  de  2000, ya que se promueve contra providencia dictada por un Tribunal Superior  de Distrito Judicial.   

3.  La  acción  de  revisión  ha  sido  concebida  como  un  mecanismo  procesal  a  través  del cual se busca la invalidación de una providencia que,  no  obstante,  haber  adquirido  ejecutoria  material  y  hecho tránsito a cosa  juzgada,  de  ella  resulta  razonable  predicar  que  conlleva  un contenido de  injusticia material.   

Desde la decisión  adoptada       en       CSJ       AP, 27 Oct 1993,  reiterada   en   CSJ   AP,  24  Abr  1997,  Rad. 11886,  tiene   dicho  la  Corte  que    se   trata   de  “un   instrumento   de  garantía  que  otorga  el derecho a quien considere fundadamente que el fallo o  la  decisión  definitiva  que se haya emitido merece ser revisada para que, una  vez  ceda  el  principio  de  la  cosa  juzgada,  pueda  la  misma jurisdicción  ordinaria  corregir  el  error que se pudo haber cometido, por cualquiera de las  causas     señaladas    taxativamente    en    la  ley.   

Siendo  la cosa juzgada también una de las  garantías  procesales  más  importantes  que permite considerar a determinadas  decisiones  judiciales definitivas, dando así seguridad debida a las mismas, se  entiende  por qué una acción de revisión sea tan exigente, pues se trata nada  menos  de  buscar  con  ella  la  supresión  de  los efectos de la cosa juzgada  judicial.  Se  impone,  por consiguiente, la cuidadosa selección de la causal y  fundamentalmente  la  de  las pruebas en que ésta se funda; es un nuevo proceso  en  donde  el  objeto  cuestionado  es  la  decisión  que hizo tránsito a cosa  juzgada,  porque  al  pretender  su  remoción  con  la  demostración del error  planteado  se  busca  que  la  administración de justicia inexorablemente tenga  como soporte siempre la verdad real”.   

Dado  el  carácter  excepcional  de  esta  acción,  a  la  Corte  le  corresponde  verificar  que el demandante cumpla los  requisitos  que  el legislador consagró como mínimos en el artículo 222 de la  Ley  600  de  2000,  lo  mismo  que la configuración cierta e inequívoca de la  causal  invocada,  pues  no  se  trata  de  revivir  debates  concluidos  en las  instancias.   

          Esa  exigencia  de demostración del motivo expresado en la demanda,  conforme  lo  ha  sostenido  la  Sala  (CSJ AP, 25 Mar 2015, Rad. 43681), radica  exclusivamente  en  el  interesado,  considerando  que  se trata de un mecanismo  procesal  rogado,  de  modo  que  no  le  está  permitido  al  Juzgador ejercer  oficiosamente  facultades  probatorias  dirigidas  a  confirmar  o  descartar la  causal aducida por el libelista.   

         

4.  En  este  orden  de ideas, atendiendo al  artículo   222   ibídem,  constituyen  presupuestos formales para la admisión de la demanda: i)  se  determine  la actuación procesal  cuya  revisión  solicita,  con  la  concreción  del  despacho que profirió el  fallo;  ii)  el  delito  o  delitos     que     motivaron     la     actuación    procesal;    iii)  la  causal  que  se  invoca  y  los  fundamentos  de  hecho  y  de derecho en que se apoya la solicitud; iv)  la  relación  de  las  pruebas  que  fundamentan  la petición; v)  el  aporte  de  copia  de  las  sentencias  de  primera y segunda instancia y de  casación,   según   el   caso;  y,  vi)  constancia  de  su  ejecutoria,  exigencias  frente  a  las cuales  ninguna objeción admite la demanda instaurada.   

5.  Ahora,  con  relación  a  la  causal de  revisión  prevista en el numeral 3° del artículo 220 en cita, invocada por el  demandante  por  la  aparición  de  pruebas  nuevas,  se  tiene  dicho por esta  Corporación   que  el  interesado  debe  sustentar  la  pretensión  en  medios  cognoscitivos   de  naturaleza  documental,  pericial,  testimonial  o  de  otra  índole,  que  no  hayan  sido debatidos en el juicio, que el accionante no haya  tenido  conocimiento  de  su  existencia,  o  que teniéndola, no haya estado en  condiciones de aportarla.   

Con relación al concepto de prueba nueva se  ha     dicho     reiteradamente     por     la     Corte     que    “(…)    es,   en   cambio,   aquel  mecanismo    probatorio    (documental,   pericial,  testimonial)  que  por  cualquier  causa  no se incorporó al proceso, pero cuyo  aporte  ex  novo tiene tal valor que podría modificar sustancialmente el juicio  positivo   de   responsabilidad  penal  que  se  concretó  en  la  condena  del  procesado.  Dicha  prueba  puede  versar sobre evento  hasta  entonces  desconocido  (se  demuestra que fue otro el autor del delito) o  sobre  hecho  conocido ya en el proceso (muerte de la víctima, cuando la prueba  ex  novo  demuestra  que  el agente actuó en legítima defensa), por manera que  puede  haber prueba nueva sobre hecho nuevo o respecto de variantes sustanciales  de   un   hecho   procesalmente   conocido   que   conduzca  a  la  inocencia  o  irresponsabilidad del procesado.   

   

No  se  dará,  desde luego, esta causal de  revisión,  cuando  el  demandante  se limita a enfocar de otra manera hechos ya  debatidos  en  el  juicio  o pruebas ya aportadas y examinadas en su oportunidad  por   el   juzgador,   pues   en  tales  casos  lo  nuevo  no  es  ni  el  hecho  naturalísticamente  considerado,  ni la prueba en su estructura jurídica, sino  tal  vez el criterio con que ahora los examina el demandante, y no es eso lo que  la    ley    ha   elevado   a   la   categoría   excepcional   de   causal   de  revisión”.(CSJ  AP,  25  Abr 2012, Rad. 34646).   

En  este  orden de ideas, la admisión de la  demanda  está  sujeta a que los elementos de conocimiento que sirven de soporte  a  la  pretensión  revisionista,  además de novedosos, resulten trascendentes,  esto      es,      que      su      «naturaleza  y  capacidad  suasoria… debe ser de tal consistencia,  que  permita la formación de un juicio distinto, en punto de la responsabilidad  penal   declarada   en   la  sentencia». (CSJ AP, 9 Mar 2015, Rad. 43325.)   

5.1  Acorde  con  la definición legal de la  causal  en cuestión, resulta necesario que el actor satisfaga tres presupuestos  básicos,  así:  uno,  que  la demanda se dirija contra sentencia condenatoria,  dos,  que  posteriormente a su ejecutoria emerjan hechos nuevos o pruebas nuevas  no  conocidas  al  tiempo  de  los debates, y, tres que los hechos que se aducen  como  desconocidos  o  las  pruebas  que se presentan como nuevas, demuestren la  inocencia  del  procesado,  o  tornen  cuestionable  la  verdad  declarada en el  fallo.   

En  el  asunto bajo estudio ninguna duda se  advierte    sobre    el  cumplimiento  de  las  dos primeras exigencias reseñadas, pues la decisión que  se  pide  revisar  es  una  sentencia condenatoria, y las pruebas referidas como  nuevas  no  hicieron  parte  del  acervo  aportado  en  el proceso respectivo.   

Sin   embargo,   no   ocurre   lo   mismo  con  relación  al  tercer  requerimiento,  por  lo  que  la  inadmisión  de  la  demanda se impone. Las razones son las siguientes:   

5.1.1.         Inicialmente   debe  señalarse  que  se  ciñe    el   actor   en   presentar   como   prueba  nueva la sentencia proferida el 20 de febrero de 2014  por  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Valledupar,  fallo  de  carácter    absolutorio    en    favor    de    Xavier    Yepes    Rendón,  Jhon  Emilio  Fula  Alvarado y  Heider  Rubén  Torregrosa  Nieto,  por las conductas delictuales de homicidio    agravado    en    concurso  heterogéneo  con  fabricación,  tráfico  o porte de armas de fuego de defensa  personal.   

A  juicio  del  signatario  al referirse el  citado  fallo  respecto  de  los  mismos  hechos,  esto  es, el homicidio de los  señores  Julio  Sebastián Maestre Hinojosa y William Enrique Maestre Amaya, el  21  de  mayo  de  2007 en la ciudad de Valledupar y al  advertir  que  el  Superior  Jerárquico en  esa  oportunidad  absolvió  de  los cargos a los ya referidos,  sostiene   enfáticamente   que   su   prohijado   debe  ser  amparado  por  tal  determinación,  pues  la  misma  se originó en la presunción de inocencia que  favorece a los implicados en una actuación de tal naturaleza.   

Nótese que en el  evento,   la   prueba  ex  novo  allegada versa  básicamente  en  una  sentencia  absolutoria,  que  si bien  guarda  relación  en unidad fáctica, no ocurre lo mismo con los implicados del  comportamiento      delictual,      siendo     entonces     dos     procesos   con   pruebas  diferentes,  en  los  que  se  involucran  manifestaciones  testificales  diversas,  puestas  en  conocimiento  en   las  instancias  procesales pertinentes, quienes luego de  valorar  de  manera  íntegra  el acervo probatorio emitieron un fallo en razón  a  lo advertido en cada una  de        las       investigaciones.   

5.1.2.  Además,  como  se indicó  previamente,   no   resulta  suficiente  presentar   una   prueba   nueva,   que  en  el  caso  sub  examine es la sentencia absolutoria,  para  dar por acreditada la  causal  y  en  consecuencia  permitir   la  apertura  a  trámite  de  la  acción  de  revisión,      pues,      se     reclama           también  que el medio de conocimiento  novedoso   tenga   la  capacidad  demostrativa  suficiente  para  derruir  las  conclusiones  probatorias  a las que se llegaron  en    los    fallos    demandados,    así    como    el    contenido   de  justicia          allí         contenido,         al  punto que haga emerger de inmediato  la  idea  que  se  condenó  a  un inocente, o que se  sancionó     a     un     inimputable  como  imputable,  condiciones que la  Corte  no  avizora en los  documentos     aportados    en    el    caso    de  estudio.   

Ciertamente, en  la  sentencia adiada 20 de febrero de 2014, mediante la cual se revocó el fallo  condenatorio  en  contra  de  Xavier  Antonio  Yepes  Rondón,   Jhon   Emilio   Fula  Alvarado  y  Heider  Rubén  Torregrosa  Nieto,  proferido  por el Juzgado Tercero Penal del Circuito  de    Valledupar    del    18   de   septiembre   de   2013,   se   determinó  insuficiente  la  prueba  aportada  pues  la  misma se  fundamentó  en  testimonios de oídas que aludían a  imprecisiones  y  deficiencias  informativas, lo que conllevó a dar aplicación  al   principio  del  in  dubio  pro  reo,  permitiendo  de  este  modo  absolver  a  los implicados de los  cargos endilgados por el ente investigativo.   

Contrario   a   lo  esbozado,    Raumith   Emilio   Fula   Castilla  fue  condenado  el  27  de  septiembre  de  2010  por  el  Juzgado  Cuarto Penal del  Circuito  de  Valledupar,  despacho  que  valoró  la  prueba  recaudada  en  el  plenario,  a  fin  de  determinar  el valor probatorio que merecía, hallando la  declaración  de  un testigo directo- Celsa Soraya Flórez Cortes-, quien logró  observar  de  manera  diáfana  la  comisión  del punible, mencionando aspectos  puntuales  del  hecho  e  identificando lógicamente al autor del mismo, así lo  manifestó el Juez de instancia:   

“…la señora  CELSA  SORAYA  acudió  a  audiencia  pública  de  juzgamiento  el  día 1º de  septiembre  de  2009,  y se le interrogó acerca de si reconoció el día de los  hechos  a  Raumith  Emilio Fula Castilla como  una  de las personas que enfrentó al hoy occisos (sic) JULIO  SEBASTIAN  MAESTRE  HINOJOSA  y  a  su hijo WILLIAM MAESTRE, a lo que contestó:  “si  lo  reconocí,  tenía  pelo  largo  para  esa época lo vi cuando salió  corriendo  y voló  la tapia, a la derecha vivía una señora llamada ROSA,  ella    vive   todavía   ahí”.   ”1   

Aunado a lo anterior, refirió el cognoscente  que  el  anterior  testimonio  es  soportado  con  la  diligencia de inspección  judicial  realizada  el  30  de septiembre de 2009, en el sitio donde ocurrieron  los   hechos,   efectuando   los  respectivos  funcionarios  investigadores  una  descripción  pormenorizada  de  los  dos  inmuebles,  así  como también de la  posición   que   adoptó  la  testigo  Celsa  Soraya  Flórez,  al  afirmar  la  observancia de lo acontecido desde su residencia.   

La  valoración  del citado testimonio junto  con  las  demás probanzas allegadas fueron razones suficientes, para motivar la  sentencia  condenatoria  en  contra  de  Fula Castilla  por el delito de homicidio agravado.   

De  igual  forma, tales apreciaciones fueron  evaluadas  por  el  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Valledupar, en  providencia  del  8  de  noviembre de 2010, instancia que confirmó la decisión  desfavorable  al  hoy  condenado,  en atención a que halló asidero jurídico a  los  razonamientos  primarios, indicando la valoración de la prueba testimonial  y  recalcando  la  credibilidad  que  amerita  la  testigo  directa Celsa Soraya  Flórez,  vecina  de  los  occisos  y  quien identificó plenamente a uno de los  autores del homicidio, al indicar:   

“Contestó: yo lo  que  se  es  esto,  resulta  que en mi cuarto de mi casa donde yo duermo hay una  ventana  desde  el  (sic)  cual  se  ve  todo el patio de la casa de Julio, eran  exactamente  las  cinco  de  la  mañana  cuando yo escucho una discusión en el  patio,  entonces cuando yo escucho la discusión me trepo a la cama y desde ahí  miro  para  el patio, ya estaba claro. Cuando vi que habían como cuatro o cinco  tipos  en  el  patio  y tenían acorralado a mi compadre Julito en la puerta del  patio  ellos  iban  a  entrar y él no los dejaba y mi compadre Julito tenía un  machetito  mocho  pequeño  en la mano y entonces él le tiró a uno y le cortó  en  el  brazo,  cuando  el tipo recibe el machetazo ese tipo se abre y cuando el  otro  ve  que  había cortado el tipo sacó el revólver y le dio (sic) hizo dos  tiros,  cuando  de  pronto vi que sale uno corriendo, era un tipo pelito largo y  acuerpadito,  voló las tapias y a ese lo conozco porque vie en la misma manzana  donde  está  mi  casa y es Raumith Fula… (Folio 85 cuaderno No I).”2   

Es     decir,    los    elementos     de    juicio,    valorados    en    conjunto,    les  permitió     a    las    dos    instancias    ya  relacionadas   llegar  a  la  demostración  cierta  de  la  responsabilidad  que  atañe  a Raumith  Emilio  Fula  Castilla, por lo  que   se  itera,  la  prueba  nueva  ningún  evento  novedoso  aporta,  como  tampoco ofrece una variante  sustancial  frente  a este  hecho procesalmente conocido.   

En este punto es primordial reiterar, que la  prueba  que  se  presente  para  buscar  la  rescisión  del fallo debe tener la  capacidad  suficiente  de abatir el juicio positivo de responsabilidad realizado  por  los  juzgadores de instancia, pues “La Corte ha  sido  insistente  en sostener que la prueba ex novo que se aduce para probar los  hechos  básicos  de la causal, debe enervar ab initio  el   juicio   positivo  de  responsabilidad  realizado  por  los  juzgadores  de  instancia,  en grado tal, que haga nacer de inmediato la idea de que se declaró  penalmente   responsable  a  un  inocente  o  que  se  condenó  a  un inimputable como imputable”. (CSJ AP,  23 Nov 2011, Rad. 34716.)   

En este orden, la prueba aportada en el caso  sub  judice dista de reunir  estas   condiciones,  si  en  cuenta  se  tiene  que  la  sentencia  absolutoria  relacionada  por  el  actor  se  soportó  en  otras  pruebas testimoniales, que  lograron  desvirtuar  la responsabilidad en ese caso específico, no obstante la  misma     no     tiene    la     mesmedad  de  derruir  el  juicio  de  responsabilidad al que llegaron las instancias en el  asunto en discusión.   

Por   todo   lo   anterior,  como   quiera  que  la  demanda  no  satisface  los  requerimientos  normativos   mínimos   para  su  admisibilidad,  la  inadmisión de la misma resulta incuestionable.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

INADMITIR la demanda  de  revisión  presentada  por  el apoderado de Raumith  Emilio  Fula Castilla, conforme lo expuesto en la parte  motiva de esta providencia.   

Contra  esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase,  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Magistrado  

ABEL DARÍO GONZÁLEZ SALAZAR  

Conjuez  

FABIO ESPITIA GARZÓN  

Conjuez  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

Magistrado  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Magistrada  

CARLOS ROBERTO SOLORZANO GARAVITO  

Conjuez  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Confrontar folio 21 de la actuación.   

2  Confrontar folios 51 y 52 de la actuación.     

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