AP7815-2016(46510)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado Ponente  

AP7815-2016  

Radicado Nº 46510  

Aprobado mediante Acta No. 363  

         

Bogotá D.C., dieciséis (16) de noviembre de  dos mil dieciséis (2016).   

Decide  la  Sala  el  recurso de reposición  propuesto  por  el  apoderado de Rubén Darío Ruíz Berrío, contra el auto del  18  de agosto de 2016 que resolvió inadmitir la demanda de revisión presentada  contra  la  sentencia  proferida  por la Sala Penal del Tribunal Superior de San  Gil  que  confirmó  la de primer grado emitida por el Juzgado Segundo Penal del  Circuito  Especializado  de  Villavicencio,  que  lo  condenó por las conductas  punibles  de  secuestro  simple  agravado,  concierto  para delinquir agravado y  constreñimiento ilegal.   

  HECHOS  

Se   han  concretado  en  los  siguientes  términos:   

“1.Desde el año  2003  el  señor  Rubén  Darío  Ruíz  Berrío  ejercía  como  personero  del  municipio  de  El  Castillo  (Meta). El 7 de enero de 2004 se reunió el Concejo  Municipal  a  efectos  de elegir el nuevo funcionario, inclinándose la mayoría  por  una  mujer,  pero  el señor Ruíz Berrío hizo comparecer a su despacho al  presidente  de  la  colectividad  y,  bajo  expresas  amenazas  por parte de dos  hombres   armados  pertenecientes  a  las  denominadas  Autodefensas  Unidas  de  Colombia,  AUC,  hechas tanto al presidente como a los demás ediles, logró que  se votara a su favor y fue reelegido en el cargo.   

2.  El  9  de  mayo  de  2005,  en la misma  localidad,  la  señora  Consuelo Camacho Barreto fue abordada por un integrante  de  las  AUC  que le pidió dirigirse a la población de Medellín del Ariari de  forma  inmediata,  lugar  en  el  cual varios hombres del grupo armado ilegal la  condujeron  a  un  sitio denominado La Cima y quien dijo ser el “comandante”  le  hizo saber que la iban a  matar  porque  el  personero Ruíz Berrío les había informado que la mujer era  quien  denunciaba  a  los  ilegales  ante  el programa de derechos humanos de la  Presidencia de la República.   

Al   cabo  de  algunas  horas,  ante  las  explicaciones  y  súplicas  de la víctima, el “comandante” desistió de su  propósito  y  le entregó un papel que -dijo- Ruíz Berrío le había allegado,  en  el  cual  con  puño  y  letra  de  este aparecía el nombre de la mujer. El  “comandante”  agregó  que  él  no  mataba  a  gente inocente e instó a la  señora    Camacho    Barreto,    dejándola    ir,    a   que   denunciara   al  personero.”   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.   Mediante  sentencia  proferida  el  9  de  noviembre de 2010, el Juzgado Segundo Penal del  Circuito  Especializado  de Villavicencio condenó a Rubén Darío Ruíz Berrío  a  las  penas  de  prisión  por el término de 225 meses, multa de 900 salarios  mínimos  legales  mensuales  e  interdicción de derechos y funciones públicas  por  20  años,  por  los  punibles de secuestro simple agravado, concierto para  delinquir agravado y constreñimiento ilegal.   

2.  Recurrido  el  fallo,  una Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de San Gil, a quien el  Consejo    Superior    de    la    Judicatura   le   asignó   el   asunto,   la  confirmó.   

3. El defensor del  condenado  demandó  la  sentencia  del  Tribunal  en casación, recurso que fue  resuelto   el   27  de  febrero  de  2013  inadmitiendo  la  demanda  y  casando  parcialmente  y  de  manera oficiosa la sentencia, exclusivamente, para dejar en  14  años  3  meses las penas de prisión e inhabilitación para el ejercicio de  derechos y funciones públicas.   

4. El 24 de julio de  2015,  mediante  apoderado,  Rubén  Darío  Ruíz  Berrío interpuso demanda de  revisión,  inadmitida  por  la  Sala el 18 de agosto de 2016, al no cumplir con  los  requisitos  formales  que  se exigen para su acogimiento, decisión que fue  objeto de recurso de reposición.   

PROVIDENCIA IMPUGNADA  

La   Sala  decidió  inadmitir  el  libelo  tras  considerar  que  la  misma  no satisface       los       presupuestos  normativos  y  jurisprudencialmente establecidos para  que  pudiera  superar  el  juicio de admisibilidad que le corresponde realizar a  esta Corporación.   

En  efecto, advirtió que el actor no logró  acreditar   la  causal  invocada  que  hace  relación  al  numeral 3º del  artículo  220  de  la  Ley 600 de 2000, por cuanto la  prueba  aportada  ex novo no  tuvo  la  capacidad  de derruir el juicio de responsabilidad al que llegaron las  instancias,  resultando evidente el propósito  del demandante en promover un nuevo  debate   probatorio   con   el   fin  de  demeritar  el  valor  suasorio  de  la  declaración     vertida     por   la  victima  del ilícito, pretendiendo  reabrir      así     una     fase     ampliamente  superada.   

DEL RECURSO  

La  inconformidad del accionante se proyecta  en los siguientes cuestionamientos:   

1-    La  inadmisión  del  libelo  se  fundamentó  en  la  prueba  allegada,  esto es la  versión  de  Jhawer  Arles  Lobaton  Gil y su cuestionamiento por no haber sido  recaudada  ante  autoridad  judicial, sin embargo, ante la aparición de pruebas  no  conocidas en el tiempo de los debates que logran establecer la inocencia del  condenado  o   que  hagan  surgir  dudas  en  su  favor,  las  mismas deben  verificarse,  practicarse  y recaudarse, tal como lo dispone el artículo 224 de  la Ley 600 de 2000.   

2.  La  versión  rendida  por  Lobatón  Gil,  quien  para  la  época de los hechos fungía como  comandante   de   las   autodefensas   del   Bloque   Ariari,   contraría   las  manifestaciones  hechas  por la presunta víctima y corrobora la inocencia de su  representado  frente  a  los delitos endilgados, evidencia testimonial recaudada  dentro  de  la  libertad  probatoria  establecida  en  la  Ley  600  de  2000 en  concordancia con el artículo 29 de la Constitución.   

3.  Advierte  que  contrario  a  lo  sostenido  por  esta Corporación, lo allegado a la demanda de  revisión  tiene  capacidad  probatoria  para  derruir  la  censura proferida en  contra  de  Ruíz  Berrío,  pues  la versión suministrada aclara que no había  relación  alguna  entre  el  implicado  y las autodefensas y que la denunciante  Consuelo  Camacho  se  presentó  de  manera  voluntaria  ante esa organización  criminal  con  la intención de averiguar si existía orden de atentar contra su  vida  por  parte  de  Rubén  Ruíz,  afirmación  rechazada  por  el comandante  Lobatón, quien le exigió retirarse del lugar.   

Culmina  su  disertación  afirmando  que la  presunción  de  inocencia,  el  debido  proceso,  la  falta de certeza sobre la  responsabilidad   de  su  asistido  en  el  caso  que  nos  ocupa,  son  motivos  suficientes  para  la  admisión  de  la  demanda por encima de cuestionamientos  formales y técnicos de la prueba aportada.   

CONSIDERACIONES  

1.  La  Sala  ha  sostenido  de  manera  pacífica  que la finalidad del recurso de reposición es  propiciar  que  el  funcionario  que  ha  emitido la decisión confutada, previa  demostración  a  cargo  de  la  parte  inconforme  de una posible equivocación  fáctica  o  jurídica  en  los  fundamentos  que  la  sustentan,  la modifique,  adicione o revoque.   

Por  tal  razón,  le  incumbe al recurrente  sustentar  de  manera  clara  el  yerro en que incurrió el juzgador al tomar la  decisión,  o  en otros términos, le asiste la carga de respaldar adecuadamente  la impugnación.   

En el caso que nos ocupa, se advierte que el  petente  hace  caso  omiso  de  tan  elementales  reglas y, antes que proceder a  controvertir  los  argumentos que determinaron la providencia impugnada, insiste  en   la   reiteración   de   las  explicaciones  expuestas  en  la  demanda  de  revisión.   

2. Disconforme con  la  decisión  propone el accionante, la verificación y práctica de pruebas en  aras  de corroborar la inocencia de su asistido, no obstante, tal consideración  es  calificada  como  inoportuna  a  juicio  de  la  Sala, pues la deferencia de  practicar  medios de convicción dentro de esta acción sólo tiene lugar cuando  una  vez  admitido  el libelo por cumplir las exigencias legales dispuestas para  ello,  se solicita y recibe el proceso objeto de revisión y, sólo entonces, se  abre  el trámite a prueba de conformidad con lo establecido en el artículo 224  de la Ley 600 de 2000.   

3.   Por otro  lado,  atendiendo a la libertad probatoria  dispuesta  en  la  Ley  600  de 2000, insiste el profesional en la  validez  de la prueba ex novo  allegada  a   la  demanda  de  revisión,  esto  es  la  versión  libre  y  espontánea  rendida  por  Jhawer Arles Lobatón Gil1,    comandante    de    las  autodefensas  del Bloque Ariari, con jurisdicción en El Castillo, Meta para esa  época,  evidencia  que  corrobora  la  inocencia de Rubén Ruíz Berrío en los  hechos por los cuales fue juzgado.   

Bajo tal aseveración, es menester indicar al  demandante  que  si bien en el sistema procesal establecido bajo la égida de la  Ley  600 de 2000, impera el principio de libertad probatoria consagrado en dicha  normativa  en  su artículo 237, tal postulado no exige a los sujetos procesales  un  determinado  medio  de  prueba para la verificación de sus pretensiones,sin  embargo,  encuentra  limitaciones no solo en la carta política sino también en  la legislación.   

Por lo anterior, es la misma normatividad la  que  dispone  exigencias para la admisión de tales medios de prueba, en el caso  que  nos  ocupa,  esto es, la versión libre de Lobaton Gil, seria imperativo la  aplicación  de  los   artículos  266  y siguientes de la Ley 600 de 2000,  compendio  indicativo de la recepción del testimonio,  el cual esta sujeto  a  formalidades  y  excepciones  propias  del  mismo,  y  con  las consecuencias  jurídico-penales  que  correspondan en caso de faltar a la verdad o de callarla  total  o  parcialmente,  por  lo  que  se  reclama  que  tales actuaciones deben  realizarse  bajo  las  ritualidades  establecidas, es decir,  rendirse bajo  gravedad  de juramento y ante la autoridad competente señalada para tal fin, en  atención  a  las  posibles  indicaciones que involucran a personas en supuestos  hechos examinados dentro de una actuación penal.   

Por      otra      parte,    de   admitirse   en   gracia   de  discusión  la  versión  otorgada  por  el   ex   comandante   de   las   autodefensas  Lobatón  Gil, quien en su declaración menciona  dos  implicaciones  relevantes,  la  primera  de  ellas  encaminada a desconocer  relación  alguna  con Rubén Darío Ruíz  y  la  otra  a  desmentir el dicho de la víctima, considera esta  Sala  que  tales  apreciaciones  no  acreditan  la  causal  invocada, por cuanto  la condena proferida por el Juzgado Segundo Penal del  Circuito    Especializado    de   Villavicencio   y  confirmada  por  la  Sala  Penal  del  Tribunal  del  Distrito  Judicial  de  San  Gil,  no  se fundó únicamente en el testimonio de  la     señora     Consuelo    Camacho,   pues  la  condena  en  contra de Ruíz  Berrío   halla   asidero   en  la     valoración   holista  de  las  diversas  declaraciones  arrimadas  al  proceso  penal,  que dieron cuenta de su  relación  con  esta  organización  criminal y de la  afrenta  de  la  víctima  con  el  líder  de  la citada banda,  así como  también de su retención.   

En suma, la prueba nueva aportada y en la que  persiste  el recurrente no logra derruir las presunciones de acierto y legalidad  del   fallo   condenatorio,   pues   carece   de  la  trascendencia   demostrativa  que  pretende  asignarle,  pues  su  contenido  no  controvierte    los    fundamentos   probatorios      de     las  decisiones,  ni  permite  afirmar  que  estas encierren injusticia  alguna,    pues    lo    único   evidente   es   la  obstinación  del demandante  de  provocar  una nueva ponderación probatoria, con base en elementos de juicio  despojados de la aptitud requerida para ello.   

Es  menester  enfatizar  que  la  acción de  revisión  no  se  encuentra instituida para debatir nuevamente los elementos de  prueba  que  sirvieron  de  fundamento  a una decisión judicial con tránsito a  cosa  juzgada,   así  como  tampoco  corresponde a una instancia adicional  dentro del proceso penal.   

Evidente resulta el desatino del apoderado de  Ruíz  Berrío,  pues,  antes  que  demostrar los desaciertos en que haya podido  incurrir  la  Sala  al  inadmitir  el  libelo,  reelaboró  parte de la demanda,  específicamente  la pretensión, buscando que la Corte haga un nuevo estudio de  la  misma,  admitiéndola,  posibilidad  no  prevista  en  el  trámite  de esta  excepcional acción.   

Finalmente,        respecto   a   lo   esgrimido   por   el   demandante  frente  a  la  admisión        del        libelo, en atención  a  la  aplicación  del  derecho  al debido proceso o  a   la  presunción  de  inocencia, basta        reiterarle  que  esto  fue objeto de debate en las  instancias    judiciales    y    que   la   presente  acción  no  constituye el  escenario   para   alegarlos,   sino  únicamente  para  acreditar,  probatoria  y  argumentativamente,  la  configuración    de    una    o    más  de  las circunstancias taxativamente previstas por el legislador  como  causales  de procedibilidad de dicha acción, lo  cual  en  el  presente  asunto  no  ocurrió.     

Por  lo expuesto, la Sala de Casación Penal  de la Corte Suprema de Justicia   

RESUELVE  

NO   REPONER  la  providencia  del  18  de  agosto  de  2016,  por  las  razones consignadas en la  anterior motivación.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase,  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Magistrado  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

Magistrado  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado  

PATRICIA  SALAZAR  CUÉLLAR

Magistrada   

FABIO ESPITIA GARZÓN  

Conjuez  

WILLIAM MONROY VICTORIA  

Conjuez  

RICARDO POSADA MAYA  

Conjuez  

JULIO ANDRÉS SAMPEDRO ARRUBLA  

Conjuez  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Confrontar folio 91 de la actuación.     

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