AP5878-2016(47746)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

      

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

MAGISTRADA PONENTE  

AP5878-2016  

Radicación No.: 47746  

Acta No. 274  

Bogotá D.C., treinta y uno (31) de agosto de  dos mil dieciséis (2016).   

VISTOS  

Se   resuelve  el  recurso  de  reposición  interpuesto  contra  el  auto mediante el cual la Sala no admitió a trámite la  demanda   de   revisión   presentada   a   nombre  del  condenado  JAIRO    OBERDAN    BERNAL    VELÁSQUEZ.   

HECHOS  

Así  fueron  resumidos  en  la  decisión de  primera instancia:   

El 20 de septiembre de 2002, aproximadamente  a  las  6:00  horas,  en  el  cruce  de  San  Eduardo, cuando el señor SALVADOR  MARTÍNEZ  CARO,  se  dirigía a recoger un viaje de café en la camioneta de su  propiedad  cuando es abordado por siete (7) hombres armados, quienes a la fuerza  lo  condujeron  hasta  la  vereda  el  Mincho  del municipio de Páez, cuenta el  denunciante  SALVADOR  MARTÍNEZ,  que al día siguiente lo llevaron a la vereda  Santa  Teresa  del  municipio  de  San  Luis  de  Gaceno, luego fue trasladado a  Tauramena  donde  estuvo  retenido por espacio de 33 días, el cual fue cometido  de  acuerdo  al  señalamiento  hecho  por  la  víctima  por  miembros  de  las  autodefensas  del  Casanare y ordenado por JAIRO OBERDAN BERNAL VELÁSQUEZ y que  igualmente  participaron  ÁLVARO  FRANCO ORTIZ y JUAN NEMESIO SUÁREZ, teniendo  que   su   libertad   la   obtuviera  al  pago  de  treinta  millones  de  pesos  (30’000.000), dineros que  tuvo que entregar a dicha organización al margen de la ley.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

1.   Por  tales  hechos,  el  Juzgado Penal del Circuito Especializado  de   Tunja   dictó   sentencia  el  12  de  septiembre  de  2013,  condenando   a   JAIRO  OBERDAN  BERNAL  VELÁSQUEZ, como autor de la conducta referida, a las  penas  de  300 meses de prisión y multa de 2.800 salarios.  En igual monto  que  la  privativa  de la libertad fijó la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio de derechos y funciones públicas.   

La decisión de primer nivel fue apelada por  su  defensor,  y  la  Sala  Penal  del Tribunal Superior de Tunja, a través del  fallo  dictado  el  3  de  diciembre  de 2014, la modificó para condenarlo como  autor  del  delito de secuestro simple agravado.  Le impuso las penas de 16  años y 9 meses de prisión y 835 salarios de multa.   

Contra  dicha determinación no se instauró  recurso extraordinario de casación.   

2.  En  firme  la  condena,  JAIRO  OBERDAN  BERNAL  VELÁSQUEZ  presentó demanda de revisión por  intermedio de apoderado.   

Al amparo de las causales 2ª, 3ª, 4ª y 5ª  de  revisión,  alegó en el libelo, en esencia, que el término para interponer  querella   había   caducado   y   ello   imposibilitaba  ejercitar  la  acción  penal.   Afirmó además que la condena se edificó en testigos falsos y en  conductas  típicas  del  denunciante,  la  fiscalía  y  los investigadores del  caso.   

3.   Mediante  providencia  CSJ  AP3343  –  2016,  la  Corte  inadmitió la demanda propuesta, tras señalar que el actor no  había  aportado  constancia  para  demostrar la ejecutoria de las decisiones de  instancia.   

Además, el libelista mencionó la causal 3ª  de  revisión,  pero  no la sustentó, ni allegó algún elemento de convicción  para  demostrar la ocurrencia de una novedosa situación fáctica que permitiera  variar   la   responsabilidad   que   declararon   las   instancias   contra  su  defendido.   

Tampoco  podía  alegarse la caducidad de la  querella    en    sustento    de    la    causal   2ª   invocada   –  lo  que,  según él imposibilitaba  iniciar    la    acción    penal    –  porque BERNAL VELÁSQUEZ fue procesado y  condenado  por  el  delito de secuestro simple agravado, que no exige esa figura  como condición de procesabilidad.   

No  acreditó la configuración de la causal  4ª  de  revisión,  porque  no  allegó  una  decisión  judicial  en firme que  permitiera  establecer  que  la  condena  se cimentó en un hecho típico de los  testigos  de  cargo,  de  la  fiscalía  o  del juez.  En la misma omisión  incurrió  para  demostrar  que  se acreditaba la causal 5ª invocada, porque la  fundó  en cuatro declaraciones extrajuicio y no en una providencia en firme que  diera   cuenta   de   que   las   pruebas   que  edificaron  la  condena  fueran  falsas.   

4. Inconforme con la  decisión  reseñada,  el  apoderado  del  condenado  la impugnó en reposición  reclamando su revocatoria.   

FUNDAMENTOS DEL RECURSO  

          Afirmó   el  impugnante  que  la  demanda  no  es  un  «mero  alegato  de  instancia», sino la  acreditación  de  una  violación  de  la  garantía  del debido proceso que le  asiste al condenado.   

          Estimó  desacertado  que  se  le  exigiera aportar la constancia de  ejecutoria,  porque  en su reemplazo allegó la decisión de segunda instancia y  «la  consulta  de  los  Juzgados  de  Ejecución  de  Penas…  donde  se está llevando el proceso de verificación y cumplimiento de  la  sentencia», por lo que el argumento de la Corte no  tiene       «ningún      sustento».   

          Agregó  que  no  es cierto que se haya limitado a invocar la causal  3ª  de  revisión, pues «primero hago la valoración  de  hechos  y  pruebas  que  pretendo  hacer  valer…  y  luego…  invoco  los  fundamentos  de  derecho  que  avala la demanda»; pero  acto  seguido  indicó  que  el  sustento  de la causal son las declaraciones de  Wilson  Roa  Zamudio  y  Omar  Plutarco Zamudio, con los que se da cuenta que su  defendido    fue    condenado    «con   testimonios  falsos».   

          En  lo  relativo  a  la  causal  4ª,  se  limitó a señalar que la  sentencia  se  edificó  en  «unas declaraciones que  están    descritas    en    el    estatuto    sustancial    penal».    Citó   los   artículos  4421      y     4532 de la Ley 599  de  2000,  para  luego  solicitar  a  esta  Corporación que ordene «las   investigaciones   correspondientes   a   los   funcionarios  involucrados»  en  tales  conductas  penales  pues de  ellas  se derivó la condena en contra de BERNAL VELÁSQUEZ, en vulneración del  debido proceso.   

          Adicionalmente  señaló,  que la causal contenida en el numeral 5º  del  artículo  192  del Código de Procedimiento Penal se acredita «solo  con  testimonios extraprocesales»  que  permitan  dar convencimiento de que los declarantes al interior del proceso  fueron  «montados,  amañados  y  preparados con una  estrategia»   orquestada   por   la   fiscalía,  el  investigador de la Sijin y la víctima del delito.   

          Citó  a  continuación  el  contenido  del canon 192 del Código de  Procedimiento  Penal.   Luego,  de  manera  extensa,  hizo  consideraciones  generales  sobre  la acción de revisión en los sistemas jurídicos de Francia,  España  y  Bolivia,  así  como  la  naturaleza jurídica de ese instituto y su  diferencia  con  los  recursos ordinarios y extraordinarios; sus presupuestos de  admisibilidad;  el  procedimiento  y  formas  de la sentencia de revisión; así  como los efectos del fallo en la legislación boliviana.   

          Dice,  que es un relato «extractado de la  sentencia           en           comento»3   con  el  cual  no  pretende  «dar    catedra    a    quienes    conocen    del  tema»,  pero  si  demostrar  que  sus  argumentos  se  centran       en      «hechos      reales      y  contundentes»    contrarios   a   un   alegato   de  instancia.   

          Luego,  toma  como  propios algunos apartes de la decisión C-142/93  relacionados  con  el  debido  proceso  y  el  derecho  a  la impugnación de la  sentencia   condenatoria,   para   finalizar  insistiendo  en  que  se  condenó  injustamente  a  su  defendido  con  una  decisión  irregular  y  soportada  en  «vicios  de  procedimiento  aberrante»,   razón   por   la  que  además  solicita  que  se  «compulse copias».   

CONSIDERACIONES  

1.   De  manera  pacífica  ha  expuesto  la  Sala,  que  el  recurso  de  reposición tiene como  finalidad,  permitir  al  funcionario  corregir los yerros en que hubiere podido  incurrir  en  el  proveído  impugnado, por lo cual resulta indispensable que la  parte  inconforme  con  la  decisión aduzca los motivos de su disenso y plantee  las   razones   de   hecho   y   de   derecho   que   sustentan  su  pretensión  revocatoria.   

2.  Para  el caso,  considera  el recurrente que no tiene sustento que la Corte haya echado de menos  la  constancia  de  ejecutoria  de  la  decisión  cuestionada,  pues aportó la  sentencia       de       segunda      instancia      y      la      «consulta»  en  internet  del  proceso  seguido  contra  su  defendido,  que  se  encuentra  en  sede  de  ejecución de  penas.   

Pero  es claro el contenido del inciso final  del  artículo  222 de la Ley 600 de 2000, al referir que con la demanda se debe  acompañar  «copia  o  fotocopia  de la decisión de  primera  y  segunda  instancias  y  constancia  de su  ejecutoria,   según   el  caso,  proferidas  en  la  actuación cuya revisión se demanda».   

Esa exigencia ha sido avalada por la Sala de  forma  pacífica,  entre  otros, en CSJ AP, 10 Oct 2012, Rad. 37734 y CSJ AP, 10  Feb  2014,  Rad.  36078, y además en CSJ AP, 27 jul. 2011, Rad. 34195, donde se  dijo lo siguiente:   

Es    de    anotar   que   la    constancia   de   ejecutoria   es   indispensable  por  cuanto,  de  un  lado, no debe perderse de vista que para la  procedencia  de  la  acción  de  revisión  es  necesario  estar  frente  a una  decisión  en  firme  con  efectos  de cosa juzgada y, de otra parte, por cuanto  únicamente  con  el  documento  en  cita  es posible  establecer  que  no opera otra alternativa procesal de defensa o medio ordinario  de  impugnación. (Negrillas  fuera de texto).   

En  tales  condiciones,  es  claro  que  el  argumento  del  impugnante,  encaminado  a  que  se  supla  la  ausencia  de  la  constancia  de  ejecutoria  con el aporte de la sentencia de segunda instancia y  de   la   «consulta»  del  proceso en internet, carece de sustento alguno.   

3. El defensor del  condenado  estructuró  la demanda de revisión identificando en primer término  a  los  sujetos  procesales; resumió los hechos; luego las intervenciones de la  fiscalía,  el  ministerio  público  y la defensa; acto seguido hizo alusión a  las  pruebas que sustentaban la condena; a las sentencias impugnadas y después,  se refirió a las causales invocadas.   

En ese acápite dijo lo siguiente:  

Me permito invocar como causal de revisión  la  TERCERA  de  las  indicadas en el artículo 220 del Código de Procedimiento  Penal,  norma  que  expresa:  “La  acción  de  revisión  procede  contra las  sentencias ejecutoriadas, en los siguientes casos:   

1º)…  

mo)   (sic)  Cuando  se  hubiere  dictado sentencia condenatoria o  que   imponga  medida  de  seguridad  en  proceso  que  no  podía  iniciarse  o  proseguirse  por  prescripción de la acción, por falta de querella o petición  válidamente  formulada, o por cualquier otra causal de extinción de la acción  penal.   

En  este  caso  es  procedente  porque  la  querella  se  presentó  5 años 5 meses después de cometido el presunto hecho,  cuando  el artículo 34 de la ley 600 de 2000, vigente para la época de marras,  indica lo siguiente:   

(…)  

3º)…  

4º) Cuando con posterioridad a la sentencia  se  demuestre, mediante decisión en firme, que el fallo fue determinado por una  conducta típica del juez o de un tercero.   

En  este  caso, la intervención se produjo  por  el  montaje  de testigos hecho por la Fiscalía, miembros de la SIJIN y por  el denunciante SALVADOR MARTÍNEZ CARO.   

5º)  Cuando  se demuestre, en sentencia en  firme,  que  el  fallo objeto de pedimento de revisión se fundamentó en prueba  falsa.   

Ello  es cierto por cuanto los testigos son  falsos,  ninguno  presencial  de  un  supuesto  hecho,  argumento sustentado con  declaración  que anexo de WILSON ROA ZAMUDIO, OMAR PLUTARCO ZAMUDIO, MARÍA DEL  ROSARIO   VALLEJO,   EDER   MAURICIO   ROJAS  MORA.4   

De  la  anterior  reseña se verifica que el  censor  sí  se limitó en la demanda a invocar la causal 3ª de revisión, pero  no  la  sustentó de modo alguno.  Lo que se advierte es que pretende ahora  subsanar  esa  falencia  por  vía  del recurso horizontal, tras indicar que los  testimonios  que soportaron la causal 5ª también respaldan la del numeral 3º,  pero sobre ese punto nada se dijo al respecto en el libelo.   

Entonces, esa crítica al auto que inadmitió  el escrito rescisorio no tiene vocación de prosperidad.   

4. De manera clara  le  explicó  la  Corte  al  defensor  cuando inadmitió la demanda, que para la  acreditación  de  la  causal 4ª de revisión era su deber aportar una   decisión   judicial   ejecutoriada  mediante   la   cual  se  hubiere  declarado  que  la  providencia  condenatoria  controvertida  fue  producto  de  una  conducta  delictiva  del  juez  o  de  un  tercero.   

No   cumplió   tal   labor   en   aquella  oportunidad.   Tampoco  explica  ahora  en  qué  yerro de orden fáctico o  jurídico  pudo  incurrir  la Corte al no avalar la admisión del libelo por ese  cargo  y  por  el  contrario, pide a esta Corporación, sin sustento alguno, que  ordene  investigar  a  los funcionarios que conocieron del proceso contra BERNAL  VELÁSQUEZ  porque  para  él,  al  condenar  a su defendido, incurrieron en los  delitos de falso testimonio y fraude procesal.   

Es de aclarar, que no es esa la finalidad de  la  acción  de  revisión  cuando  se  propone  al  amparo de la causal 4ª del  artículo  220  de la Ley 600 de 2000.  Lo que debe demostrar quien acude a  la  revisión  de  la  sentencia  por  esa  vía, es que ésta se derivó de una  conducta  ilícita  del juez o de un tercero y eso solo se acredita a través de  una  decisión  condenatoria  que    se    encuentre    en    firme   para  el  momento  en  que  se  instaure  la revisión, tarea que el  impugnante no acató.   

Por  consiguiente,  tampoco por este reclamo  puede prosperar el recurso de reposición.   

5. Insiste de manera  tozuda  el recurrente en que la causal 5ª de revisión se acredita «solo      con      testimonios      extraprocesales».   

Pero ello no es cierto y así se le explicó  al  apoderado  de JAIRO OBERDAN BERNAL VELÁSQUEZ en el auto censurado.  Se  requiere,  para  su  demostración,  que  la falsedad de la prueba que fundó la  sentencia   se   haya   avalado   mediante   sentencia  ejecutoriada.   

Como  bien lo dijo la Sala en la providencia  cuestionada,  donde  trajo a colación la decisión CSJ AP, 16 de marzo de 2005,  Rad. 23.085:   

No  se  trata,  por  lo  tanto, de elaborar  construcciones  teóricas  para  acreditar  la falsedad del medio de convicción  que  tuvo  en  cuenta  el  funcionario  judicial  para  proferir la providencia,  sino  únicamente de aportar la copia de la sentencia  en  firme  que dio por demostrada la falsedad de aquella prueba y acreditar así  mismo  que  ésta  fue  determinante  en  el sentido de la decisión. (Destaca la Corte).   

Al no haber cumplido con la carga probatoria  que  le  correspondía  para  acreditar  la  configuración  de  la  causal 5ª,  resultaba  imperiosa  la  inadmisión del libelo, lo que se ratifica ahora, pues  insiste  en  su  postura  según  la cual, bastan los testimonios aportados para  demostrar  que  procede  la revisión de la sentencia por esa vía, pero ello no  es  así  y lo dejó claro la Corte, tanto en el proveído atacado, como en esta  decisión.   

6. Con las críticas  encaminadas  a  controvertir  la  vulneración  del  debido  proceso  de  BERNAL  VELÁSQUEZ   o   la   irregularidad  de  la  decisión  porque  se  soportó  en  «vicios de procedimiento»,  lo    que    busca    el    impugnante    es    controvertir   la   legalidad de las decisiones de instancias,  pero  esa  labor  debía  llevarla a cabo por la vía que señala la ley para el  recurso   extraordinario  de  casación,  no  por  la  vía  de  la  acción  de  revisión.   

Y  es  que  esta  acción  excepcional tiene  finalidad  diferente  a  la  de  los mecanismos para controvertir las decisiones  judiciales  que  contempla la legislación procedimental penal.  En efecto,  la Sala ha expuesto pacíficamente que ésta:   

No  busca  subsanar  errores de juicio o de  procedimiento  porque  esa  es  la  función  de  los  recursos  de  instancia  y  de  la casación.  La  revisión,      en      cambio,      pretende   la   reparación   de   injusticias   a   partir  de  la  demostración  de una realidad histórica diferente a la del proceso  y  únicamente  dentro del marco de invocación precisado por las  causales  establecidas  en  la  ley.  (CSJ  AP, 16 de  octubre de 2013, Rad. 41.229, negrillas fuera de texto).   

De  ahí  que,  el instituto de la revisión  busque     remediar    una    injusticia  partiendo  de  que  las  pruebas aportadas con la demanda permitan  mostrar   una  realidad  diferente  a  la  verificada  por  los  jueces  en  las  sentencias.   No  es su finalidad corregir presuntos errores judiciales que  debieron  ser  alegados  al  interior  del proceso.  Menos aún, reabrir un  debate   argumentativo  que  culminó,  cuando  la  sentencia  cuestionada  hizo  tránsito a cosa juzgada.   

7.  Cuando  se  acude  por  la  vía  del  recurso  de reposición, el  desacuerdo  con  el proveído atacado se debe orientar a demostrar, de     manera     fundada,  que  las  razones  por  las  cuales  se inadmitió la demanda, son  erradas,  confusas  o  desacertadas  y  no,   a   plasmar  particulares  opiniones  con  las  que se pretenda mostrar oposición frente al criterio expuesto por la Corte  en  el  auto  controvertido  o  a  insistir    en   aspectos   que   allí   fueron   analizados   (En       ese       sentido,      CSJ      AP4772      –   2015;   CSJ  AP4290  –  2015  y  CSJ  AP1668  – 2015 entre muchos otros).   

          No  acreditó  el  impugnante  error  alguno  en  el  auto objeto de  controversia  que  permita  modificarlo  y  mucho  menos derruir la cosa juzgada  inherente  a  la  providencia  atacada  por  vía de la revisión.  Por tal  razón,  la  Sala  mantendrá  incólume  el  proveído reprochado, dado que, el  reexamen  del  asunto  planteado  por  el  recurrente  sólo  conduce  a similar  negativa.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE   SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

NO  REPONER  la  providencia  del  25  de  mayo  de  2016,  por las razones expuestas en la parte  motiva de este proveído.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria     

1 Que  regula el delito de falso testimonio.   

2 Del  fraude procesal.   

3  Al  parecer, hace alusión a la  decisión  C-799/05.   No obstante, de una revisión minuciosa de     dicho     escrito,  se  constató  que  la  transcripción  hecha  por  el  togado  corresponde  a la totalidad de  un  artículo  publicado  en  internet  y   que   se   denomina:   “La      revisión      penal;      ¿Es     recurso?”,   texto  que  se  puede  consultar  en: http://www.monografias.com/trabajos28/revision-penal/revision-penal.shtml   

4  Folios 18 y 19 del cuaderno de la Corte.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *