AP5207-2016(46617)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado ponente  

AP5207-2016  

Radicación N° 46617  

(Aprobado Acta No. 249)  

Bogotá  D.C., once (11) de agosto de dos mil  dieciséis (2016)   

ASUNTO  

La Sala se pronuncia sobre la admisibilidad de  la  demanda  de  revisión  presentada por JAMES SEGURA  PALACIOS,  a  través de apoderado judicial, contra la  decisión  proferida  por la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,  el  28  de  agosto  de  2013,  que  inadmitió la demanda de casación propuesta  contra  la  sentencia  de  segundo  grado  emitida  por  el Tribunal Superior de  Quibdó,  que  confirmó  la  proferida por el Juzgado Promiscuo del Circuito de  Bahía  Solano  (Chocó),  por  el  delito  falsedad  ideológica  en  documento  público.   

H    E    C   H   O  S   

Fueron precisados por esta Corporación en el  auto atacado en los siguientes términos:   

“El  entonces  alcalde  del municipio de Bahía Solano (Chocó), James Segura Palacios liquidó  el  contrato  interadministrativo  de  Cooperación  y  Cofinanciación No. 0376  celebrado  el  1º  de  agosto  de  2000 entre la Red de Solidaridad Social y el  citado ente territorial.   

Tenía  por  objeto  el  referido  convenio  ejecutar  el  proyecto denominado “Atención integral para adultos mayores del  municipio  de  Bahía  Solano”,  por un valor de $102.000.000 de los cuales la  Red aportaba $72.000.000 y el municipio el resto.   

Sin  embargo,  aunque  la persona jurídica  pública  no  hizo  el  aporte  que  le  correspondía,  su  alcalde  pretendió  justificarlo  presentando  órdenes de suministros y de prestación de servicios  que a la postre resultaron espurias.”   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

1.  La  Fiscalía  General  de  la  Nación  adelantó  investigación  formal  en  contra  del  ex  alcalde de Bahía Solano  (Chocó)  James  Segura Palacios, que calificó con resolución de acusación el  2  de  noviembre  de  2007,  por  el delito de falsedad ideológica en documento  público,   proveído   que   cobró   ejecutoria   el   26   de   noviembre  de  2007.   

2.  El  24  de noviembre de 2010, el Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Bahía  Solano  (Chocó)  condenó  a James Segura  Palacios  a  las penas de prisión por el término de 48 meses e inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas por el lapso de 5 años,  como autor de la conducta punible por la cual fue acusado.   

3. Apelado el fallo por la defensa, una Sala  de  Decisión  Penal  en  Descongestión  del  Tribunal  Superior  de Quibdó la  confirmó el 23 de julio de 2012.   

4.  El  defensor del sentenciado demandó la  sentencia  del  juez  colegiado  en  casación, recurso que se decidió el 28 de  agosto de 2013 inadmitiéndose la demanda.   

5.  El  14  de  agosto  de  2015,  mediante  apoderado,  James  Segura  Palacios  presentó  demanda de revisión, libelo que  ahora ocupa la atención de la Corte.   

6.  Los  Magistrados  José Leónidas Bustos  Martínez,  José  Luis  Barceló  Camacho,  Fernando  Alberto Castro Caballero,  Gustavo  Enrique Malo Fernández y Luis Guillermo Salazar Otero, requirieron ser  separados  del conocimiento del presente trámite por haber signado la decisión  que  inadmitió  la  demanda  de  casación, impedimento que fue aceptado por la  Sala mediante providencia de la fecha.   

LA DEMANDA  

Con   soporte   en   el   “Numeral    3   artículo   192   del   Código   de   Procedimiento  Penal” el actor demanda la revisión “del  auto  interlocutorio  proferido por la Sala de Casación Penal  de  la  Honorable  Corte  Suprema  de  Justicia  (…)  el 28 de agosto de 2013,  mediante    la   cual   INADMITE   LA   DEMANDA   DE  CASACIÓN.1”  (Sic), por haberse dictado  sentencia  condenatoria  en  proceso  que  no podía iniciarse o proseguirse por  prescripción de la acción penal.   

Sustenta la solicitud indicando que el delito  por  el  cual  se  condenó  a  su  asistido  fue  el de falsedad ideológica en  documento  público,  sancionado con pena de 4 a 8 años de prisión, razón por  la  cual  la acción penal prescribía en 8 años, más una tercera parte por la  condición  de servidor público del procesado, obteniéndose en total 128 meses  como término prescriptivo.   

Como  se  desprende  de  las  sentencias  de  instancia  y  del auto inadmisorio de la demanda de casación, la resolución de  acusación  se profirió el 2 de noviembre de 2007, fue notificada por estado el  22  del  mismo mes y año y “cobró ejecutoria el 26  de  noviembre  de  2007”2,  acto  que  interrumpió  el  término  inicial  de  prescripción  de la acción penal y empezó a correr uno  nuevo,  por  un  tiempo  igual a la mitad de aquél, conforme lo señalado en el  artículo  86  de  la  Ley  599  de 2000, que equivale  a  64 meses (la mitad de 128  meses).   

Como  ese  nuevo  lapso  se  reinició  el  27  de noviembre de 2007, la  prescripción   de  la  acción  penal  se  produjo  el  26  de  marzo  de  2013  “fecha  en  la cual se completaron sesenta y cuatro  (64) meses”.   

Por  tal  razón,  la  prescripción  de  la  acción  penal  se  concretó cuando la actuación se encontraba al Despacho del  Magistrado  Ponente  de  la  Sala  Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia para  decidir  sobre la demanda de casación, ya que el auto inadmisorio se produjo el  28 de agosto de 2013.   

Acorde con estas manifestaciones, solicita se  admita  la  demanda,  se anule la actuación surtida a partir del 27 de marzo de  2013,   y   se   declare   la   cesación   de   procedimiento  a  favor  de  su  prohijado.   

CONSIDERACIONES  

1.  Como  quiera  que  el  caso que ocupa la  atención  de  la  Sala  se  tramitó  y decidió con fundamento en el modelo de  enjuiciamiento  reglado  en  la  Ley  600 de 2000, el procedimiento aplicable en  materia de revisión es el establecido en ese estatuto.   

2. La competencia para conocer de la demanda  de  revisión  presentada  por el apoderado de James Segura Palacios recae en la  Corte  Suprema  de  Justicia de conformidad con lo establecido en el numeral 2º  del artículo 75 de la Ley 600 de 2000.   

3.  Acorde  a  la doctrina reiterada de esta Corporación, la acción de  revisión  se  concibe como un mecanismo procesal a través del cual se pretende  la  invalidación  de  una providencia que a pesar de haber adquirido ejecutoria  material  y  hecho  tránsito a cosa juzgada, de ella resulta razonable predicar  que comporta un contenido de injusticia material.   

Ciertamente, desde  CSJ  AP,  27 Oct 1993, CSJ AP, 24 Abr 1997, Rad. 11886  y  CSJ AP, 29 Sep 2015, Rad.  44357,  la Corte tiene dicho  que la acción de revisión es:   

“un instrumento de  garantía  que  otorga  el derecho a quien considere fundadamente que el fallo o  la  decisión  definitiva  que se haya emitido merece ser revisada para que, una  vez  ceda  el  principio  de  la  cosa  juzgada,  pueda  la  misma jurisdicción  ordinaria  corregir  el  error que se pudo haber cometido, por cualquiera de las  causas señaladas taxativamente en la ley.   

Siendo  la cosa juzgada también una de las  garantías  procesales  más  importantes  que permite considerar a determinadas  decisiones  judiciales definitivas, dando así seguridad debida a las mismas, se  entiende  por qué una acción de revisión sea tan exigente, pues se trata nada  menos  de  buscar  con  ella  la  supresión  de  los efectos de la cosa juzgada  judicial.  Se  impone,  por consiguiente, la cuidadosa selección de la causal y  fundamentalmente  la  de  las pruebas en que ésta se funda; es un nuevo proceso  en  donde  el  objeto  cuestionado  es  la  decisión  que hizo tránsito a cosa  juzgada,  porque  al  pretender  su  remoción  con  la  demostración del error  planteado  se  busca  que  la  administración de justicia inexorablemente tenga  como soporte siempre la verdad real”.   

4. Atendiendo el carácter excepcional de la  acción,  le  corresponde  a la Corte corroborar que el actor haya respetado las  exigencias  formales  que  el legislador consagró como mínimos en el artículo  222  de  la Ley 600 de 2000, al igual que la configuración cierta e inequívoca  de la causal invocada.   

         

5. La Sala inadmitirá el libelo al constatar  que  el  mismo  no  cumple  con  algunas  exigencias  formales,  además  de  la  inexistencia  de la causal invocada; decisión que se sustenta en las siguientes  razones:   

5.1   El  artículo  220  del  Código  de  Procedimiento   Penal  dispone  que  la  acción  de  revisión  procede  contra  sentencias,  absolutorias  o condenatorias, resolución de preclusión o auto de  cesación  de  procedimiento,  en los casos taxativamente señalados en la norma  en cita.   

Conforme   lo   regula  el  artículo  222  ibídem,    constituyen  presupuestos   formales  para  la  admisión  de  la  demanda,  los  siguientes:  i)   se   determine   la  actuación  procesal  cuya  revisión  solicita, con la concreción del despacho  que    profirió    el   fallo;   ii)   el   delito   o   delitos  que  motivaron  la  actuación  procesal;  iii) la causal que se invoca  y  los  fundamentos  de  hecho  y  de  derecho  en  que  se  apoya la solicitud;  iv)  la  relación  de  las  pruebas  que  fundamentan la petición; v)  el  aporte  de  copia  de  las  sentencias  de  primera  y segunda  instancia    y    de    casación,    según    el    caso;    y,   vi)   constancia   de   su   ejecutoria.   

No  obstante  que  el  libelo  incumple  con  algunos  de  los  requisitos formales, su inadmisión radica concretamente en la  no  demostración  de  la  causal  invocada  y la deficiente sustentación de la  misma,  advirtiéndose el interés del actor en propiciar un debate, ampliamente  superado,  a  partir  de  su particular interpretación de algunas disposiciones  sustanciales  que  regulan el instituto de la prescripción de la acción penal.   

5.2  El  motivo  aducido   por  el  actor  como   sustento   de   la  pretensión  revisionista  se   halla  definido  en  el  numeral  2º  del artículo 220 del C. de P. P., en  los   siguientes   términos:  “Cuando  se  hubiere  dictado  sentencia condenatoria o que imponga medida de seguridad en proceso que  no    podía    iniciarse   o   proseguirse   por   prescripción   de  la  acción,  la  falta  de  querella, o petición válidamente  formulada,   o   por   cualquier   otra  causal  de  extinción  de  la  acción  penal.”   

Afirma       el      demandante   que   la   acción   penal  estaba  prescrita  para el  momento   en   que  la  Corte  inadmitió  la demanda de casación propuesta contra la sentencia emitida por  el   Tribunal   Superior   de   Quibdó,   decisión  de   fecha  28     de     agosto     de     20133.   

Para  llegar a esa conclusión se              alega  que el  término  de prescripción de la acción se interrumpió con la ejecutoria de la  resolución   de   acusación,   fenómeno  acaecido  el  26  de  noviembre  de  2007,  momento  a  partir del cual se contabiliza uno  nuevo,  esta  vez  por  el  lapso  establecido  en  el  artículo  86 del C. P., que  corresponde   a   la  mitad  del  señalado  en  el  artículo  83  ibídem,  que  para  el  caso  de  estudio  es  de  64 meses, pues el  máximo  de  la  pena  de  prisión  fijada  en  el canon 286 del mismo estatuto  sustancial   penal   que   es   de  96  meses,  debe  incrementarse en   una   tercera   parte   como   lo   dispone   el  artículo   83   en   su   inciso   6º,  operación   que  arroja  un  máximo  de  128  meses  como   tiempo   de   prescriptivo   de   la  acción  penal.   

Siguiendo  esta interpretación   de   los  artículos  83  y  86  del  Código  Penal,    se   afirma,   que   al    decidir   la   Corte     sobre     la     demanda     de     casación     (28  de  agosto  de  2013)  la  acción estaba prescrita ya  que ésta se verificó el 26 de marzo  de    2013    cuando    transcurrieron    los    64  meses.   

5.3    Para  la  Sala  la  propuesta  del  libelista  desconoce  ostensiblemente  la  Ley sustancial aplicable al caso y  la  jurisprudencia que la Corte ha decantado sobre el  alcance  de  las  normas sustanciales que definen los términos de prescripción  de  la acción penal en la fase de juzgamiento, lo que lleva a que en la demanda  se    parta    de    un    supuesto   equivocado   que   incide       manifiestamente  en la estimación del término  de  prescripción en el caso de  estudio.   

El  instituto  de  la  prescripción de la  acción  penal,  conforme  a  lo  reglado  en el artículo 83 de la Ley 599 de 2000, se presenta durante la  etapa  instrucción  cuando  transcurre  un  término  igual  al  máximo  de la  sanción  privativa  de  la libertad establecida en la ley, pero en ningún caso  en  un  espacio  inferior  a  cinco  (5) años, ni superior a veinte (20) años.   

Igualmente,  acorde  con  el  artículo 86  ibídem,  este            lapso  se interrumpe con la ejecutoria  de    la    resolución    de    acusación    y    comienza    a   computarse  nuevamente  por  un tiempo  igual   a   la   mitad   del   establecido   para  la  etapa  de  investigación,   sin   que  pueda  ser  inferior  a  cinco  (5)  años,  ni  superior  a diez (10), con las excepciones precisadas por la jurisprudencia.   

Una       de       ellas  se  presenta     cuando    la    conducta  punible  es  cometida por servidores  públicos  en  ejercicio de las funciones de su cargo o con ocasión de ellas en  cuyo      caso,      de      acuerdo      con     el     inciso     sexto    del   artículo  83  ampliamente  citado, el término  prescriptivo     debe     acrecentarse     en    una    tercera    parte4,  de  manera que tanto en la  fase de instrucción como  en   el  juzgamiento  no  puede   ser   inferior   a  seis  (6)  años  y  ocho  (8)  meses,  monto  que  se  obtiene  al aplicar tal  incremento al lapso mínimo de cinco (5) años.   

A  esa  conclusión arribó la Corte desde  CSJ  SP,  25  Ago  2004,  Rad.  20673,  en    la   que   se   perfiló  una  postura  definitiva  de  la  Sala  sobre  este  tema  en  concreto,  unificando  la  jurisprudencia  ante  las  disimiles interpretaciones  asumidas al interior de la Corporación.   

En esa labor hermenéutica, la Sala unificó  su doctrina en los siguientes términos:   

“3.4 En ningún  caso  la acción penal por el delito donde sea autor, partícipe o interviniente  un  servidor  público en ejercicio de sus funciones, de su cargo o con ocasión  de  ellos  prescribe  en un término inferior a seis (6) años y ocho (8) meses,  sea  que  la  prescripción  se  presente  antes de ejecutoriarse la resolución  acusatoria  (en  la  instrucción),  o  sea  que  la  prescripción  se produzca  después    de    quedar   en   firme   la   acusación   (en   la   etapa   del  juzgamiento)   

Lo anterior, se aplica en todos los casos,  aunque  el  delito sea sancionado con pena no privativa de la libertad, y aunque  la    pena    máxima    de    prisión   del   delito   concreto   –si  la  tiene- sea inferior a cinco  (5) años.”   

Entre   las  amplias     razones  invocadas  para llegar a  esta   conclusión   la  Corte  señaló:   

“3.4.3  El  criterio  lógico.  Siguiendo  el  sendero acometido se arriba a la necesidad de  interpretar  los  diferentes incisos de los artículos 83 y 86 del Código Penal  de  manera  que  su  conjunto produzcan el resultado coherente con lo pretendido  por   el   legislador,   es   decir,  mantener  invariables  las  reglas  de  la  prescripción  que  se  venían  aplicando  bajo  la égida del Código Penal de  1980.   

El inciso primero del artículo 83 estipula  que  “la  acción  penal prescribirá en un tiempo igual al máximo de la pena  fijada  en  la  ley”  y   que  en ningún caso será inferior a cinco (5)  años.   

De otra parte, el inciso quinto de la misma  norma    prevé    el    aumento   de   la   tercera   parte   al   término   de   prescripción  para  la  acción  penal  de  delitos  cometidos por servidor público en ejercicio de sus  funciones, de su cargo o por razón de ellos.   

No  es difícil deducir que en ningún caso  el  legislador  admite  una  prescripción  inferior a cinco (5) años, y que en  tratándose  del servidor público que ha delinquido funcionalmente, ese mínimo  de  cinco  (5)  años  debe  aumentarse  en  la tercer parte, si el fenómeno se  presenta  en  la  etapa  de  instrucción,  por  lo  cual, para el sujeto activo  calificado  la  prescripción nunca se produce antes de que transcurran seis (6)  años  más  ocho  (8)  meses  desde  la  comisión  de la conducta punible, sin  importar la clase de pena con que se sancione.   

Ahora  bien,  el  artículo  86 señala que  producida  la  interrupción  del  término prescriptivo con la ejecutoria de la  resolución  acusatoria,  éste comenzará a correr de nuevo por un tiempo igual  a  la  mitad  del  señalado  en  el artículo 83; y agrega “en este evento el  término   no   podrá   ser  inferior  a  cinco  (5)  años  ni  mayor  a  diez  (10).”   

Nótese  que  la  remisión  que  hace  el  artículo   86  va  dirigida  al  “término  prescriptivo”  indicado  en  el  artículo  83,  esto  es, en el caso de los particulares, al termino referido en  el  inciso  primero  de ese artículo, que es el que establece la regla general:  “La  acción  penal  prescribirá  en  un  tiempo  igual al máximo de la pena  fijada  en  la ley si fuere privativa de la libertad, pero en ningún caso será  inferior a cinco (5) años”.   

Y  en el caso de los servidores públicos,  la   remisión  que  hace  el  artículo  86,  va  dirigida  al  “término  de  prescripción”  que contiene el inciso quinto del artículo 83, en cuanto dice  que  al  “servidor  público  que en ejercicio de sus funciones, de su cargo o  con  ocasión  de  ellos  realice  una  conducta punible o participe en ella, el  término  de  prescripción  se   aumentará  en  una  tercera parte” (Se  destaca).  En  otras  palabras, el aumento de la tercera parte no se predica del  máximo  de la pena, ni podría hacerse, por supuesto, de esa manera porque nada  autoriza  a  modificar  la pena; sino que el aumento de la tercera parte siempre  se predica del término de prescripción.   

De  ese modo, en caso de los particulares,  para  calcular  la  prescripción en la etapa del juzgamiento, se divide la pena  máxima  entre  dos, y el resultado será el plazo para la prescripción siempre  que  sea  mayor  o  igual  a cinco (5) años; pues si es inferior, se incrementa  hasta los cinco años.   

Ahora,  en  el  caso  de  los  servidores  públicos  se  habilita  la regla que opera por igual tanto en instrucción como  en  el  juzgamiento,  según  la cual el término de prescripción se aumenta en  una  tercera  parte;  por lo cual si efectuada la operación inicial (dividir la  pena  máxima  entre  dos)  el  resultado supera los cinco años, a esa cifra se  aumenta  la  tercera parte y se obtiene así el tiempo de prescripción; y si el  resultado  de la operación inicial es inferior a cinco años, se prolonga hasta  ese  lapso  y  a  continuación  se incrementa en la tercera parte, con lo cual,  para  el  servidor público que realiza un delito en ejercicio de sus funciones,  de  su  cargo  o  con  ocasión  de  ellos, la prescripción mínima después de  ejecutoriada  la  resolución  acusatoria  en ningún caso será inferior a seis  (6) años y ocho (8) meses.   

(…)  

En  síntesis,  recapitulando, la Sala de  Casación  Penal  recoge  las diversas posturas vertidas en autos y sentencias a  partir  de  la  entrada en vigencia del Código Penal, Ley 599 de 2000 , y en su  lugar  sostiene  que  en  la  sistemática  jurídica  colombiana si un servidor  público  en  ejercicio  de  sus  funciones, de su cargo o con ocasión de ellos  realiza  una conducta punible, la prescripción de la acción penal ocurrirá en  un  tiempo  no  menor  de seis (6) años y ocho (8) meses, bien que el fenómeno  ocurra  en la etapa de instrucción (antes de quedar ejecutoriada la resolución  de  acusación),  bien  que  acaezca  en  la  fase  del juzgamiento (después de  alcanzar  firmeza  la  resolución  acusatoria);  no importando que el delito se  sancione  con  pena  no  privativa  de  la  libertad,  o  que la pena máxima de  prisión    –si   la  hubiere-  fuere inferior a cinco años”. (Negrilla fuera del texto original)   

Esta línea de  pensamiento  ha sido reiterada en variadas decisiones  de         la        Corporación,   entre  otras,  en CSJ AP, 29 May  2013,  Rad. 39542, CSJ SP,  30  Sep  2015,  Rad  39038, CSJ AP, 25 May 2015, Rad.  45441        y        CSJ       SP, 10 Feb 2016, Rad. 43997.   

5.4.  Acorde a la información que arroja  los  elementos  de  juicio  aportados  por  el demandante, James Segura Palacios  tenía  la condición de  servidor   público,  Alcalde  del  municipio  de  Bahía  Solano,  al  ser condenado como autor del delito  de     falsedad     ideológica     en    documento    público,    razón   por   la  cual  el  lapso  de  prescripción  de  la  acción  penal  correspondiente a la fase de juzgamiento,  valga  reiterar,  posterior  a la ejecutoria de la resolución de acusación, no  puede  ser  menor  a  seis  (6)  años  y  ocho  (8)  meses,   y  si  la  resolución  acusatoria  cobró  ejecutoria  el  26  de noviembre de 2007  como  lo  reconoció  el accionante y lo constató la Sala en el  auto  que  inadmitió  la  demanda de casación, a partir de esa fecha se impone  contar  el  citado  término  prescriptivo,  el cual se cumplía el 26  de  julio  de 2014, por lo que para  el   momento   de   decidirse   sobre   la   demanda   de  casación,  28  de  agosto  de  2013, la acción  penal se mantenía indemne.   

Por   todo   lo  anterior,  como   quiera  que  la  demanda  no  satisface  los  requerimientos  normativos  mínimos  para  su  admisibilidad,  no  cabe  otra  alternativa  que  inadmitirla  como en efecto se procederá.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

INADMITIR   la  demanda  de  revisión  presentada  por  el  apoderado de JAMES SEGURA PALACIOS,  conforme lo expuesto en la parte motiva de esta providencia.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase,  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Magistrado  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

Magistrado  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado  

PATRICIA   SALAZAR  CUELLAR

Magistrada   

MAURICIO LUNA BISBAL  

Conjuez  

GUILLERMO ANGULO GONZÁLEZ  

Conjuez  

ALEJANDRO DAVID APONTE CARDONA  

Conjuez  

JULIO ANDRÉS SAMPEDRO ARRUBLA  

Conjuez  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Cfr. Folio 1.   

2  Cfr. Folio 2.   

3  Cfr. Folio 46.   

4  A  partir  de  la  vigencia del artículo 14 de la Ley  1474  del  12  de  julio  de  2011  el porcentaje se incrementó al pasar de una  tercera  parte  a  la  mitad,  disposición  que no es dable aplicar al caso sub  judice como quiera que la conducta se cometió con anterioridad.     

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