AP3597-2016(48227)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Eyder Patiño Cabrera  

Magistrado Ponente  

AP3597-2016  

Radicado N° 48.227  

(Aprobado acta N° 172)  

Bogotá,  D. C., ocho (8) de junio de dos mil  dieciséis (2016).   

ASUNTO  

          La  Corte  decide  el impedimento manifestado por los magistrados de  la  Sala  Penal  del  Tribunal Superior de Bogotá, Luis Enrique Bustos Bustos y  Gerson  Chaverra  Castro,  para  conocer  de  la  apelación  promovida  por  la  Fiscalía  83  Especializada  de  esta  ciudad,  contra la sentencia absolutoria  proferida  el  1º  de  abril  de  2016  por  el  Juzgado 6º Penal del Circuito  Especializado   de  Conocimiento  del  mismo  lugar,  a  favor  de  Jorge  Enrique  Marín  Callejas,  por los  delitos  de  secuestro  extorsivo  agravado,  homicidio agravado y extorsión en  grado de tentativa.   

HECHOS      Y  ANTECEDENTES   

1. De acuerdo con lo señalado en el escrito  de  acusación,  el  19 de agosto de 2010, aproximadamente a las 20:00 horas, en  el  sector de ciudad Salitre de la ciudad de Bogotá, se presentó una colisión  entre  la  camioneta  LAND ROVER DISCOVERY  de  placas  DDK-929,  conducida por su propietario Diego Alejandro  Pérez  Miranda  y  el vehículo marca DFM Súper Carry de placas VFA-357, en el  que  se  movilizaban  dos  sujetos,  entre ellos, Jorge  Enrique   Marín   Callejas,  quien  admitió  ser  el  causante de dicho accidente.   

Pérez    Miranda    y    Marín  Callejas suscribieron un documento  como  garantía  de  los  daños  producidos.  Para  tal  efecto, al parecer, se  citaron  al día siguiente en el concesionario de LAND  ROVER  ubicado en la autopista norte, desconociéndose  desde  esa fecha el paradero del primero de los mencionados, así como la suerte  del automotor de su propiedad.   

Entre el 26 subsiguiente al 15 de septiembre  de  2010,  Gloria  Miranda,  madre  de la víctima, radicada en Orlando Florida,  recibió  llamadas  telefónicas  de  los  presuntos  captores  del desaparecido  exigiendo la suma de dos millones de dólares por la liberación.   

El  30  de  agosto siguiente, fue hallado el  cadáver  de  un  N.N.  en  el Salto de Tequendama y después de las diligencias  pertinentes  se estableció que presentaba signos de tortura y que se trataba de  Diego Alejandro Pérez Miranda.   

2. El 17 de septiembre de 2010 se cumplieron  las  audiencias  preliminares  de  legalización  de  captura  y formulación de  imputación,  respecto  de  Marín Callejas,  ante  el  Juzgado 30 Penal Municipal de Bogotá, por el delito de  secuestro extorsivo agravado.   

3.  La  Fiscalía  9º  Especializada  de la  Unidad  contra el Secuestro y la Extorsión de esta ciudad, presentó escrito de  acusación    el    12   de   octubre   ulterior   con   modificación   de   la  imputación1,  cuyo conocimiento correspondió al Juzgado 5º Penal del Circuito  Especializado  del  lugar.  Vista  pública  que  culminó  el  10  de noviembre  posterior2.   

4. Evacuadas las audiencias preparatoria y de  juicio  oral, el 16 de abril de 2012, el juzgado de conocimiento  profirió  sentencia  absolutoria en favor de Jorge Enrique Marín  Callejas3.   

5.   Contra   esa   determinación,   el  representante  de  la  Fiscalía  y  la  apoderada  de la víctima interpusieron  recurso  de  apelación  y  el  15  de  mayo de 2013, la Sala Penal del Tribunal  Superior  de Bogotá, decretó la nulidad de lo actuado a partir de la audiencia  preparatoria4.   

6. Aceptado el impedimento presentado por la  titular     del    despacho    de    conocimiento5,  el  Juzgado  6º  Penal  del  Circuito  Especializado  de  la  misma  ciudad  practicó  de nuevo la audiencia  preparatoria6.  La  defensa  impugnó  la admisión de pruebas y el citado cuerpo  colegiado      confirmó      la      decisión7.   

7.  El  1º  de  abril de 2016, la autoridad  judicial  profirió  sentencia absolutoria a favor del procesado por los delitos  de  secuestro extorsivo agravado, homicidio agravado y  extorsión   tentada,   en   calidad   de   coautor8.       

8.  En  contra  del fallo, la delegada de la  Fiscalía,  interpuso  el  recurso  de  apelación,  siendo remito el proceso al  Tribunal  Superior  de  Bogotá  y repartido el 25 de abril del año en curso al  magistrado  Luis Enrique Bustos Bustos, quien, el 6 de mayo siguiente, junto con  su  compañero  de  Sala,  el  doctor  Gerson  Chaverra  Castro,  se  declararon  impedidos  para  conocer  de  la impugnación en mención, con fundamento en las  causales  4º  y  6º  del  artículo  56  de  la  Ley  906  de 20049.   

Luego de indicar el recuento de antecedentes  relevantes,  exponen  que,  por  apelación  de  la sentencia del 16 de abril de  2012,  emitida por el Juzgado 5º Penal del Circuito Especializado de la ciudad,  el  15  de  mayo  de  2013,  el  Cuerpo Colegiado decretó la nulidad de todo lo  actuado,  a  partir  de  la audiencia preparatoria iniciada en sesión del 15 de  diciembre de 2010.   

Aducen  expresamente  que  en  la  referida  determinación,  «…se  cuestionó  las omisiones y  negligencias  a  nivel  probatorio  en  las  que  incurrió  la  delegada  de la  Fiscalía  General  de  la  Nación para cimentar su teoría del caso, es decir,  que   para   la  Sala  de  Decisión  durante  el  desarrollo  de  la  audiencia  preparatoria  y  el  juicio  oral  se  incurrió en irregularidades de carácter  sustancial  que afectaron los derechos de las víctimas, en el entendido de que,  debido   a   ese   actuar   no   se   logró   establecer   la   verdad  de  los  hechos».   

En suma, estiman comprometida su opinión por  la  participación  en  el proceso, decretando la ineficacia de la actuación al  resolver  de  fondo  lo  que  respecta  a  las  posibilidades  probatorias de la  Fiscalía  en  aras  de  sacar avante su teoría del caso, afectando con ello su  imparcialidad.   

DE  LA  DECISIÓN  DEL  TRIBUNAL SUPERIOR DE BOGOTÁ FRENTE AL IMPEDIMENTO.   

El 13 de mayo de 2016, en  Sala  de decisión, presidida por el Magistrado Javier Armando Fletscher Plazas,  se  declaró  infundado  el  impedimento  expuesto por los doctores Luis Enrique  Bustos Bustos y Gerson Chaverra Castro.   

Para ello precisaron que  en  el  decreto  de nulidad ninguna valoración probatoria fue realizada por los  mencionados  magistrados  y  que  lo realizado por ellos fue un estudio sobre la  actividad  investigativa  adelantada por el ente persecutor, lo cual no pasó de  ser  un aspecto meramente procedimental sobre el inadecuado proceder en el curso  de las audiencias preparatoria y de juicio oral.   

Indicaron  además  la  posición  que sobre la causal consagrada en el numeral 4º del artículo 56 del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004,  ha  asumido  la  Corte  Suprema de  Justicia,                  «…en   el  sentido  de  que  la emisión de consejo u opinión, por regla general, debe ser  proferida  en  escenarios  diferentes  al ejercicio de las facultades judiciales  por  lo  que  “…debe  quedar claro que la Corte siempre ha sido consiente en  precisar  que  no  constituye  motivo de impedimento emitir opiniones previas en  ejercicio  de  las  funciones,  dentro del mismo proceso en el que se expresa la  manifestación de separarse del asunto…”.   

Sin embargo destacan que  la  Corte  ha  admitido la procedencia excepcional de la citada causal cuando la  opinión  o el consejo se han dado en cumplimiento de los deberes funcionales de  los  servidores  judiciales  siempre y cuando se haya emitido     «…por fuera  del  respectivo  proceso en el cual se manifiesta el impedimento o se formula la  recusación….»10.   

Así  mismo, exponen que  conforme  lo  ha  determinado  esta Corporación, ninguno de los presupuestos se  satisface,  ya  que  la  supuesta  opinión  se  profirió  en  ejercicio de las  funciones  jurisdiccionales,  dentro del mismo proceso y no es sustancial, ni de  fondo, por lo que esta refulge improcedente.   

Frente  a  la  causal  prevista  en el numeral 6º ejusdem, citando jurisprudencia de la Sala, precisan  que   los   magistrados   omitieron  fijar  de  manera  concreta  las  presuntas  apreciaciones   anteriores  que  afectan  su  imparcialidad,  toda  vez  que  se  limitaron     a     expresar     que    «…cuestionaron  las  omisiones y negligencias a nivel probatorio  en  que  incurrió  la  Fiscalía General de la Nación para cimentar su teoría  del  caso…»; por lo tanto,  relegando         el         análisis        a        aspectos        meramente  procedimentales.   

Por último, critican que,  luego  de  invalidar  todo  lo actuado, con ocasión de la providencia del 15 de  mayo  de  2013,  las diligencias arribaron para resolver la alzada propuesta por  la   defensa   respecto   del   decreto  de  pruebas,  decidiendo  confirmar  la  determinación,  sin  que  se  propusiera  ninguna  objeción  por  parte de los  funcionarios            que            proponen            el           presente  incidente.          

CONSIDERACIONES   

De  conformidad  con  lo  establecido en los  artículos  57  y  58  A  de  la  Ley 906 de 2004 y el 54 de la Ley 270 de 1996,  corresponde  a  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la Corte Suprema de Justicia  resolver  de  plano sobre el impedimento conjunto manifestado por algunos de los  magistrados del Tribunal Superior de Bogotá.   

Como  lo  ha  venido pregonando la Corte, el  derecho  al  juez  imparcial  estipulado en el artículo 209 de la Constitución  Política,  se  ha  concebido  como componente esencial del debido proceso, toda  vez  que  ante  la  presencia de partes parciales se exige un tercero ecuánime,  principio  de  alcance  general  que  tiene  aplicación  en  todos los sistemas  procesales11.   

En tal virtud, los mecanismos del impedimento  y  la  recusación  han  sido  instituidos  para  que aquellos eventos en que el  funcionario  judicial  se  deba  separar del conocimiento de los casos por estar  comprometidos  sus  propios  intereses o haber conocido el fondo del asunto. Por  tanto,  la finalidad de dichos instrumentos es garantizar, tanto a los asociados  en  general,  como  a  los  sujetos  que  están  legitimados  para actuar en un  determinado  asunto,  que  la autoridad judicial llamada a resolver el conflicto  sea  ajena  a  cualquier  interés distinto al de administrar recta justicia, de  manera   que   su   imparcialidad   y   ponderación  no  estén  alterados  por  circunstancias externas al proceso.   

También es de reiterar que, en esta materia  rige  el  principio  de  taxatividad,  según el cual sólo constituye motivo de  excusa  o de recusación, aquel que de manera expresa esté señalado en la ley,  por  tanto,  a  los  jueces les está vedado separarse por su propia voluntad de  sus  funciones  jurisdiccionales,  mientras  que a los sujetos procesales no les  está  permitido escoger a su arbitrio a su juzgador, de modo que las causas que  dan  lugar  a separar del conocimiento de un determinado asunto a un funcionario  judicial,  no  pueden  deducirse por similitud ni ser objeto de interpretaciones  subjetivas,   en  tanto  se  trata  de  reglas  de  garantía  en  punto  de  la  independencia  judicial  y  de  vigencia  del  principio  de  imparcialidad  del  juez.   

En  el caso de la especie, los doctores Luis  Enrique  Bustos  Bustos  y  Gerson  Chaverra  Castro,  magistrados  del Tribunal  Superior  de  Bogotá,  manifestaron  su  impedimento para conocer y resolver el  recurso  de apelación propuesto por la representante de la Fiscalía General de  la   Nación  contra  el  fallo  absolutorio  del  1º  de  abril  de  2016,  al  considerarse  incursos  en las causales previstas en los numerales 4º y 6º del  artículo 56 del Código de Procedimiento Penal de 2004.   

Lo  anterior,  por  cuanto,  en  su  sentir,  comprometieron  su criterio al decretar la nulidad de lo actuado, a partir de la  audiencia  preparatoria,  en providencia del 15 de mayo de 2013, participado por  tanto  en  la  definición del proceso tras emitir un juicio de valor en torno a  las posibilidades probatorias del ente investigador.   

En  efecto, la norma empleada contempla como  causales de impedimento:   

         (…)  4. Que  el  funcionario  judicial  (…)  haya dado consejo o  manifestado   su  opinión  sobre  el  asunto  materia  del  proceso.   

         (…)  6. Que  el   funcionario   haya   dictado   la   providencia   de   cuya   revisión  se  trata,    o    hubiere   participado   dentro   del  proceso  (…). (Resalta la Corte).   

De cara al primer motivo de exculpación, no  toda  opinión o concepto sobre el objeto del proceso origina causal impediente,  pues  la  que  adquiere  relevancia  jurídica en esta materia es la emitida por  fuera  del  proceso  y  de  tal  entidad o naturaleza que vincule al funcionario  sobre  el  aspecto  que  ha  de  ser  objeto  de  decisión.  (CSJ  AP  19  dic.  2000)12   

Sin duda, la intervención de los magistrados  que  rehúsan  el  conocimiento del proceso se presentó al interior del mismo y  en   ejercicio   de   su   función   jurisdiccional,   lo   cual   refleja  es el  cumplimiento  del  deber funcional que les asiste, tal  como     lo     ha     reseñado     esta     Corporación     en     anteriores  pronunciamientos     (CSJ     AP054-2014,     rad.  43028).   

Así   mismo,   sobre   el   alcance     de    la    manifestación  realizada,   entendida   como   consejo  o  concepto  vinculante,  es  visto  como  la  invalidación de la  actuación   se   originó   a   partir   del   decreto   probatorio  y  con  ocasión  de este, luego  ninguna  apreciación  del  mérito  de  las  probanzas  fue  acometido   para   dicha   oportunidad  a  fin acreditar la trascendencia para el  asunto  del  cual  se  solicita  la  separación  del  conocimiento.   

Dichas     valoraciones    formales    y   atinentes   a   las  irregularidades  advertidas  por  el  Tribunal con el propósito de salvaguardar  los  derechos  a  la  verdad  y  justicia  en  cabeza de la víctima   y  el  debido  proceso,  respecto  al  iter probatorio (solicitud,  decreto       y  práctica        de        pruebas),              de  manera  alguna  configuran la causal  invocada   por   no   ser  vinculante  en  la  definición  de  fondo  sobre  la  responsabilidad penal del procesado.   

En  efecto,  las críticas realizadas en la  decisión  que  anuló  la  actuación,  respecto  a  la  omisión  presentada      en      la  solicitud,  decreto       y  práctica de pruebas para la introducción de algunos  elementos   materiales   probatorios   (grabaciones   de  llamadas,  relación  de  números  de  teléfono  y   videos),  se  limitó  a  ello,  sin  injerencia  alguna en la valoración  de    las   pruebas   a  recopilarse   en   forma  posterior  y definitiva, en  el    correspondiente   estadio   procesal   (lectura   del   fallo).    

Para refrendar lo anterior, la Corte ha dicho  en  ese  sentido  que,  esa  opinión  anticipada que  constituye  motivo  de impedimento, debe ser sustancial, vinculante y sobre todo  emitida    por    fuera    del    proceso    de   cuyo   conocimiento   pretende  declinar,   tras   precisar   sobre   el   tema  que:   

[N]o  toda  opinión  o  concepto  sobre el  objeto  del  proceso  origina causal impediente, pues la que adquiere relevancia  jurídica  en  esta materia es la emitida por fuera del proceso y de tal entidad  o  naturaleza  que  vincule al funcionario sobre el aspecto que ha de ser objeto  de  decisión.  No es aquella opinión expresada por el juez en ejercicio de sus  funciones,  exceptuado  el  evento  de ‘haber  dictado  la  providencia cuya revisión se trata’, porque ello entrañaría el absurdo  de  que la facultad que la ley otorga al juez para cumplir su actividad judicial  a  la  vez  lo  inhabilita  para  intervenir en otros asuntos de su competencia,  procedimiento  que  ni  la  ley  autoriza  ni  la  lógica justifica13.   

          Ahora,  con  respecto  a  la  segunda  causal  alegada (numeral 6º)  resulta   necesario   determinar   el  alcance  en  concreto  de  la  expresión  «…hubiere      participado      dentro     del  proceso…»,  para  lo  cual la Sala en auto CSJ AP 6  Nov. 2013, Rad. 36784, reseñó:   

…Frente a esta  causal,  la  Sala tiene establecido que la comprensión de este concepto no debe  asumirse   en   sentido   literal   sino   que   es   preciso  que  esa  intervención, para que adquiera un  efecto  trascendente acorde con los fines de la norma,  tenga  la  aptitud  suficiente para comprometer la ecuanimidad y la rectitud del  funcionario.  Su  actividad  dentro del proceso, debe  haber   sido   esencial   y   no   simplemente  formal,  de  fondo,  sustancial,  trascendente,  que  lo  vincule  con la actuación puesta a su consideración de  tal  manera  que  le impida actuar con la imparcialidad y la ponderación que de  él   esperan   no  solamente  los  sujetos  procesales  sino  la  comunidad  en  general…14.   

Entonces, la participación del funcionario  judicial  en  el  proceso  debe  ser  de  fondo, sustancial, pero además que lo  vincule  directamente  con  la  actuación puesta a su consideración, de manera  tal  que  le  impide actuar con la ecuanimidad, imparcialidad y ponderación que  de          él          se          espera15.    

Para  el  caso,  resulta  evidente  la  no  configuración   de   la   causal   de  impedimento  invocada,  por  cuanto,  la  participación  del  Tribunal  fue  incipiente respecto a temas álgidos como la  responsabilidad  penal del procesado. Si bien alude a la concreción de un yerro  en  el  decreto probatorio no contiene la entidad suficiente para considerar que  se  adentró  en  el  campo  de la valoración de las pruebas y, por tanto, para  comprometer su criterio.    

Situación  que  acompañada  a  la falta de  sustento,  no  le  demuestran  a  la  Corte  la  real existencia de un consejo u  opinión  de  fondo donde se encuentre comprometido su criterio y, por esa vía,  afecten  su  imparcialidad  para  integrar  la Sala de Decisión Penal que ha de  conocer el asunto.   

Por lo demás, resulta acertada la decisión  del  Tribunal,  cuando  definió  declarar  infundado  el  impedimento, no sólo  respecto  a  la  participación,  sino  a la entidad de los juicios de valor que  emitió  la  Sala de decisión integrada por los Magistrados Luis Enrique Bustos  Bustos y Gerson Chaverra Castro.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

DECLARAR  INFUNDADO  el  impedimento  conjunto  que en razón del presente asunto han manifestado los  Magistrados    del    Tribunal   Superior   de   Bogotá,   doctores  Luis  Enrique  Bustos  Bustos  y Gerson  Chaverra  Castro,  para conocer de la apelación contra la sentencia absolutoria  de    Jorge   Enrique   Marín   Callejas  proferida  el  1º  de  abril de 2016 por el Juzgado 6º Penal del  Circuito   Especializado   de   Conocimiento  de  la  misma  ciudad,  conforme con las motivaciones plasmadas  en el cuerpo de este proveído.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Cúmplase  y  devuélvase inmediatamente al  Tribunal de origen.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Agregó,   el   delito   de  Homicidio  Agravado  (folios  1  a  9  carpeta  Nº  1.)   

2  Llevada  a  cabo en sesiones del 26 de octubre y del 8 y 10 de noviembre de 2010  (folios 16 a 18, 20 y 21 y 30 a 44 de la carpeta Nº 1).   

3 Cfr  folios 264 a 284 carpeta Nº 1 Juicio oral.   

4 Cfr.  Folios 12 a 87 cuaderno del Tribunal Nº 3.   

5 Cfr.  folios 50 a 57 carpeta Nº 2.   

6 Cfr.  en  9 sesiones visibles a folios 4, 18 a 20, 21 a 23, 29 a 31, 41 a 43, 58 a 63,  66 a 70, 74 y 75, 77 a 79 y 80 y 81 carpeta Nº3.   

7  Providencia  del 16 de octubre de 2014 (folios 12 a 37 cuaderno 8 del Tribunal).   

8 Cfr.  folios 50 a 72 carpeta Nº 4.   

9 Cfr.  folios 3 a 17 cuaderno Nº 11 del Tribunal.   

10 Cfr.  Folios 36 a 38 cuaderno impedimento Tribunal de Bogotá.   

11  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal, decisiones del 23 de marzo  y  8 de noviembre de 2000, 7 de mayo de 2002, 18 de febrero de 2004, 16 de marzo  de  2005,  30  de  noviembre de 2006, radicaciones números 14536, 14078, 19300,  21921, 23374 y 26453, respectivamente, entre otras.   

12  También  citados  en  CSJ  AP  25  jun. 2002, Rad. 19.587, y 3 de septiembre de  2002, Rad. 19.756, entre otros.   

13  Auto  del  8  de mayo de 2013, Rad. 41224. Se reiteró en auto del 2 de abril de  2014, Rad. 43472.   

14  Auto  del  5 de julio de 2007 radicación 27533. En el mismo sentido auto del 16  de  marzo  de  2005,  radicación  23374  y  auto  del  7  de  febrero  de 2007,  radicación 26733   

15 Op  cit.     

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